El amor en los tiempos del cólera - Gabriel García Márquez



G. García Márquez
Novela publicada por Gabriel García Márquez (1927-2014) en 1985 y dedicada a su mujer, Mercedes.
Una historia ambientada en Cartagena de Indias (Caribe) a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.  El escritor colombiano nos describe un gran amor iniciado en la época adolescente que perdurará más de cinco décadas a pesar de que el destino pareciera complacerse en distanciar cada vez más a los protagonistas, Fermina Daza y Florentino Ariza.
Siendo jóvenes ambos se enamoran. Florentino le dedica poemas y romántica correspondencia a Fermina, con el beneplácito cómplice de la tía Escolástica, hasta que son descubiertos en el Colegio de la Presentación de la Santísima Virgen al escribir Fermina, en el aula, una carta de amor. Tras ser avisado su padre éste la envía lejos del hogar, a casa de su prima Hildebranda. Sin embargo Florentino trabaja como telegrafista y seguirá la comunicación con ella a través de mensajes codificados como:
Dígale que se lo juro por la diosa coronada
Cartagena de Indias (Colombia)
Cuando regresa la visión insignificante del tímido pretendiente la decepciona y decide cortar la idealizada relación con una carta de dos breves líneas, que será entregada por su sirvienta, Gala Placidia.
Hoy, al verlo, me di cuenta que lo nuestro no es más que una ilusión
El carácter rebelde de Fermina se torna distante y altivo hacia la figura paterna, un hombre de dudosa reputación en los negocios, al que le agrada el interés que Juvenal Urbino,  médico de prestigio y acomodada posición económica, demuestra por su hija. Se casarán iniciando esta etapa conyugal con un gran viaje por Europa del que traerán todo tipo de recuerdos y enseres para el ajuar que formará parte del antiguo palacio del Marqués de Casalduero, la residencia que tras la muerte de su padre, también médico, por una epidemia de cólera, había quedado vacía.
Para Mercedes, por supuesto
Florentino desde entonces se convierte en su eterna sombra. Constante registro de la vida en común de la pareja, actos sociales y familiares. Tránsito Ariza, madre de Florentino, tratará de hacer olvidar a su hijo ese primer amor. Pedirá a don León XII Loayza un empleo en su empresa de navegación. Consigue el puesto de telegrafista en la Villa de Leyva. Florentino no había viajado nunca, se embarca y en este trayecto será asaltado por una mujer, Rosalba, atraída sexualmente por él con la que perderá la virginidad. Se sucederá una lista interminable de conquistas, algunas más importantes que otras en las que buscará consuelo y protección. Sin embargo él mantiene la esperanza de amar algún día a Fermina, es cuestión de tiempo y perseverancia. Decide trabajar con ahínco para mejorar su estatus social; llegará a ser gerente de la Compañía Fluvial del Caribe, tras heredar este cargo por la confianza depositada en él por su propietario y el desempeño de varias tareas como escribiente de la Dirección General. La fuerza del amor y su genética le impulsan diariamente. Descubre una oración de su padre en un cuaderno en el que dedicaba versos a su madre que decía:
Lo único que me duele de morir es que no sea de amor
Los años transcurren y con ellos los hechos imprevisibles como la pérdida de memoria de Tránsito y la infidelidad del doctor Juvenal Urbino que marcarán su huella en ambos. El rostro prematuramente envejecido de Fermina así como su pausado andar lo aseveran. La muerte súbita de su marido, al sufrir una caída intentando rescatar a su mascota, un loro, cambia el rumbo de su vejez. Florentino reanudará su costumbre de escribir cartas y reflexiones a Fermina que le ayudarán a superar el dolor y por otra parte a aproximarse de nuevo al corazón endurecido  de la altiva dama.


Río de La Magdalena (Colombia)
No será fácil pero la constancia de Florentino y su inteligencia propiciarán un acercamiento a Fermina y a su hijo, el doctor Urbino Daza. En cambio, Ofelia, su hija, no entenderá esta relación, lo que motivará que su madre se aleje de ella y del hogar. Fermina acepta la invitación de Florentino de surcar el río de la Magdalena. Y un 7 de julio, a las 6 de la tarde, emprenderán este viaje en el buque Nueva Fidelidad, el primero construido en los astilleros locales; su nombre se sumaba a las casualidades de la pareja. 
En este trayecto y, tras varios tropiezos, Florentino logrará que Fermina realmente se enamore y desee compartir con él el resto de su vida. La bandera amarilla, en el asta mayor, sinónimo del cólera en el barco, será su mejor coartada. 
Había esperado 53 años, 7 meses y once días con sus noches

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