Jorge F. Hernández - Día Internacional del Libro

En el Día Internacional del Libro quiero compartir con los lectores de este blog la columna semanal Agua de azar publicada el 19 de abril por el escritor Jorge F. Hernández (México D.F. 1962) en el  diario Milenio, coincidiendo además con la festividad que lleva su nombre.
El 4 de noviembre de 2010 Mass Cultura se hizo eco de la presentación del libro "SeisCuentosSeis, y uno de regalo" en el Instituto de México de Madrid. 

Todos los jueves recibimos su columna que  se ha convertido en Lanzarote en una fuente puntual de hondas reflexiones, entrañables sentimientos, oportunos datos y apreciados conocimientos. Pueden subscribirse en: aguadeazar-subscribe@yahoogroups.com  y consultar su página Web: http://www.jorgefhernandez.com/
 
En un principio pensé en citar algunos de los títulos de sus libros editados por Alfaguara México como "La emperatriz de Lavapiés" (finalista en el Primer Premio Internacional de Novela Alfaguara, 1997) o "Réquiem para un ángel" que llevan al lector al convencimiento de que las historias de amor puro todavía existen.

Al final opté por recordar el enlace del artículo anteriormente mencionado para consultar con detalle cualquier referencia a sus obras literarias y biografía para dedicar este espacio al placer de leer los párrafos que Jorge hila, como ya nos tiene acostumbrados, con brillante y sutil pluma. 

 

    Gracias Jorge porque expresas con toda claridad el sentir de la mayoría de los españoles que nos abochornamos ante el injusto e irresponsable proceder de nuestros embajadores y aquellos en quienes  se ha depositado la confianza del gobierno de un país que sufre con desesperación sus consecuencias. 

Para terminar con buen sabor de boca "Como Favila, el nombrado" y la enhorabuena a Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011. México, Chile y España unidos por un único y generosos corazón: el de los poetas.

 Como Favila, el nombrado

¿Qué quién fue Favila, el nombrado? Nada menos que un rey sucesor de Pelayo en Asturias, según recuerda de memoria Sancho Panza (cap.XXIV, Segunda parte del Quijote): De los osos seas comido/ como Favila el nombrado y su señor Don Quijote se encarga de subrayar que el rey godo "yendo a caza de montería le comió un oso", a lo que el fiel escudero con su lógica aplastante añade que "… no querría yo que los príncipes y los reyes se pusiesen en semejantes peligros, a trueco de un gusto que parece que no le había de ser, pues consiste en matar a un animal que no ha cometido delito alguno".

Jorge F. Hernández
Ante la defensa de la caza como solaz justificado de reyes y gobernantes, Sancho (como si viera en una bola de cristal los futuros huesos rotos de S.M. Juan Carlos I) subraya que "el buen gobernador, la pierna quebrada, y en casa. ¡Bueno sería que viniesen los negociantes a buscarle fatigados y él estuviese en el monte holgándose! ¡Así enhoramala andaría el gobierno! Mía fe, señor, la caza y sus pasatiempos más han de ser para los holgazanes que para los gobernadores. En lo que yo pienso entretenerme es en jugar al triunfo envidado las pascuas y a los bolos los domingos y fiestas, que esas cazas ni cazos no dicen con mi condición ni hacen con mi conciencia".
Leído y releído lo anterior, aparecen las imágenes increíbles: Juan Carlos de Borbón, semisonriente frente al cadáver de un elefante hermoso al que han apoyado con su trompa sobre el tronco de un árbol anónimo en Botswana, en el monte holgándose acompañado de un joven rubio de pantalón corto, escopetas en ristre y todo el descaro por delante, frente a tantos y tantos españoles en paro, desahucio económico que parece ensalada griega y dicho lo anterior, en lo que parece un instante sin precedentes el rey Juan Carlos aparece en video, no podría decirse que desencajado y en lo que parece falsa espontaneidad declara "Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir"… y en ese preciso instante su abuelo Alfonso XIII toma un tren al exilio al filo de declararse con júbilos incontenibles el nacimiento de la Segunda República, nada menos que un 14 de abril, en otro mundo.
Tiene razón Sancho y Antonio Muñoz Molina, quien escribe sobre " la irresponsabilidad vergonzosa, la grosería imperdonable del rey. Esa cacería de elefantes es una ofensa que no se puede perdonar, que no nos merecíamos. No se lo merece la gente que está sin trabajo, la que está asustada por la incertidumbre, la que a pesar de todo se empeña en cumplir con su deber de cada día, las muchas personas invisibles que han sostenido al país a pesar de la incompetencia de los gobernantes y de la atmósfera de cinismo, cainismo y desgana que la clase política y sus aliados en los medios llevan tanto tiempo sembrando".
Quizá convenga entonces, como todo abril, recurrir a la supuesta sinrazón del llamado Caballero de la Triste Figura y hacernos eco de lo que Don Quijote escribe a Sancho cuando éste se asentaba como gobernador de su Ínsula Barataria: "Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos, aunque esto ya otra vez te lo he dicho; y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos, que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía. (…) No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón; porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición".
Ni hablar de la mallamada "mesa de la Verdad" con que la que pretendían disfrazar el oprobioso circo electorero que estorba a México por estos días; la verdad, la verdad, la verdad… ni mesa era, así como al gobernador Sancho –y a otros obesos circunstanciales—nos prohíbe la salud aglotonarnos ante el banquete de todas las viandas y antojos, así también debería existir una suerte de diabetes política que limite el desmesurado y empalagoso poder azucarado de quienes se creen infalibles, intocables e inmortales.

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"Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales"
José Saramago
"Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande,
sólo es posible av
anzar cuando se mira lejos"
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"Concedeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y la sabiduría para establecer esta diferencia"

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