Velada literaria 2026 en el CIFP Zonzamas
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| Pilar Fariña Cambero |
El hilo elegido, “Libros que la casualidad puso en tus manos”, hilvanó las intervenciones que, conducidas hábilmente por Pilar Fariña Cambero y Nicolás Rodríguez Farray, se convirtió en una urdimbre perfecta.
Los primeros párrafos surgieron de La casa de huéspedes, de la autora Ana Lena Rivera. La voz de Pilar nos situó en un episodio de guerra que todo lo arrasa. Sin embargo, prevalece la fuerza de las mujeres, heredada unas de otras, metáfora del único hogar sólido e inamovible.
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| Mario Brito Morales |
Con Mario Brito Morales revivimos la historia de Canarias a través de Los nueve reinos envolviéndonos en esa época de resistencia del pueblo indígena ante el avance de Alonso Fernández de Lugo en 1494.
La maestría del escritor Santiago Díaz nos permitió casi visualizar la encarnizada lucha encabezada por el valeroso mencey Bencomo en el barranco de Acentejo venciendo a la Corona de Castilla.
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| Dulce Mª Pérez Rodríguez |
En Bailando lo quitao, de Ana Milán, descubrimos, gracias a la lectura de Dulce María Pérez Rodríguez, a Josefa: una mujer que reflexiona sobre el paso del tiempo mezclando nostalgia y lucidez en la etapa final de su vida, anticipándose a la muerte sin miedo, y dejando por escrito sus deseos, de manera clara y emotiva.
Gracias a Alejandro Sánchez Guerra, nos esperaba una grata sorpresa a mitad de la velada. Tras leer una página con un pasaje de amor de los abuelos de Ico Toledo en Donde estremece el viento, indicó que su autora estaba entre el público asistente.
Ico se levantó y conversó con nosotros sobre el motivo de la creación de este libro. En ese momento recordé que, en abril de 2019, había leído Donde estremece el viento, al que dediqué un espacio en este camino de letras, hecho que originó que Ico lo encontrara por casualidad y escribiera un grato comentario.
Tampoco tuve la ocasión de decirle que Laura Mayo me había regalado el pasado diciembre el libro Dame alas, donde el amor verdadero es el eje vertebral, y también me había gustado mucho.
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| Detalle individual mesa |
En él narré el encuentro casual de este ejemplar en una cafetería en noviembre de 2007, mi primera publicación («El aliento de las letras») y posterior trabajo en «A Casa», manifestando asimismo el agradecimiento tanto a la periodista María José Tabar, por haberlo leído con los ojos del alma, como a sus directoras, Esther García y Dulce Nombre Rodríguez, quienes transformaron ideas en secciones de turismo de la guía de ocio y cultura de Lanzarote.
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| Verónica Arrebola |
En ese espacio lleno de libros que ofrecen multitud de caminos, Nora comprenderá que la mejor opción es continuar con el suyo, dando verdadero valor a su existencia.
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| Armando Rodríguez Betancort |
En Los propios dioses, de Isaac Asimov (figura clave de la ciencia ficción), Armando Rodríguez Betancort explicó las ideas planteadas por el autor sobre la humanidad y el universo paralelo, representado por los «Seres Blandos» y la tríada Odeen, Dua y Tritt.
Una relación de intercambio de energía, bombeo de electrones y positrones, que debería ser cuestionada y no ignorada, ya que este proceso podría desestabilizar el sol en el universo humano.
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| Evangelina López Luzardo |
La última intervención fue la de Evangelina López Luzardo quien nos presentó la historia de Ava (galardón Letras del Mediterráneo 2025).
Al escucharla con atención, interpretamos el objetivo principal de su autora, Mabel Lozano: generar conciencia social denunciando el mal uso de la tecnología (webcams, redes sociales, plataformas…) que propicia la explotación sexual.
Cabe resaltar mi agradecimiento:
* a la brillante organización de la velada literaria, cuyo cariño latía en el esmero de cada uno de los detalles hechos a mano en las mesas y la decoración ambiental.
* al departamento de Hostelería y Turismo del CIFP Zonzamas por la elaboración y servicio del menú creado para esta ocasión.
* al alumnado de primer curso de los ciclos formativos GS Dual en Dirección de Cocina y Dirección de Servicios de Restauración, así como al profesorado —Esther Bolívar, Adán Suárez y Álvaro Guzmán—, su excelente implicación en este encuentro.
* al público, la mayor parte integrante del claustro y departamentos del centro (Conserjería, Secretaría, Mantenimiento, cuidado de instalaciones...) y asistentes invitados.
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| Grupo lector y organizador Velada literaria 2026 |
Leer es beber y comer. El espíritu que no lee se marchita como el cuerpo que no come
Mass Cultura: germen de mi camino de letras
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| Nº 5, noviembre 2007 |
En una cafetería, mientras desayunaba, vi por casualidad un cesto con prensa y revistas. Me acerqué y en su interior me llamó la atención una revista, con la portada en blanco y negro del rostro reflexivo del escritor portugués José Saramago.
La
hojeé comprobando que se trataba de un ejemplar cultural gratuito, el número 5,
noviembre 2007. Al tocarla comprobé que su calidad fotográfica era excelente.
Imágenes de la Villa de Teguise como el Convento de Santo Domingo y el Palacio
Spínola, y, por supuesto, su contenido relativo a literatura, teatro, pintura,
música, cine, arquitectura, opinión, agenda cultural. Sin duda, había
encontrado la horma de mi zapato.
En
las páginas 6 y 7 se hacía referencia a la Fundación César Manrique y a la
inauguración en su sede de Saramago inédito en una exposición faraónica. Un
recorrido por la vida y obra del autor desde su infancia hasta ese mes en el
que el Premio Nobel Portugués cumplía 85 años.
No
podía imaginar en ese momento que precisamente en diciembre de 2008 se publicaría
en esta misma revista mi primer relato con el título “El aliento de las letras”. En él describía la sensación tan honda que experimenté al entrar en el
remanso de paz y luz natural de la Biblioteca de José Saramago en Tías, la
fortaleza que experimenté cuando el literato me estrechó la mano en la antesala y su generosidad infinita al
permitirme visitar su biblioteca privada el viernes 22 de agosto de 2008, en
compañía de mis tíos Isa (profesora de Filosofía y Letras) y Juan Manuel (profesor de Lengua y Literatura),
recién llegados de Barcelona.
Estaba
tan agradecida que, el mes previo, había buscado el correo electrónico de
redacción de Mass Cultura en el ejemplar número 5 y me había dirigido a ellos para valorar la posibilidad de compartir esta experiencia con sus lectores. Al cabo de unos
días, me contestaron diciendo que, aunque ocuparía dos páginas, dado el cariz
del tema, lo publicarían en el número 17.
No
conservo el original, solo el PDF a color. Aquí lo tengo y,
aunque en un principio iba a leerlo en la velada literaria, he dado un giro a
la intervención por la emoción que me produce, dando la posibilidad de hacerlo a posteriori. Dejaré unas fotocopias en esta mesa. Prosigo explicando mi vínculo casual con Mass
Cultura.
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| Número 19 (feb09) |
Después, Esther y Dulce propusieron una sección de gastronomía, El salero cultural, en la que recomendaba
restaurantes que también promocionaran el arte. Además, sorteábamos una comida
para dos personas, como en el número 22 (mayo de 2009), en el que el cocinero Luis
León estaba al frente del restaurante del museo LagOmar.
Finalmente,
la revista de cultura, arte y ocio, al no poder subsistir con un precio de 2
euros con la calidad de impresión realizada en las Palmas, se transformó en una guía gratuita en el verano de 2010, obteniendo la financiación de la publicidad. Actualmente, la
imprenta Minerva, en Playa Honda, es la artífice de que llegue a nuestras
manos.
Tres
meses después comencé a trabajar como docente en el taller de empleo Rutas
agroturísticas para el Cabildo de Lanzarote. Fue un año completo en el que
asignaron como sede, para el municipio de San Bartolomé, la Casa Mayor Guerra, en
la calle Serpiente s/n, la más alta de la montaña de la Cruz. Os podéis
imaginar el frío y la humedad que rezumaban sus muros del siglo XVIII en noviembre
de 2010, cuando iniciábamos las clases a las 8 de la mañana. Empezamos de manera
poética, contemplando su ubicación estratégica y el blasón de la entrada de la
puerta principal. No sabíamos nada de su historia.
En
esa época, Loli Corujo llevaba el área de Cultura en el Ayuntamiento de San
Bartolomé. Fui a verla para solicitar el uso de la Biblioteca Municipal con el
alumnado por las mañanas, ya que solo abría al público por las tardes. La
concejala nos entregó sus llaves y así, algunos días a la semana, íbamos a
realizar nuestras actividades de estudio y charlas en sus instalaciones. Entre
ellas, una inolvidable: la que mantuvimos con Juan Brito, ejemplo de lucidez a
sus entonces 92 años.
Una
mañana fui a visitar a Esther y Dulce, las directoras de Mass Cultura, en su
oficina de la calle Perú, en Arrecife. Me preguntaron por mi trayectoria
profesional en el taller de empleo y les hablé también de la casa, declarada
Monumento Histórico-Artístico en 1986.
¿Sabéis? Tiene un magnífico blasón de mármol
blanco en la entrada principal. El mayor Guerra lo mandó colocar en 1765. Está
dedicado a su esposa, María Andrea, por lo que el escudo corresponde al apellido
Perdomo. Posee un gran patio central que alberga un aljibe.
En cuanto a la chimenea, está labrada en piedra. Y ¡qué vistas! A través de su
balcón mirador, orientado al sur, se puede ver hasta el Puerto de Arrecife. Por
cierto, en su día estuvo recubierto con una hermosa celosía. El último morador
fue el tío Sebastián, que murió en 1938.
-¿De
verdad?- Ambas habían interrumpido por unos instantes la rutina administrativa, casi heroica, de gestionar una empresa de carácter cultural. Esther y Dulce me propusieron
entonces escribir lo que les estaba contando. «Crearemos una nueva sección», dijeron con vehemencia. Así nació Rincones Culturales con 300 palabras
mensuales en español e inglés.
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| Número 8 (marzo11) |
Ahora
solo faltaba que siguiéramos insistiendo en orientar bien sobre el empedrado de
su emplazamiento y en avisar con antelación a los invitados a las bodas civiles
que allí se celebraban por sorpresa cuando aparecía el juez de Paz, de que NO es
conveniente llevar tacones, sino calzado cómodo. Y, por favor, que existe un
pequeño aparcamiento en la parte trasera, sobre todo pensando en los carritos de bebé y en las personas con movilidad reducida.
Al terminar el taller de empleo, en el que también conocí a Elsa, decidimos crear una empresa llamada E-Culture Lanzarote, con el objetivo de emprender proyectos educativos y culturales. Solíamos reunirnos en la Biblioteca Municipal de San Bartolomé para ir dando los primeros pasos en su constitución y desarrollar ideas al respecto.
Una mañana de aquel mes de abril de 2012 sonó mi teléfono móvil. Saro me anticipó que Pilar del Río quería hablar conmigo. Su intención era que trabajara en la Casa Museo José Saramago, con el fin de dar a conocer este complejo cultural. Me había visto en reiteradas ocasiones en eventos en “A Casa” y sabía de mi interés por la vida y obra del literato portugués.
Tras un encuentro, aceptamos, y Elsa y yo desempeñamos esta labor hasta que la Consejería de Educación nos mandó un SMS dándonos la grata noticia.
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| Número 43 (abril2014) |
Desde entonces, me envían la guía vía WhatsApp la primera semana de
cada mes y la comparto con sumo gusto. Ya lo sabéis, porque lo hago con la
mayoría de los que estáis aquí. Este gesto me permite seguir en contacto con
compañeros y compañeras, como María Jesús García y Carmen Fernández, ya jubiladas.
¿Qué ha supuesto que Mass
Cultura entrara en mi vida por casualidad? Pues vínculos de amistad que se mantienen desde hace 18 años, otros más recientes, la ilusión por dar a conocer el patrimonio de
Lanzarote y, también, una fuente fidedigna de recursos que utilizo en clase con
el alumnado del ciclo Guía, Información y Asistencias Turísticas.
Solo me resta agradecer a las personas que lo han
hecho posible:
- A Miguel Hernández, no el poeta de Orihuela, sino el fotógrafo que retrató a José Saramago en la portada nº 5 de Mass Cultura.
- A María José Tabar, periodista, que
leyó con los ojos del alma El aliento de las letras.
- A mi padre, Luis, artista pintor-poeta,
de quien he heredado este gen literario.
- A Esther y Dulce por
animarme siempre a formar parte de la familia de Mass Cultura.
- A la biblioteca de José Saramago por
haber inspirado mi primer relato.
- Al caminante del miércoles pasado, 8 de abril, por el paseo del Cable, cuyo diseño de camiseta con el dibujo en la espalda de la Casa Museo Mayor Guerra y las siglas MTB Club Aljibe Lanzarote, de ciclismo, me recordó que debía escribir un párrafo sobre ella.
Leo una de las citas de Saramago que tengo como referente en el blog:
Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales
Finalmente, brindo por el cumpleaños de hoy de Esther García, directora de Mass Cultura, y de Elsa Fernández, nuestra compañera. Ambas viven en Guatiza.
Asimismo, brindo por los organizadores de la velada literaria, por los asistentes y por el excelente servicio prestado por nuestro departamento de Hostelería y Turismo del CIFP Zonzamas, (en el que también tenemos la suerte de contar este curso académico con Esther Bolívar, siendo en este caso no de Guatiza sino de Granada).
Gracias sinceras a tod@s.
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| Nicolás Rodríguez Farray |
El miércoles 14 de abril coincidí, a primera hora de la mañana, en el área del departamento de Hostelería y Turismo, con mi compañero Nicolás, que estaba realizando una guardia. Comentamos el éxito de esta velada y las emociones vividas. Nicolás me explicó que él también había leído libros de Ico Toledo; entre ellos, Cicatriz, ambientado en el paisaje protegido de la Geria.
Por ello, cuando Nicolás realizó la cuarta etapa del sendero GR131, organizado por el eje de Patrimonio el sábado 11 de abril, y contempló la belleza de la Geria, los recuerdos afloraron y no tuvo la menor duda de que la casualidad seguía acompañándolos.....
A María García Delgado, la última de nuestras queridas madres
27 de marzo
¿Sabes,
María? El viernes por la noche mencioné por teléfono a una desconsolada Alicia
que contigo se iba la última de nuestras queridas madres. Eran las 22.39 h cuando
nos informó de tu despedida. En ese momento de desgarro no había posible
consuelo, pero aun así insistí.
-Alicia,
la habéis cuidado hasta el final con un cariño inmenso. - ¿Verdad que lo
corroboras? Todos hemos sido testigos del gran amor que has recibido desde que
se consideró que lo mejor era que vivieras definitivamente en Lanzarote. Sabia
decisión. Poco a poco el ánimo fue in crescendo y comprobamos la repercusión positiva en tu salud.
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| María pintando (Mayo 2025) |
No
puedes imaginar cómo me he acordado de ti visitando museos de Bellas Artes. Por
ejemplo, este pasado verano, mientras contemplaba La joven de la perla en la
Haya o La primavera de Sorolla en Valencia. De ambos maestros, Veermer y el máximo exponente del Luminismo, elegiste modelos para tus propios lienzos que ahora
embellecen paredes amigas.
Tengo la gran suerte de contar con uno de tus delicados trabajos en el
dormitorio, frente a la cama. Se trata del dibujo de una bailarina de ballet, figura
que me inspira calma. Le comenté a Alicia que tu firma, María García, se estaba desvaneciendo... y que combina a la perfección con las rosas al óleo de mi padre, ubicadas a la derecha.
Con estos recuerdos me acerqué al hospital la tarde del 27 de marzo. Mari Luz me había facilitado tu número de habitación, además de la hora de llegada de Alicia y José Mª, las 17h. Pensé que era prudente entonces ir a las 19h. Vi la puerta cerrada y, tras esperar unos minutos, llamé. Abrieron enseguida. En efecto, ambos estaban alrededor de tu lecho, con el alma rota, noches sin descanso, pero con la tranquilidad de estar contigo. Le di un abrazo muy fuerte a tu hija con la esperanza de recargar algo de su energía consumida. Era todo atención hacia ti.
Tiene los pies fríos -me decía- y le he puesto dos pares
de calcetines. Este indicio era el mismo que había observado Alicia años atrás
con su padre, un 14 de marzo, en el que pronunció el adiós final.
Te
miramos y nos fijamos en la tersura de tu piel. También en la respiración algo
agitada. Parecía que soñabas, quizá disfrutando de la visión animada de la
última reunión familiar con motivo del 70 cumpleaños de José Mª. Ese fin de
semana, el hogar de Puerto Calero se llenó de nuevo de alegría con la estancia
de tus biznietos, nietos y parejas.
Alicia
y yo nos dirigimos a una sala próxima para hablar unos minutos. Allí me enseñó
una foto tuya, previa a su viaje a Lisboa. En ella estabas sentada haciendo la
señal de victoria con los dedos, símbolo de fortaleza. La misma que te ha
mantenido con vida esperando a tus hijos. Me despedí de ti con un beso. Eran
las 20h. Poco después, Jesús relevó a Alicia y José Mª. Alrededor de las
22:20h del 27 de marzo, viernes de Dolores, emprendiste la travesía y todos
nuestros deseos de felicidad eterna soplaron a tu favor.
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| Día de la Madre (Restaurante Liken, 05.05.2024) |
28 de marzo
Esta tarde hemos ido a Mémora. Dimos un primer abrazo a tu hijo
Fran, que ya tenía previsto llegar hoy. Después, al entrar en la sala, hemos
sentido el inmenso amor del entorno.
¿Sabes, María? Alicia me ha contado que a tu abuela
Filomena le gustaba reunir a todos en torno a los fogones. Se nota que ella lo
lleva en los genes. Recordé con los allegados la reciente merienda que
disfrutamos en vuestra cocina, tomando chocolate y conversando, mientras tu
hija no paraba de hacer churros con la manguera y freír más tandas.
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| Celebrando el cumpleaños de Alicia (13.07.2024) |
Está claro que la urdimbre de vuestra generación, María, es muy sólida. Esta idea me lleva a un libro que estoy leyendo ahora, Vivir con nuestros muertos, cuya autora es Delphine Horvilleur, una de las primeras mujeres en ejercer como rabina en Francia, quien relata con delicadeza y sabiduría sus experiencias consolando a quienes han perdido a un ser querido. En la página 66, la autora se refiere a la palabra “generación” (dor, en hebreo) como la acción de tejer cestos. La imagen es sencilla e impactante. Para hacer un cesto hay que pasar un mimbre o un carrizo entre las varas bien ordenadas del linaje previo. Un cesto se fabrica siempre de abajo arriba. Cada vuelta nueva se une a la que le dio origen, se ancla a ella para constituir, a su vez, el apoyo sólido de la vuelta siguiente.
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| Traje Irene (5.05.2025) |
Me fijé en tu pañuelo de seda y en el toque sutil de contraste, regalo de Mari Luz, y en los sentimientos entrañables expresados en forma de flores y palabras que te velaban.
Eran las 20 h. Había pasado solo un día de tantas emociones. Le dimos un abrazo cálido a todos y, en especial, a Alicia, Jesús y Fran.
29 de marzo
Ayer escuché a Alicia mencionar que no ibas a tener responso por coincidir la incineración con el Domingo de Ramos. Parece ser que la procesión tiene prioridad en Semana Santa. Por ello, te dedico, María, estas palabras. Aquí quedarán, en este espacio virtual, para todo aquel que quiera leer esta breve crónica desde el corazón.
Harás otro viaje que te llevará al encuentro de Domiciano, con quien creaste las tres vueltas nuevas del cesto Merino García. A partir de ahora estaréis juntos en el cementerio. Has tenido tiempo para despedirte de la familia. El sobre violeta entregado el 10 de marzo avisó de la posible partida. En la novela Intermitencias de la muerte, del escritor portugués José Saramago, así se plantea: se concede un corto plazo para solucionar asuntos pendientes y preparar el camino.
Concluyo señalando que la vida de cada persona se cuenta, antes que nada, por lo que esta haya hecho nacer. Hoy precisamente se cumplen 18 años de la muerte de mi padre en Arenas de San Pedro (Ávila). La madrugada de aquel 29 de marzo de 2008 escribí una elegía en la cocina de la vivienda de la calle San Pedro, donde antes habían residido Alicia y José Mª, para ser leída en el cementerio de la localidad abulense. Fue la primera publicación en este blog.
En el duelo que vino después siempre estuve acompañada por mis amigas, que supieron intuir cuándo más las necesitaba: una llamada o visita oportuna e incluso un genial retrato de mi hijo con la dedicatoria «Para Eduardo Luis, de su “tita” Alicia, en recuerdo del retrato que el abuelo hubiera querido hacerle» (08.06.2008)
Todo está aquí, en este camino de letras, y también ahora el deseo que reza en el recordatorio de María del Dulce Nombre García Delgado (08.09.1934 – 27.03.2026):
Que seas feliz, feliz, feliz, es mi despedida…❤️
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| Rosaleda Madrid (21.05.2024) |
NOTA: La puerta está abierta para las personas que quieran añadir algo más en este diario de Syra.
Midor ledor (de generación en generación)
Tu rostro mañana, de Javier Marías
| Portada |
Entonces no sabía que se trataba del primer volumen, Fiebre y Lanza, publicado en 2002 por la editorial Alfaguara formando parte de una gran novela compuesta también por Baile y sueño (2004); y Veneno y sombra y adiós (2007).
El narrador en primera persona es Jacobo Deza, profesor que ha vivido y trabajado en Oxford y después en Londres, tras separarse de su esposa, Luisa.
Es un gran observador y portador de un don que le permite intuir y ver más allá de la simple apariencia en las personas. Resalto de la primera página la descripción que hace sobre el término contar:
-Contar es casi siempre un regalo, incluso cuando lleva e inyecta veneno el cuento, también es un vínculo y otorgar confianza, y rara es la confianza que antes o después no se traiciona, raro el vínculo que no se enreda o anuda, y así acaba apretando y hay que tirar de navaja o filo para cortarlo-.
Asimismo, reflexiona sobre qué significa la vulneración de la confianza: no solo ser indiscreto y ocasionar daño o perdición por ello, sino también sacar ventaja del conocimiento obtenido por debilidad o descuido o generosidad del otro; y la desconfianza.
Su amigo, el profesor Peter Wheeler, hispanista y lusitanista retirado de la Universidad de Oxford, es quien descubre a Jacobo Deza su don, hecho que motivará que trabaje para Bertram Tupra, interpretando vidas y redactando informes al respecto, dejando así su puesto en BBC Radio en Londres.
En Tu rostro mañana se ahonda en la idea de que el pasado nunca desaparece. Así queda de manifiesto en las conversaciones entre Deza y Wheeler, cuyos diálogos nos llevan al recuerdo de la participación de Wheeler en la Guerra de España con tan solo 23 años y al deseo de Jacobo de leer Homenaje a Cataluña de Orwell. También a otros temas de cariz filosófico, que nos acercan a la vejez, la historia, la memoria y la naturaleza humana.
Dice Javier Marías en la página 142:
-Los libros hablan en mitad de la noche como habla el río, con sosiego o desgana; o la desgana la pone uno con su propia fatiga y su propio sonambulismo y sus sueños, aunque esté o se crea muy despierto. Uno colabora poco, o eso cree; tiene la sensación de irse enterando sin apenas esfuerzo y sin hacer mucho caso. Las palabras se van deslizando suave o desmayadamente, sin el obstáculo de la alerta lectora, de la vehemencia; se absorben pasivamente como un regalo, y parecen algo que no computa ni cuesta ni trae provecho. También su rumor es tranquilo o paciente o lánguido; también son un hilo de continuidad entre vivos y muertos, cuando el autor leído es ya un difunto o bien no, pero interpreta o relata hechos pasados que no palpitan y, sin embargo, pueden modificarse o negarse, entenderse como vilezas o hazañas; y esa es su manera de seguir viviendo y de seguir turbando, sin darnos jamás descanso-.
El autor relaciona la película Desde Rusia con amor con el espionaje de James Bond. donde prima la aventura y la existencia de innumerables traidores. Cuestiona la extraña proclividad que el ser humano suele tener hacia la confianza. O quizá, hacia no querer ver ni enterarnos, hacia el optimismo o el consentido engaño (pág. 191). Subyace la idea de que no toda verdad debe ser revelada. Marías plantea que -ignorar o el derecho a no saber- puede ser una forma de protección.
La identidad es fundamental en Tu rostro mañana. Marías resalta que es cambiante; es decir, que las personas actúan de formas distintas según el contexto. Cada individuo es también su futuro potencial, no solo su pasado. En el registro Who's Who se puede consultar biografías de personas destacadas.
El don de Jacobo Deza se describe en la pág. 313 en la que se menciona que:
-Tiene la capacidad de ver en las personas lo que ni siquiera ellas son capaces de ver en sí mismas, o no suelen. O, si lo ven o lo vislumbran, acto seguido rehúsan verlo; se dejan tuertas por el fogonazo y luego se miran ya sólo con el ojo ciego. Ese es un don hoy rarísimo, cada vez más infrecuente: el de ver a la gente a través de ella misma y directamente, sin mediaciones ni escrúpulos, sin buena voluntad ni tampoco mala; sin esforzarse, cómo decir, sin predisposiciones y sin hacer dengues-.
Incluso, se explica que él mismo encontró un informe en el que se hablaba de este talento. considerado un enigma.
Paseando con Wheeler, le recuerda a Jacobo que ese don fue muy útil durante la Guerra. Se comprobó que había pocas personas que lo tuvieran, y aún menos quizá por entonces, ya que la guerra deforma la visión hasta extremos inconcebibles, la mitad de la gente ve fantasmas y brujas por todas partes y en la otra mitad se agudiza la habitual tendencia a no ver nada, y también a procurar no verlo (pág. 387).
El narrador manifiesta su preocupación por el efecto irreversible que pueden ocasionar las charlas despreocupadas, negligentes o descuidadas (careless talk). Asimismo, introduce en la conversación entre Jacobo y Wheeler, los recuerdos del viejo profesor sobre las sucesivas épocas bélicas. Durante ese tiempo, a los ciudadanos no sólo se les puso en guardia contra los posibles espías, sino que se les recomendó el silencio como norma general: se les encomendó que no hablaran, se les ordenó y se les imploró callar.
De pronto a la gente le fue presentada su propia lengua como enemiga invisible, incontrolable, inesperada e imprevisible: como la peor, la más asesina y la más temible, como un arma espantosa que uno mismo, cualquiera, podía activar y poner en funcionamiento sin que fuera posible saber nunca cuándo de ella partía una bala o no ... (pág. 409). Destaco la honda reflexión de Wheeler comparando el silencio impuesto a los ciudadanos con el de los muertos.
Sin duda, al profesor le complace hablar con Jacobo. Por su parte, Jacobo reconoce que la conversación le enseñaba, le instruía y le deslizaba ideas o se las renovaba, por no decir que le cautivaba. Por ejemplo, Wheeler asevera que:
- Nada se entrega tanto ni tan cabalmente como las palabras. Uno las pronuncia y al instante se desprende de ellas y las deja en posesión, o mejor dicho en usufructo, de quien se las ha escuchado. Ese puede suscribirlas, para empezar, lo cual ya no es grato porque en cierto sentido se las adueña; o rebatirlas, que no lo es tampoco; pero sobre todo puede transmitirlas a su vez ilimitadamente, citando la fuente o haciéndolas suyas según le convenga, según su decencia o según quiera perdernos y delatarnos, depende de las circunstancias; y no sólo eso, también puede adornarlas, mejorarlas o empeorarlas, tergiversarlas, sesgarlas, sacarlas de contexto, cambiarlas de tono, desplazarles el énfasis y así darles un sentido distinto y hasta fácilmente contrario del que tuvieron en nuestros labios, o cuando las concebimos. Y por supuesto repetirlas con absoluta exactitud, verbatim. (pág. 439-40).
Asimismo, Wheeler afirma que existe una permanente y universal disputa por hacerse con la palabra: en cualquier lugar concurrido, privado o público, hay decenas si no centenares de voces incontenibles pugnando por prevalecer o por abrirse paso, y el desideratum de cada una de ellas sería elevarse por encima de las demás y acallarlas: ya lo intentan, en la medida de lo tolerable. Volviendo al contexto de la guerra, el profesor recuerda el mérito de aquellos que fueron interrogados brutalmente y sin embargo nada dijeron, no soltaron prenda. Aunque la vida les fuera en ello, y la perdieran. (pág. 457).
El respeto y el cariño de Jacobo a su profesor se aprecia constantemente en las descripciones que realiza sobre sus gestos y forma digresiva de expresarse. Por ejemplo en el siguiente párrafo:
Se destapó el rostro con gesto lento y se lo vi fresco de nuevo, era admirable cómo se recobraba y recomponía tras sus momentos bajos o de cansancio o de obstrucción del habla, solía ser el interés -su maquinadora cabeza, o el afán de decir u oír algo, todavía algo- lo que lo reavivaba. O el humor también, una ironía, un donaire, una gracia- (pág. 459).
La confianza y el sosiego -señala Wheeler- son estados de ánimo que ha echado en falta. Rememorando su etapa de agente de inteligencia con Jacobo, habla del planteamiento que tuvo su grupo, el M16, el Servicio Secreto británico, en averiguar de qué serían capaces los individuos con independencia de sus circunstancias y conocer hoy sus rostros mañana.
Aunque este libro comienza con la frase -No debería uno contar nunca nada", Javier Marías ha demostrado cómo el pensamiento reiterado para entender la esencia desde múltiples perspectivas resulta indispensable. Así me ha pasado a mi, que he debido ampliar el plazo de préstamo de Tu rostro mañana para releer y señalar diversas ideas que exigían profundizar más en ellas a la hora de redactar este análisis literario.
NOTA: Dedico la reflexión de "Tu rostro mañana" a mi padre, Luis Jiménez-Pajarero Sánchez.
El jueves 19 de marzo, fecha en la que se recuerda a todos los padres, compartiré este espacio con los seguidores del blog. Por cierto, mi padre siempre manifestó su admiración por los viejos profesores, no de espíritu, sino de edad, precisamente la que procura la experiencia y el saber. En sus relatos solía identificarse con uno de ellos, tal es el caso del último que escribió, premonitorio a su muerte, El hombre feliz.
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Castillos de fuego, Ignacio Martínez de Pisón
El pasado 3 de diciembre asistí a la última charla del III Festival de Literatura de Lanzarote, FDLL25, dedicada al escritor Ignacio Martínez de Pisón, en la Casa de la Cultura Benito Pérez Armas, en Yaiza.
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| Seix Barral |
Su lectura me ha acompañado todo el mes de diciembre. Tuve que renovar su préstamo porque necesitaba más tiempo para reflexionar y escribir en el blog. Castillos de fuego es una novela de 698 páginas, dividida en 5 apartados que corresponden a distintos periodos: de noviembre de 1939 a junio de 1940 (primero), de julio a diciembre de 1941 (segundo), de abril a octubre de 1942 (tercero), de septiembre de 1943 a marzo de 1944 (cuarto) y de febrero a septiembre de 1945 (quinto).
En el primer periodo, el autor nos presenta a personajes claves como el falangista Matías que trafica con objetos requisados; Valentín, delator de la policía que persigue la obtención de un estanco para su madre y la expiación de su anterior militancia; el profesor de universidad, Basilio, sometido a un proceso de depuración; su hija Gloria, estudiante de inglés en una academia en la que coincide con Eloy, de quien se enamora y que se convierte en uno de los pilares de la novela; y Alicia, amiga de Gloria y taquillera de un cine en Bravo Murillo.
Martínez de Pisón describe las devastadoras secuelas de la guerra en edificios como el Hospital Clínico o las ruinas del Asilo de Santa Catalina, así como el contraste con otros barrios donde los bombardeos no habían hecho mella. Y, sin duda, también la realidad de las vidas elegidas para mostrar tanto sus difíciles situaciones como las de quienes, sin escrúpulos, ostentan el poder.
Por ejemplo, Eloy sueña con sacar a su hermano Bernabé de la cárcel. Hará lo imposible, incluso robar la recaudación en el cine donde trabaja Alicia, reuniendo 10.000 pesetas para pagar a un abogado que ha logrado un caso de libertad.
Somos testigos, a lo largo de la narración, de la tristeza, el dolor y las frustraciones que invaden hogares como el del propio Eloy, cuya madre no se levanta de la cama, tras la muerte de Mateo, su hijo pequeño, en un bombardeo; el del profesor Basilio, quien espera infructuosamente su regreso a las aulas de la universidad, mientras realiza funciones administrativas en la oficina de Félix Benítez, antiguo alumno agradecido por haberle hecho amar el Derecho; y también de la lucha clandestina de Amancio, Quintín, García, Eloy, Paniagua, Quiñones y demás camaradas. El autor destaca la valentía y resiliencia de todos ellos en su afán por derribar el régimen. Desgraciadamente, la mayor parte serán detenidos, vejados, y por sus ideas republicanas, ejecutados.
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| Martínez de Pisón |
Por otra parte, vemos la extrema dureza y superioridad en personajes como el comisario, los policías y Valentín durante los interrogatorios, lo que contrasta con quienes se esconden en el monte, movidos por una esperanza inagotable y una fe ciega en la victoria del Gobierno de la República de España con la ayuda de los aliados.
En el último periodo, en 1945, el escritor nos recuerda el sexto Desfile de la Victoria, celebrado el 1 de abril, como uno de los más deslumbrantes, ya que se pretendía enviar a los representantes extranjeros un mensaje de seguridad y fortaleza en un momento en el que el desenlace de la guerra en Europa estaba cercano. Además, relata la traición al profesor Trilla a manos de Eloy, así como el ensañamiento de Valentín, motivado por el rencor que siente hacia quienes han osado acercarse al estanco de su madre, encarnado primero en Lucio y, finalmente, en su objetivo más codiciado: Eloy.
Castillos de fuego es la primera obra que leo del escritor Ignacio Martínez de Pisón. Su estilo certero y profundamente riguroso me ha cautivado, así como algunos de los personajes del libro. Tal es el caso del profesor de universidad Basilio, quien representa un alma bondadosa. Destaco una de sus reflexiones, recogida en la página 235, donde recuerda las palabras de una carta de su amigo Demófilo dirigida a su nieto:
Destierra de tu alma el orgullo, la soberbia y la vanidad. Sé sencillo, afectuoso y benévolo, sobre todo con los del estado inferior al tuyo. Ampara a los débiles...
Otro ejemplo corresponde a la detención de Dionisio Ridruejo, momento en el que se hace alusión al libro "Poesía en armas" (pág. 436). Trascribo la frase:
Tal vez, si todo el mundo leyera algo de poesía de vez en cuando...
Agradezco a Ignacio Martínez de Pisón que haya elegido la posguerra como eje conductor de la novela. Uno de mis asuntos pendientes es ahondar en la vida de mi abuelo, Luis Jiménez-Pajarero Miranda, militar de Infantería que no apoyó la rebelión de Franco. Por este motivo estuvo preso, primero en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, en Francia, y después en Barcelona, en el castillo de Montjuïc. Durante la transición democrática fue indultado, pero su sufrimiento ha supuesto una herida abierta para toda nuestra familia. En el siguiente enlace puede leerse la elegía IX que mi padre le dedicó, y que forma parte de su poemario Versos entre tinieblas.
Sobre el autor
Nace en Zaragoza en 1960 y reside en Barcelona desde 1982. Es autor de más de 15 libros, entre los que destacan las novelas La ternura del dragón (1984), Carreteras secundarias (1969), El tiempo de las mujeres (2003), Dientes de leche (2008), galardonada con el Premio San Clemente y el Premio Giuseppe Acerbi, El día de mañana (2011), por el que recibió el Premio de la Crítica, el Premio Ciutat de Barcelona y el Premio de las Letras Aragonesas, La buena reputación (2014), Premio Nacional de Narrativa y Premio Cálamo al Libro del Año, Derecho Natural (2017), Fin de temporada (2020) y Castillos de fuego (2023).
También ha publicado los ensayos Enterrar a los muertos (2005). que obtuvo los Premios Rodolfo Walsh y Dulce Chacón y fue unánimemente elogiado por la crítica en varios países europeos, y Filek. El estafador que engañó a Franco (2018), y el libro de relatos Aeropuerto de Funchal (2009).
Su obra está traducida a una veintena de idiomas.
Los alemanes, de Sergio del Molino
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| Ed. Alfaguara |
El autor menciona tres citas al inicio de su obra, de Denis Diderot, Franz Schubert y Hannah Arendt. Transcribo la última, tomada del libro Eichmann en Jerusalén, escrito por la filósofa y periodista:
Únicamente en sentido metafórico uno puede decir que se siente culpable no por lo que uno ha hecho, sino por lo que ha hecho el padre o el pueblo de uno. (Moralmente hablando, casi tan malo es sentirse culpable sin haber hecho nada concreto como sentirse libre de toda culpa cuando se es realmente culpable de algo).
Sergio del Molino explica, en la página 319, que el germen de esta historia nació hace unos cuantos años, cuando adquirió unos documentos antiguos en una librería anticuaria. Entre ellos se encontraban algunos panfletos con discursos de Goebbels y de otros jefes nazis, publicados en España a comienzos de los años cuarenta con el sello del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, que los editaba, aunque estaban datados en Zaragoza. Un amigo historiador le comentó que se trataba probablemente de propaganda destinada a los alemanes del Camerún, lo que acabó convirtiéndose en una fuente de inspiración literaria y de reflexión, ya que conecta con uno de los temas recurrentes de su obra: el desarraigo y la identidad.
El historiador amigo que le puso tras la pista se llama Severiano Delgado, bibliotecario de la Universidad de Salamanca. Por otra parte, el autor menciona a Pablo Bieger, un abogado madrileño que le cedió su interesante archivo, que incluía colecciones de fotos y objetos de su abuelo, traídos en su regreso de Camerún. Aunque al nieto le hubiera gustado escribir la historia de su abuelo y su familia de origen alemán, finalmente ha sido Sergio del Molino quien ha creado esta ficción basada en los hechos siguientes. En la página 11, leemos:
El 2 de mayo de 1916, los vapores Cataluña e Isla de Panay atracaron en el puerto de Cádiz. Transportaban a seiscientos veintisiete alemanes procedentes de la colonia de Camerún, conquistada por los aliados en febrero de ese mismo año, en uno de los episodios menos conocidos y menos comentados de la Gran Guerra. En lugar de rendirse a sus enemigos, los alemanes se entregaron a las autoridades españolas en Guinea. España, como potencia neutral, los acogió como internados. Ya no abandonaron el país y se instalaron, sobre todo y en otras ciudades, en Alcalá de Henares, Pamplona y Zaragoza. Pronto se harían famosos y serían conocidos como los alemanes del Camerún.
Sergio del Molino sitúa la narración en Zaragoza y nos presenta a una familia constituida por 3 hermanos: Eva, Fede y Gabi, músico renombrado que acaba de fallecer, motivo por el cual se reúnen con ocasión de su entierro. El autor nos descubre los verdaderos sentimientos de cada uno de ellos mediante el uso de la primera persona. De este modo, en el primer capítulo sabemos, a través de los recuerdos de infancia de Fede, que la familia solía ir al cementerio los sábados para limpiar las lápidas. Allí aparece Berta Klein, la mejor amiga de Gabi en el colegio, profesora de Física y residente en Hannover, con quien también coincidían al cumplir la tradición semanal.
Eva es abogada, con un futuro prometedor, y se encuentra en un momento de despegue político; Fede es profesor de filosofía en la Universidad de Ratisbona. El bienestar económico de la familia procede de su bisabuelo, Hans Schuster, quien se dedicó en Hamburgo al gremio de la charcutería, oficio que heredó su hijo, Juan Schuster, padre de Eva, Fede y Gabi.
El autor de Los alemanes desvela, a través de los diálogos interiores de los protagonistas, confesiones como el escaso apego de los hijos hacia el padre, la sensación de una madre ausente, el amor que Berta sintió por Gabi y el orgullo por su abuelo Oskar, emprendedor y generoso con su comunidad, marcado por los avatares bélicos y superviviente tras regresar a Barcelona en abril de 1954 con los últimos voluntarios de la División Azul.
En pleno duelo ocurre un hecho que sume en el desconcierto a Eva y Fede: una organización israelí los amenaza con sacar a la luz el pasado familiar, de corazón y carnet nazis. Tanto el ascenso laboral de Eva como la cátedra de Fede se tambalean. A ambos se les enseña una foto del bisabuelo, Hans Schuster, en un equipo de fútbol en Camerún. Eva consulta entonces un libro que tiene en casa sobre la historia de la colonia alemana en Camerún, desde la ocupación de Victoria por Von Bismarck en 1884 hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Justo 30 años. Sin embargo, no se mencionaba la salida de su familia en 1916 ni se narraba el desmoronamiento del sueño africano de aquellos alemanes, que constituía el libro del Génesis de su familia.
Los datos que manejaban los chantajistas incluían la generosa ayuda de los Schuster a compatriotas arios, financiando la huida de criminales o invitándolos a quedarse con la intención de mantener el Tercer Reich.
Eva tira del hilo del carrete y asocia la ruina de la fábrica familiar de salchichas con las silenciosas gestiones de su padre en Alemania. Afortunadamente, decidió liquidar la empresa antes de que los inspectores de Hacienda se lanzaran sobre ellos. Ahora intuye el destino del cuantioso desvío de fondos: sus amigos nazis.
Por otra parte, los recuerdos siguen revelando las carencias afectivas y las frecuentes discusiones políticas entre Gabi y su padre. Cuando Juan Schuster se marchaba a Hamburgo, donde afirmaba tener algún negocio, se respiraba paz en el hogar. La madre, a la que Gabi llamaba "joven decadente", cultivaba entonces su afición: interpretar y escuchar la música de Edvard Grieg, en especial las suites de Peer Gynt. Nadie echaba de menos al padre.
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| El triunfo de la muerte (Anónimo, 1440-46, Palermo). Fresco |
Asimismo, le habla de su enfermedad oncológica y cómo su abuelo consideraba al suyo, Juan Schuster, un hombre ingenuo que fue manipulado por los nazis, algo que también Gabi sospechaba.
Finalmente, la noticia sale en la prensa, hecho que supone mencionar a otros miembros de la familia, como a Gabi y su declive musical, a causa del alcohol. Los secretos de los Schuster afloran y Eva toma una decisión. Al fin y al cabo son sus muertos.
Fede también se convierte en punto de mira con palabras de desprecio en Internet. La Universidad lo relega en el último semestre a impartir sólo dos cursos quitándole los de mayor importancia, como los del doctorado. Es consciente de que es una víctima y que le han castigado por nacer en una familia y, sobre todo, por tener una hermana a la que no se ha podido corromper. Ella ha perdido mucho más que él, su futuro. Él, en cambio, el pasado, y un presente que no le gustaba. Una verdadera heroína.
La novela finaliza en el cementerio alemán, lugar que vuelve a reunir a familiares y allegados. En esta ocasión, de Berta. Han pasado dos meses de la ausencia de Gabi y todos recuerdan que a ambos los unía la música como el gusto por Schubert, el compositor de las cosas inacabadas, como inacabada quedó la vida de los dos amigos. Transcribo la siguiente cita de Schubert en su diario:
Nadie comprende el dolor del otro, y nadie comprende la alegría del otro. Siempre pensamos ir hacia el otro, pero lo único que hacemos es pasar unos al lado de otros. Qué padecimiento para quien se da cuenta de esto (página 316)
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Nihil obstat: Nada se opone.... (y cada vez menos a manifestar lo que siento y me sucede)
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