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TURISMO 5.0: FORMACIÓN Red Estatal de Centros de Excelencia

Este curso académico 2025-2026 tuve la oportunidad de asistir a un curso de formación sobre Turismo 5.0, organizado por el CIFP Juníper Serra —cuyo director es Manel Aragonés—, que se celebró en Palma del 9 al 13 de febrero.

Desde que finalizó, quería dedicarle una reflexión en este blog. Sin embargo, la labor docente siempre requiere la atención más inmediata, de modo que opté por escribirla en verano. Heme aquí ahora, en mi hogar de Lanzarote, rememorando la estancia en el hotel INNSiDE Palma Center y la magnífica formación de 30 horas recibida.

Es imposible mencionar todas las ponencias de esta semana, centradas en la formación turística en la era digital. Sin embargo, me gustaría destacar algunas de las dinámicas y talleres que se llevaron a cabo: 

  • Sostenibilidad y empresa turística: Laura Garrido (Directora Ético)
  • Situación actual de la IA y Chat GPT + creación de asistentes personalizados: Hospitalidad Emprendedora.
  • Gestión de recursos turísticos («Palma con otra mirada»): Cristòfol Sastre y el alumnado del CFGS de Guía, Información y Asistencias Turísticas.
  • Redes sociales y turismo + aplicación práctica: Patricia Bárcena
  • Herramientas innovadoras en el CIFP Juníper Serra: Irene Peña, Raquel Palmer, Biel Pujol y el alumnado del CE de Eventos.
  • Innovación pedagógica en los estudios de agencias de viajes y taller «Límite Zero Tours by Actiu»: Adela Estornell Mena
También resalto la espléndida acogida del CIFP Juníper Serra, no solo en el desarrollo del programa formativo, sino en todas las comunicaciones y gestiones administrativas desde el inicio. Había recibido la información de este curso a través de un correo de Secretaría y me pareció muy interesante, por lo que registré mi solicitud el viernes 19 de diciembre 2025, tras acabar el primer trimestre extenuada.

En enero recibí una llamada de Antonio Crespo Pizarro, coordinador de este Centro de Excelencia. Aunque no reconocí el número móvil, respondí. ¡Menos mal! Ya había salido el listado definitivo de admitidos —éramos 30 docentes— y era necesaria su confirmación. Con la vorágine del segundo trimestre, no me había dado cuenta. Le pregunté por la autorización. 
«No te preocupes —me dijo—. Lo importante ahora es saber si estás disponible en esas fechas». 
«Sí, por supuesto», confirmé mi asistencia con voz alegre. Lo demás siguió su cauce burocrático. 

El viernes 30 de enero, Antonio nos envió el programa. Esta vez no me pasó desapercibido su correo; al contrario, cuando leí la detallada relación de actividades y ponentes sentí un gran estímulo, acentuado por la notificación del permiso por parte de la Dirección Territorial de Las Palmas a las 13:43 h del 5 de febrero. Tres días antes, el coordinador nos había mandado indicaciones sobre las tarjetas de embarque para que las siguiéramos de manera escrupulosa, quedando a nuestra completa disposición vía email o teléfono del centro. En mi caso, al realizar el desplazamiento con la compañía aérea Vueling, se ocupó de facilitármelas también. Un verdadero ángel. 

La semana previa a la estancia en Palma fue muy intensa. Mi horario de mañana y tarde, tanto en el  CFGS en Gestión de Alojamientos Turísticos como en el de Guía, Información y Asistencia Turísticas, se vio incrementado con la atención al profesorado en movilidad Erasmus+ procedente de Milán, al que acompañé a visitar la Fundación César Manrique y otros enclaves patrimoniales esenciales. Asimismo, debía planificar las actividades del alumnado en mi ausencia y avisar al equipo educativo para que los cambios no afectaran a su día a día. 

Palma con otra mirada (10 febrero 2026)
El lunes 9 de febrero, las tensiones comenzaron a desvanecerse al ritmo de las nubes que divisaba desde el avión con destino a Barcelona, punto de conexión con Palma. 

Llegué a las 15 h. Conocía el aeropuerto, ya que desde el año 2000 había pasado vacaciones con la familia en la bahía de Pollensa. Un lugar que me traía muy buenos recuerdos, a los que se sumarían todos los de este curso «Turismo 5.0: Formación turística en la era digital». 



Palma con otra mirada (10 febrero 2026)
Aquí veis algunos de ellos en imágenes que corresponden a la tarde del martes. Un itinerario diseñado por el profesor Cristòfol Sastre y el alumnado del Ciclo Formativo de Guías del CIFP Juníper Serra.
Me complació mucho verlos interpretar con entusiasmo y rigor los recursos patrimoniales de «Palma con otra mirada», una visita donde el modernismo estuvo muy presente. 
Sentí una afinidad especial, ya que también imparto el módulo de Procesos de Guía y Asistencia Turística (PGU) en el CIFP Zonzamas. Reitero mi enhorabuena.

El miércoles continuamos la formación en el CIFP Juníper Serra, donde Patricia Bárcena nos habló de redes sociales y turismo. Fue una jornada muy activa de la que procuré nutrirme al máximo, dado que soy la responsable de las redes sociales de mi centro educativo y son un canal divulgativo fundamental. 

Redes Sociales y Turismo (11 febrero 2026)

Ese día almorzamos en el restaurante ES TAST Pedagògic del CIFP Juníper Serra, donde alumnado y profesorado de Hostelería demostraron su gran experiencia culinaria y de servicio. 

ES TAST Pedagògic (11.02.26)

Nos agasajaron con:

* roulada de ratatouille y gamba
* frito de zanahoria morada
* crema de coliflor y espuma de hinojo
* corvina sobre parmentier y vinagreta cítrica
* lomo con col y cremoso de boniato. 

De postre, panna cotta de coco. 

¡Qué rico estaba todo! 



Después tuvimos la oportunidad de conocer las herramientas innovadoras de este centro balear, como un aula dotada de tecnología que nos permitió contemplar monumentos y casi adentrarnos en museos a  través de una gincana inmersiva. Salimos gratamente impresionados. 


Aula CIFP Juniper Serra (11 febrero 2026)

La mañana del jueves la dedicamos a visitar las sedes de Logitravel y la Agencia de la Estrategia Turística de las Illes Balears (AETIB). Confieso que tomé muchas notas, ya que se aportaron datos de gran relevancia.
Por ejemplo, Carlos Campa, responsable de Traveltool, definió a Logitravel como una agencia de viajes online 100 % vacacional con foco en productos de alto valor, siendo líder en España y Portugal. Asimismo, comentó que Viajes El Corte Inglés es sinónimo de confianza, avalada además por sus 50 años de trayectoria y 6000 empleados.

Con Carlos Campa ( Sede Logitravel, 12.02.2026)


El director de la AETIB, Pere Joan Planas Mulet, explicó las medidas de contención turística que se han puesto en práctica de forma eficaz ante la llegada de 19 millones de visitantes a este destino consolidado. Se refirió a aspectos relacionados con la calidad de la oferta turística, la formación del talento, la investigación y el desarrollo, la tasa turística (que facilita la recuperación del patrimonio y la ejecución de proyectos), el bienestar social y el turismo responsable frente a la oferta ilegal.

Con Pedro J. Planas (Director AETIB, 12.02.2026)

Por su parte, Jaume Monserrat, presidente de Turistec (clúster de empresas de tecnología aplicada al turismo), nos habló de la idónea colaboración entre entidades público y privadas. Monserrat señaló la importancia del trabajo en red (networking), la creación de empresas emergentes (startups), la internacionalización e incluso de nuevas tendencias en el sector turístico y hotelero. Tal es el caso, dentro del turismo de pareja, del reciente Sleep Divorce («Divorcio del sueño»), una práctica para garantizar un descanso óptimo decidiendo dormir en camas o habitaciones separadas. 

Por la tarde, en la sala de reuniones del hotel, Jordi Canals Ventura nos mostró un amplio abanico de herramientas de inteligencia artificial. Inició su ponencia abordando los modelos de lenguaje, diseñados para mantener conversaciones y redactar correos a través de un transformador preentrenado generativo (GPT, por sus siglas en inglés). 

Con Jordi Canals Ventura (12 febrero 2026)

Jordi explicó otras herramientas de IA casi con superpoderes. Entre ellas, Gemini, NotebookLM y Canvas, con sus múltiples opciones de razonamiento, creación de imágenes y resúmenes. También nos propuso retos como el diseño de una infografía y subrayó la importancia de la estructura del prompt para lograr el resultado más certero. Gracias, Jordi, por habernos acompañado a atravesar el umbral de esta puerta digital infinita con paciencia y pedagogía.

Adela Estornell Mena (13 febrero 2026)
La jornada formativa del viernes contó con la participación de Adela Estornell Mena, profesora del CIFP Mistela (Valencia), quien nos habló de la innovación pedagógica en los estudios de agencias de viajes. 

Con su carácter entusiasta, Adela nos transmitió su enriquecedora experiencia en este ámbito educativo y empresarial, aseverando que la FP necesita herramientas prácticas. El curso concluyó con el taller «Límite Zero Tours by Actiu», dinamizado por Adela, en el que motivó al grupo a pensar, diseñar y presentar un prototipo a partir de cinco retos distintos.

Antes de la última actividad práctica, varios docentes tuvimos que despedirnos. Y digo «tuvimos» ya que nos hubiera encantado compartir el almuerzo en la Casa Gallega con el resto del grupo; sin embargo, el horario de nuestros vuelos así lo requería. De este modo, el profesorado procedente del archipiélago canario —Mónica Montserrat de León (Fuerteventura), Santiago Benito (Gran Canaria) y yo (Lanzarote)— pronunciamos en voz alta unas palabras de gratitud por toda la atención recibida durante nuestra estancia, como hicieron otros compañeros y compañeras en la misma situación.

Sirva esta crónica como reconocimiento al equipo del CIFP Juníper Serra que lo ha hecho posible. Al principio nombré a Antonio Crespo Pizarro por su labor meticulosa al informarnos sobre todos los aspectos de este curso (listado de admitidos, programa, tarjetas de embarque, alojamiento, manutención y justificación de gastos). Es de justicia poética mencionar a las personas que han contribuido no solo al resultado óptimo del curso Turismo 5.0.: Formación Turística en la era digital,  sino también a nuestro bienestar. 

Por ejemplo, a Joana Cerdá (jefa del Departamento de Turismo). Aparte de su implicación constante en el desarrollo de este curso, se desveló por llegar a todos y todas en cada instante preciso. Antes de que cantara el gallo, Joana ya nos había enviado un correo con información oportuna o facilitado, vía Drive, la carpeta con las interesantes ponencias y fotos de nuestra estancia.  

Sin duda, la semana del 9 al 13 de febrero nos ha proporcionado una gran cantidad de recursos educativos y una formación clave para la etapa de transformación digital que vivimos. Ahora que he consultado de nuevo, este mes de julio, el material y he visionado multitud de imágenes,  así lo reitero. No obstante, deseo que sobresalga además la parte humana. 

Hotel INNSIDE Palma Center
La convivencia ha propiciado también amenas conversaciones en desayunos, almuerzos y cenas, tanto en el hotel como en otros espacios. 
Incluso meriendas. 

¿Meriendas? Sí, en efecto. No podía pasar por alto la espléndida con la que nos agasajaron al término de la magnífica visita guiada por Palma.

El CIFP Juníper Serra guardaba otra sorpresa en su chistera: Ca'n Joan de s'Aigoun local de gran tradición donde probamos su universo dulce en forma de chocolate, ensaimadas y demás exquisiteces que llevan elaborando desde su apertura, ¡en el año 1700!

Joana nos compartió en el grupo de WhatsApp, días después, una entrevista, gracias a la cual extraigo ahora la siguiente reflexión de la copropietaria, Leonor Vich:
«Quizás el secreto para estar abiertos 325 años es ser un lugar de ilusiones».


Igualmente, durante la estancia hemos descubierto afinidades en el grupo. Tras evocar aquel sabor —cual magdalena de Proust— del que fuimos testigos la tarde de martes, mi pasión literaria me llevó después, por casualidad, a entrar en la librería La Biblioteca de Babel (en el Carrer de l'Arabí, 3), donde me encontré con Ana García-Miña (IES Murillo, Sevilla) y Raquel D. Ocampo (IES Drago, Cádiz). Mientras me fijaba en un libro de la autora Delphine Horvilleur (Nancy, 1974), la compañera Ana Belén del IES San Fernando (Badajoz), me comentó que lo había leído. «Es tan extraordinario —afirmó — como señala en su portada el escritor Sergio delMolino». En ese momento, no imaginaba lo importante que iba a ser en marzo para dar consuelo a una de mis mejores amigas, Alicia.


Concluyo este —ya casi— relato hablando de los estrechos vínculos que hemos creado en este grupo. Todavía recuerdo las adversidades climáticas del viernes 13 de febrero, que convirtieron en odisea el regreso de algunas compañeras de Alicante, Albacete, Asturias, Pamplona, Tenerife... 

La comunicación vía WhatsApp sirvió para dar apoyo emocional ante los numerosos mensajes sobre vuelos retrasados, fallos técnicos, transportes alternativos y largas esperas, tales como:

- «Por aquí sigo en el aeropuerto. El avión va con dos horas de retraso de momento» (Mónica, la canaria)
«El de Tenerife también lo han retrasado» (Soy Olga)
«Sevilla también retrasado» (Soy Ana), igual que Raquel de Cádiz.
«Alicante y Albacete también» (M. Ángeles Bleda).
«La asturiana llegará 6 horas después de lo previsto a casa» (tras perder la conexión). No imaginaba Paula que serían más (a las 23:08 h regresaba a Madrid)
«Hola. He llegado a Pamplona y no hemos podido aterrizar. Estoy de vuelta en Madrid». (Al final, Marisol, llegó en autobús).

También hubo alguno tranquilizador como el de Cristina afirmando «Las gallegas ya con el Apóstol». 

El sábado 14 de febrero expresamos en el grupo que lo importante era que todos y todas estábamos bien. Habíamos llegado felizmente a los puertos de nuestras Ítacas, cargados de experiencias y recuerdos tras las aventuras vividas. A partir de entonces, nos hemos comunicado de vez en cuando por diversos temas: opiniones sobre programas de gestión hotelera, contactos de movilidad Erasmus+, etc.

La última anécdota que voy a contar demuestra los lazos de amistad que nos unen. Una compañera de mi departamento, Verónica Carmona, se presentó a las oposiciones de Hostelería y Turismo en Andalucía el pasado mes de junio. En un momento de la prueba escrita en Almería, solicitó ir al baño. La acompañó un docente del tribunal, cuya empatía motivó que le diera conversación para bajar el nivel de ansiedad. 
—¿De dónde vienes? —preguntó.
Verónica explicó que era de Granada, pero que este curso académico trabajaba en un centro de Lanzarote. 
—¿De verdad? —contestó el docente—. Yo conozco a una chica con la que coincidí en un curso en Mallorca. Tiene un nombre peculiar.
Entonces, Verónica vocalizó mi nombre. 
—¿Syra? 
 —Sí, en efecto —afirmó Jorge. 

Aquel 20 de junio comprobé cómo el destino nos define. Así quedó de manifiesto el día en que el escritor José Saramago  y su mujer, Pilar del Río, volaban con la compañía regular portuguesa TAP. Al aproximarse a Lanzarote, el piloto expresó públicamente el vínculo del literato con este paisaje lleno de contrastes, luz y belleza desde 1993.
Lanzarote no es mi tierra, pero ya es tierra mía

Mientras hilvano los principales recuerdos de este curso, en la última semana de julio, el grupo de WhatsApp Estancia Palma Mallorca Juniper ha vuelto a activarse. El viernes 31, Nuria (CIFP Villamarín, Ourense) pregunta si alguien tiene las presentaciones del libro Destinos Turísticos, de la editorial Paraninfo. Minutos después, Santiago Benito, desde Gran Canaria le dice que no y le desea suerte. Poco a poco los mensajes reaparecen, uniendo Almería, Lanzarote, Sevilla, Segovia, Valencia, Zaragoza y Galicia. 

El 2 de agosto, las palabras de Jorge, como aquellas en Almería a mi querida amiga, son bálsamo para Nuria. Esta vez llegan a Ourense con la certeza de que él tiene las presentaciones y se las hará llegar en breve.

Al igual que Adela, quien desde  EE.UU. también promete enviar material didáctico en septiembre.

Deseo finalizar este espacio, dedicado al grupo organizador y participante del curso Turismo 5.0: Formación Turística en la era digital, con palabras evocadoras de un recuerdo dulce: sustituyendo las magdalenas de Proust en En búsqueda del tiempo perdido, por la riquísima ensaimada que recogí en el Forn La Mallorquina (avda. Joan March, 12) el último día de mi estancia en Palma. En mi caso, ha sido un placer encontrar el tiempo que anhelaba para perderme voluntariamente y plasmar en este camino de letras tantos momentos gratos compartidos.

La espiral de la ensaimada me lleva al desenlace. «Parece que estás dando vueltas, como si no llegaras nunca, pero siempre se llega al corazón» (como dice el escritor valenciano Máximo Huerta en la página 228 de su novela La noche soñada)


Solo resta mencionar de nuevo nuestro agradecimiento al CIFP Juníper Serra, uno de los tres Centros de Excelencia de Formación Profesional en España, portador del nombre de una figura que lo identifica con el espíritu de exploración, trabajo y compromiso comunitario: Fray Junípero Serra (1713-1784), fundador de misiones en Alta California (EE.UU.).
 
Nota: En la segunda quincena de julio he leído el libro Hasta que empieza a brillar, del escritor y poeta Andrés Neuman; una historia novelada sobre la vida de María Moliner (1900-1981) que reafirma la admiración que siento por la lexicógrafa que logró el hito de escribir el Diccionario del uso del español con 80 000 vocablos en 15 años. 

Coincido con el autor en el amor por las palabras, hecho que me lleva a sugeriros que dejéis algunas en los comentarios de esta entrada para que permanezcan siempre ligadas a este grupo.

Os envío un gran abrazo desde Lanzarote, hoy 7 de agosto de 2026 (Día Internacional de los Faros)


París despertaba tarde, de Máximo Huerta

Editorial Planeta
En la primera parte,
Máximo Huerta nos lleva al París de 1924 y a la difícil infancia de las protagonistas, Kiki de Montparnasse (Alice Prin) y Alice Humbert, dos amigas que comparten alegrías y vicisitudes desde que eran niñas. 
Ambas han sobrevivido a la pobreza y se han ganado la vida como modelos de pintores; precisamente, este hecho cambiará también sus destinos. En la novela aparecen grandes nombres de la historia del Arte, como Amedeo Modigliani, así como las penalidades en ese mundo en el que triunfar es casi una utopía. También se relata la muerte prematura del maestro del retrato del siglo XX, acaecida el 24 de enero de 1920, cuando tenía tan solo 36 años.

En una exposición, el lienzo Mujer joven desnuda, de Moïse Kisling, es adquirido por Ërno Hessel, un galán discreto que desea conocer a la modelo, Alice Humbert. Tras el encuentro, se enamoran e inician una relación llena de detalles y romanticismo, haciendo realidad los sueños de Alice, como el de abrir su propia tienda de moda en París.

Pont Louis Philippe
¿Qué sucede en la pareja para que Ërno le entregue las llaves de la tienda —ubicada en el número 10 de la rue du Pont Louis-Philippe—y se marche a Nueva York? 

El autor nos muestra a una Alice inconsolable que escribe cartas (que nunca enviará) a su querido Ërno para contarle su día a día y el progreso de la tienda que, gracias a la gran cantidad de pedidos, se ha convertido en su sueño hecho realidad. 

Kiki, por su parte, decide entregarse por completo a su entorno bohemio. Aunque su alma pertenece a la noche, sabe que su amiga Alice necesita que la acompañe en el duelo por su amor herido; y, sin duda, lo hará. Por otro lado, Alice tiene la suerte de contar con una clienta habitual, Madeleine Le Clerqc, quien será su bienhechora y le facilitará contactos y encargos tan importantes como los uniformes para la Salpêtrière (una institución médica que, en sus inicios, acogió a mujeres indigentes y enfermas) o el acceso a su exclusivo círculo de mujeres ricas. 

A través de las cartas no enviadas, observamos el esfuerzo titánico de Alice, no solo en su trabajo, sino también en el hogar que comparte con sus hermanos, Jules y Claire. Especialmente con el joven Jules, un adolescente que precisa de mucha atención y consejos para no dejarse arrastrar por amistades revolucionarias. Escribir es, además, una forma de perdonarse y sentir paz. Alice ha cometido errores y es consciente de ellos, como haber estado ausente en la muerte de su madre. 

Un terrible incendio en el cine Novedades sume a París en la tragedia. Esa noche habían acudido al lugar los niños de la Salpêtrière, de los cuales dieciocho encontraron la muerte. Mme LeClercq logra salvarse y le pide a Alice que se ocupe de Hortense, la niña a la que planeaba adoptar. 

En la segunda parte, Paris, como sede de los Juegos Olímpicos (impulsados por su fundador, Pierre de Coubertin), nos contagia su entusiasmo ante la inminente inauguración del evento en mayo. La «Ciudad de la Luz», ahora «Ciudad de los Deportistas» acogía a tres mil atletas —en su mayoría hombres jóvenes—entrenados para ganar. Durante una tarde de entrenamiento, Alice se fija en un nadador polaco, Alexander Belov. En ese instante, la llama se enciende para ambos. 

El almuerzo de los remeros (Auguste Renoir, 1881)
Frente al escaparate de una sombrerería vuelven a encontrarse. La última creación de Tatiana —quien había aprendido a confeccionar maravillosos tocados junto a Coco Chanel— estaba inspirada en la obra El almuerzo de los remeros, de Auguste Renoir; era un sombrero idéntico al que lleva la mujer que sostiene al perrito en el lienzo.

En el cuadro original se aprecia la terraza del restaurante Fournaise y a los amigos del pintor, quienes acaban de comer y beber en un ambiente de gran alegría (página 143).


Iglesia de Saint-Gervais-Saint-Protais
Los paseos de los enamorados se suceden con frecuencia por el Sena, eligiendo rincones especiales como la  iglesia de Saint-Gervais-Saint-Protais, una de las más bellas de la ciudad, que combina el estilo gótico flamígero (siglos XV y XVI) en su interior con el clásico en su fachada exterior. 

En ese mágico templo, Alexander enciende dos velas. Ambos piden un deseo y se besan por primera vez. Las vidrieras se iluminan y los pilares de la iglesia vuelven a albergar la felicidad, dejando atrás el terrible suceso acaecido el 29 de marzo de 1918, durante la Primera Guerra Mundial, cuando un proyectil disparado por un cañón alemán impactó en la bóveda en pleno Viernes Santo, cobrándose la vida de 91 personas. Las vidrieras, que habían sido retiradas en su día como medida de protección ante los bombardeos, reflejaban ahora la luz de su amor.

Entretanto, la mejor amiga de Alice, Kiki de Montparnasse, le envía noticias sobre su estancia en Nueva York, donde acude a la meca del cine: los estudios Astoria en Long Island. Allí se ilusiona con la idea de ver al actor de moda, el latin lover Rodolfo Valentino, en el plató donde rueda en ese momento Un diablo santo (tras el arrollador éxito de Los cuatro jinetes del Apocalipsis). Nadie podía imaginar que, apenas dos años después, la estrella del cine internacional moriría un 23 de agosto de 1926 a causa de una peritonitis, tras haberse desplomado días antes en el hotel Ambassador en Manhattan. Tenía solo 31 años.

Alice sigue aceptando proyectos de cada vez mayor envergadura, como el de la familia Maumejean. Esta dinastía se había ganado una enorme fama como decoradora de numerosas iglesias de París, una trayectoria iniciada por el padre, Jules Pierre —considerado el rey de las vidrieras—, y continuada por sus cinco hijos, todos ellos consumados artistas en la pintura sobre vidrio. Su estrecho vínculo y amor hacia España los llevó a firmar las vidrieras de las catedrales de Sevilla, Burgos, Vitoria y Pamplona, así como las de la iglesia de San Ignacio de Loyola en San Sebastián o la basílica de Lequeitio. 

Rue Montorgueil, 51
En esta ocasión, Alice es citada por Charles Maumejean y Jean Gaudin (artífices de las obras del Sacré-Coeur), en el número 51 de la calle Montorgueil, para ofrecerle un encargo en su taller de costura, recomendada, sin duda, por Madeleine LeClercq. 
Este emblemático local —una pastelería fundada en 1730 por Nicolas Stohrer y decorada con extrema delicadeza por Paul Baudry (pintor responsable de la decoración del techo del  Gran Foyer de la Ópera de París)— es el punto de partida de un sueño. Posteriormente, en su oficina, ambos caballeros le plantean a Alice confeccionar dos vestidos donde sobresalga el color. El objetivo es después convertirlos en un mosaico para el ábside del Sacré-Coeur, concretamente para la capilla de San Ignacio de Loyola, gran viajero. Alice acepta y piensa que la mejor inspiración posible es Valencia. 

Basílica Sacré-Coeur
Días después, Alice y Claire reciben en París las mejores telas procedentes de los prestigiosos talleres de Garín, en Moncada, para realizar el encargo más bonito de su vida: dos trajes de valenciana en actitud de ofrenda que pasarían a la posteridad plasmados en una vidriera. 

La fotografía que Charles y Jean le facilitaron a Alice como referencia fue la de Conchita Piquer, una joven valenciana que en ese momento triunfaba en Nueva York, pues buscaban capturar esa misma actitud imperiosa. Finalmente, Kiki y Claire serán las modelos elegidas para ser inmortalizadas en la basílica del Sacré-Coeur.

Tras la clausura de los Juegos Olímpicos, Alexander decide quedarse en París. Comienza ayudando con los repartos en la tienda de Alice, hasta que se adentra en el mundo del boxeo de la mano de Jean Ces, un joven atleta que también había competido en las Olimpiadas. Así, el nadador pasa a convertirse en boxeador de peso gallo. El tiempo transcurre y la relación de la pareja se afianza; sin embargo, una carta procedente de Polonia, con la noticia de la grave enfermedad del padre de Alexander los separa en el otoño de 1924. El compromiso se mantiene firme, sellado con la alianza de su madre que Alex le entrega a Alice antes de partir.

En la tercera parte, titulada «Nochevieja», constatamos el bienestar de Alice y sus hermanos. El puesto de encargado de almacén de Jules en la empresa Citroën le permite vestir bien e invitar a Annette a restaurantes de moda. 
El autor nos recuerda en la página 235 que André Citroën era un hombre ansioso por patentar vehículos novedosos antes de que los estadounidenses empezaran a monopolizar el mercado. Con ese espíritu, patrocinó una expedición por África, desde Argelia hasta Madagascar, cubriendo ocho mil kilómetros. En 1931, el reto se superó al alcanzar los doce mil kilómetros, cuando ampliaron el recorrido —conocido como el «Crucero Amarillo» de Citroën— hasta China. 

Por otra parte, Máximo Huerta señala que 1924 es el gran año de Coco Chanel, quien ha triunfado con su perfume N.º5, asociada con los directores de Bourjois. Sin duda, esta fragancia —creada por el célebre perfumista Ernest Beaux (1881-1961)— supuso una auténtica revolución en todos los salones de París. Curiosamente, Alice había sido aprendiz en el taller de costura de la diseñadora.


Café Le Dôme 
En la novela, Máximo Huerta evoca a grandes referentes de la vanguardia surrealista y dadaísta como Jean Cocteau (1889-1963), André Breton (1896-1966), Tristan Tzara (1896-1963) o Man Ray (1890-1976) entre muchos otros que eligieron París como su hogar en aquellos años.

El principal punto de reunión de estos artistas, escritores e intelectuales era la brasserie Le Dôme, situada en el nº 108 del boulevard du Montparnasse e inaugurada en 1898.


Violon d'Ingres

Kiki de Montparnasse (Alice Ernestine Prin, 1901-1953) fue la amante del polifacético Man Ray. El artista americano realizó en 1924 la icónica foto surrealista donde la espalda desnuda de Kiki representa visualmente un violín con dos efes (las aberturas en forma de "f"). Esta pose está inspirada en las bañistas pintadas por Jean-Auguste-Dominique Ingres, especialmente La bañista de Valpinçon. 

En la actualidad Le Violon d'Ingres se encuentra en el museo Metropolitano de Arte de Nueva York. La influencia de Kiki (modelo, pintora, cantante de cabaré, actriz y escritora francesa) trascendió el papel de musa, convirtiéndose en un símbolo de libertad creativa y social de Montparnasse.

La Nochevieja de 2024, Kiki y Alice la pasaron en la brasserie Le Dôme celebrando con sus amigos. Precisamente en ese lugar se produjo un altercado violento, atajado a tiempo gracias a la valiente intervención de Ërno Hessel, quien iba acompañado de su actual pareja. Kiki y Alice lo saludaron con afecto y brindaron con champán para dar la bienvenida al año 1925.

Tour d'Argent
Aquel imprevisible reencuentro transformó a Alice. El dolor y la incertidumbre regresaron a su vida; solo coser lograba calmarla. En cada pespunte había un convencimiento de que la herida cicatrizaba (página 312), pero en realidad Alice deseaba retroceder en el tiempo e imaginar que Ërno nunca la había abandonado. 

Kiki se convierte en el puente entre los pensamientos de ambos y le transmite a Alice el anhelo de Ërno de citarse con ella en la Tour d'Argent

Alice acude a la cita. Ërno la espera en una mesa desde la que se divisa la torre. Se trata de un lugar histórico cuyo origen se remonta a 1582 cuando abrió sus puertas como hostería a orillas del río Sena. La conversación gira en torno al progreso de sus hermanos, Claire y Jules, así como sobre los vestidos regionales que Alice ha confeccionado para el altar de la basílica. Tras la cena, visitan el Louvre y contemplan el cuadro favorito de Ërno, cuya protagonista es Betsabé con la carta del rey David. Un lienzo que encarna el momento de la duda: ser fiel o dejarse llevar por la atracción....

Alexander regresa de Polonia en el mes de abril, tras el fallecimiento de su padre, y retoma junto a Alice los preparativos de su boda, a la que se suma madame LeClercq. Sin embargo, aunque la vida parece brindarle una segunda oportunidad, Alice no consigue sentirse feliz. Una tarde, Kiki le pregunta directamente si está enamorada, y Alice confiesa que se siente apagada; algo que Claire también ha notado. Ante esto, Alice decide revelarle la verdad a su hermana: la infidelidad que cometió con el artista Kisling tras retratarla desnuda luciendo el collar de esmeraldas que le había regalado Ërno. Pero al abrir el cajón de la cómoda para buscar el consuelo de sus cartas no enviadas, descubre que estas han desaparecido. 

Teatro Odeón (1779-1782)
Poco después, otro encuentro casual organizado por Madeleine LeClercq y André Citroën en el palacete de Saint Germain propicia que Alexander y Ërno coincidan. Una sola mirada cruzada con Alice le confirma a este último que el amor sigue intacto.

No obstante, los preparativos de la boda fijada para el 14 de julio prosiguen su curso... hasta que las bombas de un atentado anarquista destrozan el Teatro del Odeón, cercano a los jardines de Luxemburgo, al igual que multitud de fachadas de la zona.

En medio de estas circunstancias desgarradoras pierde la vida Madeleine LeClercq, quien solía frecuentar la terraza de un café próximo con sus amigas. A partir de ese fatídico día, Alice asumirá de forma definitiva la custodia de la pequeña Hortense. 

Poco tiempo después, Alice recibe una carta de Ërno en la que le expresa el pésame por la muerte de su amiga y benefactora. Este hecho la abruma y vuelve a avivar sus dudas con respecto al futuro con Álex. Durante un paseo de Alice por el Sena con un libro en la mano, Máximo Huerta introduce sutilmente la figura del escritor estadounidense F. Scott Fitzgerald —quien publicó ese mismo año, 1925, su obra maestra El gran Gatsby, así como la famosa canción Mon Homme, de Mistinguett, en la página 423.

Alice decide ir a la casa de empeños acompañada por Hortense para deshacerse del collar de esmeraldas que le había regalado Ërno, el objeto que un día quebró su destino. En ese mismo lugar se encuentra con él y es, precisamente, la mezcla de inocencia y sabiduría de la niña la que propicia que se revelen los verdaderos sentimientos de la pareja. «¿Me sigues queriendo?», —pronunció Ërno. 

Se besaron y las dudas de Alice desaparecieron al instante. Del bolsillo interior de su chaqueta, Ërno sacó todas las cartas manuscritas de ella. Le confesó entonces que Kiki le había entregado una durante un viaje a Nueva York, advirtiéndole de que, si estaba dispuesto a leer las demás, debía regresar a París. Se  miraron y supieron que, al fin, habían encontrado la felicidad. 

Colina Bergeyre 

Al día siguiente era 14 de julio (como me sucede a mí ahora, en esta tarde del 13 de julio de 2026 en la que me dedico a mi mayor placer: leer y escribir en mi propio camino de letras). 

Alice y Álex se citan en el estadio Bergeyre, donde se habían disputado algunos partidos de los Juegos Olímpicos, con vistas al Sacré-Coeur.

En ese mismo escenario se despiden con ternura, evocando los buenos recuerdos, y sus caminos se separan definitivamente.

«Todo lo que estaba previsto se fue como hoja de calendario, al olvido», dice el autor en la página 443.

Sin embargo, aquel 14 de julio de 1925, fiesta  nacional francesa, se convirtió en una Nochevieja al aire libre. Alice la disfrutó rodeada de sus amigos, entre ellos Kiki y el artista Jules Pascin —conocido como el «Príncipe de Montparnasse» (1885-1930)—, a quienes se sumó más tarde Ërno para proponer un brindis por su futura esposa, Alice Humbert. Sin duda, París despertaba tarde es una novela con final feliz que culmina con un beso, fuegos artificiales y la contemplación del cielo en la ciudad de la luz. 

En el epílogo, Kiki resalta el profundo vínculo de amistad que la une a Alice. Su amiga siempre había sido su faro de luz: una mujer de aire cándido, buena, sencilla e íntegra. Durante un paseo previo al enlace, Kili le promete que cuidará de París en su ausencia. Juntas entran en la basílica del Sacré-Coeur, donde Alice le muestra con emoción las vidrieras y la magia del arte. 

La boda se celebró a las seis de la tarde del primer domingo de septiembre de 1925 en la iglesia de Saint Sulpice. Después, la música sonó en el jardín de la fallecida Madeleine LeClercq, donde todos esperaban a los recién casados. Alice representaba el triunfo del amor y el rostro de todas las modelos anónimas que alguna vez posaron para los artistas. Un final feliz con notas de Cole Porter o Bill Evans.

Máximo Huerta concluye su novela con la siguiente afirmación del escritor Luis Mateo Díez (Premio Miguel de Cervantes 2023):

Escribir una novela es culminar una obsesión

Precisamente la misma obsesión que el autor confiesa tener con París y su fascinación por los años veinte, una época rebosante de color.  

Reflexión

La novela de Máximo Huerta me ha transportado al viaje que hice a París en julio de 1987. Cursaba entonces estudios en la Escuela Oficial de Turismo de Madrid. El profesor de francés nos había recomendado en ese primer año (de la diplomatura de Técnico/a de Empresas y Actividades Turísticas) practicar el idioma por medio de una estancia como jeune fille au pair en Francia.

La verdad es que tuve mucha suerte porque conocí a la familia Largentaye. Recuerdo, en especial, con mucho cariño a Inés, la abuela materna de Jacques, Cécile y Arnaud. A mi llegada a París, me quedé en su magnífico dúplex del Quai Bourbon. Tras un breve paso por la Ciudad de la Luz, nos fuimos a Normandía con los abuelos paternos en julio, y después a Bretaña en agosto, lugar en el que Inés —viuda de un alto cargo del Fondo Monetario Internacional— tenía un manoir (casa señorial). Desde luego que practiqué francés y aprendí nuevas palabras. Entre ellas «chauve-souris». Nunca se me olvidará cuando la escuché pronunciar a gritos al divisar murciélagos en la parte alta abuhardillada donde teníamos los dormitorios las jeunes filles au pair... 

Al término de mi compromiso con el cuidado de los niños, Inés me invitó a pasar unos días en París. No os podéis imaginar cómo disfruté paseando por los Jardines de Luxemburgo, los alrededores del Sena o la Place du Tertre en Montmartre. También en la visita a museos imprescindibles, como el Louvre y el de Orsay, caminando por los bulevares de Saint-Germain-des-Prés y Saint-Michel o degustando los croissants au beurre (de mantequilla). Inexplicable la honda sensación que experimenté al entrar en la catedral de Notre-Dame y la basílica del Sacré-Coeur. 

Gracias, Máximo, por escribir con tantas perspectivas. Tu novela es una puerta abierta al mundo del arte, el deporte, la moda y la cultura en todas sus manifestaciones: cine, literatura, música o teatro. Multitud de referencias a libros como La educación sentimental de Flaubert (página 425) que han motivado una retrospectiva en mi pensamiento, ya que lo leí hace bastante tiempo.

En París despertaba tarde hay un homenaje a los grandes deportistas de todos los tiempos, como el atleta finlandés Paavo Nurmi (ganador de cinco medallas de oro) y el nadador Johnny Weissmuller (ganador de tres medallas de oro). Sirva este espacio para mencionar a otra gran deportista actual, Carolina Marín, a la que he tenido la gran suerte de conocer el pasado 10 de julio en Lanzarote, con motivo de su participación en unas jornadas sobre gestión de destinos de turismo deportivo. Carolina ha llevado el bádminton a lo más alto y es campeona olímpica. 

Nota: En la Navidad del año 2009 regresé a París. Esta vez acompañada de mi marido, Thomas, y mis hijos, Marina y Eduardo Luis. Dedicamos unos días a Disneyland, coincidiendo allí la Nochevieja, que fue realmente mágica.

Thomas y Syra (31.12.2009)

Sobre el autorhttps://www.maximhuerta.com/

En este blog encontrarás más reflexiones sobre novelas de Máximo Huerta. Entre ellas:

Adiós, pequeño:   

https://camino-syra.blogspot.com/2023/03/adios-pequeno-maximo-huerta.html

Mamá está dormida: 

https://camino-syra.blogspot.com/2026/06/mama-esta-dormida-de-maximo-huerta.html


A Julieta, una madre querida

En mayo la ventana del cielo se abrió para acoger a Julieta. Ese mismo mes habíamos viajado a Madrid para ver a nuestra hija Marina y echarle una mano con el mantenimiento de la casa. Aunque ella heredó esta habilidad de su padre, necesitaba ayuda para instalar una luminaria LED en la cocina que sustituyera al fluorescente intermitente, así como reforzar los cajones del armario del dormitorio, renovar la tela de los barrotes que dan cierta intimidad a la terraza y atender otros menesteres. El tándem funcionó muy bien.

La idea era hacer coincidir la estancia con el domingo 3 de mayo, Día de la Madre, y salir a comer con Marina a algún restaurante. La semana previa comencé a pensar en un lugar para reservar con antelación y también en algunos detalles que siempre me gusta llevar. La mayoría suelen ser gastronómicos y coinciden con los favoritos de Marina, como los batatitos, el queso de cabra tierno, las papas para arrugar y las chocolatinas Tirma. Sé que de vez en cuando invita a sus amigos a tomar algo en casa, así que las papas con mojo son una apuesta segura.

En esta ocasión quería llevar un detalle además para la madre de su amiga Rebeca. 

Recordaba la marca de su perfume, Narciso RodríguezDesde una tienda del centro comercial Open Mall en Arrecife, envié una foto a Marina para preguntarle por la fragancia exacta. 
Comprobé que no lo había leído. Quizá estaba ocupada en algún rodaje. Decidí posponerlo hasta que estuviera segura de cuál era la favorita de la madre de Rebeca, aunque no tenía mucho tiempo, ya que esa tarde era jueves 30 de abril y volábamos al día siguiente a Madrid muy temprano.

En el parking, arrancando el coche, recibí un mensaje de Marina, en el que me decía que era mejor dejarlo para otra ocasión, ya que en ese fin de semana sería imposible planificar un encuentro. «De acuerdo», le contesté. 

Precisamente, el 8 de abril había hablado por teléfono con Rebeca. Sabíamos por Marina la gravedad del estado de Julieta. En esa llamada sentí los últimos cuidados de una hija a su madre en el lecho acogedor del hogar familiar. 

Tras la conversación, me fui a caminar por el paseo marítimo. Mientras avanzaba a paso ligero, me venían a la mente los recuerdos del viaje que Rebeca hizo a Lanzarote hace unos años durante el mes de septiembre, acompañada de otro amigo de Marina, Francesco. Los tres se conocían desde la etapa del grado universitario en la escuela TAI de Madrid.

Rememoré el instante cuando los recogimos del aeropuerto y, una vez en casa, Rebeca empezó a sacar de la maleta viandas de una caja sorpresa: jamón serrano Cinco Jotas, lomo embuchado, salchichón, chorizo, queso manchego, vino de la bodega Legaris... 

—De parte de mis padres —dijo. 

En nuestra reciente charla, habíamos mencionado esa generosidad mutua que también los unía a nosotros, una virtud muy propia de la gente humilde.

En efecto, Rebeca señaló que Thomas y yo éramos parecidos a sus padres, de carácter desprendido. En esa llamada no le dije que todavía conservo los elegantes pendientes que me regaló en ese viaje. Tampoco le conté, que sin darme cuenta, pisé uno de ellos en el baño. Sabía que los había adquirido en la tienda Codo de la calle Arenal, de modo que un mes de agosto en Madrid, me acerqué al local para su posible reparación. La joven dependienta los mandó al taller, pero no hubo manera de soldarlos. 

Pendiente tienda Codo
Los dobles aros con delicada perla siguen reluciendo en mi joyero, testimonio de aquel mes de septiembre en el que Rebeca y Francesco descubrieron el alma de la isla de los volcanes de la mano de Marina; una huella tan imborrable como las cenizas volcánicas procedentes de la erupción de Timanfaya que cubren el paisaje de La Geria desde hace casi 300 años.

La última noche en Lanzarote, Rebeca expresó su deseo de invitarnos a cenar como despedida. Elegimos un restaurante frente al mar ubicado en Playa Honda llamado «Casa Tere», muy popular por la calidad de su comida y buen ambiente. 

En la maleta de Rebeca de regreso a Madrid hubo un detalle para Julieta. Una fragancia envuelta en almizcle y jazmín, símbolo del cariño de una hija que conoce los gustos de su madre.

Yo solía intercambiar deseos de bienestar por escrito, a través del móvil con Julieta, en fechas navideñas. La charla también giraba en torno a nuestras hijas, y coincidíamos en lo orgullosas que estábamos de ellas. 

Las habíamos animado a elegir estudios por vocación. El ámbito audiovisual no es un camino fácil: largas jornadas de trabajo,  climatologías adversas, proyectos en destinos lejanos y condiciones laborales inestables. Sin embargo, la valía de ambas y el coraje de sus respectivas  trayectorias son incuestionables. Hay que tener mucha sensibilidad para realizar las tareas que ellas llevan a cabo, detrás de una cámara o enfocando la luz que se necesita en un instante preciso.

—¡Qué van a decir las madres! —exclamarían ellas. Pero Julieta y yo sabíamos lo que veíamos: un inmenso corazón en cada una, con una empatía extrema por los demás. Así lo constaté el sábado 2 de mayo cuando acudimos con Marina a la Puerta del Sol a ver la recreación del heroico levantamiento del pueblo de Madrid. Ese día de 1808 se produjo el estallido de la que sería la Guerra de la Independencia, que se prolongaría hasta 1814. 

Puerta del Sol, nº6

Casualmente descubrimos la cafetería ZapCoffee, a la que se accede por una zapatería (Puerta del Sol, nº 6). Se trata de un local ubicado en la segunda planta con siete ventanales que lo convierten en un mirador privilegiado sobre toda la plaza. 

Pedimos un café con leche e intentamos buscar un sitio aceptable mientras llegaba Marina.

Interior cafetería
Ya en el interior, lógicamente, los lugares con las mejores vistas estaban ocupados. No obstante, había un rincón con una mesa en la que pudimos apoyar los cafés. Cogí una silla libre y me acerqué a uno de los ventanales, donde se había situado una señora rubia de aspecto elegante. Desde allí, la plaza me quedaba en un segundo plano, pero era mejor que permanecer de pie. 

A los pocos minutos apareció Marina. Tras darnos un beso se movió por la estancia eligiendo un buen punto para grabar con el móvil. El espectáculo comenzó y entonces la señora rubia se levantó. Pensé que solo captaría alguna imagen y se volvería a sentar.  ¡Cuál fue nuestra sorpresa cuando manifestó que tenía la intención de grabar de pie! 

Las personas que estaban detrás de mí protestaron, pero ella hizo caso omiso. Una señora mayor con acento francés se dirigió a ella de manera educada, instándola a que se sentara, ya que le impedía ver el acto y tenía una discapacidad. La mujer ignoró de nuevo la petición y siguió grabando como si no estuviéramos todos detrás. 

Entonces, la señora francesa se acercó a ella e hizo ademán de grabar también con el móvil, hecho que indujo a la irrespetuosa rubia a alzar el suyo para no ceder ni un ápice de su espacio. Nosotros no dábamos crédito a lo que estaba sucediendo. Entretanto, escuchamos el ruido atronador de los fusiles, bayonetas y cañones del ejército napoleónico reprimiendo la revuelta. 

¡Haga el favor de sentarse! vociferó una familia.

Y mientras los civiles caían defendiendo la plaza con navajas y piedras, la rubia violenta defendía con uñas su trozo de cristal. Y digo «uñas», porque ante nuestro asombro, se las clavó a la pobre señora francesa en la muñeca derecha, levantándole la piel.

La chispa de la indignación de Marina creció como la pólvora. Menos mal que inmortalizó este hecho surrealista entre una española y una francesa con un vídeo que comparto en este párrafo. La misma situación de enfrentamiento que la Asociación Histórico-Cultural Voluntarios de Madrid 1808-1814 replicó con toda su crudeza ante la ciudadanía y multitud de cargos políticos el 2 de mayo de 2026.


—¡Esto no puede quedar así! pronuncié, y me fui a la barra en busca de una camarera para explicarle lo sucedido y pedir un desinfectante. La joven, con el rostro estupefacto, se marchó a por la responsable. Tardó unos minutos y regresó sin nada, ya que el botiquín estaba vacío, pero con la orden de su superior de llamar a la policía. 

La camarera me acompañó al ventanal. Desgraciadamente, la señora, enloquecida por lograr una impactante historia para Instagram, había desaparecido. Volvimos a mirar la herida de la señora francesa, quien nos sosegó, restándole importancia, e informándonos de que por la tarde iba a ver una corrida de toros a la plaza de Ventas. Le preguntamos si viajaba sola. 

—Sí — contestó. Mi marido, que es médico, no ha venido. 

La verdad es que poco podía hacer él desde la distancia.

Lago Casa de Campo (03.05.2026)
Al día siguiente, a Marina se le ocurrió ir a comer a la Casa de Campo. El clima amenazaba lluvia aquel domingo, por lo que decidimos reservar finalmente en una zona cubierta del restaurante Villa Verbena, en el paseo de María Teresa, 3.

Llegamos con antelación al bello entorno natural del lago y disfrutamos de sus vistas sentados en un banco antes de pasar al interior del restaurante. Una vez allí nos indicaron la mesa, cercana a la de una familia que ya estaba pensando en la posible comanda.

La proximidad hizo que escucháramos la conversación. La voz de una señora madura resonó rotunda detrás de mí. 

—Yo quiero puerros confitados, alcachofas y pulpo a la brasa. 

Su marido expresó su deseo de comer sardinas. Entonces la señora de estilo generala se dirigió a la que debía ser su nuera y le dijo: «Como tú comes muy poquito, así está bien». Una voz masculina —deduje que de su hijo— afirmó que pediría un steak tartar con ensalada. La madre además puntualizó: 

—El ceviche está también muy rico. Lo añadimos. 

Villa Verbena (03.05.26)

La nuera parecía un cero a la izquierda. Mi cara se iluminó al ver a Marina con un precioso ramo de flores dirigiéndose a nuestra mesa. 

Le di un abrazo de bienvenida y le indiqué que no se sentara todavía. Entonces le pregunté al maître si podíamos cambiarnos a la terraza. Lo consultó e hizo un gesto aprobatorio.

Laura, la camarera del espacio exterior, nos dispensó un servicio muy amable, al que se sumó el bienestar del entorno. Al terminar la comida, dimos un paseo en barca de 45 minutos.

La Latina (03.05.2026)


A continuación, nos encaminamos hacia la Puerta del Ángel para coger el metro donde vimos la escultura dedicada a Beatriz Galindo (Salamanca, 1475-1534) que ha pasado a la historia con el apodo de La Latina

Fue camarista de Isabel la Católica y profesora de latín de la reina. Después dio nombre al barrio madrileño donde se ubicó el hospital de la Concepción gracias a su iniciativa y donaciones.

A las 17:30h regresamos a casa para rematar el mantenimiento, ya que al día siguiente, 4 de mayo, volábamos a Lanzarote. Mientras Thomas y Marina volvían a sacar las herramientas, miré la plaza de Almodóvar desde la terraza de nuestro tercer piso. 

Entonces evoqué aquel día en el que Rebeca y Marina me escucharon decir desde esa misma perspectiva: «¡Cuánto echaba de menos esta vista!». Ambas enarcaron las cejas y no explotaron de risa por educación. Las dos saben que en Lanzarote diviso el mar desde el que es, sin duda, nuestro último reducto: el piso que hemos logrado tener después de muchas vicisitudes. Una primera vivienda, fruto de nuestro trabajo y perseverancia, y también de la generosidad de nuestros seres queridos, quienes nos demostraron que ... 

la mejor herencia es el amor, la empatía y la máxima ayuda en vida

El piso del barrio de Carabanchel me trae muchos recuerdos, y entre ellos, están aquellos momentos felices de la niñez y la adolescencia en los que solo debía preocuparme por estudiar, leer Esther y su mundo, salir con mi amiga Pili —hija de ebanista que vivía en la calle Zaida—, sacar a Foxy (nuestro fox terrier encontrado en la calle), comprar los domingos el periódico El País con el suplemento especial de cultura y llevar las porras recién hechas de la churrería de la avenida de Nuestra Señora de Valvanera para desayunar con mi madre y mi hermana Eva.

Han pasado 35 años desde que decidí emprender el vuelo a Lanzarote, un 3 de diciembre de 1991. Sin embargo, mi mente está llena de historias de ese inmueble de gente obrera. En el tercero D sigue viviendo Angelines, quien de soltera residía en el barrio de las Letras. Se casó con un electricista y desde entonces reside en el piso contiguo al nuestro. Algunas tardes regresa a la calle Amor de Dios, la de sus padres, y se acerca a la basílica de Jesús de Medinaceli como también hacía mi madre.

El domingo 3 de mayo, al volver a casa y subir las escaleras, nos la encontramos. Creo que ya no me reconoció. Dijo que la tarde había sido un aburrimiento y que se iba a dar un paseo porque en casa cada uno iba a su bola... Debía referirse al hijo con el que vive desde que se separó de su mujer y regresó al hogar familiar. Marina me cuenta que, de vez en cuando, toca nuestro timbre y le pide que le abra algún frasco o botella. 

Foto de Marina Bryant
Este inmueble es como la tira cómica de 13, Rue del Percebe de Francisco Ibáñez con multitud de escenas, ya que se escuchan las conversaciones a través de los tabiques, los ladridos del perro del piso de arriba, la televisión, el ruido de la lavadora, las broncas familiares, los pasos en la escalera...

Por eso, cuando supe que habían inaugurado un mural del genial dibujante en la calle General Ricardos, 46 no tuve la menor duda de que acabaría dedicándole algún párrafo costumbrista. En efecto, el 15 de marzo de 2025, en homenaje a la fecha de nacimiento de Francisco Ibáñez, se dio a conocer la obra de los artistas NSN997 y Kerudekolorz, inspirada en el arte urbano de los 80 y 90. La iniciativa forma parte de «Distrito 11» y su objetivo es hacer del barrio de Carabanchel un referente cultural. Este mural es ya el punto de interés de la futura Ruta de Arte.

Sin embargo, ese piso es también un refugio. Una propiedad da siempre respiro y estabilidad; mi abuela Josefa lo tuvo muy claro desde el principio. Ejerció el oficio de planchadora —aprendido de su suegra María— en la calle de Jesús, 12, para complementar el sueldo de inspector de policía de mi abuelo Pepe hasta que sus rodillas no pudieron aguantar más el peso de los años y el esfuerzo. 

El matrimonio, ya jubilado, se mudó al piso sin ascensor de la avenida de Valvanera. Las escaleras hasta la tercera planta para acceder a su vivienda fueron un obstáculo que incrementó el dolor, sobre todo, de los huesos de mi abuela septuagenaria. Recuerdo con agrado su cocina que desprendía aromas murcianos (testimonio de su origen y de esa huerta famosa por su variedad y frescura), y su terraza llena de plantas que cada día regaba con esmero. También recuerdo verla en verano, sentada en una silla dormitando, ante la imposibilidad de soportar el calor que emanaba de las paredes de su dormitorio; ese que después ocupamos mi hermana Eva y yo, la tercera generación. Y ahora la cuarta, representada por Marina, quien ha dado un toque extraordinario de feng shui a la casa.

En la última novela que he leído, Mamá está dormida, su autor expresaba que el mejor patrimonio de la vida es la memoria. En especial la del corazón, aquella que magnifica los buenos recuerdos y elimina los malos. Ahí coincido con Máximo Huerta en la mirada poética a la plaza frente a la atónita de Marina y Rebeca. No obstante, hay que ser realistas. La fachada de la casa necesita una reforma integral, al igual que su interior. Los desprendimientos se suceden con frecuencia. Las chapuzas de los fontaneros y pintores contratados por la comunidad de propietarios son señales de su bajo presupuesto. Según la administradora, se acometerá una mejora en el año 2027... 

Sigo escribiendo los ratos que me permite mi trabajo docente. Ya es 14 de junio. Ha pasado un mes y coincide con la pérdida de Henry Mancini hace 32 años. Un gran compositor de música de cine que nos dejó  temas inolvidables como Moon River en Desayuno con diamantes o el tema de amor en la película Romeo y Julieta. Es precisamente el título de esta última el que me ha inspirado para elegir el nombre ficticio de la madre de Rebeca, respetando así su privacidad.

A ella le dedico este espacio en el que convergen anécdotas, historias de familias, amistad y un amor inmenso de madre. Sí, porque  Julieta y yo, entre felicitación santoral y felicitación navideña, siempre acabábamos hablando de nuestras hijas y de los lazos fuertes que las unen tanto en momentos alegres como difíciles.

Termino con un regalo visual, que envié a Julieta, el primer día del año: una puesta de sol de Lanzarote que lleva la mirada sensible de Marina en ese instante preciso que refleja una paz infinita.

Mientras la observo, escucho una composición musical del pianista Stanton Lanier que evoca un nuevo despertar, y me imagino a Julieta descansando en ese universo al que se nos ha anticipado un 14 de mayo. Ese día, durante el recorrido, unos focos iluminaron su camino y no se apagaron. Dos semanas después, Josefina Molina, pionera en el sector audiovisual, iba a necesitar su misma luz. La primera mujer en obtener el título de directora de cine en España atravesó el umbral el 30 de mayo, Día de Canarias, y Julieta la recibió con una sonrisa. Enseguida le propuso sumarse a una tertulia:

Josefina, te voy a presentar a unos amigos. Este es Luis, el abuelo de Marina, un artista pintor-poeta. He estado hablando con él, recordando los días de verano en que invitamos a su nieta a la casa del pueblo en Ávila. Rebeca y ella se recuperaban de sus jornadas maratonianas en los rodajes, restaurando así su cuerpo y sus neuronas. 

¡Cómo pasa el tiempo, Josefina! Y es que hoy, 6 de julio, se cumplen ya ocho años del acto de graduación de Marina y Rebeca en Madrid. No te preocupes, Josefina, porque siguen tus pasos en Cinematografía y Artes Visuales. ¿Sabes? Luis vivía en Arenas de San Pedro, localidad abulense al abrigo del Valle del Tiétar. Allí se retiró en 2005, en el que sería su último paraíso, donde sembró versos, trazos y colores hasta el 29 de marzo de 2008.

También te presento a Francisco Ibáñez. Por cierto, dice que está encantado con el mural de 13, Rue del Percebe que han inaugurado en el barrio de Carabanchel. Desde aquí comprueba lo bien que su hija Nuria gestiona todo su legado desde el 15 de julio de 2023. 

—¡Observad el firmamento!— dijo emocionada Julieta. 

De pronto, unos destellos captaron la atención de Josefina, Julieta, Francisco y Luis. Se fijaron en sus haces y comprobaron que …

el origen de esa luz tan potente era el amor de todas las vidas que los continúan en la Tierra




DEDICATORIA:

A Rebeca, la hija de Julieta:  

Tu madre vivirá siempre en vuestro corazón. Percibiréis alrededor su mano bondadosa y protectora 


NOTAS: 

Los nombres utilizados en este relato: Julieta, Rebeca y Francesco son ficticios. Sin embargo, todos sus detalles son verídicos como el vino "Habla la tierra" (regalo de Francesco) que me hace evocar su estancia en Lanzarote y soñar con Extremadura.

El 17 de julio de 2026 se estrena la película La Odisea (The Odyssey) dirigida por Christopher Nolan. 
Esta obra escrita por el poeta griego Homero en el siglo VIII a.C. narra el regreso de Ulises a su patria, Ítaca, que supone un viaje de anhelos, resiliencia y aventuras. 

Sirva este espacio para rendir homenaje a nuestros seres queridos que han concluido su viaje terrenal D.E.P.

Recomiendo la lectura del libro Vivir con nuestros muertos. Sin duda, un poderoso himno a la vida cuya autora es Delphine Horvilleur (Nancy, 1974), rabina, escritora y filósofa. 
Editorial: Libros del Asteroide.
   



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“Para mi la escritura es un camino espiritual” — Rosa Montero “Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales” — José Saramago “Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos” — Ortega y Gasset “Concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar…” — Epicteto “La ingratitud es el precio al favor inmerecido” — Ignacio Manuel Altamirano “Se viaja para contemplar con los propios ojos la ciudad apetecida…” — Marcel Proust “Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo…” — Marcel Proust

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