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Llévame a casa, de Jesús Carrasco

Editorial Seix Barral

La novela "Llévame a casa" (Editorial Seix Barral), parte de un hecho desgraciado familiar, la muerte del padre. El funeral en Torrijos (Toledo) reúne a sus dos hijos, Juan que vive en Edimburgo y a su hermana Isabel. Jesús Carrasco nos sitúa en el momento del duelo describiendo con maestría el origen de la tensa relación existente entre ellos.

Isabel, a pesar de residir en Barcelona, estar casada, tener dos hijos y una gran responsabilidad laboral, ha estado siempre pendiente de la enfermedad de su padre y su fatal desenlace. Idas y venidas extenuantes. Sin embargo Juan, en la distancia, no ha visto el agotamiento físico provocado por el temido cáncer en el último año y medio. Desde que decidió dejar el pueblo y el trabajo en el taller de carpintería de su padre, con una beca ficticia para estudiar inglés, su meta ha sido no regresar al lugar del que realmente quería escapar.

Mientras tanto su hermana ha pospuesto progresar en la propia empresa, dedicando su tiempo a intentar cubrir las necesidades no solo de su padre sino también de su madre, con síntomas degenerativos. Isabel es una brillante doctora en Ciencias Biológicas y explica con todo detalle a Juan la situación señalando el momento de involucrarse. Ella ha aceptado un traslado en América, por tanto él debe asumir las riendas del hogar en el que su madre no puede vivir sola. Tiene Alzhéimer. Como dice Jesús Carrasco en la página 148 -una fuerza gravitacional que tira de ella hacia abajo, hacia la desmemoria y la torpeza. 

Tras la partida de Isabel, Juan, descubre el verdadero estado de la empresa familiar. Uno de sus amigos y fiel empleado, Germán, le cuenta el último negocio en el que su padre se había empeñado económicamente. Una obra de 22 chalets en Maqueda del que todavía quedan pendientes entregas. Juan se ve inmerso en el reto de no generar más pérdidas y de atender a su madre que, día a día, precisa más ayuda. La resistencia cede a la voluntad. Opta por informar a Brian, su casero de Edimburgo, y en el Botánico donde trabaja que no irá hasta que resuelva la autonomía y solvencia de su madre.

El tiempo parece que se ha detenido en sus 4 años de ausencia como el Renault 4 que ya no arranca. El cuatro latas era recordado con cariño porque suponía el desplazamiento infantil los fines de semana a la casa de los abuelos en Cruces. Allí finalmente se mudaron cuando al padre fue jubilado de la fábrica cambiando el amianto por el serrín. El coche, tras unos arreglos de su amigo Fermín y la revisión de la ITV, vuelve a estar en uso. Se convierte además en el medio de transporte para llevar a su madre a las citas médicas. Un espacio que le trae recuerdos en los trayectos e incluso al que acude a veces la mujer cuando está parado a sentarse en el asiento del copiloto, en tanto que su hijo la acompaña al volante en silencio.

Juan aprende a interpretar las palabras sueltas o pequeñas historias de su madre. La tristeza que supuso de recién casada vivir en un piso pequeño, oscuro y sin plantas o resignarse a no poder visitar a sus padres. Retazos que fluyen y constatan una vida abnegada -como afirma el autor de "Llévame a casa" en la página 73-:

Los padres eran hijos de la guerra y del hambre. Entregados al trabajo, en las fábricas, en las tierras y en la casa como única manera de estar en el mundo, sin espacio para otra cosa que no fuera asegurar primero el pan y luego algo de herencia. Padeciendo estrecheces incluso cuando no era necesario.

El bar de Ángela es uno de los pocos lugares de ocio que Juan frecuenta en el pueblo. Allí ve el fútbol y toma unas cañas con su amigo Fermín mientras suelen hablar del pasado como las carreras que hacían con el equipo de atletismo. Al final le convence para entrenar tres días por semana e ir juntos a la San Silvestre. Un buen hábito que permite a Juan salir de las rutinas y seguir centrado en todo lo demás. Así lo comprueba su hermana Isabel cuando llega con la familia para pasar el fin de año. El cambio a mejor es evidente. Juan nota que los meses separados y las conversaciones telefónicas han disuelto las tensiones. No obstante, Isabel antes de marcharse reitera que a partir de ahora la evolución de la enfermedad de su madre se agravará. 

Solo me resta felicitar a Jesús Carrasco por esta novela que muestra el giro emocional que representa para un hijo hacerse cargo de una madre con Alzhéimer y las consecuencias derivadas. Un conmovedor relato que nos acerca a la realidad de esta enfermedad que es capaz de reconstruir con detalle un episodio de infancia ocurrido hace 50 años pero no recordar qué se ha tomado en el desayuno. 

Lo que no cabe la menor duda es que la conexión neuronal de la madre de Juan le lleva a sus orígenes: el pueblo de Aldeanueva con su molino y garganta. Se cumple el deseo que da el título a la novela. El lugar del que quizá ha heredado también su hijo el amor por las plantas como el rododendro que su casero le cuida en Edimburgo. 

Finalizo transcribiendo el siguiente párrafo de la página 147 que me parece esencial en el conocimiento interior de la madre de Juan.

Energizar las plantas para que florecieran y completaran así su ciclo, Cavar, abonar, podar o fumigar como medios para conseguir una culminación que no puede ser otra que la flor, En ellas su madre se deleita y se realiza. Sin sus cuidados, no hay lugar para esa belleza. Es ella quien las saca adelante y a ellas puede entregarse, porque no la juzgan ni la lastran...  


Sobre el autor

Jesús Carrasco
Nació en Olivenza (Badajoz) en 1972. 

Su primera novela "Intemperie" (Seix Barral, 2013) lo ha consagrado como uno de los debuts más deslumbrantes del panorama literario internacional y ha sido galardonada con el Premio Libro del Año otorgado por el Gremio de Libreros de Madrid, el de Cultura, Arte y Literatura de la Fundación de Estudios Rurales, el English PEN Award y el Prix Ulysse a la mejor primera novela. Ha quedado finalista del Premio de Literatura Europea en Holanda y del Prix Méditerranée Étranger en Francia. Elegida como Libro del Año por El País en 2013 y seleccionada por The Independent como una de las mejores novelas traducidas de 2014 en Reino Unido. "Intemperie" ha sido publicada en 28 lenguas y ha sido adaptada al cine por Benito Zambrano. 

Su segunda novela, "La tierra que pisamos" (Seix Barral, 2016) ha sido galardonada con el Premio de Literatura de la Unión Europea. 


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