A nuestro fiel perro Drake

Era tan sólo un cachorro de 6 semanas cuando Drake apareció en nuestras vidas. Sin embargo, no era el único que buscaba familia. Sus 5 hermanos jugaban en la idílica Playa de Papagayo cuando al pasear los vimos. Empezamos a observarlos y, como suele ocurrir, a sonreír imaginando que la fiel madre los vigilaba de cerca. No era así. Se trataba de una camada huérfana. Aprovechando los días festivos en la Semana de Carnaval los habían abandonado. ¿Y qué lugar eligieron? Pues uno lejano y además sin comida ni agua, a excepción, claro está, de la salada del mar perteneciente a ese océano en cuya orilla los inocentes cachorros se abalanzaban unos a otros con el deseo de divertirse.
Atardecía y los contemplábamos creyéndolos protegidos. Nos acercamos a ellos, los acariciamos y descubrimos que eran 3 hembras y 2 machos. Todos diferentes. Tonos marrones, negros e incluso manchas blancas formando imaginarias corbatas y patas embadurnadas de leche. Un lamento próximo nos detuvo. Prestamos atención a su origen y nos fijamos en un bunker del cual procedía. A través de un hueco nuestros ojos visualizaron otro cachorro. Le tiramos piedrecitas y finalmente salió de su prisión.
Recogimos a toda la camada aquel 3 de marzo de 1992, martes de Carnaval. Una época en la que muchos se disfrazan y así ocultan su verdadera personalidad y otros, como los desalmados que optaron por abandonar a su suerte a los cachorros, se manifiestan tal cual son. 
A todos ellos conseguimos buscarles un hogar entre nuestro círculo de amigos y conocidos. Supimos que una de las características de su raza bardina les dotaba de una extrema fidelidad al amor. Y, en efecto, así sucedió. A algunos los llevaron a vivir al campo, con el objetivo de servir de seguridad a las fincas; a otros se les concedió el ser considerados mascotas. Y aquel pequeño, que lloraba sin cesar en el bunker y no sabía salir, fue nuestro animal de compañía, integrándose definitivamente en el hogar de una pareja. El número impar, 3, se mantuvo hasta el nacimiento de la primera hija en 1995. Después pasó a ser de nuevo impar, con el nacimiento del segundo hijo, en 1999.  Una unidad familiar compuesta por 5. Entre las virtudes de Drake: la agilidad, la inteligencia, la comprensión, el constante cariño, su enternecedora mirada, su singular pelaje y ... la paciencia con unos niños y adultos de los que nunca se separó.
En recuerdo a esta etapa en la que convivimos con él compartiendo alegrías y decepciones, euforias y resignaciones, risas y lágrimas, saltos y caídas .... le dedico estas palabras de gratitud en el día que se cumplen 8 años ya de su ausencia, 12 de octubre 2013.
El retrato es obra de Susanne Sauermondt, año 1997. Una niña de 13 años que disfrutaba de unos días de vacaciones en Lanzarote junto a su padre. Me pidió permiso para realizarlo en la terraza del apartamento en el que yo residía. ¿Cómo explicarle entonces que yo era hija de artista y me estaba concediendo un regalo? ¿Cómo agradecerle su maravillosa espontaneidad y este dibujo que al verlo terminado me impactó? Ahora tengo la oportunidad de hacerlo público.
Como anécdota diré también que una de mis mejores amigas se llama Pilar. A veces, al coincidir con Drake, comentaba que no era muy agraciado. En fin, para no andarme con rodeos, incluso feo. Bien, pues el can falleció el Día del Pilar, Fiesta Nacional, Día de la Hispanidad. Una fecha simplemente...  ligada a  los dos en mi archivo personal.

Páginas vistas en total

Archivo del blog

Citas

"Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales"
José Saramago
"Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande,
sólo es posible av
anzar cuando se mira lejos"
Ortega y Gasset
"Concedeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y la sabiduría para establecer esta diferencia"

Epícteto

Comentarios

Seguidores de Facebook

Seguidores de Google+