Variaciones sobre un poema de Mahmud Darwix: Manuel González Barrera

Embadurnado con el barro
primigenio, cuelgan sobre mis mejillas
los últimos secretos.
Vuelve el paisaje, tenaz,
y el olor de los sentidos.
Siento un millón de flautas
desgarrándome el pecho.
Corazón, corazón.
Los pulmones se encienden
y el corazón va de monte en monte
como un caballo loco.
¡Ay, corazón! ¿por qué me has engañado
y me has desmontado en pleno relincho?
La vejez se te pega a la piel
desde que naces,
y sólo te das cuenta
cuando vas a morir.
Sin embargo, aún nos queda vida
para desbocarnos.
Entre la luz y yo
el muro de tus ojos infranqueables de ceniza.
Me moría.
Te quiero, grité,
poco antes de la muerte.
Te quiero antes de morir
y después de muerto.
El corazón se me extravió
por un instante
y por la sombra discurren animales,
todos los animales.
Allí donde perdí la memoria,
perdí también la palabra,
herrumbre purulenta
circulándome las venas,
esquiva, transitando los paisajes
que un día fueron míos y tuyos
más allá de las azoteas cómplices,
tocando una partitura silenciosa
con tus labios.
Corazón, resiste,
Tranquilo ... tranquilo, corazón,
que aún nos tenemos
que seguir viviendo.

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Citas

"Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales"
José Saramago
"Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande,
sólo es posible av
anzar cuando se mira lejos"
Ortega y Gasset
"Concedeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y la sabiduría para establecer esta diferencia"

Epícteto

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