A José Saramago y Pilar del Río

Decía Saramago (21 septiembre 1996):

“Según el registro civil, yo había nacido el día 18 de noviembre, cuando en realidad nací el día 16. Pero ocurrió que el día que vine al mundo, mi padre no estaba en la aldea. Y había una ley según la cual el registro debía hacerse, a lo sumo, hasta treinta días después del plazo, para no pagar la multa declaró que yo había nacido el día 18. Lo cierto es que mi vida empieza con cosas que son y no parecen, y otras que parecen, pero no son.”

La vida de José Saramago se inicia con esta inscripción tardía por no encontrarse su padre en Azinhaga, la aldea que lo vio nacer, y un error en el segundo apellido que no fue descubierto hasta los 7 años. Su padre tuvo que presentar el certificado de nacimiento para realizar la matrícula en la escuela primaria y entonces vio que se le había añadido el apodo Saramago. Un malentendido. Sin embargo de lo que no hay duda es del legado que existe, fruto de su inteligencia, constancia, disciplina y cómo no de su capacidad de trabajo.

Desde el mes de agosto hemos compartido diversas propuestas cuyo nexo de unión ha sido la palabra del Premio Nobel. Desde Bialet Massé, Córdoba (Argentina), Graciela Castañeda organizó "90 días saramaguianos", un grupo en el que hemos disfrutado de las elecciones de sus participantes de textos relacionados con la figura del escritor portugués. Además en la página web de la Fundación José Saramago en el espacio "90 Años, 90 Palabras" nos hemos acercado más a los sentimientos de las personas que generosamente han enviado su término. Tres meses de emociones, de reflexiones, de análisis del pensamiento, de sabiduría, de aprendizaje, de vivencias, de confesiones .... y tantas otras sensaciones que se nos han quedado grabadas en el corazón.

Sin embargo, quedan muchas más palabras que definen a  Saramago. No todas han podido publicarse. Por ello, hoy 18 de noviembre de 2012, deseo que quede registrado en este blog, coincidiendo con "el registro civil" de su natalicio, el vocablo con el que recordaré siempre a "José y Pilar":

TRABAJO
 
El reflexivo rostro de José Saramago me recuerda siempre su sabiduría. Quien se adentra en la vida y obra del Premio Nobel portugués interpreta con claridad su enorme capacidad de trabajo. Un hombre maduro al que la inesperada situación de desempleo le permitió disponer de su tiempo dedicándose en cuerpo y alma a la literatura. El 23 de noviembre 2007 la Fundación César Manrique en Tahiche, Lanzarote, organizó una inolvidable exposición multimedia “José Saramago. La consistencia de los sueños” que reunía documentos, imágenes y sonido. Un recorrido desde la infancia que ocupaba tres salas (700 m2) y mostraba la dilatada trayectoria de un incansable viajero, observador del mínimo detalle, que deseaba estar en todas partes y sufría por no poder quedarse más.

Decía Armando Baptista-Bastos en su libro “José Saramago. Un retrato apasionado”:
-la edad le había acentuado la tristeza de su mirada que sólo desaparecía cuando hablaba de su mujer y de su trabajo-


2 comentarios:

  1. Precioso como siempre, amiga Syra.

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  2. me ha encantado Syra. Una auténtica delicia leerte. Comparto tus letras y su semblante.

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"Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales"
Saramago

"Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande,
sólo es posible avanzar cuando se mira lejos"
Ortega y G.

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