Libro del desasosiego, Fernando Pessoa

Durante mi etapa laboral en "A Casa" (2012-13) supe que José Saramago consideraba a Fernando Pessoa (Lisboa 1888-1935) junto a Jorge Luis Borges y Kafka, uno de los escritores imprescindibles del siglo XX. De hecho es uno de los retratos que se encuentra en la antesala a la Biblioteca del Premio Nobel Portugués.

Me acerqué a su poesía a través de la "Antología Poética", una selección de sus mejores poemas realizada por el poeta y profesor, Ángel Crespo. Lectura previa a su principal obra en prosa, el "Libro del desasosiego" que adquirí en la librería Lello (Oporto) el 22 de febrero 2020 antes de ir a visitar la Escola de Hotelaria e Turismo de Lisboa (EHTL).

Desde entonces las reflexiones, divagaciones y sueños de este solitario poeta, escritas entre 1912 y el mismo año de su muerte, 1935, me han acompañado en un largo periodo también de desasosiego e incertidumbre, iniciado el  14 de marzo con la publicación del Real Decreto 463/2020. España se enfrentaba a un estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria motivada por el Covid-19. 

Este diario íntimo ha permanecido inédito hasta 1982, como la mayoría de su obra, aparecida en un arcón de madera. El descubimiento ha permitido conocer a uno de los escritores más complejos que utilizó aproximadamente 100 heterónimos a los que les otorgaba su propia personalidad para ocultar la verdadera, la de un ayudante de contable con un insoportable tedio, carente de afectividad e ilusión por un futuro.  Un clásico moderno traducido y estructurado por Ángel Crespo quien le dio vida al publicarse por primera vez en español en abril de 1984 con el título de "Libro del desasosiego de Bernardo Soares".

Pessoa escribía con frecuencia en el "café A Brasileira" (inaugurado en 1905), punto de encuentro literario ubicado en el barrio de Chiado, donde nació el escritor el 13 de junio de 1888. Hoy una estatua en su memoria invita a sentarse junto a él. En el prefacio (página 19) describe el lugar y a su heterónimo, Bernardo Soares, el que más coincide con la biografía del autor:

- Era un hombre que aparentaba unos treinta años, magro, más alto que bajo, encorvado exageradamente cuando estaba sentado, pero menos cuando estaba de pie, vestido con cierto descuido no totalmente descuidado. A la cara pálida y sin facciones interesantes, un aire de sufrimiento no le añadía interés, y era difícil definir qué especie de sufrimiento indicaba aquel aire; parecía indicar varios: privaciones, angustias y ese sufrimiento que nace de la indiferencia de haber sufrido mucho -.

Las impresiones de Soares-Pessoa sobre la sociedad lisboeta de la que forma parte son una valiosa crónica del momento que vive. Así nos habla de que pertenece a una generación que ha heredado la incredulidad en la fe cristiana y que navega sin la idea de un puerto al que llegar. A su jefe, el patrón Vasques, en cuya oficina de la calle de los Doradores trabaja, lidentifica con la Vida, monótona y necesaria, dirigente y desconocida, un hombre trivial. 

Imagen: Marina Bryant

Las palabras son para Soares-Pessoa cuerpos tocables, sirenas visibles, sensualidades incorporadas. Comprendo el estremecimiento que siente el poeta, esa especie de hormigueo en nuestras venas cuando nos recomiendan una página literaria, una obra o asistimos a la presentación de un nuevo libro. Asevera que su patria es la lengua portuguesa y su alma encuentra reposo en la lectura de los clásicos.

Leo y soy liberado. Adquiero objetividad. He dejado de ser yo disperso.

Soares-Pessoa afirma que para crear, se ha destruido, siendo la escena viva por la que pasan varios actores representando varias piezas. También que ama los paisajes imposibles y las grandes zonas desiertas de las llanuras donde nunca va a estar. El autor del "Libro del Desasosiego" experimenta añoranzas hasta de lo que no ha sido jamás suyo, debido a una angustia de fuga del tiempo y una enfermedad del misterio de la vida. Hay que tener en cuenta que entre otras disciplinas le interesó mucho la astrología y el ocultismo.

Son frecuentes asimismo sus confesiones en torno a la monotonía y sus periodos de estancamiento que le impiden escribir. Solo disfrazado es ... cuando es él. La soledad en las cuatro paredes de su cuarto son celda y distancia, cama y ataúd. Sin embargo, la compañía le oprime. Sus horas más felices son aquellas en que no piensa en nada y no sueña querer. Posee un corazón exaltado y triste. ¿Y si Buda, Apolo o Atenea se le hubieran aparecido para iluminar su alma en el camino? 

Se desvela por otro lado la falta de amigos del autor en este íntimo diario. Alguien que manifiesta haber vivido siempre tan aislado y cada vez más cuanto más consciente ha sido de sí mismo. A su alrededor, una aureola de frialdad, sintiéndose un intruso en todas las situaciones y convivencias. Es evidente que no posee un hogar. Incluso en el amor se asemeja a Chateaubriand que decía que "le cansaba que le amasen". Pessoa sufrió con tan solo 4 años la muerte de su padre. Su madre contrajo matrimonio en segundas nupcias con el cónsul de Portugal, cuyo destino fue Durban, en África del Sur. Su educación británica le facilitó escribir con fluidez poesía y prosa en lengua inglesa.

El Libro del Desasosiego es un viaje espiritual en el que Soares-Pessoa nos habla de su pasado, presente y futuro. La metafísica, su confesión de ser exclusivamente un soñador con habilidad de seguir varias ideas al mismo tiempo y su alma de poeta envuelve muchos párrafos como el de la pág. 246 donde afirma:

-Poseo todas las cualidades por las que son admirados los poetas románticos, incluso esa falta de cualidades mediante la cual se es realmente poeta romántico.-

Imagen: Marina Bryant
A pesar de declarar que para ser soñador tiene carencia de dinero, Soares-Pessoa reconoce que también hay universo en la calle de los Doradores y desde el estatismo de su cuarto piso se puede pensar en el infinito. Un infinito con almacenes abajo pero estrellas al final. Este lugar es clave dentro de la geografía pessoana, ya que además de residir en él, también se encuentra ubicada la oficina en la que trabaja. 


Otra de sus afirmaciones es que "Para viajar basta con existir". Pessoa recorrió Lisboa y sus alrededores con frecuencia, los paseos por la Baixa le proporcionaban gran sosiego.

La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos

Imagen: Marina Bryant

Soares- Pessoa cuestiona la sensación de liberación que nace de los viajes ya que cree que la verdadera liberación emana de la misma persona. 

Menciona el "Tratado de las sensaciones" (1754) del filósofo francés Condillac que comienza con la siguiente frase célebre:

- Por más alto que subamos y más bajo que bajemos, nunca salimos de nuestras sensaciones -

El hecho de ser feliz lo asocia el autor a quien no exige nada de la vida más de lo que ella espontáneamente le da, guiándose por el instinto de los gatos, que buscan el sol cuando hace sol, y cuando no hace sol el calor, dondequiera que esté. 

Por otro lado reitera que:

Nadie comprende a otro. Somos islas en el mar de la vida; corre entre nosotros el mar que nos define y nos separa. Por más que un alma se esfuerce por saber lo que es otra alma, no sabrá sino lo que diga una palabra- sombra disforme en el suelo de su entendimiento.

En el capítulo de la indiferencia o algo parecido (pág. 365), Soares-Pessoa refiere que "Toda alma digna de sí misma desea vivir la vida en Extremo, es decir, al límite", diferenciando hacerlo con todas las formas de la energía exteriorizada o eligiendo la esfera de la sensibilidad que abarca el ansia de comprender.

Sobre el Arte, el autor del "Libro del Desasosiego" asevera que consiste en hacer sentir a los demás lo que nosotros sentimos, en liberarlos de ellos mismos, proponiéndoles nuestra personalidad como una especial liberación. El concepto de Escribir es olvidar siendo la literatura la manera más agradable de ignorar la vida. En este párrafo (pág. 377) volvemos a comprobar su alma de poeta:

"¡Tú, que me oyes y apenas me escuchas, no sabes lo que es una tragedia! Perder padre y madre, no conseguir la gloria ni la felicidad, no tener un amigo ni un amor - todo eso se puede soportar; lo que no se puede soportar es soñar una cosa bella que no sea posible lograr en acto o palabras. La conciencia del trabajo perfecto, la hartura de la obra conseguida -suave es como el sueño bajo esa sombra de árbol, en el verano tranquilo. (Previamente ha mencionado "El rey Lear", de Shakespeare).

Finalizo con un texto extraído de la pág. 386, "Peristilo" (Apéndice), en el que Soares-Pessoa expresa este sentimiento sobre el libro:

-A las horas en el que el paisaje es una aureola de vida, y el sueño es tan sólo soñarse, yo he construido amor mío, en el silencio del desasosiego, este libro extraño con portones abiertos al fin de una alameda en una casa abandonada. He cogido para escribirlo el alma de todas las flores, y con  los momentos efímeros de todos los cantos de todas las aves he tejido eternidad e inercia-. 

Imagen: Marina Bryant

... Torre del Silencio de mis ansias, ¡que este libro sea el claro de luna que te hizo otra en la noche del Misterio Antiguo!

En efecto, en este párrafo el autor del "Libro del Desasosiego" describe su esencia. En él ha puesto toda su alma y ha creado un río de imperfección dolorida, un paisaje de la enajenación y del abandono por el que transcurre su triste vida.

                                                                                                       



NOTA

El escritor Jorge F. Hernández (actual agregado cultural de México en España y director del Instituto de México en Madrid) ) creó cada día un original "cuentínimo" (audio) junto a un soporte gráfico que nos acompañó durante todo el estado de alarma. Uno de ellos está dedicado a Fernando Pessoa y es tal su genialidad que lo comparto con los lectores de este blog.

Palabras en la arena, José Ramón Ayllón

 

Al dejar en mi biblioteca el último libro que había leído, me fijé en un título sugerente "Palabras en la arena". No me acordaba de él, de modo que lo abrí y me encontré con una cariñosa dedicatoria de una profesora a mi hija Marina. 

José Ramón Ayllón
(1955, profesor de Filosofía y Letras) nos relata la vida de un adolescente, Borja Arregui, de 17 años, durante 3 meses que abarca la última etapa en el instituto Cunqueiro en Vigo (junio) y todo el verano en Bayona (julio-agosto). 
En este periodo de exámenes finales Borja escribe un diario y somos testigos de sus amistades, de la buena relación con sus padres y hermanos, y en especial del diálogo que mantiene con Ana Frank. Cada uno de los cortos capítulos en los que "Palabras en la arena" está estructurado se inicia con una reflexión elegida del diario de Ana Frank que da pie a su contenido.

Las aficiones de Borja, el deporte y la lectura, serán el hilo conductor de esta historia en la que no faltarán los primeros escarceos y propuestas de ser algo más que amigos por parte de Irene, Lucía, Paloma... en los diversos ambientes en los que Borja se integra. 

Son muy atrayentes las recomendaciones de los libros de la madre de Borja, profesora que está preparando una conferencia para septiembre, y que propone a su hijo la lectura y resúmenes de 10 libros con una contrapartida económica. De esta forma el adolescente, con vocación de estudiar Periodismo, dedica unas horas a la literatura y, sobre todo, a analizar sus ideas, muchas de ellas éticas. 

Surgen así citas relevantes como las que provienen de las "Meditaciones" de Marco Aurelio (121-180):

No estimes nunca lo que ha de llevarte a traicionar la lealtad, a abandonar el pudor, a odiar a alguien, a maldecir, a desear algo que necesita paredes y cortinas


En "Palabras en la arena" se respira un feliz verano, el de las familias bien avenidas que conviven en armonía y comparten su hogareño espacio con amigos de toda la vida, acompañados por sus hijos. Se suceden comidas, sobremesas, tardes de juegos y tertulias animadas, en las que prima el buen humor y las ganas de disfrutar de las vacaciones. Y el amor rebosante en el corazón de Borja, al referirse en varias ocasiones a sus padres, como en el capítulo 13 del mes de julio, titulado "Él y ella":

- Es ella quien llena con su vitalidad la casa y estas páginas. Mi padre es grande y pacífico; mi madre es delgada y peleona. Él no habla idiomas; ella logra hablar hasta los que no sabe. Ella tiene poco sentido de la orientación; el parece un GPS. Él disfruta con la ópera, la zarzuela y el fútbol; ella prefiere pintar, decorar y leer. A veces él parece un hijo más; ella ejerce de madre en todo momento y hace horas extraordinarias, fuera de convenio. Él odia las bibliotecas y museos; ella las adora. Él tiene muchos amigos; ella tiene amigas y alumnos. Él está enamorado de la profesora más guapa del Cunqueiro; ella lo sabe....-

La elección de los libros repercutirá positivamente en la personalidad de Borja, ejerciendo ya su buena influencia durante ese verano en el trato a los demás. Aparte de "Meditaciones" se habla de las siguientes obras:

  • "Tus preguntas sobre amor y sexo" (Mary Beth Bonacci)
  • "Homo videns" (Giovanni Sartori)
  • "La tragedia de Macbeth" (William Shakespeare)
  • "La conquista de la voluntad" (Enrique Rojas)
  • "Las pequeñas virtudes" (Natalia Ginzburg)
  • "Matar a un ruiseñor" (Harper Lee)
  • "El hombre en busca de sentido" (Víctor Frankl)
  • "No se lo digas a mis padres" (Pilar Guembe y Carlos Goñi)
  • "Antes del fin" (Ernesto Sábato)

En "Palabras en la arena" vemos al protagonista tanto en su día a día como en situaciones que requieren un apoyo familiar, por ejemplo asistiendo con su abuela a un funeral de una amiga en Burgos, y siempre de la mano de un buen libro. En uno de los relatos de "Las pequeñas virtudes", su autora, la escritora italiana Natalia Ginzburg, dice:

Las personas del otro sexo caminan a nuestro lado, nos rozan al pasar por la calle, piensan sobre nosotros lo que nunca sabremos, y alguna de ellas tienen en sus manos - sin ser consciente, claro- la llave de nuestra felicidad

Y el verano toca a su fin. Ha habido tiempo para los amigos, la familia, el ocio y para cumplir el reto de la lectura y los diez resúmenes con dos claros objetivos, educación y control. También para el cruel desenlace del "Diario de Ana Frank". Ahora ya comienza otro curso académico y con él nuevas amistades, como la de Paula, una muchacha catalana que le roba el corazón a Borja y a la que le dedicará un poema.... 

Agradezco a Madre Nuria el detalle de regalarle a mi hija Marina el libro "Palabras en la arena" (Ediciones Palabra) el 17 de junio 2011, coincidiendo con el término de su etapa de educación secundaria en el colegio Santa Mª de los Volcanes-Nazaret. Una lectura muy apropiada para su edad casi coincidente con la del protagonista. 

Transcribo su emotiva dedicatoria:

Marina,

lee y escribe, día a día, la historia de tu vida, con la certeza de saberte y sentirte acompañada por Aquel que te abrirá caminos insospechados y con quien podrás "vencer el mal a fuerza de bien". 

Te quiere M. Nuria

La undécima revelación, James Redfield

"La undécima revelación" llegó a mí por  casualidad, al igual que ocurrió con "Las nueve revelaciones". Esta vez ha sido en Internet, no en un herbolario de Mallorca como pasó hace 10 años. Lo encontré en formato word con la intención del autor de que se comparta y divulgue.

James Redfield se reafirma en este libro en la idea de que:

Nuestros pensamientos y actitudes cuentan para que nuestros sueños se conviertan en realidad, influyendo en el éxito personal y en el de otros

Con el deseo de conocer el secreto de Shambhala, en el Tíbet, bajo control del gobierno chino desde 1951, se nos relata la historia de cómo el autor emprende este viaje. La hija adolescente de su amigo Bill, Natalia, le informa de una actividad importante en esa zona de Asia, un lugar sagrado donde sus gentes poseen un estado de evolución más elevado.

Se dirige a a Lahsa (capital de la región autónoma del Tíbet) y en el trayecto contará con personas como Wil y Yin quienes le protegerán de los avatares del camino. El encuentro con el lama Rigden en un monasterio será crucial para saber más sobre las leyendas tibetanas que le guiarán y los "dakini", los guardianes de Shambhala. De este aprendizaje comprobará la importancia de la alimentación como fuente interior de energía y estar atento a la sincronicidad. Hay que evitar la ira, el miedo, el odio y el desprecio pero fortalecer siempre el pensamiento positivo.

Finalmente se interpreta el secreto de Shambhala relacionado con los Campos de Oración y su correcta disposición en todas aquellas situaciones clave capaces de establecer una diferencia.

Este libro me ha llevado a la lectura de algunos artículos sobre la historia del Tíbet. En el siguiente enlace podeis apreciar el misticismo que envuelve a este lugar tan mágico y espiritual, en el increíble marco de belleza del Himalaya. La región más alta del mundo, con una altitud media de 4.900 metros.


 Recordemos que allí se encuentra el monte Everest, de 8.848 metros.


"El puente hacia el infinito", Richard Bach

 

Comencé a leer “El puente hacia el infinito” el verano pasado. Solía bajarme el libro a la playa, sin embargo no lo pude finalizar. En esta época estival lo he retomado y con él he conocido más al escritor norteamericano Richard Bach, del que hace años también leí su famosa novela corta “Juan Salvador Gaviota”.

En esta historia se plantea la evolución del protagonista, Richard, en su relación de compromiso con la pareja. Quizá su profesión de piloto sea la causante de su innegable espíritu libre o el hecho de disponer, gracias a sus derechos de autor, de un nivel económico muy alto. Está claro que no quiere pertenecer a la vida de nadie.

Hasta ese momento todas las mujeres que ha conocido han sido con un pasado conflictivo. El piloto tiene un corazón solitario, de carácter  independiente, no obstante se plantea la posible existencia de un alma gemela, en la que no se perciban los defectos y no exista el aburrimiento en la cotidianeidad.


Todo cambiará con la aparición de Leslie Parrish. El primer encuentro se produce en un ascensor donde Richard se fijará en sus ojos gris-azulados que reconocerá un año después. La actriz le inspira serenidad y sentido común. A partir de entonces se convertirá en su equilibrio constante ante complicadas situaciones como la pérdida de grandes cantidades de dinero en inversiones o el embargo de Hacienda que le dejarán en una situación casi de quiebra.

Al principio tenían pocas cosas en común, jugar al ajedrez y querer hacer una película, pero irán descubriendo cómo se complementan. Los libros y la música de sus infancias formarán parte del lenguaje de sus vidas. Habrá asimismo situaciones de transición debido a la necesidad de Richard de alejarse levantando sólidas murallas de defensa que impedirán avanzar la relación, ante el temor de ser cada uno propiedad del otro.

La inteligencia y sensibilidad de Leslie lograrán que el amor se consolide y construyan un hogar en común luchando incluso por el medioambiente. Cuatro años después se celebra el matrimonio legal y deben comenzar de nuevo debido a la implacable quiebra. Conscientes de la Ley Cósmica “La vida nunca abandona la vida” saben que tendrán otras oportunidades de ser felices juntos.

Y así ocurre afianzando la idea de ser almas gemelas, es decir:

Alguien cuyas cerraduras coinciden con nuestras llaves, y cuyas llaves coinciden con nuestras cerraduras

"El puente hacia el infinito", en su título original "The bridge across forever" es una lectura que nos hace reflexionar sobre lo importante que es valorar realmente a la pareja, identificar sus virtudes y la transformación positiva que puede realizar su persona en nuestra vida, sobre todo, si se trata de un alma gemela.  

Lo esencial es reconocer la calidad humana y respetar la forma de ser de cada individuo. Es precisamente su actitud, en los diferentes momentos de la convivencia, la que nos mostrará el verdadero corazón de la pareja. Si en la balanza pesa el amor y la generosidad frente al engaño y el egoísmo, no hay duda de que el vuelo será alto. 


Imagen: Leslie Parrish (actriz)

Estuvo casada con el escritor Richard Bach (1977-1999).

(Nombre real: Marjorie Hellen, Massachussetts13/03/1935)

Si se rema en la misma dirección el vínculo del amor en la pareja es estable y perdura en el tiempo


El pensamiento de José Saramago: Ser humano, Dios y Sociedad - Asunción Muñoz



Conocí a Asunción Muñoz Moreno el  20 de octubre de 2011, con ocasión de la charla-coloquio que impartió en Lanzarote con el título "El concepto de Hombre en la obra de José Saramago"
Desde la muerte del escritor portugués, el 18 de junio de 2010, coincidente con la última clase de la Doctora en Filosofía en el Instituto Cervantes de Madrid, Asunción, profunda conocedora de la obra del Premio Nobel, se ha dedicado a estudiarla aún más. 
Fruto de toda esta labor, costosa pero apasionante, como explica ella misma en la introduccion, nace el ensayo "El pensamiento de José Saramago: Ser humano, Dios y Sociedad", publicado por la editorial Adarve.

Dibujo: Asunción Muñoz

Tras una pequeña nota biográfica y un dibujo a lápiz, realizado por la autora, del semblante bondadoso y lúcido de José Saramago, Asunción efectúa un preámbulo de la personalidad extraordinaria del literato en cuya infancia destacaba ya su solidaridad y sensibilidad, con una gran empatía hacia los demás, como demostró hasta sus últimos años en los que siguió con la convicción de hacer llegar a la gente sus ideas sobre el mundo, la justicia y la dignidad del hombre.

El ensayo se estructura en tres partes con numerosas referencias a la bibliografía del escritor portugués, por medio de las cuales la Doctora en Filosofía nos lleva a interpretar con exactitud el pensamiento saramaguiano. Son también frecuentes los vínculos con discursos del Premio Nobel, intervenciones en medios de comunicación, textos en su blog y demás reflexiones en artículos de prensa. Mencionaré solamente algunas ideas, de las expuestas por Asunción Muñoz, para no desvelar todo su contenido y que sea el lector quien se detenga libremente en él.

En la primera parte se plantea qué es el ser humano para José Saramago. Tomando de referencia el libro "Las pequeñas memorias", al que Asunción considera envuelto en pura poesía, se vislumbra la conciencia social del escritor al encontrarse con la terrible realidad de un mundo cruel, insolidario y materialista. También nos recuerda que Saramago fue un niño que luchó contra su destino y así lo hizo durante toda su vida. 

Otro aspecto destacado es la importancia del respeto en las relaciones humanas como base fundamental de la sociedad, con un mensaje en el que prima la perentoriedad sin proyección hacia el futuro ni recuerdo del pasado. Se resalta asimismo la circunstancia de que la mayoría de los personajes masculinos de la obra de Saramago sean solitarios, hecho que influye en su espíritu complejo y contradictorio. Asunción ahonda en la perspectiva del escritor portugués sobre el ser humano, citando la insatisfacción, cobardía, agresividad e irracionalidad incomprensibles, su pesimismo esperanzado, la irrepetibilidad e inefabilidad, y la dignidad por encima de todo. Esta palabra es precisamente la que eligió la doctora en Filosofía para que formara parte del opúsculo publicado en 2012, "90 años 90 palabras" (Ed. Caminho) auspiciado por la Fundación José Saramago para conmemorar el natalicio del Premio Nobel (16 noviembre 1922).

En su segundo capítulo, sobre la esencia humana, Asunción hace hincapié en la dificultad que tiene el hombre para conocerse a sí mismo, en nuestra responsabilidad ante los otros y a nivel individual, terminando este análisis con el enfrentamiento del instinto, de lo sensible con lo racional.

El concepto de Dios en Saramago, segunda parte de este ensayo, supone una serie de conclusiones de la autora entre las que sobresale el ateísmo pacífico del literato poniendo de relieve que: 

Saramago no está contra un dios en el que no cree, sino contra el abuso que las instituciones religiosas han venido haciendo y hacen de los hombres que de buena fe confían en esa tabla de salvación que es la eternidad prometida

Por ejemplo, en la justificación de la guerra se asevera que la historia ha demostrado que no hay nada que impulse a los hombres con mayor agresividad a la lucha contra el enemigo, que el convencimiento de que Dios avala su causa.

En cuanto al concepto de Sociedad, Asunción Muñoz nos recuerda la preocupación de Saramago, desde muy joven, por la injusticia y la conciencia de la falta de solidaridad entre las personas, motivo por el que se ha empeñado siempre por mejorar esa situación social. No es de extrañar la afirmación de que el escritor portugués no se sintiera identificado con la sociedad en la que vivía, considerándola más bien una falsa democracia.

La autora extrae opiniones muy relevantes de la obra saramaguiana como la que subyace en "Ensayo sobre la lucidez" sobre la extraordinaria fuerza que los ciudadanos poseen como conjunto, única vía de solución al actual sistema, y la de la población manipulada por el poder. En todas las páginas está muy claro el constante llamamiento a la ciudadanía para que despierte del estado de ignorancia e indiferencia en que se encuentra sumida.

Asunción Muñoz nos describe la crítica severa realizada por Saramago a los estamentos del poder, aludiendo a su incapacidad para actuar correctamente en situaciones de emergencia. Es destacable también la que efectúa a los medios de comunicación como la siguiente que consta en "La balsa de piedra":

Las noticias son palabras, nunca se llegará a saber si las palabras son noticias

Es encomiable el trabajo que ha llevado a cabo Asunción Muñoz en este ensayo para elegir, resumir e interpretar las innumerables ideas que sobre el Ser humano, Dios y Sociedad ha pronunciado José Saramago. Por otra parte supone un viaje filosófico y literario de gran valor, ya que la autora nos guía sabiamente por la dilatada obra saramaguiana, abriendo las maletas del viajero durante toda su interesante trayectoria. 

Resulta difícil poder estructurar con tanto orden, como lo ha hecho la Doctora en Filosofía, la gran cantidad de temas que surgen al adentrarse con rigor en la bibliografía citada. La autora consigue el objetivo prefijado, es decir, mostrar con este análisis qué pensaba Saramago sobre los hombres y las mujeres, cuál era su idea de Dios, de la Sociedad en que vivimos y hacia dónde se dirige.

Felicito a Asunción Muñoz por su exhaustivo estudio en el ensayo "El pensamiento de José Saramago. Ser humano, Dios y Sociedad", publicado por la editorial Adarve, un innegable reto que la autora quiso hacer coincidir con el 10 aniversario de la muerte del escritor portugués en "A Casa" y que presentará en un futuro cercano en Lanzarote.

Leyendo en Lanzarote
Para mí ha sido un inesperado reencuentro con muchos de los libros del Premio Nobel. Me ha inducido con sumo placer a buscar anteriores anotaciones con respecto a su contenido en el espacio dedicado a José Saramago de este blog. 

 
Invito, a través de este ensayo, a comprender la concepción que del mundo tenía José Saramago y la actualidad de los problemas que plantea, en el que cada pensamiento elegido por Asunción Muñoz nos enriquece.


Se dice que cada persona es una isla, y no es cierto, cada persona es un, eso, un silencio, cada una con su silencio, cada una con el silencio que es
José Saramago ("La Caverna")

NOTA:
Hoy 9 de agosto se cumplen 25 años de la reflexión de José Saramago en "Cuadernos de Lanzarote I" sobre el hecho de haber terminado de escribir la novela "Ensayo sobre la ceguera" (pág.634). Una asombrosa pandemia que este año 2020 coincide con otra que desgraciadamente estamos viviendo, la COVID-19.


Vacaciones - II Edición Concurso de Microrrelatos Leandro Perdomo Spínola

VACACIONES
Era una joven observadora, con una capacidad innata de abstracción. Su mundo se reducía a un piso en el mismo barrio donde Manolito Gafotas pasaba el caluroso verano con su familia. Hoy iba a recoger sus notas en las que habría alguna matrícula de honor, hecho que le permitiría seguir estudiando el próximo curso en la Universidad, quizás con una merecida beca. Madrid daba comienzo al éxodo febril de finales de junio a las zonas de playa y de ocio, en tanto que ella pensaba en su único posible vehículo de viaje, los libros. 

Soñaba con una íntima biblioteca como la que había visto una vez al visitar a sus tíos en Barcelona. Una habitación con luz natural y tranquila donde los volúmenes de ambos profesores invitaban a ser escogidos. Lucy tenía 18 años y 3 meses por delante para elegir su futuro. La orientadora del instituto les había hablado de muchas opciones pero en ninguna encajaba. En su hogar la preocupación se ceñía en llegar a fin de mes o afrontar un imprevisto. Y mientras adquiría en el quiosco, a 40ºC, su fascículo semanal de “Speak-up” para aprender inglés, comprendió que su salvación sería cursar estudios de Turismo. 
NOTA: Este microrrelato es uno de los 1.200 que han concursado en la II Edición Leandro Perdomo Spínola Teguise 2020. Me complace haber participado.


SOMBRERA. Homenaje a la mujer rural y costera de Lanzarote

La Casa Amarilla (Arrecife)
La Casa Amarilla alberga en la actualidad una exposición homenaje a la mujer rural y costera de Lanzarote cuyo papel en la sociedad se ceñía, hasta hace escasas décadas, a convertirse en esposa y madre.

En uno de los paneles se cita que ya desde la infancia las niñas campesinas eran útiles en el hogar, siendo muy normal que en época de siembra y recolección faltaran a la escuela. El tiempo de juegos era escaso y su aprendizaje se basaba principalmente en lectoescritura, religión, costura y bordado.

Asimismo se destaca la figura de Doña Dorotea Armas Curbelo (1899-1997) por haber revitalizado la alfarería popular, oficio que le transmitió su madre y abuela, pasando el testigo ella a su vez a sus nietas y otros artesanos como Juan Brito y Marcial de León. Son indudablemente famosos "los novios del Mojón", piezas de barro relacionadas con la fertilidad.

Elaboración de rosetas
La mujer lanzaroteña contribuía a la precaria economía familiar con un complemento fundamental, bien para su venta o trueque: la elaboración de rosetas, un encaje que combinado se utilizaba para confeccionar manteles y tapetes. 
Durante la primera mitad del s. XX fue un destacado producto de exportación hacia Europa.
Otros objetos imprescindibles para la vida cotidiana que llevaban a cabo las mujeres con fibras vegetales (junco, palmito, trigo) eran los balayos (cestas planas),  sombreras, esteras o escobas; el barro para la loza antigua y la lana para mantas, mochilas y alforjas.

Fábricas conserveras en Arrecife 
Una salida laboral para la mujer que enviudaba era el servicio en una casa pudiente. Trabajos no remunerados o pagados en especie eran desempeñados por comadronas y las santiguadoras, el de las lavanderas y salineras constituía un oficio muy duro al precisar de gran esfuerzo físico. A partir de los años 50, la proliferación de fábricas conserveras en Arrecife provocó un éxodo rural masivo. Fue el primer trabajo asalariado para muchas mujeres que se ocuparon de los diversos procesos de tratamiento y empaquetado del pescado.

Nunca tuvo un homenaje
ni persiguió que la historia
recordara su memoria.
Camuflada en el paisaje
fue anónimo personaje
(Jaime Quesada)



Campesina, campesina,
no te quites la sombrera
porque el sol de Lanzarote
pone tu cara morena.

Volcanes los de tus ojos
y el sol en tu piel morena
se esconden como un tesoro
debajo de la sombrera.

(Saranda de Lanzarote
A.F. Los Campesinos)


Entrada gratuita. Horario Visitas: Lunes a viernes: 10 a 18h; Sábados: 10 a 14h

Gracias a tod@s los que han hecho posible esta magnífica muestra, fruto de un gran equipo. Entre ellos:
Comisariado: Arminda Arteta Viotti y Vanessa Rodríguez González.
Coordinador: Miguel Ángel Martín Rosa
Traducción: Dácil Sánchez Rodríguez.
Iluminación: Shelma Zebensuí
Videocreación: Miguel G. Morales
Selección de textos literarios: Zebensuí Rodríguez Álvarez

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“Para mi la escritura es un camino espiritual” — Rosa Montero “Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales” — José Saramago “Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos” — Ortega y Gasset “Concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar…” — Epicteto “La ingratitud es el precio al favor inmerecido” — Ignacio Manuel Altamirano “Se viaja para contemplar con los propios ojos la ciudad apetecida…” — Marcel Proust “Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo…” — Marcel Proust

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