"Cinco horas con Mario"


En septiembre 2010  tuve el privilegio de asistir al tercer encuentro de las Conversaciones Literarias en el hotel Formentor de Pollença, Mallorca. El viernes por la tarde, día 11, se rindió homenaje a un grande de las Letras, Don Miguel Delibes (Valladolid 1920-2010). Su hijo Germán nos habló con toda sinceridad de la personalidad de su padre a quien muchos le deben su pasión por la lectura.

He elegido una de sus obras "Cinco horas con Mario" considerada una de sus novelas más representativas. Es un monólogo estructurado en 27 capítulos y un epílogo en los que Carmen, "Menchu", mientras vela a su marido, Mario, nos va relatando su verdadera relación insatisfactoria durante 24 años de convivencia a partir de citas bíblicas que dan pie al desarrollo de su soliloquio.
 
Ella, de casa bien: él, catedrático y colaborador del periódico "El Correo". Ambientada en la década de los años 50-60 nos descubre un profundo trasfondo psicológico. Menchu hace un repaso de su vida en común, deteniéndose en cada uno de los aspectos que han marcado su existencia. Ya desde su noche de bodas, en la que Mario se dio media vuelta, comprendió su error: se había casado con un intelectual, de gustos proletarios y austeros, de espíritu contradictorio, aburrido, en definitiva, un don nadie.
Menchu, que se define como una mujer lógica y lúcida, retrata a su marido como un ser en el que predominan los defectos a las virtudes. Señala entre otros la tendencia al despiste que propició que fuera el padre de ella quien le redactara la memoria de final de carrera convirtiéndose en un éxito (no agradecido), el padecimiento de nervios con un tratamiento antidepresivo o incluso la defensa de los derechos de colectivos desfavorecidos.
Su lenguaje es mordaz y ofensivo, utilizando adjetivos como botarate, calamidad, alcornoque, adoquín, haragán, borrico ....
Menchu hace hincapié en su fidelidad, su sacrificio y total entrega a la familia (a pesar de haber tenido oportunidades de cometer un desliz).
La novela es un reproche continuo a las carencias vividas, comparándose con amistades cercanas que sí han progresado. Así por ejemplo no le perdonará el no haber adquirido un seiscientos y tener que utilizar el transporte público.
¿Que observamos en esta pareja? Una falta de comunicación, sin duda, junto a la afirmación que, desde su inicio, la protagonista confiesa de no haberse enamorado de un alma gemela. Frustración es lo que Menchu siente y coraje por haber compartido tantos años con alguien idealista y poco práctico, rasgos de la personalidad que desgraciadamente para ella ha heredado uno de sus hijos, el que lleva el mismo nombre que su padre, Mario.
Una narrativa ágil impregnada de humor, ironía, sarcasmo y veracidad en el clima cultural reinante de esta época en la que la mujer era relegada a un segundo plano o a "sus labores" mientras que el cónyuge se consideraba un ser superior.

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