"Lo que esconde tu nombre" de Clara Sánchez

Novela ganadora del premio Nadal 2010 en la que Clara Sánchez nos acerca en un lenguaje sencillo y ameno a una historia que nos presenta la doble vida de muchas personas.
A principios de los años 80 Clara comenzó a interesarse por documentos relativos a informaciones de nazis y víctimas de un periodo histórico que está más vivo de lo que parece. Hace tres años, al ver en un periódico noruego la foto de un matrimonio nazi en la Costa del Sol, su mente fue creando los protagonistas y el marco que necesitaba para el desarrollo de una novela que se estaba gestando desde hacía ya casi tres décadas.
Era el momento de utilizar los artículos ya amarillentos por el paso del tiempo y ponerse a trabajar. El resultado es un argumento que te atrapa desde su inicio en el que Sandra, una joven de 30 años, embarazada de alguien de quien no se siente enamorada, sin trabajo, se marcha a un pueblo de la costa levantina y allí coincide con una pareja de ancianos en la playa. Este encuentro le aporta protección y cariño hasta que conoce a Julián, un anciano superviviente del campo de concentración de Mauthausen quien le desvela la sospecha de un pasado formado por episodios oscuros. El veneno de la duda hará que la mirada de Sandra se transforme e interprete de manera distinta las palabras de los ancianos.
La figura de Julián es clave, víctima de un sufrimiento caótico, su sentimiento de vergüenza y pérdida de dignidad invade todo su ser. Clara nos confiesa con naturalidad que se ha inspirado en su propio padre muy consciente de sus límites como la insuficiencia cardíaca que padece y le requiere la ingesta de 10 pastillas diarias. La relación padre-hija que refleja es de honda ternura y a la vez de tristeza porque Julián no puede olvidar ningún detalle del día a día que lamentablemente lo abocó a una obsesión constante que le atormenta y le hace recordar su relación con los verdugos.
Sin duda Clara ha sido muy valiente sacando a la luz esta novela que ha tenido repercusiones sociales incluso antes de ser publicada. Ha molestado y provocado reacciones que los abogados de la editorial han tenido que afrontar. Sin embargo ahora se siente completamente feliz con el resultado obtenido que ha demostrado que es un tema que sigue latiendo con fuerza.
Les aconsejo visiten su blog y así disfrutarán de la lectura de textos como la magnífica relación que hace Clara sobre el significado de la felicidad (30-04-2010).
www.elboomeran.com
www.clarasanchez.com

Tertulia juvenil en la Feria del libro 2010- Arrecife


El 10 de mayo invitamos a los alumnos de segundo ciclo de secundaria y bachillerato ganadores de los relatos del libro "Canarias escribe Canarias II" a que se acercaran a nuestro stand de Mass Cultura.

El hilo conductor son historias que tocan el cielo. Su lectura es recomendada para niños a partir de 12 años. La compañía de teatro Profetas de Mueble Bar ha representado en el teatro de San Bartolomé los relatos ganadores de la isla de Lanzarote.

"Luz en tiniebla"


Gregorio Cabrera (Arrecife, 1972) es el autor del libro “Luz en tiniebla” dedicado a la figura del médico José Molina Orosa (1883-1966). Pertenece a la colección editorial “Islas de memoria” publicada por la Fundación César Manrique y que fue presentado el 8 de abril de 2010 junto al realizado por el historiador Félix Delgado López sobre el fotógrafo Gabriel Fernández Martín.
Asistí al evento celebrado en la Sala José Saramago con sumo placer y mi satisfacción fue en aumento al comprobar el gran interés que despertó ante un público que llenó el espacio cultural e incluso parte tuvo que permanecer de pie.
Ojalá que siempre estén tan concurridos tales actos. En este caso no es de extrañar puesto que con este trabajo se divulga la labor de jóvenes investigadores que han profundizado en la historia de Lanzarote.
Acabo de terminar la lectura sobre José Molina Orosa y agradezco al periodista Gregorio Cabrera que nos haya transmitido de una forma tan cercana la sencillez y humanidad de un hombre generoso cuyo ojo clínico permitió sanar a muchas personas que son las realmente protagonistas de este libro. Sí, porque son los pobres, los abandonados, los anónimos los que sentiremos aquí retratados; aquellos a los que auxiliará este médico que no era amigo de distinciones sino de lucha y esfuerzo por conseguir mejoras en la Sanidad. Así lo demostró con la inauguración del Hospital Insular (1951).
Gregorio Cabrera nos refleja con todo detalle la crudeza de la época en la que no existía un lugar digno para atender a tantos enfermos necesitados. Desde muy niño José Molina Orosa, tímido y sereno, observa el sufrimiento de las gentes y crece con el deseo de cambiar su resignado destino. En 1899  comienza a estudiar en la Facultad de Medicina de Cádiz. Proseguirá en Madrid (tras una larga convalecencia de tifus) donde recibirá inolvidables clases de Ramón y Cajal.
Descubrimos a un hombre sensible, amante de la poesía y autor de versos que serán publicados en 1907 en la Revista Latina. Tras  obtener el certificado de su licenciatura regresa en 1910 a las tinieblas de su isla a trabajar y reivindicar un hospital en condiciones.
El 18 de septiembre de 1913 es nombrado presidente de La Sociedad Democracia y un dos de diciembre de 1916 director del Hospital de Dolores. Siempre acudiendo a la llamada urgente de quien solicita un médico, esta vez en 1919, para asistir al parto de dos gemelos, uno de ellos es César Manrique.
El 22 de agosto de 1920 contrae matrimonio con Inocencia en una ceremonia sencilla en Tinajo. Y tres años después, tras ser nombrado Inspector Local Sanitario de Arrecife, sigue batallando por su gran sueño: el nuevo hospital. Le llueven propuestas para candidaturas políticas. José Molina Orosa tiene muy claro que la seriedad, la moral, el trabajo y la rectitud son sus mejores guías.
Y más tiempos difíciles, entre ellos una guerra civil. Gregorio Cabrera nos describe situaciones que emanan ironía como la percepción del médico ante la visita del General Franco con motivo de la inauguración del Hospital Insular, un 28 de octubre de 1950, o de profunda humanidad como la frase que insistentemente pronunciaba “No puedo abandonar a mis enfermos”.  ¿Hay mayor exponente de bondad?  Y Así será hasta su muerte el 18 de enero de 1966 en el que el médico de la isla fue despedido por un pueblo conmocionado por el dolor.

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