"Claraboya": el libro perdido y hallado en el tiempo

El sábado 17 de marzo la Biblioteca del Premio Nobel José Saramago fue testigo al mediodía de la presentación del libro perdido y hallado en el tiempo: “Claraboya”, editado por Alfaguara con prólogo y traducción de Pilar del Río.
Foto: Jesús Porteros
Fecha coincidente con el primer aniversario de la apertura del complejo cultural “A Casa” en Tías (Lanzarote). Su director, Javier Pérez F.- Figares, inició el acto dando la bienvenida al numeroso público asistente. Explicó que el día anterior había finalizado la lectura de “Claraboya” planteándosele una duda ¿en qué piso vivía cada una de las 6 familias protagonistas? Su profesión de aparejador le impulsó a hacer un dibujo del edificio y a su interpretación.

Dio paso a la proyección del documental realizado por Miguel G. Morales, una combinación de imágenes fieles que reflejan “el poco tener y mucho sentir de Lisboa” con opiniones sobre el verdadero trasfondo de “Claraboya” como las de Zeferino Coehlo, su editor en portugués, quien afirma que el autor efectúa una crítica de conductas individuales en un país triste, que vive la dictadura de Salazar, envuelto en un clima de somnolencia; Ángeles Mastretta, escritora y periodista mexicana, se refiere al reencuentro con un Saramago crecido que nos ofrece su último regalo; Pilar del Río, compañera del escritor portugués y traductora, corrobora que en los personajes se reconoce al mismo José, a Ricardo Reis, al médico de “Ensayo sobre la ceguera” o a Raimundo Silva, corrector de textos en “Historia del Cerco de Lisboa”; Héctor Abad, escritor y periodista colombiano, se detiene en los ojos escrutadores y serenos del autor que nos hacen reflexionar sobre la familia, el sexo, las dominaciones en la pareja y en definitiva las vidas fracasadas. Es significativo el hecho de que la última novela de Saramago sea “Caín” y uno de los personajes esenciales de “Claraboya” se llame Abel, cerrándose así el círculo.

Foto: Jesús Porteros
 Miguel G. Morales expresó su emoción por haber realizado este trabajo con la confianza de Fernando Gómez Aguilera, director de Actividades Fundacionales de la FCM, que suponía el inicio de su carrera así como el comienzo de la etapa de autor de Saramago.
Gómez Aguilera manifestó que era un acto muy especial: “Es la primera vez que se presenta un libro sin que él esté pero el autor está todo él”. Aclaró, para el conocimiento previo del lector, que en el libro no hay una historia sino una persona. Comienza la década de los 50 y el joven Saramago está buscando su destino y no lo encuentra. En los personajes de Abel, Emilio y Silvestre comprobamos el drama de un hombre que vive desprovisto de esperanza en una época miserable y  en una generación atrapada cuya burguesía le expulsa haciéndole desistir de su empeño en escribir. Hasta 1966 no publicará un libro y será de poesía al que le seguirá la brillante novela “Manual de Pintura y Caligrafía” en 1977 que supondrá su reconocimiento internacionalmente.

Gómez Aguilera puntualizó que “Claraboya” representa un valioso testimonio histórico literario. Tedio, cobardía, relaciones de pareja carentes de respeto, falta de libertad, soledad de vidas minúsculas sin ambición, desamor y destrucción. Una novela que merece ser leída hoy porque tiene conexiones con el mundo actual y que supone el eslabón que nos faltaba.
Recordó asimismo la falta de fortuna de grandes escritores cuyas obras fueron rechazadas por editoriales como es el caso de “Cien años de soledad”, “En busca del tiempo perdido”, “Harry Potter”, “Dublineses”, “Bajo el volcán”, “Lolita” o “Juegos de la edad tardía”. Gómez Aguilera declaró que la fortuna y el talento no son siempre reconocidos en vida. Sin embargo, Saramago era consciente de que nunca es tarde para darle un giro a la adversidad. ¿Qué se precisa? Tenacidad, coraje y, como decía César Manrique, alguna verdad interior. Aclaró reflexiones contenidas en el libro sobre el mal “Si los hombres se odian nada se puede hacer” o “El amor debe ser lúcido y activo” ligadas a la preocupación del Premio Nobel de dotar a la vida de un sentido.
Gómez Aguilera – la persona que más sabe de Saramago en la actualidad- finalizó manifestando que era una novela difícil de publicar en esos momentos por su carga psicológica, cuyo hilo conductor, el edificio, era realmente el país en el que vivía. Mostró al público, con ayuda de la Presidenta de la Fundación Saramago, el original del libro devuelto por la editorial, 7 de enero 1988, y leyó con ironía la respuesta que figuraba en él, referida al indescriptible entusiasmo que había sentido la editorial con su lectura, y la dificultad de su publicación ante la imposibilidad de publicar algo de menor nivel….”

Foto: Jesús Porteros
José - dijo Pilar del Río- se estaba afeitando en el momento de recibir la noticia de su hallazgo en la mudanza de las instalaciones de la editorial. El manuscrito fue recogido con celeridad por Saramago quien había experimentado un gran dolor a consecuencia de la falta de respuesta de la editorial. “No estamos obligados a amarnos los unos a los otros pero sí a respetarnos” aseveraba el escritor. 


 Pilar del Río confirmó que “Claraboya” no fue publicada en vida porque al Premio Nobel le recordaba la soledad y los años de silencio que implicaba. La falta de tiempo para la editorial y los lectores, ya que escribía un libro por año, también fue determinante. Saramago iba un paso más allá y, como era muy pícaro, - señaló su compañera- quería sacarla a la luz, una vez muerto, como un regalo. Resaltó que “el escritor creció, evolucionó y desplegó tentáculos” manteniéndose siempre en la misma línea de ironía, humor y compasión.

 
“Claraboya” encierra en sí misma un gran significado: lograr que Saramago siga estando igual que el espíritu de José que vive en “A Casa”. Pilar del Río concluyó el acto agradeciendo la presencia del actual alcalde de Tías y de su antecesor, al Cabildo y al Gobierno de Canarias, a la directora de Alfaguara, Pilar Reyes, al patrocinador Cabrera Medina, a la empresa de café y a todos los que han trabajado con gran esfuerzo durante este primer año.
     No se han cumplido los objetivos en visitas para una adecuada supervivencia económica- confesó Pilar del Río- pero Javier, Saro, Pepa, Enrique, Pastora, Mª Jesús, Ayatima y ella siguen teniendo mucho cariño para dar a todo aquel que desee entrar en “A Casa".
Y con rotundidad añadió: “Aunque venga una única persona habrá siempre una guía y se la tratará con todo respeto además de invitarle a un café portugués”. 

 Por último leyó en voz alta algunos de los comentarios escritos en el libro de visitas que señalaban el imborrable recuerdo que “A casa” y el espíritu del Saramago había dejado en ellos: 
“Una figura sensible con un claro reflejo de su alma en el rostro"


Les sugiero consulten el siguiente enlace de la página Web de la Fundación José Saramago en el que pueden visionar tanto la presentación como el minucioso y emotivo  documental de “Claraboya”.

http://www.josesaramago.org/267997.html

Pilar del Río y Miguel G. Morales


4 comentarios:

  1. Enhorabuena por la crónica, Syra. Es muy buena. Siempre te digo lo mismo, pero es que no puedo decir otra cosa que la verdad.No sé si estudiaste periodismo, creo que me dijiste que no, pero de cualquier forma eres una magnífica profesional.Un abrazo, Asun.

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  2. Reconozco que a partir de conocer este blog "Camino de las letras" de Syra, he incluido a Saramago en mi biblioteca personal. Te felicito por este reportaje tan interesante y ameno.

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  3. Me encantan tus crónicas, eres tan activa que estas en todas partes haciendo que la cultura llegue a todos los sitios, ¡¡Te felicito querida amiga!! por tu dedicación, espíritu de amor a todas las facetas del arte y tu buen hacer.. Un fuerte abrazo Ricardo

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  4. Estupendo artículo, "Enhorabuena Syra" . Saludos Mercedes

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