Hamnet, de Maggie O'Farrell
En la antesala a la interesante charla con el escritor Sergio del Molino, que tuvo lugar el pasado 6 de noviembre (El Fondeadero, Puerto del Carmen) en el marco de la III Edición del Festival de Literatura, coincidí con una amante de los libros que no veía hace bastante tiempo. Nos miramos y ella inquirió: ¿No me reconoces? Sí, contesté yo, recordando nuestras tertulias literarias en Tías. En efecto -pensé- es Lourdes Hernández Alemán.
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| Libros del Asteroide |
Myriam pasó por mi izquierda buscando la salida. A pesar de la luz de un foco que nos cegaba, la saludé y presenté a Lourdes, alabando la trayectoria de "Eliza", ya que el 21 de noviembre viajaba a Tenerife a otra presentación. Nos despedimos y seguimos la conversación. Esta vez, Lourdes me recomendó la lectura de "Hamnet", de Libros del Asteroide (2021). Su autora es Maggie O'Farrell -me dijo- y escribe con trasfondo poético. Lo tendré en cuenta -respondí.
Al día siguiente, tras mi jornada laboral en el CIFP Zonzamas, me dirigí a la Biblioteca Insular de Arrecife. Me indicaron dónde estaba y aquella misma tarde de viernes inicié su lectura. Agradezco a Lourdes su oportuna sugerencia, ya que también opino que Maggie O'Farrell desprende lirismo en su narrativa.
La referencia histórica nos sitúa en la década de 1580, en la que una pareja residente en Hemley Street (Stratford) tuvo tres hijos: Susana, Hamnet y Judith, gemelos. Hamnet, el niño, murió en 1596 a los once años. Cuatro años más tarde su padre escribió una obra de teatro titulada Hamlet.
La autora nos describe a Hamnet como un niño despierto y soñador que pierde el hilo de la realidad por el de la imaginación. Sin embargo, en ese momento tiene una misión: encontrar a un adulto y pedir ayuda para su hermana Judith que se siente enferma. Recorre las estancias de su casa y del taller de guantes del abuelo. No hay nadie. La desesperación va en aumento. Acude a la vivienda del médico. Regresa. Solo silencio en el hogar.
Mientras tanto, Agnes, su madre, se encuentra a unos dos kilómetros, en la propiedad en la que nació. Allí se ocupa de una extensión donde cría abejas y siembra hierbas, flores y plantas que le sirven como remedios curativos. La abuela y Susana han salido a la calle. Su padre trabaja en Londres.
La historia nos lleva quince años antes. El bosque representa un imán para Agnes quien ha heredado de su madre no solo la bondad sino esa capacidad que demuestra para predecir y sanar. La relación entre Agnes y su hermano Bartholomew, desde que murió la madre en el tercer parto, es un pilar sólido. Se produce entonces el romance entre Agnes y el preceptor de latín, hijo del guantero, quien da clases en la finca de Hewlands a los hermanos pequeños, nacidos del segundo matrimonio del padre de Agnes, granjero, y Joan.
Por otra parte, la autora nos muestra la tensa relación entre el guantero y su hijo, ya que quiere que continúe con su oficio, deseo que no comparte el preceptor de latín quien tiene otros anhelos. Así lo expresa a su hermana, Eliza. ¡Qué curioso, pensé, cuando leí su nombre! El mismo que eligió Myriam Ybot para el título de su primera novela .....
Al saberse la noticia del embarazo de Agnes, se decide celebrar la boda. Detrás hay un interés: el guantero sabe que la joven cuenta con una herencia a futuro. De modo que facilita el enlace y la vivienda de la pareja al lado del hogar familiar. Agnes se adapta a las diferentes rutinas en la villa y a la convivencia con sus suegros, comprendiendo también el paisaje de cavernas y oquedades que percibiera al conocer a su marido. En realidad, está dividido en dos. Solo con ella muestra su verdadera sensibilidad y el hombre que lleva dentro. Será Agnes quien le impulse a irse a Londres para expandir el negocio de guantes de su padre y alejarse de la tiranía paternal que le sume en la melancolía.
Tras unos años felices en los que Susana, Hamnet y Judith crecen con amor y cuidados, la desgracia les acecha. Precisamente, en la humilde casita en la que Agnes había aliviado tantos males de forma generosa, entra la cruel peste con un claro objetivo. El mal que aqueja a Judith no tiene cura ni su madre cuenta con remedio para evitarlo. Eliza escribe una carta para avisar a su hermano de la situación. Finalmente, le llega a la pequeña villa de los alrededores de Kent donde se encontraba en compañía de actores con quienes realiza obras de teatro en corrales de comedias. Tras leerla, coge un caballo y emprende camino a Stratford. ¿Conseguirá ver a Judith con vida?
La historia da un giro inesperado. Nos desvela que el destino ha tendido una trampa a Agnes que ha estado todo el tiempo protegiendo a Judith y concentrando su atención sólo en ella. La despiadada enfermedad ha elegido a Hamnet, el hijo más sano y robusto. Agnes, sin comprender este imprevisible golpe, amortaja delicadamente a su hijo. La autora detalla cada uno de los gestos de forma sublime. Nos emocionamos ante la renuncia de una madre a un cuerpo que debe entregar a la tierra para no volver a verlo nunca más. Agnes afirma que todo su ser es añoranza (pág. 254). Por otra parte, es conmovedor el momento de la llegada del padre. Ese instante en el que retira el sudario y toca la mejilla fría de Hamnet.
A partir de entonces, el vacío. El padre de Hamnet está de nuevo atrapado en una red de ausencias. No obstante, es consciente de que si no regresa a Londres, la compañía sucumbirá al caos. Debe volver, aunque Agnes y las niñas lo necesiten. No hay vuelta atrás, a pesar de que Agnes sueñe con deshacer la madeja de la muerte de su hijo. La atormentada madre protegerá con todo su afán a Susana y Judith mientras su vida va a la deriva. Su hija mayor se da cuenta y toma las riendas del hogar poco a poco.
Transcurren casi 12 meses y el padre regresa. La aflicción por Hamnet - confiesa a Agnes- le sigue enloqueciendo. Lo busca sin descanso, en todas las calles, entre la multitud, entre el público, siempre. Además le expresa su idea de comprar una casa en Stratford y de que vivan en un sitio nuevo. Con la ayuda de Bartholomew se hace realidad. La propiedad es muy grande. En el huerto Agnes recobra su paz, sembrando y facilitando remedios, lugar en el que Judith siempre la presta ayuda, mientras Susana se ocupa del gobierno de la casa.
El padre suele ir dos veces al año a ver a la familia. Sin embargo, desde la última vez ha pasado más tiempo del acostumbrado. Agnes se entera por Joan, su madrastra, que va a estrenar en Londres una nueva obra y no es una comedia, sino una tragedia. Es cierto, en el cartel está escrita esa palabra y el nombre de Hamnet. Decide entonces ir a Londres a caballo con su hermano y comprobar la realidad. Cuando llegan, el marido de Agnes se encuentra en el corral de comedias. Allí se dirige solo ella, dejándose llevar por la corriente del público.
Empieza la función. Todo el mundo está pendiente de los actores y de lo que dicen. Al principio, Agnes no entiende su argumento hasta que comprueba que en el escenario se habla de la posible aparición de un espectro. Escucha pronunciar a un actor el nombre de Hamlet. Agnes ve a un joven con la edad que tendría ahora Hamnet si viviera. Habla y se mueve como su propio hijo. El Hamlet del escenario son dos personas, el joven, vivo, y el padre muerto. Está vivo y muerto al mismo tiempo. Su marido lo ha devuelto a la vida de la única forma que podía. Mientras el fantasma habla, interpreta que, al escribir esta obra, su marido se ha cambiado el sitio con su hijo. Ha hecho lo que habría deseado hacer cualquier padre, sufrir él para que no sufriera su hijo, ponerse en su lugar, ofrecerse a sí mismo para que el niño pudiera vivir.
Sin duda, la percepción de Agnes la última vez, al tocar a su marido y sentir que el interior desprendía sólo corazón, era cierta.
NOTA: Esta novela me ha acompañado desde el día 7 de noviembre (fecha de nacimiento de mi madre) hasta la presente semana, coincidente también con la fecha de nacimiento de mi padre, el 28 de noviembre. Ambos hubieran cumplido 85 y 90 años de haber vivido.
La última palabra que pronuncia el padre de Hamnet, en el papel del fantasma, es Recuérdame. Lo hace mirando a su mujer, quien se siente realmente emocionada, tras descubrir la obra inmensa de amor que su marido ha escrito dedicada a Hamnet.
Sin duda, recordar es lo que llevo haciendo desde que ambos emprendieron su camino eterno. En otras ocasiones, he manifestado que este blog nació con la muerte de mi padre en 2008, tras escribirle una elegía en Tías la madrugada del 29 de marzo y leerla en el cementerio de Arenas de San Pedro (Ávila), donde descansa. Desde entonces, mi afición por la literatura y escritura ha ido en aumento. Se ha convertido en mi paz y equilibrio, complementando a mi faceta profesional, la docencia.
Finalizo agradeciendo de nuevo a Lourdes Hernández su acertada recomendación. De hecho, esta novela cuenta con una adaptación cinematográfica, dirigida por Cloé Zhao, cuyo estreno está previsto en enero de 2026.
También a la tercera edición del Festival de Literatura de Lanzarote (FDLL) que propició este reencuentro en la charla de Sergio del Molino. Por cierto, ya estoy inmersa en la lectura de Los alemanes, publicada por la editorial Alfaguara.
Y, por supuesto, a su autora, Maggie O'Farrell quien expresa al final que Hamnet se trata de una obra de ficción inspirada en la breve vida de un niño que murió en Stratford, Warwickshire, el verano de 1596. Este hecho la llevó a relacionarlo con la muerte de Hamnet Shakespeare cuyo entierro está registrado, pero no la causa de la muerte. Es decir, no se menciona que fuera la peste negra. Esta ausencia de información es el origen de la intriga cuya búsqueda y especulaciones da cuerpo a esta novela.
y que vuelos de ángeles te acompañen cantando
a tu final descanso
(WILLIAM SHAKESPEARE)
Sobre la autora
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| Maggie O'Farrell |
After You'd Gone (2000), My Lover's Lover (2002), The Distance Between Us (2004, ganadora del premio Somerset Maugham), La extraña desaparición de Esme Lennox (2007), La primera mano que sostuvo la mía (2010; Libros del Asteroide, 2018; ganadora del premio Costa de novela). Instrucciones para una ola de calor (2013) y Tiene que ser aquí (2016; Libros del Asteroide, 2017), y un libro de memorias, Sigo aquí (2017; Libros del Asteroide, 2019).
Su última obra Hamnet (2010; Libros del Asteroide, 2021), por la que ha recibido el prestigioso Women's Prize for Fiction, ha sido considerada por la crítica y los lectores como una de las grandes novelas del año y uno de los diez mejores libros de 2020 según The New York Times y The Washington Post.
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