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A María García Delgado, la última de nuestras queridas madres

 27 de marzo

¿Sabes, María? El viernes por la noche mencioné por teléfono a una desconsolada Alicia que contigo se iba la última de nuestras queridas madres. Eran las 22.39 h cuando nos informó de tu despedida. En ese momento de desgarro no había posible consuelo, pero aun así insistí.

-Alicia, la habéis cuidado hasta el final con un cariño inmenso. - ¿Verdad que lo corroboras? Todos hemos sido testigos del gran amor que has recibido desde que se consideró que lo mejor era que vivieras definitivamente en Lanzarote. Sabia decisión. Poco a poco el ánimo fue in crescendo y comprobamos la repercusión positiva en tu salud.

María pintando (Mayo 2025)
Sin duda, María, despertar con la luz atlántica, la familia y la fiel Sara cerca ayudaba a sentirse mejor. Aunque tus dolientes rodillas soportaban el peso de 91 años, tu mente seguía siendo ágil y siempre activa, resolviendo crucigramas, leyendo e incluso todavía pintando. Alicia nos mostraba tus progresos y el renacer de la ilusión en tu rostro sereno.

No puedes imaginar cómo me he acordado de ti visitando museos de Bellas Artes. Por ejemplo, este pasado verano, mientras contemplaba La joven de la perla en la Haya o La primavera de Sorolla en Valencia. De ambos maestros, Veermer y el máximo exponente del Luminismo, elegiste modelos para tus propios lienzos que ahora embellecen paredes amigas.

Tengo la gran suerte de contar con uno de tus delicados trabajos en el dormitorio, frente a la cama. Se trata del dibujo de una bailarina de ballet, figura que me inspira calma. Le comenté a Alicia que tu firma, María García, se estaba desvaneciendo... y que combina a la perfección con las rosas al óleo de mi padre, ubicadas a la derecha.

Con estos recuerdos me acerqué al hospital la tarde del 27 de marzo. Mari Luz me había facilitado tu número de habitación, además de la hora de llegada de Alicia y José Mª, las 17h. Pensé que era prudente entonces ir a las 19h. Vi la puerta cerrada y, tras esperar unos minutos, llamé. Abrieron enseguida. En efecto, ambos estaban alrededor de tu lecho, con el alma rota, noches sin descanso, pero con la tranquilidad de estar contigo. Le di un abrazo muy fuerte a tu hija con la esperanza de recargar algo de su energía consumida. Era todo atención hacia ti. 

Tiene los pies fríos -me decía- y le he puesto dos pares de calcetines. Este indicio era el mismo que había observado Alicia años atrás con su padre, un 14 de marzo, en el que pronunció el adiós final.

Te miramos y nos fijamos en la tersura de tu piel. También en la respiración algo agitada. Parecía que soñabas, quizá disfrutando de la visión animada de la última reunión familiar con motivo del 70 cumpleaños de José Mª. Ese fin de semana, el hogar de Puerto Calero se llenó de nuevo de alegría con la estancia de tus biznietos, nietos y parejas.

Alicia y yo nos dirigimos a una sala próxima para hablar unos minutos. Allí me enseñó una foto tuya, previa a su viaje a Lisboa. En ella estabas sentada haciendo la señal de victoria con los dedos, símbolo de fortaleza. La misma que te ha mantenido con vida esperando a tus hijos. Me despedí de ti con un beso. Eran las 20h. Poco después, Jesús relevó a Alicia y José Mª. Alrededor de las 22:20h del 27 de marzo, viernes de Dolores, emprendiste la travesía y todos nuestros deseos de felicidad eterna soplaron a tu favor.

Día de la Madre (Restaurante Liken, 05.05.2024)
El 27 de marzo es además la fecha en que se conmemora el Día Mundial del Teatro. En 2008 conocí a a la actriz Lola Herrera en Tías. Me pidieron hacer la presentación de su libro “Me quedo con lo mejor”. Y es, María, lo que anhelo con estos párrafos: que perduren los buenos momentos como la grata comida que compartimos en aquel restaurante del Golfo donde fuimos a almorzar madres e hijas, o en mayo de 2024, cuando decidimos celebrar el Día de la Madre, en el restaurante Liken de Playa Blanca contigo, la más longeva.

28 de marzo

Esta tarde hemos ido a Mémora. Dimos un primer abrazo a tu hijo Fran, que ya tenía previsto llegar hoy. Después, al entrar en la sala, hemos sentido el inmenso amor del entorno.

¿Sabes, María? Alicia me ha contado que a tu abuela Filomena le gustaba reunir a todos en torno a los fogones. Se nota que ella lo lleva en los genes. Recordé con los allegados la reciente merienda que disfrutamos en vuestra cocina, tomando chocolate y conversando, mientras tu hija no paraba de hacer churros con la manguera y freír más tandas.

Celebrando el cumpleaños de Alicia (13.07.2024)
He buscado la foto de un cumpleaños de Alicia donde se ve esta capacidad de convocatoria. ¿Te acuerdas? Estamos todos en la terraza de la casa de Puerto Calero. Hasta mis hijos, que habían venido a Lanzarote en julio para darme suerte en los exámenes de la Oposición 2024. Desde luego, es otra Filomena.

Está claro que la urdimbre de vuestra generación, María, es muy sólida. Esta idea me lleva a un libro que estoy leyendo ahora, Vivir con nuestros muertos, cuya autora es Delphine Horvilleur, una de las primeras mujeres en ejercer como rabina en Francia, quien relata con delicadeza y sabiduría sus experiencias consolando a quienes han perdido a un ser querido. En la página 66, la autora se refiere a la palabra “generación” (dor, en hebreo) como la acción de tejer cestos. La imagen es sencilla e impactante. Para hacer un cesto hay que pasar un mimbre o un carrizo entre las varas bien ordenadas del linaje previo. Un cesto se fabrica siempre de abajo arriba. Cada vuelta nueva se une a la que le dio origen, se ancla a ella para constituir, a su vez, el apoyo sólido de la vuelta siguiente. 

La metáfora es fácil de entender: una generación es una vuelta de un cesto. Se agarra a la fuerza de la anterior y anticipa la consolidación de la siguiente. Todo esto pensaba al verte ayer, María, a través del cristal nítido, y también en tu habilidad con la costura, transmitida de madre a hija. 

Traje Irene (5.05.2025)
Como ejemplo, los vestidos con el bordado primoroso de nido de abeja que hicisteis a Marina, la confección del traje de canaria para Irene el pasado mes de mayo y la camisa que llevabas puesta, reflejando la paz de tu semblante. 

Me fijé en tu pañuelo de seda y en el toque sutil de contraste, regalo de Mari Luz, y en los sentimientos entrañables expresados en forma de flores y palabras que te velaban. 

Eran las 20 h. Había pasado solo un día de tantas emociones. Le dimos un abrazo cálido a todos y, en especial, a Alicia, Jesús y Fran.


29 de marzo

Ayer escuché a Alicia mencionar que no ibas a tener responso por coincidir la incineración con el Domingo de Ramos. Parece ser que la procesión tiene prioridad en Semana Santa. Por ello, te dedico, María, estas palabras. Aquí quedarán, en este espacio virtual, para todo aquel que quiera leer esta breve crónica desde el corazón.

Harás otro viaje que te llevará al encuentro de Domiciano, con quien creaste las tres vueltas nuevas del cesto Merino García. A partir de ahora estaréis juntos en el cementerio. Has tenido tiempo para despedirte de la familia. El sobre violeta entregado el 10 de marzo avisó de la posible partida. En la novela Intermitencias de la muerte, del escritor portugués José Saramago, así se plantea: se concede un corto plazo para solucionar asuntos pendientes y preparar el camino.

Concluyo señalando que la vida de cada persona se cuenta, antes que nada, por lo que esta haya hecho nacer. Hoy precisamente se cumplen 18 años de la muerte de mi padre en Arenas de San Pedro (Ávila). La madrugada de aquel 29 de marzo de 2008 escribí una elegía en la cocina de la vivienda de la calle San Pedro, donde antes habían residido Alicia y José Mª, para ser leída en el cementerio de la localidad abulense. Fue la primera publicación en este blog. 

En el duelo que vino después siempre estuve acompañada por mis amigas, que supieron intuir cuándo más las necesitaba: una llamada o visita oportuna e incluso un genial retrato de mi hijo con la dedicatoria «Para Eduardo Luis, de su “tita” Alicia, en recuerdo del retrato que el abuelo hubiera querido hacerle» (08.06.2008)

Todo está aquí, en este camino de letras, y también ahora el deseo que reza en el recordatorio de María del Dulce Nombre García Delgado (08.09.1934 – 27.03.2026):

Que seas feliz, feliz, feliz, es mi despedida…❤️

Rosaleda Madrid (21.05.2024)

NOTA: La puerta está abierta para las personas que quieran añadir algo más en este diario de Syra.

Midor ledor (de generación en generación)

Fuente: Vivir con nuestros muertos. Autora: Delphine Horvilleur. Libros del Asteroide 
              (Adquirido en la biblioteca de Babel, en Palma de Mallorca, el 10 de febrero 2026)


Los alemanes, de Sergio del Molino

Ed. Alfaguara

A raíz de asistir al encuentro literario con el escritor Sergio del Molino, en el marco de la III edición del Festival de Literatura de Lanzarote", decidí leer "Los alemanes". Tiene además el Premio Alfaguara de novela 2024. 

El autor menciona tres citas al inicio de su obra, de Denis Diderot, Franz Schubert y Hannah Arendt. Transcribo la última, tomada del libro Eichmann en Jerusalén, escrito por la filósofa y periodista:

Únicamente en sentido metafórico uno puede decir que se siente culpable no por lo que uno ha hecho, sino por lo que ha hecho el padre o el pueblo de uno. (Moralmente hablando, casi tan malo es sentirse culpable sin haber hecho nada concreto como sentirse libre de toda culpa cuando se es realmente culpable de algo).

Sergio del Molino explica, en la página 319, que el germen de esta historia nació hace unos cuantos años, cuando adquirió unos documentos antiguos en una librería anticuaria. Entre ellos se encontraban algunos panfletos con discursos de Goebbels y de otros jefes nazis, publicados en España a comienzos de los años cuarenta con el sello del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, que los editaba, aunque estaban datados en Zaragoza. Un amigo historiador le comentó que se trataba probablemente de propaganda destinada a los alemanes del Camerún, lo que acabó convirtiéndose en una fuente de inspiración literaria y de reflexión, ya que conecta con uno de los temas recurrentes de su obra: el desarraigo y la identidad.

El historiador amigo que le puso tras la pista se llama Severiano Delgado, bibliotecario de la Universidad de Salamanca. Por otra parte, el autor menciona a Pablo Bieger, un abogado madrileño que le cedió su interesante archivo, que incluía colecciones de fotos y objetos de su abuelo, traídos en su regreso de Camerún. Aunque al nieto le hubiera gustado escribir la historia de su abuelo y su familia de origen alemán, finalmente ha sido Sergio del Molino quien ha creado esta ficción basada en los hechos siguientes. En la página 11, leemos:

El 2 de mayo de 1916, los vapores Cataluña e Isla de Panay atracaron en el puerto de Cádiz. Transportaban a seiscientos veintisiete alemanes procedentes de la colonia de Camerún, conquistada por los aliados en febrero de ese mismo año, en uno de los episodios menos conocidos y menos comentados de la Gran Guerra. En lugar de rendirse a sus enemigos, los alemanes se entregaron a las autoridades españolas en Guinea. España, como potencia neutral, los acogió como internados. Ya no abandonaron el país y se instalaron, sobre todo y en otras ciudades, en Alcalá de Henares, Pamplona y Zaragoza. Pronto se harían famosos y serían conocidos como los alemanes del Camerún. 

Sergio del Molino sitúa la narración en Zaragoza y nos presenta a una familia constituida por 3 hermanos: Eva, Fede y Gabi, músico renombrado que acaba de fallecer, motivo por el cual se reúnen con ocasión de su entierro. El autor nos descubre los verdaderos sentimientos de cada uno de ellos mediante el uso de la primera persona. De este modo, en el primer capítulo sabemos, a través de los recuerdos de infancia de Fede, que la familia solía ir al cementerio los sábados para limpiar las lápidas. Allí aparece Berta Klein, la mejor amiga de Gabi en el colegio, profesora de Física y residente en Hannover, con quien también coincidían al cumplir la tradición semanal.

Eva es abogada, con un futuro prometedor, y se encuentra en un momento de despegue político;  Fede es profesor de filosofía en la Universidad de Ratisbona. El bienestar económico de la familia procede de su bisabuelo, Hans Schuster, quien se dedicó en Hamburgo al gremio de la charcutería, oficio que heredó su hijo, Juan Schuster, padre de Eva, Fede y Gabi.

El autor de Los alemanes desvela, a través de los diálogos interiores de los protagonistas, confesiones como el escaso apego de los hijos hacia el padre, la sensación de una madre ausente, el amor que Berta sintió por Gabi y el orgullo por su abuelo Oskar, emprendedor y generoso con su comunidad, marcado por los avatares bélicos y superviviente tras regresar a Barcelona en abril de 1954 con los últimos voluntarios de la División Azul. 

En pleno duelo ocurre un hecho que sume en el desconcierto a Eva y Fede: una organización israelí los amenaza con sacar a la luz el pasado familiar, de corazón y carnet nazis. Tanto el ascenso laboral de Eva como la cátedra de Fede se tambalean. A ambos se les enseña una foto del bisabuelo, Hans Schuster, en un equipo de fútbol en Camerún. Eva consulta entonces un libro que tiene en casa sobre la historia de la colonia alemana en Camerún, desde la ocupación de Victoria por Von Bismarck en 1884 hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Justo 30 años. Sin embargo, no se mencionaba la salida de su familia en 1916 ni se narraba el desmoronamiento del sueño africano de aquellos alemanes, que constituía el libro del Génesis de su familia. 

Los datos que manejaban los chantajistas incluían la generosa ayuda de los Schuster a compatriotas arios, financiando la huida de criminales o invitándolos a quedarse con la intención de mantener el Tercer Reich. 

Eva tira del hilo del carrete y asocia la ruina de la fábrica familiar de salchichas con las silenciosas gestiones de su padre en Alemania. Afortunadamente, decidió liquidar la empresa antes de que los inspectores de Hacienda se lanzaran sobre ellos. Ahora intuye el destino del cuantioso desvío de fondos: sus amigos nazis.

Por otra parte, los recuerdos siguen revelando las carencias afectivas y las frecuentes discusiones políticas entre Gabi y su padre. Cuando Juan Schuster se marchaba a Hamburgo, donde afirmaba tener algún negocio, se respiraba paz en el hogar. La madre, a la que Gabi llamaba "joven decadente", cultivaba entonces su afición: interpretar y escuchar la música de Edvard Grieg, en especial las suites de Peer Gynt. Nadie echaba de menos al padre. 

El triunfo de la muerte (Anónimo, 1440-46, Palermo). Fresco
En una cena, Berta explica a Fede el significado del cuadro El triunfo de la muerte que contempló con Gabi en una visita al Palazzo Abatellis en Palermo. La pintura al fresco simboliza una idea central de la cultura medieval, es decir, la muerte es universal, inevitable y no distingue entre ricos y pobres, poderosos y humildes.

Asimismo, le habla de su enfermedad oncológica y cómo su abuelo consideraba al suyo, Juan Schuster, un hombre ingenuo que fue manipulado por los nazis, algo que también Gabi sospechaba.

Finalmente, la noticia sale en la prensa, hecho que supone mencionar a otros miembros de la familia, como a Gabi y su declive musical, a causa del alcohol. Los secretos de los Schuster afloran y Eva toma una decisión. Al fin y al cabo son sus muertos.

Fede también se convierte en punto de mira con palabras de desprecio en Internet. La Universidad lo relega en el último semestre a impartir sólo dos cursos quitándole los de mayor importancia, como los del doctorado. Es consciente de que es una víctima y que le han castigado por nacer en una familia y, sobre todo, por tener una hermana a la que no se ha podido corromper. Ella ha perdido mucho más que él, su futuro. Él, en cambio, el pasado, y un presente que no le gustaba. Una verdadera heroína.

La novela finaliza en el cementerio alemán, lugar que vuelve a reunir a familiares y allegados. En esta ocasión, de Berta. Han pasado dos meses de la ausencia de Gabi y todos recuerdan que a ambos los unía la música como el gusto por Schubert, el compositor de las cosas inacabadas, como inacabada quedó la vida de los dos amigos. Transcribo la siguiente cita de Schubert en su diario:

Nadie comprende el dolor del otro, y nadie comprende la alegría del otro. Siempre pensamos ir hacia el otro, pero lo único que hacemos es pasar unos al lado de otros. Qué padecimiento para quien se da cuenta de esto (página 316)

 

Sobre el autor

Sergio del Molino (Madrid, 1979) es autor de dos ensayos narrativos cruciales sobre la despoblación y "la idea de país": La España vacía (2016; Alfaguara 2022), con el que ganó el premio al mejor ensayo del Gremio de  libreros y el Premio Cálamo, además de entrar en las listas de mejores libros del año de toda la prensa cultural, y Contra la España vacía (Alfaguara, 2021).

Antes se había alzado con los premios Ojo Crítico y Tigre Juan con La hora violeta (2013; Alfaguara, 2023) y después con el Premio Espasa gracias a Lugares fuera de sitio (2018).

Además, es autor de novelas como Lo que a nadie le importa (2014) y La mirada de los peces (2017), del breve ensayo biográfico Calomarde. El hijo bastardo de las luces (2020), de una autobiografía novelada sobre su relación con la enfermedad, La piel (Alfaguara, 2020), y de Un tal González (Alfaguara, 2022).

Es columnista del diario El País y colaborador de Onda Cero Radio, entre otros medios. Sus obras han aparecido en inglés, italiano, francés, griego, alemán y chino, entre otros idiomas, y en más de quince países. Su último libro es Los alemanes (Premio Alfaguara de novela, 2024)

NOTA: Finalizo la reflexión de "Los alemanes", hoy 22 de diciembre 2025. Aunque había terminado de leer esta novela hace semanas, la vorágine del primer trimestre en el CIFP Zonzamas, centro educativo en Lanzarote en el que trabajo, no me había permitido darle el punto final. 

De hecho, como anécdota, mencionaré que el pasado lunes 15 vencía el préstamo en la Biblioteca Insular de Arrecife. Como no tuve tiempo de ir a devolverlo ese día, lo pospuse para el jueves 19. ¿Sabéis qué me ocurrió? Pues que, como otras veces, dejé el coche aparcado en las inmediaciones. Cuando regresé, tras adquirir también 3 ejemplares de "Tierra del mar" (Sergio Erro) en el Local 6 (Taller de Ideas) para regalar....¡me habían puesto una multa! A mí y a otros tantos vehículos. Muchos de ellos de padres que estaban con sus hijos en la Ciudad Deportiva. 

En fín, 200 euros, que se convertían en 100 € por pronto pago. Se nota que el Ayuntamiento de Arrecife tenía necesidad de recaudar antes de finalizar el año 25... Y, hoy, Día que se celebra en España la Lotería Nacional, resulta que yendo al Banco de Santander a saldar la deuda, me llama mi hija Marina y me da la sorpresa de que el número que le compré a mi amiga Antonina, terminado en 93, coincide con el tercer premio y nos han tocado 100 € por décimo. 

Sin duda, la terminación del 93, nos ha dado suerte, como el año en el que me casé: 1993. Por este motivo, decidí quedarme con dos números: uno para mis hijos (Marina y Eduardo Luis) y otro para Thomas y para mí. 

Como dice Espido Freire en la novela "Soria Moria" y Sergio del Molino en "Los alemanes" (pág.15):

Nihil obstat: Nada se opone.... (y cada vez menos a manifestar lo que siento y me sucede)
¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y TODAS, LECTORES/AS DE ESTE BLOG!


Lo raro es vivir, de Carmen Martín Gaite

Anagrama
Hoy, 8 de diciembre 2025, se conmemora el centenario del nacimiento de la escritora Carmen Martín Gaite. El mes pasado, en la biblioteca del Centro Cívico de Arrecife, tras elegir el libro Soria Moria de Espido Freire, decidí perderme un rato entre las estanterías dedicadas a narrativa.  

Entonces vi el título Lo raro es vivir de la editorial Anagrama. Recordé que habían hablado sobre él en un programa de Radio Nacional. Me lo llevé en préstamo, pensando que era una forma de rendir un pequeño homenaje a tan gran autora, la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Literatura, galardón que recibió hasta en dos ocasiones. La portada corresponde a un óleo de Luis Serrano, Muchacha asomándose a una habitación roja, 1995.

En 2024 había leído Nubosidad variable, una novela dedicada a su hija Marta en 1985 que me causó una grata impresión, igual que Caperucita en Manhattan (Ediciones Siruela), sugerencia de lectura de una profesora a mi hija Marina, a la cual siempre estaré agradecida por su buena recomendación. 

En esta ocasión, la protagonista de Lo raro es vivir, Águeda Soler, reflexiona en su inicio sobre la siguiente idea: 
hay veces en que lo normal pasa a extraordinario así por las buenas y lo notamos sin saber cómo
Es precisamente lo que le sucede un 30 de junio cuando va a visitar a su abuelo, don Basilio Luengo, a la residencia en la que se encuentra. Todavía el abuelo no sabe que su madre ha muerto hace 2 meses. Nadie se lo ha dicho. Es por este motivo que ha sido llamada por Ramiro Núñez, uno de los responsables de la residencia, quien dado su parecido con ella, le propone que la suplante. Ese día, no ve a su abuelo.

Águeda está unida a un arquitecto, Tomás, con un carácter equilibrado que le proporciona la calma que necesita, sobre todo, en este momento en el que la visita al abuelo había dejado a la intemperie una serie de cables de distintas procedencias que estaban a punto de provocar cortocircuito. Las llamadas de Tomás, desde Jaén, donde estaba trabajando, le proporcionaban sosiego.

Un día que Águeda coge el metro, hecho que metafóricamente lo cita como bajar al bosque, coincide con un amigo, Félix, al que hace tiempo no veía. Toman un café y rememoran la época en la que frecuentaban locales de música rock. Félix se sorprende mucho que haya estudiado una oposición y sea archivera. Una de las ventajas de serlo es que Águeda conoce a gente muy interesante, tal es el caso de un profesor de La Sorbona, Ambroise Dupont, que se ocupaba del estado del clero español a finales del siglo XVIII. Fue él quien le habló de Vidal y Villalba, motivo que propició su mayor dedicación a la historia.

Por otra parte, a Águeda le quedan asuntos pendientes. Uno de ellos es hablar con su padre, Ismael, sobre la causa de la muerte de su madre. Finalmente se ven y su padre le confirma que el desencadenante fue un aneurisma. Otro asunto que siempre ha pospuesto era llamar a Rosario Tena. Entonces se acuerda de cómo entró a formar parte de su vida. En esa época, ella era estudiante y Rosario fue nombrada sustituta del catedrático titular de Historia del Arte en el Instituto. Le entusiasmaba la pintura del trecento italiano y transmitió al alumnado su pasión por esta asignatura. Les mostró obras de artistas como Giotto con temática de La divina comedia: ascensión y caída, levitación y abismo, miedo y coraje, y siempre la amenaza de la muerte rondando como un cortejo invisible a la vida. Al término de la clase, Águeda escribió Lo raro es vivir, posible título para una canción.

Asimismo, en la narración es evidente que Águeda y su madre tenían sus diferencias. Se menciona la separación de sus padres y la compra de un dúplex por la zona del Bernabeu donde apenas vivió 5 meses con su madre, ya que se mudó a un ático en Antón Martín en el que disfrutó de su libertad con Roque. El encuentro casual con Rosario en una sala del museo Reina Sofía supuso un cambio radical. La profesora pasaba por una mala racha. No tenía trabajo y se había quedado sin alojamiento. Águeda le pide a su madre que la dejara residir temporalmente en su parte del dúplex. Lo que no podía suponer es que el sueño de Rosario de ser artista, aunque era mediocre, se iba a hacer realidad gracias a su propia madre, Águeda Luengo, una pintora reconocida, y que ambas vivirían juntas hasta el fatal desenlace.

Pura telepatía, piensa Águeda, cuando decide llamar a la residencia para visitar a su abuelo y Ramiro Núñez se le adelanta al otro lado del hilo telefónico. Previamente fijan la cita en el jardín. El médico le informa que su abuelo leyó la carta que le envió. Tras un período de mutismo y negación, incluso con una embolia pasajera y afasia, había manifestado su deseo de verla. De modo que Águeda se dirige, disfrazada de su madre, a la habitación de su abuelo. Entra. Le parece que estaba hablando solo. Siente nervios y como siempre en esa situación no supo qué hacer con sus manos, lo cual dijo en voz alta, convirtiéndose de pronto en esa niña que ha descorrido una cortina roja, se ha asomado al despacho de su abuelo, y quiere que él lo sepa y la haga caso, interrumpirle en sus meditaciones.

-No le des vueltas a las cosas, padrito-dijo Águeda. El secreto de la felicidad está en no insistir. Entonces, el abuelo asiente. -Eso decías al volver del viaje de novios. Y luego mira, pasó lo que pasó. Obviamente, el abuelo se refería a su padre, Ismael, de quien afirma nunca la entendió. Claro, no se le podían pedir peras al olmo. La conversación la dirige el abuelo hacia la relación despegada con su hija, hecho que hace que la nieta manifieste que es lo que más quiere en este mundo. Pues díselo- interrumpió él. Sin embargo, el recuerdo de un incidente en un tren confirma a Águeda que el abuelo sabía que estaba hablando con su nieta. En el fondo se trataba de laberintos familiares. Entonces don Basilio sufre un ataque y el equipo médico se lo lleva de la habitación.

Águeda se marcha a casa. Durante el trayecto de regreso al hogar, su abuelo muere. Tomás había vuelto, de modo que le dan a él la noticia primero. Afortunadamente, Tomás era su consuelo. Águeda pone fin a la herencia de historias ajenas. Esa noche será el germen de una hija, Cecilia, y de un futuro en el que se centrará en su propia vida. Águeda retoma el estudio sobre Vidal y Villalba. 

NOTA

Me he sentido muy afín a Águeda Soler en expresiones que subrayan la imposibilidad de concentrarse en una solo tema. En la página 145, dice Carmen Martín Gaite:

- otros investigadores se concentran en su tema, van al grano y punto, son capaces de separarlo de lo demás. Pero yo no puedo. Para mí todo es grano-.

Cuando lo leí me vi totalmente reflejada, ya que suele ocurrirme lo mismo. Para mí todo es grano.....

Carmen Martín Gaite es una escritora que nos acerca a la complejidad del ser humano de una forma transparente y certera. ¡GRACIAS!

Sobre la autora (Salamanca, 1925-Madrid, 2000)

Autora de una amplia obra narrativa, de extraordinaria calidad, iniciada en 1954 con El balneario (premio Café Gijón de relatos) y continuada con las novelas Entre visillosRitmo lentoRetahílasFragmentos de interior y El cuarto de atrás

En la editorial Anagrama publica Nubosidad variable, La Reina de las Nieves y Lo raro es vivir, así como Cuentos completos y un monólogo y los libros de ensayo e investigación histórica Usos amorosos se la postguerra española (Premio Anagrama de Ensayo), Usos amorosos del dieciocho en España, El proceso de Macanaz, El cuento de nunca acabar y Agua pasada.

Ha obtenido, entre otros premios, el Nadal, el Nacional de Literatura, el Anagrama de Ensayo, el Príncipe de Asturias de las Letras y el Castilla y León de las Letras. 




Hamnet, de Maggie O'Farrell

En la antesala a la interesante charla con el escritor Sergio del Molino, que tuvo lugar el pasado 6 de noviembre (El Fondeadero, Puerto del Carmen) en el marco de la III Edición del Festival de Literatura, coincidí con una amante de los libros que no veía hace bastante tiempo. Nos miramos y ella inquirió: ¿No me reconoces? Sí, contesté yo, recordando nuestras tertulias literarias en Tías. En efecto -pensé- es Lourdes Hernández Alemán.

Libros del Asteroide
Nos quedamos un rato conversando sobre libros y editoriales al término del encuentro, moderado por Carlos Battaglini. Precisamente, le había hablado a Lourdes, momentos antes de empezar, de la editorial Itineraria y de la primera novela de la periodista Myriam Ybot "Eliza", quien también se encontraba en el interior del Centro Cívico. 

Myriam pasó por mi izquierda buscando la salida. A pesar de la luz de un foco que nos cegaba, la saludé y presenté a Lourdes, alabando la trayectoria de "Eliza", ya que el 21 de noviembre viajaba a Tenerife a otra presentación. Nos despedimos y seguimos la conversación. Esta vez, Lourdes me recomendó la lectura de "Hamnet", de Libros del Asteroide (2021). Su autora es Maggie O'Farrell -me dijo- y escribe con trasfondo poético. Lo tendré en cuenta -respondí. 

Al día siguiente, tras mi jornada laboral en el CIFP Zonzamas, me dirigí a la Biblioteca Insular de Arrecife. Me indicaron dónde estaba y aquella misma tarde de viernes inicié su lectura. Agradezco a Lourdes su oportuna sugerencia, ya que también opino que Maggie O'Farrell desprende lirismo en su narrativa.

La referencia histórica nos sitúa en la década de 1580, en la que una pareja residente en Hemley Street (Stratford) tuvo tres hijos: Susana, Hamnet y Judith, gemelos. Hamnet, el niño, murió en 1596 a los once años. Cuatro años más tarde su padre escribió una obra de teatro titulada Hamlet.

La autora nos describe a Hamnet como un niño despierto y soñador que pierde el hilo de la realidad por el de la imaginación. Sin embargo, en ese momento tiene una misión: encontrar a un adulto y pedir ayuda para su hermana Judith que se siente enferma. Recorre las estancias de su casa y del taller de guantes del abuelo. No hay nadie. La desesperación va en aumento. Acude a la vivienda del médico. Regresa. Solo silencio en el hogar.

Mientras tanto, Agnes, su madre, se encuentra a unos dos kilómetros, en la propiedad en la que nació. Allí se ocupa de una extensión donde cría abejas y siembra hierbas, flores y plantas que le sirven como remedios curativos. La abuela y Susana han salido a la calle. Su padre trabaja en Londres.

La historia nos lleva quince años antes. El bosque representa un imán para Agnes quien ha heredado de su madre no solo la bondad sino esa capacidad que demuestra para predecir y sanar. La relación entre Agnes y su hermano Bartholomew, desde que murió la madre en el tercer parto, es un pilar sólido. Se produce entonces el romance entre Agnes y el preceptor de latín, hijo del guantero, quien da clases en la finca de Hewlands a los hermanos pequeños, nacidos del segundo matrimonio del padre de Agnes, granjero, y Joan.

Por otra parte, la autora nos muestra la tensa relación entre el guantero y su hijo, ya que quiere que continúe con su oficio, deseo que no comparte el preceptor de latín quien tiene otros anhelos. Así lo expresa a su hermana, Eliza. ¡Qué curioso, pensé, cuando leí su nombre! El mismo que eligió Myriam Ybot para el título de su primera novela ..... 

Al saberse la noticia del embarazo de Agnes, se decide celebrar la boda. Detrás hay un interés: el guantero sabe que la joven cuenta con una herencia a futuro. De modo que facilita el enlace y la vivienda de la pareja al lado del hogar familiar. Agnes se adapta a las diferentes rutinas en la villa y a la convivencia con sus suegros, comprendiendo también el paisaje de cavernas y oquedades que percibiera al conocer a su marido. En realidad, está dividido en dos. Solo con ella muestra su verdadera sensibilidad y el hombre que lleva dentro. Será Agnes quien le impulse a irse a Londres para expandir el negocio de guantes de su padre y alejarse de la tiranía paternal que le sume en la melancolía.

Tras unos años felices en los que Susana, Hamnet y Judith crecen con amor y cuidados, la desgracia les acecha. Precisamente, en la humilde casita en la que Agnes había aliviado tantos males de forma generosa, entra la cruel peste con un claro objetivo. El mal que aqueja a Judith no tiene cura ni su madre cuenta con remedio para evitarlo. Eliza escribe una carta para avisar a su hermano de la situación.  Finalmente, le llega a la pequeña villa de los alrededores de Kent donde se encontraba en compañía de actores con quienes realiza obras de teatro en corrales de comedias. Tras leerla, coge un caballo y emprende camino a Stratford. ¿Conseguirá ver a Judith con vida? 

La historia da un giro inesperado. Nos desvela que el destino ha tendido una trampa a Agnes que ha estado todo el tiempo protegiendo a Judith y concentrando su atención sólo en ella. La despiadada enfermedad ha elegido a Hamnet, el hijo más sano y robusto. Agnes, sin comprender este imprevisible golpe, amortaja delicadamente a su hijo. La autora detalla cada uno de los gestos de forma sublime. Nos emocionamos ante la renuncia de una madre a un cuerpo que debe entregar a la tierra para no volver a verlo nunca más. Agnes afirma que todo su ser es añoranza (pág. 254). Por otra parte, es conmovedor el momento de la llegada del padre. Ese instante en el que retira el sudario y toca la mejilla fría de Hamnet.

A partir de entonces, el vacío. El padre de Hamnet está de nuevo atrapado en una red de ausencias. No obstante, es consciente de que si no regresa a Londres, la compañía sucumbirá al caos. Debe volver, aunque Agnes y las niñas lo necesiten. No hay vuelta atrás, a pesar de que Agnes sueñe con deshacer la madeja de la muerte de su hijo. La atormentada madre protegerá con todo su afán a Susana y Judith mientras su vida va a la deriva. Su hija mayor se da cuenta y toma las riendas del hogar poco a poco.

Transcurren casi 12 meses y el padre regresa. La aflicción por Hamnet - confiesa a Agnes- le sigue enloqueciendo. Lo busca sin descanso, en todas las calles, entre la multitud, entre el público, siempre. Además le expresa su idea de comprar una casa en Stratford y de que vivan en un sitio nuevo. Con la ayuda de Bartholomew se hace realidad. La propiedad es muy grande. En el huerto Agnes recobra su paz, sembrando y facilitando remedios, lugar en el que Judith siempre la presta ayuda, mientras Susana se ocupa del gobierno de la casa. 

El padre suele ir dos veces al año a ver a la familia. Sin embargo, desde la última vez ha pasado más tiempo del acostumbrado. Agnes se entera por Joan, su madrastra, que va a estrenar en Londres una nueva obra y no es una comedia, sino una tragedia. Es cierto, en el cartel está escrita esa palabra y el nombre de Hamnet. Decide entonces ir a Londres a caballo con su hermano y comprobar la realidad. Cuando llegan, el marido de Agnes se encuentra en el corral de comedias. Allí se dirige solo ella, dejándose llevar por la corriente del público. 

Empieza la función. Todo el mundo está pendiente de los actores y de lo que dicen. Al principio, Agnes no entiende su argumento hasta que comprueba que en el escenario se habla de la posible aparición de un espectro. Escucha pronunciar a un actor el nombre de Hamlet. Agnes ve a un joven con la edad que tendría ahora Hamnet si viviera. Habla y se mueve como su propio hijo. El Hamlet del escenario son dos personas, el joven, vivo, y el padre muerto. Está vivo y muerto al mismo tiempo. Su marido lo ha devuelto a la vida de la única forma que podía. Mientras el fantasma habla, interpreta que, al escribir esta obra, su marido se ha cambiado el sitio con su hijo. Ha hecho lo que habría deseado hacer cualquier padre, sufrir él para que no sufriera su hijo, ponerse en su lugar, ofrecerse a sí mismo para que el niño pudiera vivir.

Sin duda, la percepción de Agnes la última vez, al tocar a su marido y sentir que el interior desprendía sólo corazón, era cierta.  

NOTA: Esta novela me ha acompañado desde el día 7 de noviembre (fecha de nacimiento de mi madre) hasta la presente semana, coincidente también con la fecha de nacimiento de mi padre, el 28 de noviembre. Ambos hubieran cumplido 85 y 90 años de haber vivido.

La última palabra que pronuncia el padre de Hamnet, en el papel del fantasma, es Recuérdame. Lo hace mirando a su mujer, quien se siente realmente emocionada, tras descubrir la obra inmensa de amor que su marido ha escrito dedicada a Hamnet.

Sin duda, recordar es lo que llevo haciendo desde que ambos emprendieron su camino eterno. En otras ocasiones, he manifestado que este blog nació con la muerte de mi padre en 2008, tras escribirle una elegía en Tías la madrugada del 29 de marzo y leerla en el cementerio de Arenas de San Pedro (Ávila), donde descansa. Desde entonces, mi afición por la literatura y escritura ha ido en aumento. Se ha convertido en mi paz y equilibrio, complementando a mi faceta profesional, la docencia.

Finalizo agradeciendo de nuevo a Lourdes Hernández su acertada sugerencia. Mencionar que tuvimos un segundo encuentro casual el sábado 15 de noviembre. Tras la visita del conjunto arqueológico "La Peña de Las Cucharas-Fiquinineo", mi marido y yo fuimos a comer al teleclub de Tahiche. En el momento de abandonar el local, reconocí a Lourdes en una mesa, en compañía de su marido y una amiga. Nos saludamos con efusividad y le dije que estaba inmersa en la lectura de Hamnet. 

También a la tercera edición del Festival de Literatura de Lanzarote (FDLL) que propició este reencuentro en la charla de Sergio del Molino. Por cierto, ya estoy inmersa en la lectura de Los alemanes, publicada por la editorial Alfaguara.

Y, por supuesto, a su autora, Maggie O'Farrell quien expresa al final que Hamnet se trata de una obra de ficción inspirada en la breve vida de un niño que murió en Stratford, Warwickshire, el verano de 1596. Este hecho la llevó a relacionarlo con la muerte de Hamnet Shakespeare cuyo entierro está registrado, pero no la causa de la muerte. Es decir, no se menciona que fuera la peste negra. Esta ausencia de información es el origen de la intriga cuya búsqueda y especulaciones da cuerpo a esta novela.

Buenas noches tengáis, oh dulce príncipe,
y que vuelos de ángeles te acompañen cantando
a tu final descanso

(WILLIAM SHAKESPEARE)

Esta novela cuenta con una adaptación cinematográfica, dirigida por Cloé Zhao. El estreno está previsto en enero de 2026.

Sobre la autora

Maggie O'Farrell
Maggie O'Farrell (1972) nació en Coleraine (Irlanda del Norte). Ha publicado las novelas:

After You'd Gone (2000), My Lover's Lover (2002), The Distance Between Us (2004, ganadora del premio Somerset Maugham), La extraña desaparición de Esme Lennox (2007), La primera mano que sostuvo la mía (2010; Libros del Asteroide, 2018; ganadora del premio Costa de novela). Instrucciones para una ola de calor (2013) y Tiene que ser aquí (2016; Libros del Asteroide, 2017), y un libro de memorias, Sigo aquí (2017; Libros del Asteroide, 2019).

Su última obra Hamnet (2010; Libros del Asteroide, 2021), por la que ha recibido el prestigioso Women's Prize for Fiction, ha sido considerada por la crítica y los lectores como una de las grandes novelas del año y uno de los diez mejores libros de 2020 según The New York Times y The Washington Post.


Fin de semana en Alcalá de Henares

El azar quiso que el fin de semana del 18 al 19 de julio lo pasaramos en Alcalá de HenaresDos días plenos en historia y patrimonio que deseo formen parte de este espacio de letras en la sección de turismo y educación.

El sábado por la mañana realizamos una visita guiada que tuvo el punto de encuentro en la Plaza de las Bernardas, en el barrio de la Morería, cuyo eje principal fue la actual calle de Santiago.

Allí nos esperaba David Alba quien nos habló de datos esenciales como el origen árabe de Alcalá "al-Qal'at" que significa castillo o fortaleza, ya que durante la dominación árabe existía una fortaleza en el cerro del Viso que controlaba el valle del río Henares. El nombre romano era Complutum, de ahí el gentilicio complutense. Su población actual, cercana a los 200.000 habitantes, la convierte en la tercera de la Comunidad de Madrid. 

Torreón siglo XIV

Nos encaminamos hacia el Palacio Arzobispal. En su torreón divisamos un nido de cigüeñas, aves que están protegidas y de gran valor simbólico, relacionado con la buena suerte. De hecho, Alcalá es una de las ciudades con mayor concentración de cigüeñas.

En la imagen se aprecia la construcción mixta de piedra en la base y ladrillo, en la parte superior, típica de las fases mudéjares y góticas del palacio (siglos XIII-XV). Este tipo de torreón forma parte del cinturón defensivo original, mandado construir por el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada. 


Palacio Arzobispal

En la fachada renacentista del palacio sobresale el escudo barroco de terracota. Este blasón sustituyó en 1730 al de Carlos V marcando el comienzo de una nueva dinastía con el cardenal-infante Luis Antonio de Borbón (hijo de Felipe V). Es uno de los escudos heráldicos más grandes de España con 6 metros de altura por 6 de ancho. 

El arquitecto Alonso de Covarrubias diseñó la fachada renacentista en el siglo XVI, única parte que sobrevivió al devastador incendio del 11 de agosto de 1939.

Fue residencia temporal de los Reyes Católicos (reina Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón). Aquí nació la hija menor, Catalina, el 16 de diciembre de 1485, siendo además el lugar en el que recibieron a Cristóbal Colón, quien les expuso su proyecto de viaje a las Indias, en 1486.

Iglesia Magistral

Seguimos paseando por el barrio cristiano que data del siglo XIII. Con el tiempo, se amplió siguiendo el trazado de los caminos naturales que partían en dirección a Burgos, Guadalajara, la ermita del Val, Toledo y Madrid.  

Nos detuvimos ante la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor. Erigida en el lugar que fueron martirizados y enterrados los dos niños cristianos (año 304 d. de C.) por negarse a renegar de su fe. En el siglo IV se construyó una primera basílica visigoda. El edificio actual data de finales del siglo XV con estilo gótico tardío. En la cripta se conservan las reliquias de los Santos Niños. El 6 de agosto se celebran actos religiosos en su conmemoración.

Alrededor de ella se edificaron casas, generalmente de una planta y con corral, agrupadas en manzanas irregulares. La vida de sus habitantes giró en torno a aspectos como la religión, la artesanía, los estudios, los impuestos, el mercado o la mancebía. El nombre Magistral proviene de un privilegio único: todos sus canónigos debían ser doctores en Teología. 

Anduvimos después por la calle Mayor. Sus soportales continuos la convierten en la calle porticada más larga de Europa con 396 metros. Su trazado procede de la antigua Complutum romana donde pasaba la calle principal norte-sur. Fue también el eje del barrio judío, hasta su expulsión en 1492. Los soportales están formados por pilares de piedra y pies derechos de madera que sostienen las plantas superiores. Hay tramos de dos y tres alturas. Esta variación se debe a las diferentes épocas de construcción, reformas sucesivas y el aprovechamiento del espacio por parte de comerciantes y artesanos que vivían allí.

Con don Quijote y Sancho
En la inmediaciones de la Casa natal de Cervantes fuimos amablemente acogidos por don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza. Figuras en bronce realizadas por el escultor Pedro Requejo Novoa e inauguradas en el marco del cuarto centenario de la edición del Quijote (1605-2005).

El 29 de septiembre de 1547 nace el cuarto de los hijos de Rodrigo de Cervantes y doña Leonor de Cortinas, hoy nº 2 de la calle de la Imagen. Siguiendo una arraigada costumbre, le pondrían el nombre del santo del día, Miguel. Diez días después recibiría las aguas bautismales en la parroquia Santa María la Mayor. Desde 1862 Alcalá celebra como fecha cervantina el 9 de octubre. De las veladas literarias, se pasó  en la década de 1970 a la Semana Cervantina habiendo sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2018. 

Patio central
El espacio de la casa natal está distribuido en dos plantas que se articulan en torno a un patio central, elemento característico alcalaíno, que deriva de construcciones romanas e islámicas. 

En la planta superior se disponen las estancias dedicadas a la vida íntima; la alcoba del caballero y los aposentos de damas, dueñas e infantes. Todas estas estancias muestran elementos de mobiliario y objetos de uso doméstico representativos de la época: sillas de brazos, escritorios, bufetes, arquetas, arcas, camas, braseros, candiles y cerámicas de los siglos XVI y XVII. 

Nos dirigimos también a la calle Cervantes en la que está ubicado en el número 7 el teatro que lleva su nombre. Su fachada es de estilo modernista sencillo. Fue construido en 1888 y rehabilitado en 1989. Cuenta con un aforo de 489 espectadores. David también nos mostró el Corral de Comedias que data de 1602, con diseño del carpintero Francisco Sánchez. En la actualidad, participa activamente en el Festival de Clásicos en Alcalá.

Cardenal Cisneros (1436-1517)

Nuestro recorrido en compañía de David finalizó con recomendaciones gastronómicas como la del restaurante Indalo en la calle Libreros, 9 donde comimos el menú del día (muy buena relación calidad-precio). 

Por la tarde nos acercamos a la plaza de San Diego donde se ubica  la Universidad de Alcalá de Henares que abriera sus puertas en 1508 con el nombre romano Complutense. Adquirimos las entradas para efectuar la visita de las 18h en la que tuvimos la  suerte de ser guiados por Soledad.

Nos explicó que la institución madre es el Colegio Mayor de San Ildefonso que respondía a una sencilla fábrica de ladrillo y tapial, obra de Pedro Gumiel. Su distribución interior quedaba organizada en patios contiguos a los que se tenía acceso a través de una modesta portada de estilo toledano, posteriormente monumentalizada en piedra. 

Asimismo, señaló el papel crucial del cardenal Cisneros quien, desde la fundación de la universidad en 1499, la respaldó económicamente, pensando también en 18 colegios menores para estudiantes pobres.

Fachada UAH (18.07.25)

Uno de los proyectos que promovió el cardenal Cisneros fue la Biblia políglota en hebreo, griego, latín y arameo. Aunque murió en 1517 antes de ver la publicación completa formada por 6 volúmenes, esta obra convirtió la Universidad de Alcalá en un referente humanista y filológico, siendo uno de los focos intelectuales de Europa en los siglos XVI y XVII 

Su fachada plateresca, diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón (1537-1553), es uno de los símbolos más reconocidos. 

La drástica desamortización de Mendizábal provocó que en octubre de 1836, y según la Real Orden dada por la reina Doña María Cristina, se hiciera efectivo el traslado de la Universidad Alcalaína a Madrid. La desamortización puso a la venta su patrimonio monumental dejando una parte en manos privadas y otras transformadas en cárcel o cuarteles. En 1977 se refunda la UAH. 

Hoy en día hay casi 30.000 estudiantes, hecho que representa el 15% de la población de Alcalá de Henares que cuenta con 200.000 habitantes. Por cierto, en septiembre de este año 2025 se inaugura un nuevo campus en Torrejón de Ardoz, grados de Enfermería y Fisioterapia.

Accedimos después al Patio Trilingüe que alberga el Paraninfo de la UAH. Erigido entre 1516-1520 por encargo del Cardenal Cisneros al maestro de obras y aparejador Pedro de la Cotera. Combina la tradición artística hispanomusulmana con el emergente estilo renacentista.

Paraninfo UAH


Cada 23 de abril los Reyes de España presiden en este espacio la ceremonia de entrega de los Premios Cervantesacto que coincide con el Día Internacional del Libro y el aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra. 


Artesonado Sala Paraninfo

El artesonado de esta sala representa un cielo estrellado. En él se aprecian lacerías geométricas que forman estrellas de ocho y múltiples puntas, motivo característico del arte mudéjar.

Los casetones policromados en tonos azules y dorados evocan el firmamento.

En la entrega del Premio Cervantes se disfruta de la magia de estar bajo un cielo literario que simboliza el universo de las palabras.

El primer escritor galardonado fue Jorge Guillén en 1976Le siguen Alejo Carpentier (Cuba), Dámaso Alonso (España), Gerardo Diego (España), Jorge Luis Borges (Argentina), Juan Carlos Onetti (Uruguay), Octavio Paz (México), Luis Rosales (España), Rafael ALberti (España), Ernesto Sábato (Argentina), González Torrente Ballester (España), Antonio Buero Vallejo (España), Carlos Fuentes (México), María Zambrano (España), Augusto Roa (Paraguay), Adolfo Bioy Casares (Argentina), Francisco Ayala (España), Dulce María Loynaz (Cuba), Miguel Delibes (1993, España).

Premios Cervantes

En 1994 Mario Vargas Llosa (Perú), los años siguientes: Camilo José Cela, José García Nieto (España), Guillermo Cabrera Infante (Cuba), José Hierro (España), Jorge Edwards (Chile), Francisco Umbral (España), Álvaro Mutis (Colombia), José Jiménez Lozano (España), Gonzalo Rojas (Chile), Rafael Sánchez Ferlosio (España), Sergio Pitol (México), Antonio Gamoneda (España), Juan Gelman (Argentina), Juan Marsé (España), José Emilio Pacheco (México), Ana María Matute (España), Nicanor Parra (Chile), José Manuel Caballero Bonald (España), Elena Poniatowska (México), Juan Goytisolo (España), Fernando del Paso (México), Eduardo Mendoza (España), Sergio Ramírez (Nicaragua), Ida Vitale (Uruguay), Joan Margarit (España), Francisco Brines (España), Cristina Peri Rossi (Uruguay/España), Rafael Cadenas (Venezuela), Luis Mateo Díez (España) y Álvaro Pombo (España).

Premios Cervantes

Soledad nos llevó a la capilla donde contemplamos el cenotafio (sepulcro vacío) del Cardenal Cisneros.

Cenotafio Cardenal Cisneros

Este monumento funerario fue diseñado por el escultor Domenico Fancelli (1469, Italia-1519, España). El segundo maestro, Bartolomé Ordóñez, realizó la estatua del yacente. 

Nota: El Cardenal Cisneros está enterrado en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares.


Patio Tomás de Villanueva

En el patio Tomás de Villanueva se aprecian los tres niveles de arcos y columnas junto a la balaustrada herreriana con pináculos. Tomás de Villanueva fue uno de los primeros estudiantes del Colegio Mayor de San Ildefonso. En 1508 obtuvo el grado de Maestro en Artes y se licenció en Teología. Se convirtió en santo. 

Fue proyectado originalmente en 1617 por Juan Gómez de Mora y finalizado en 1662 por José SopeñaEn la planta baja, hay aulas y salas de uso académico. La primera tiene estancias administrativas y biblioteca. En la tercera había dependencias para estudiantes becados, ya que el Colegio Mayor de San Ildefonso no solo era centro rector de la universidad, sino también un colegio-residencia para los llamados colegiales mayores, es decir, alumnado con méritos. Hoy en día es un espacio para eventos académicos y culturales en la UAH. 

El friso cuenta con una inscripción latina atribuida al cardenal Cisneros que traducida es: 

"Lo que antes se construye en barro, hoy se celebra en piedra"

Cuando terminó la visita decidimos que volveríamos el día siguiente para leer los interesantes paneles divulgativos que vimos casualmente en el interior de la tienda. Nos despedimos de Soledad, agradeciéndole la información facilitada. 

Tuna, plaza de la Victoria

A continuación, dimos un paseo hacia la plaza de la Victoria y, como en Alcalá de Henares todo puede suceder, vimos a una tuna cantando a todo pulmón "Clavelitos", melodía que me trae muy buenos recuerdos porque era la favorita de mi abuela Cary al piano.

Observé sus jubones, calzas y capas con cintas sintiendo nostalgia por esa época estudiantil universitaria en la que a mí también me rondaban en Madrid. Sin embargo, el ambiente alegre de las calles alcalaínas enseguida me hizo volver a la realidad y seguir disfrutando de su patrimonio y buenas gentes.


De hecho, me gustaría citar a Estefanía, la recepcionista que nos atendió a la llegada el sábado en el hotel "El Bedel". Por una parte, nos informó de todos los servicios en nuestra estancia en Casa&Fonda 1888 (La Posada de las Letras) ubicada en la Plaza de Cervantes, 8. Además, nos recomendó probar en la Pastelería Salón de Té "Lupe" las rosquillas de Alcalá y la costrada, un dulce con hojaldre, crema y merengue. Así lo hicimos, el domingo, disfrutando de un buen café y su acertada sugerencia. En su comedor me fijé en un poema que tenían enmarcado escrito por Emi Justicia con el título de "Quijotes y Sanchos", el cual transcribo:

Poema de Emi Justicia (Pastelería Lupe)

Nobleza en el corazón
hidalguía en su linaje
su gran amor a la Mancha
era todo su equipaje.

Y tan insigne señor
fue armado caballero
partiendo con su escudero
por esos campos de Dios.

Tan ilustre castellano
protector de los caminos
cubría su real cabeza
con el yelmo de Mambrino.

Quijotes y Sanchos,
siempre los hubo y habrá
luchando contra molinos
por la honra y por la paz.


Plaza de las Bernardas

A continuación fuimos al Museo Arqueológico y Paleontológico, ubicado en la Plaza de las Bernardas. Se inauguró el 25 de mayo 1999. Ocupa el antiguo Convento Dominico de la Madre de Dios (siglos XVII-XVIII).  

Fue reformado tras la desamortización de Mendizábal. La entrada es gratuita. Su exposición permanente ofrece un recorrido cronológico desde la Prehistoria hasta el siglo XVIII. En el área paleontológica destacan fósiles del Cerro de los Batallones, uno de los yacimientos más relevantes del mundo así como el hallazgo del cráneo del oso cavernario más grande de la Península Ibérica. También vimos mosaicos romanos procedentes de "Complutum" (antigua Alcalá) y la exposición temporal ¡Hispano! Gladiadores en el Imperio Romano.

El almuerzo del domingo lo disfrutamos en el restaurante "La Cátedra" del hotel El Bedel. Todavía me acuerdo de uno de los platos de la carta que probamos: migas ilustradas Cervantinas con huevos ecológicos y sus uvas...

Palacio Laredo (19.07.2025)
Después, a pesar del calor, nos dimos el último paseo en el que descubrimos la fachada del Palacio Laredo. Fue mandado construir por Manuel Laredo y Ordoño, hombre polifacético que llegó a ser alcalde de Alcalá. En 1884 finalizan las obras del edificio, cuya arquitectura y decoración, partiendo de un estilo ecléctico combinando neomudéjar, neogótico o neorrenacentista, se inspira en las diversas formas arquitectónicas y artísticas de la historia del arte en España.

Con la belleza todavía en la retina de este fin de semana inolvidable en Alcalá de Henares, reconocida como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (2 de diciembre 1998), tomamos el autobús 10924 de Alsa hacia el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid con destino Lanzarote.

EPÍLOGO

Finalizo este espacio expresando lo afortunada que me he sentido durante la estancia en esta "Ciudad del Saber", modelo de urbanidad que impulsó las corrientes más avanzadas del humanismo, ejemplificadas por Erasmo de Róterdam -personalidad de gran influencia en la creación del modelo universitario alcalaíno-, frente a las corrientes tradicionales del escolasticismo dominante. 

Me complace poder decir que una docente nacida en Talavera de la Reina (Toledo) también ha pisado el empedrado de las calles por las que literatos, pensadores, reformadores, artistas, gentes de diferentes culturas y condición lo hicieran antes configurando la cotidianeidad de Alcalá. 

Este curso 2025-26, en el que he obtenido plaza definitiva en el departamento de Hostelería y Turismo del CIFP Zonzamas (Lanzarote), seguiré impulsando con mi habitual entusiasmo la aventura del saber al alumnado de los ciclos formativos duales. Entre ellos: GS Guía, Información y Asistencias Turísticas y GS Gestión de Alojamientos Turísticos.

Como dije al principio de esta crónica viajera, no estaba previsto este fin de semana de julio en Alcalá de Henares. Desde que supe que iba a realizar mi estancia de movilidad Erasmus+ en Ámsterdam, pensamos que era una buena idea regresar a Lanzarote vía Madrid y acompañar a mi segunda madre que estaba en una residencia.

L@s lectores/as de este blog saben que Mila falleció el 23 de abril porque le dediqué un espacio en este camino de letras con Syra. Fue muy triste llegar a su casa y recordar lo ya vivido. El calor era sofocante aquella tarde del 17 de julio en Madrid. En la heladería "Los Alpes", frente al que había sido su hogar, compramos un granizado de horchata y fuimos a dar un paseo por el parque del Oeste. 

C/ Hilarión Eslava, 5

Tenía además un deseo pendiente. Acercarme al portal de la casa en la que vivió y murió el escritor Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843) ubicada en la calle Hilarión Eslava, número 5. 

La vivienda fue construida por su sobrino José Hurtado de Mendoza. El escritor se refería a ella como "hotelito". La compartió con su familia canaria: dos hermanas, sobrino y ahijada desde 1909 hasta el 4 de enero de 1920.

En la actualidad, se trata de un edificio nuevo en el que el ayuntamiento de Madrid ha instalado una placa conmemorativa y lápida con busto de bronce. 

Esa tarde por el barrio de Argüelles, en el que también residieron mis suegros más de 4 décadas, mi alma estaba con ambos. También con mi padre al que recordaba hablarme de los famosos episodios nacionales de Galdós al que admiraba y solía releer. No podía imaginar todavía la emoción que iba a sentir los dos días que iba a pasar en Alcalá de Henares. Aquí está la siembra...

(En Arrecife, a 10 de septiembre 2025)



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