La isla en llamas, de Mar Arias Couce

Feria de Artesanía (12.09.2026)

El 12 de septiembre acudí a la Feria de Artesanía de Mancha Blanca. Al pasar por el stand del servicio de publicaciones del Cabildo de Lanzarote, me fijé en sus estanterías que, como todos los años, destacaban por su buena selección de  ejemplares. 


Cuando vi la portada de La isla en llamas en una estantería, me alegré sobremanera. Sabía que era la primera novela de la periodista Mar Arias Couce y que la editorial Siete Islas la acababa de publicar. Me la llevé y, al día siguiente, comencé a leerla. 

La reflexión de su cita inicial me impulsa a detenerme. Se trata de una frase que le dice el poeta romano Virgilio a Dante (canto I, verso 76) en la Divina Comedia (s. XIV):

«Ma tu perché ritorni a tanta noia?»

«Pero tú, ¿por qué regresas a tanta pena?»

Forma parte del poema «Infierno», de Jorge Guillén, elegido por la autora para el inicio del libro. Es, realmente, la esencia de la narración que iremos descubriendo en sus páginas: una referencia a la capacidad que tiene el ser humano de provocar la destrucción y a cómo, finalmente, la historia es testigo de sus actos.

Así me adentro en una noche de San Juan, un 23 de junio, en forma de trastorno psicológico. La piromanía que sufre uno de los protagonistas es la clave. Este hecho nos conduce a un verano de intenso calor en el que se producen quemas de contenedores y el hallazgo de un cadáver desconocido. Tanto las fuerzas de seguridad como la población están en vilo.

A través de la vida del matrimonio formado por Miguel Toledo, inspector de la Policía Nacional, y Berta Muñoz, periodista, se nos describe la evolución cada vez más grave de los incendios de contenedores, a la que se suma una huelga de basura. Estas noticias negativas contrastan con las habituales noticias veraniegas de las fiestas de los pueblos. Por otra parte, la autora nos muestra los fuertes vínculos de amistad que la pareja posee, entre ellos con Paco (policía local) y Gabi (bombero), quien pasa por una etapa delicada a raíz de su separación conyugal. 

Asimismo, constatamos la acertada crítica que Mar Arias Couce efectúa a una sociedad que a veces:

* es carente de civismo (no se depositan los enseres en el punto limpio, no se llama al servicio de recogida para que se ocupe de ello o se dejan esparcidas las bolsas de basura por doquier);

* denosta a los inmigrantes al considerarlos culpables de los robos;

* está representada por cargos políticos que obran en su propio beneficio.

En sus páginas también hay una enorme preocupación por el racismo, representado en los menores marroquíes Rachid y Brahim. No obstante, la autora se reserva el derecho de brindar un futuro mejor, como seremos testigos al final gracias a la oportunidad que se le ofrece a Brahim.

La temperatura de la novela sube cada vez más, alcanzando el nivel abrasador de la quema de contenedores, el calor del mes de julio que no da tregua, la gran cantidad de dinero invertido en la adquisición de los nuevos contenedores y un segundo asesinato. Sin embargo, Berta está decidida a investigar qué ocurre en realidad, por lo que se desplaza a Madrid para hablar directamente con la empresa distribuidora de contenedores al ayuntamiento. A su regreso a la isla, comprobará que la lista de sospechosos ha aumentado.

En La isla en llamas también hay espacio para la belleza del paisaje de Lanzarote y su rica gastronomía. La autora nos describe con todo detalle la calma que transmite una paradisíaca cala acompañada de un exquisito arroz, un baño en las piscinas naturales de Los Charcones o un paseo por el Paisaje Protegido de La Geria, poniendo en valor su vino de malvasía. 

En Berta reside el alter ego de Mar Arias Couce. Lo observamos en la página 22, cuando la autora recuerda estos momentos: a los 15 años, cuando salía del instituto los viernes e iba a la biblioteca a por libros para pasar el fin de semana; y a los 18 años, cuando tenía el carné de cuatro bibliotecas y su mesilla de noche era una fiesta literaria constante. Asimismo, se aprecian claras similitudes como la profesión  periodística y el desempeño laboral en un medio de comunicación insular (el diario digital El Noticiero). Por otra parte, en el hogar es evidente la estabilidad de su matrimonio, la ilusión por viajar (una necesaria desconexión del exceso laboral de la pareja) y la ternura que siente por sus mascotas (los gatos Gofio y Bagheera).

¿Se acabará la huelga de limpieza en la isla volviendo a la normalidad? ¿Descubrirán las fuerzas de seguridad quién es el pirómano? ¿Y al autor o autora de los asesinatos?

Os recomiendo que leáis la primera novela de Mar Arias Couce, que mantiene la intriga hasta el final con un trasfondo social relevante donde priman el interés por lograr el bienestar de la ciudadanía, la importancia de tratar los trastornos psicológicos a tiempo, la necesidad de atajar la corrupción y la capacidad de salir a flote en los momentos más oscuros. 

Todos estamos expuestos en nuestra trayectoria vital a perder el rumbo, pero también a subir la montaña para encontrar la felicidad. No me cabe la menor duda de que La isla en llamas es un ejemplo magnífico de ello. ¡Enhorabuena, Mar!

Dedicatoria

Le dedico este espacio de reflexión a mi familia, donde está siempre mi hogar, tanto físico (a pesar de la distancia) como emocional. Mi vida está llena de casualidades  —como esta vez en el caso de Mar Arias Couce — que voy interpretando con el tiempo. Una de ellas es el nombre de Berta:

Su elección en La isla en llamas me trajo gratos recuerdos relacionados con mi infancia en Barcelona. Allí residía mi abuela Cary, quien decía que un hogar acogedor era «una casita de Berta». 

Este hecho ha motivado que tenga una pequeña tabla con este nombre en la terraza de mi piso. Es un guiño a mi querida abuela paterna y un regreso a ese hogar entrañable en la calle Móstoles.

Otra coincidencia es la llamada de mi hija Marina, que vive en Madrid, mientras escribía en el blog. Entre otras cosas, me comentaba que la tarde del domingo 18 de octubre iba a la Fundación Canal con su amiga Debs a ver una exposición. 

—¿Ah sí? ¡Qué bien! — respondí—. ¿Cuál es? 

Al escucharla, me llevé una sorpresa. 

—Mamá, es sobre El infierno de Dante —me informó. La acaban de inaugurar y se puede visitar hasta el 5 de enero de 2027. 

—¿Sabes, hija? —proseguí—, precisamente la autora de la novela que estoy releyendo hoy ha citado esta primera parte de la Divina comedia... ¿Te acuerdas de Javier Sáenz? Es su marido. 

—Sí, claro —aseveró Marina, volviendo a aquella etapa feliz en la que asistió, siendo una niña, a un curso de fotografía que Javier impartió para el Ayuntamiento de Tías. 


Bejeque del malpaís (Foto de Marina Bryant)

Una de las imágenes de flora autóctona y endémica que captó Marina con él (en las agradables salidas de campo en grupo) embellece mi fondo de Facebook. Es un precioso bejeque del malpaís.

No la he querido cambiar desde entonces, ya que me recuerda la primera mirada de Marina tras una cámara, germen de su vocación, puesto que años después eligió estudiar el grado de Cinematografía y Artes Audiovisuales, convirtiéndose en técnica de iluminación. 

Con Mar, además, presenté el libro Sandalias de plata, de Pepa González, en el hotel Miramar el 28 de noviembre de 2013. Al leer el enlace, compruebo la satisfacción que supone haber redactado a modo de crónica estos encuentros ilusionantes y disfrutarlos de nuevo. Ya no recordaba que le había escrito incluso un relato a Pepa. Trece años después, es Mar quien ocupa un destacado lugar en este camino de letras.

También pienso en la casualidad del apellido Arias. En el caso de la autora de La isla en llamas, lo recibe de su padre y yo de mi madre (heredado de abuelos nacidos en Asturias). 

Finalizo señalando que hay otra fecha ligada a este libro: el 12 de septiembre es el cumpleaños de mi marido, Thomas. Ese día suelo elegir un restaurante especial para celebrarlo. Esta vez fue en Tinajo con la idea de ir por la tarde a visitar la Feria de Artesanía en Mancha Blanca. No hay duda de que los actos de amor son recompensados: la primera novela de Mar Arias Couce se convirtió en un potente imán desde la estantería del stand del servicio de publicaciones del Cabildo de Lanzarote. Nuestras miradas convergieron y sentí que el fósforo prendía. 

Una vez leída, supe que se presentaba el 1 de octubre en la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz, en Arrecife. Me puse en contacto con Mar a través de Instagram y le dije que me hubiera encantado compartir con ella ese momento, igual que con Ismael Lozano Latorre, pero este curso académico trabajaba en turno de tarde. Así que la dedicatoria del libro quedaba pendiente.

Hoy, de nuevo por casualidad, he visto en las redes sociales de Mar y Javier que este fin de semana han recorrido la isla y han realizado fotos que muestran las múltiples situaciones que la autora ha plasmado en sus páginas: bolsas de basura alrededor de los contenedores, muebles en las calles, suciedad y caos... Y destacando, por encima de todo, La isla en llamas, símbolo de protesta y denuncia. 

En efecto, Mar, yo sí lo he entendido.

Sobre la autora

Fotografía: Javier Sáenz
Mar Arias Couce nació en Cartagena, creció en Cáceres y lleva veintisiete años viviendo en Lanzarote, el lugar en el que más tiempo ha pasado. 

Estudió Ciencias de la Información, sección Periodismo, en Madrid, y ha trabajado en diferentes medios de prensa escrita. Actualmente es la coordinadora del periódico Lancelot y del diario digital de Lanzarote Medios.

Le gusta leer, el cine, la música y escribir.

La isla en llamas es su primera novela, aunque ya había publicado con anterioridad el libro de cuentos El hombre al que le gustaban las manzanas, con el servicio de publicaciones del Cabildo de Lanzarote.


Os sugiero que leáis la siguiente entrevista en Mass Cultura  (edición octubre 2026).



Gracias a Pilar Fariña Cambero

Pilar Fariña Cambero (CIFP Zonzamas)

Todavía recuerdo el último claustro, el 16 de septiembre, en el que Pilar Fariña Cambero leyó en voz alta un agradecimiento coral en el salón de actos del CIFP Zonzamas. 

Todos escuchamos conmovidos cómo se refería a cada una de las personas y departamentos con los que había compartido su dilatada etapa laboral. Se notaba la emoción en su voz, fruto del recuerdo de tantos años trabajados y de la estrecha colaboración con muchos compañeros y compañeras.

Pilar fue mencionando con inmenso cariño nombres y situaciones; algunas de batalla educativa y otras de alabanza por los servicios prestados. En medio del silencio respetuoso, fuimos testigos de su gran memoria y generosidad hacia los presentes y también hacia los ausentes, como fue el caso de Esther Cabrera (departamento de Formación y Orientación Laboral),  verdadero soplo de aire fresco desde que la conoció.

El manantial evocador de Pilar era caudaloso y discurría siempre en un tono entrañable. Así fue la referencia a Antonio Unquiles (departamento de Administración), con el que formó un equipo fantástico durante 21 años (Pilar aseveró que sin él hubiera sido complicadísimo sacar el trabajo adelante); a las compañeras y compañeros del «principio de los tiempos» (Evangelina, Begoña, Loreto, Montse y Nicolás); a Carmelo Marrero, por haber ayudado religiosamente todos los meses de julio en Secretaría con la interpretación de normativas y miles de dudas planteadas; a Toni Carnicé, por sus reflexiones, que siempre le han llenado el alma; a Ale por su energía y compromiso; al departamento de Informática; a Paz Fernández, por los proyectos en los que se han embarcado juntas, al departamento de Hostelería y Turismo, del que puntualizó que nunca le había fallado...

Entonces, la magia de las coincidencias se hizo visible. Mientras grababa las palabras de Pilar con furtivas lágrimas, escuché mi nombre:

«Gracias a Syra por lo pendiente que está siempre del personal de Administración y Servicios, por tus interesantes charlas sobre arte y literatura, y por mantenernos siempre informados de los eventos culturales de la isla». 

¡Hasta aquí el vídeo! Ya no pude disimular más y tuve que optar por coger el abanico y darme aire. Tanto la emoción como el intenso calor que hacía en el salón de actos aconsejaban su uso.

En ese momento, Pilar no sabía que se le estaba preparando una sorpresa para el 17 de septiembre, coincidiendo con su último día de trabajo en el CIFP Zonzamas. Los cuchicheos eran frecuentes y el fiel equipo de Conserjería se acercaba sutilmente a los departamentos para avisar del «gran pasillo» que se tenía pensado hacer alrededor de las 13:00 h en la planta baja. Aún conservo el audio que me mandó Ely sobre las 11:00 h, al no encontrarme en la mañana por el centro. Era un recordatorio de ese jueves tan especial en el que también me explicaba que tenían la intención de poner música de fondo y finalizar ese entrañable homenaje con un ramo de flores que Isaac, el director, le entregaría a Pilar.



Le sugerí a Ely que grabaran un vídeo. Me hubiera encantado compartir ese privilegio, pero los jueves tengo turno de tarde, a lo que se sumaba que no disponía de coche. En efecto, cuando recibí la grabación horas después, comprobé que la sorpresa había salido tal como su alegre voz lo había predicho entre susurros. 

Se veía claramente a Ely que abría la puerta de Conserjería y acompañaba a la homenajeada en el recorrido, siendo su apoyo firme entre vítores, aplausos y palabras cariñosas que se oían por doquier mientras Pilar avanzaba a paso lento, impresionada al ver a tantas personas en la planta baja. De lo que no era consciente es de que faltaba aún más profesorado por estar todavía en clase. El timbre puntualmente sonó a las 13:05 h y entonces bajaron aún más docentes. 

«Pilaaar, Pilaaar», decían todos al mismo ritmo que los inconfundibles acordes mexicanos animaban el ambiente y le salían al paso espontáneas muestras de cariño. Pilar llegó hasta el final, donde la esperaba Isaac Molina con un precioso ramo de flores que le entregó con un cálido abrazo.

De nuevo, Pilar se vio envuelta en besos y aplausos, formándose una hilera de buenos sentimientos: Mario, Mª Carmen, Víctor, Guacy, Ely, Emi, Ani, Toñi, Esther, Roberto, Nicolás, Juan...

Entonces, con una amplia sonrisa, pronunció un sincero y pausado «Gracias» añadiendo:

— Me voy de viaje el sábado — y levantó el brazo en actitud triunfante.

Ovación general.

Nota:

Dedico este espacio a Pilar Fariña Cambero en el día de su onomástica, 12 de octubre de 2026.

Sirva esta crónica como reconocimiento a la labor de una compañera que ha dejado tanta huella en el CIFP Zonzamas, incluida la enorme labor solidaria.

Pilar Fariña Cambero (10 de abril de 2026)

Recordaré siempre los pequeños detalles que nos hacían felices a ambas, como los puntos de lectura: Pilar conserva el tulipán de madera que le regalé tras mi estancia de movilidad Erasmus+ en Ámsterdam, y yo el que me trajo de sus vacaciones en Budapest, que ahora marca la página del libro que me estoy leyendo.

Gracias también por ser un verdadero pilar. Así lo demostró llegando al final del relato «A Mila, mi segunda madre» y sentir conmigo, de corazón, su pérdida.

El envío mensual por wasap de la guía Mass Cultura seguirá siendo un vínculo con Pilar, como manifesté en la velada literaria del 10 de abril 2026 (a quien, por cierto, deja en herencia a Alejandro Sánchez).

Tampoco se me olvidará felicitarla, cada 20 de diciembre, el día de su cumpleaños, porque como le sucedía al poeta y dramaturgo Federico García Lorca:

«Creo profundamente en la amistad y en la alegría como un deber y así me gusta recordarlo».


COMENTARIOS 

Pilar Fariña: Ohh Syra. ¡Cómo escribes, chiquilla! Me acabo de emocionar muchísimo. El mejor regalo de día de Santo. Gracias infinitas. A mi familia le ha encantado. 

Mª Jesús García: Precioso y emotivo, Syra, como todo lo que escribes. Me ha hecho vivir su homenje como si hubiera estado presente. Gracias y un abrazo.

Tony Carnicé: ¡Muchas gracias, Syra! Sentido y generoso homenaje el que le dedicas a Pilar y a quienes ya ella había destacado generosamente. Fuerte abrazo, compañera.

Loreto Mendoza: Precioso y muy emotivo. Me encantó.

Toñi: Lo acabo de ver. Muy emotivo. Gracias, Syra.

Antonio Unquiles: Hola Syra. ¡Qué bonita recopilación de la despedida de Pilar! ¡Qué bonito homenaje y recuerdo, muchas gracias!

Nicolás Rodríguez: ¡Buenos días! Muy bonito y emocionante. Muchas gracias, Syra.

Víctor Quintana: Muy bonito. Me encantó.

Guaci: Súper bonito, Syra.

Mario Brito: Muy bonito

Ana Rijo: Muy bonito, Syra

Federico García Lorca, el Romancero gitano y Ruta Teatralizada en Madrid

El jueves 27 de agosto me dirigí por la mañana temprano a la Biblioteca del Centro Cívico, en el barrio de San Francisco Javier, con el deseo de pedir en préstamo un libro de Federico García Lorca. A las 15:20 h tomaba un avión a Madrid y, aunque ya tenía preparado Cuentos verdaderos de Rosa Montero (Penguin Random House) para el trayecto, siempre me llevaba como mínimo dos.

Portada

Además, durante mi estancia en la capital, tenía reservada una ruta teatralizada sobre el genial poeta, hecho que me motivaba a ahondar en su literatura.  

Allí estaba Marga, la bibliotecaria, quien puso una ficha nueva al ejemplar de Poema del Cante Jondo y Romancero Gitano que elegí. Por cierto, muy usado. Como siempre, disponía de dos semanas para su lectura.

En el vuelo de Air Europa UX9076 opté por comenzar con el primer cuento de la periodista («Se acabaron los paraísos»), que se trata realmente de un reportaje —como los demás que conforman el libro— escrito para el periódico El País. 

Llegué a casa de mis suegros, en la calle Arcipreste de Hita, tras unas vicisitudes con la línea de metro, ya que la estación de Nuevos Ministerios estaba en obras. Desde que fallecieron ambos, la casa está vacía, pero de alguna manera siento su presencia. Así me ocurrió aquella noche en la habitación que suelo ocupar siempre que me alojo allí.

Me extendí en la cama más cercana a la ventana. Estaba cansada del viaje. Planifiqué las visitas que quería realizar el viernes 28 y el sábado 29 de agosto en Madrid. Al terminar, me levanté a beber un vaso de agua y me fijé en la estantería llena de libros que ocupaba el rincón de la pared. Acaricié algunos. La mayoría estaban empolvados y, suplicantes, requerían que les prestara atención. Leí sus títulos y, en efecto, algunos eran para mí verdaderos imanes. 

Uno de ellos estaba forrado con un papel de color plateado. «¡Qué curioso!» pensé. Lo cogí y lo abrí con cuidado: Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca. Entonces, me estremecí. Era un libro de mi suegra, a la que prefiero llamar mi segunda madre. Sin duda, Mila estaba allí. Lo hojeé y lo puse en la mesilla junto a la publicación de Ediciones Cátedra del año 1985 que había tomado prestado por la mañana de la biblioteca. Elegí esta última y me introduje de nuevo en el universo lorquiano. Tenía muy reciente la fecha recién cumplida del asesinato del poeta, el 18 de agosto de 1936. 

En la introducción se afirma que Federico García Lorca es el poeta más conocido y más leído en el mundo. Sus libros de mayor fama y difusión son Poema del Cante Jondo (Madrid: Ulises, 1931) y Romancero gitano (Madrid: Revista de Occidente, 1928). Hay que fijarse en las fechas de creación y publicación de ambos. Poema del Cante Jondo se escribe en noviembre de 1921 y se publica diez años después. En cambio, Romancero gitano fue terminado en 1927 y publicado en abril de 1928. Por tanto, se puede clasificar como poesía temprana. La presencia de Andalucía está en los dos libros mencionados. 

La mayoría de la poesía lorquiana cabe bajo la denominación de poesía temprana, aunque Poeta en Nueva York es de corte vanguardista (transición), mientras que Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y Diván del Tamarit son poesías maduras y complejas.

Lorca es considerado un artista polifacético dotado de cualidades de poeta, dramaturgo, músico, pintor y actor. Representa la emoción a través del duende, es decir, el espíritu de la tierra y el hombre de mayor cultura de sangre. Poseedor, como decía Goethe sobre el violinista italiano Paganini (1782-1840), de:

«un poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica».

Es muy interesante la siguiente reflexión de Vicente Aleixandre (1898-1984), que nos lleva a esta asombrosa capacidad asimilativa de Lorca cuando dijo:

El poeta es el ser que acaso carece de límites corporales. Su silencio repentino y largo tenía algo de silencio de río, y en la alta hora, oscuro como un río ancho, se le sentía fluir, fluir, pasándole por su cuerpo y su alma sangres, remembranzas, dolor, latidos de otros corazones y otros seres que eran él mismo en aquel instante, como el río es todas las aguas que le dan cuerpo, pero no límite.

¿Qué significa el cante jondo para Lorca? Destaco algunas de las expresiones formuladas por el joven poeta en una conferencia cuando tenía 23 años:

* Las canciones más emocionantes y profundas de nuestra misteriosa alma... la parte más dinámica de nuestro canto...

* Una de las creaciones artísticas populares más fuertes del mundo...

* El andaluz, con profundo sentido espiritual, entrega a la Naturaleza todo su tesoro íntimo con la completa seguridad de que será escuchado.

* Lo que no cabe duda es que la guitarra ha construido el cante jondo. 

Por otra parte, todos los biógrafos de Lorca señalan la importancia del medio rural en su trayectoria literaria: ambiente de coplas, de supersticiones, de tradiciones locales, de creencias populares, de romerías como la de Moclín, de historias de bandoleros y héroes populares. Aseveraba el poeta:

«El campo me gusta más que nada. Allí vivo, corro, trajino en faenas campesinas dos horas y escribo cinco. Donde mejor escribo es en el campo». (página 63)

«A mí me interesa más la gente que habita el paisaje que el paisaje mismo. Yo puedo estarme contemplando una sierra durante un cuarto de hora; pero enseguida corro a hablar con el pastor o el leñador de esa sierra. Luego, al escribir, recuerda uno estos diálogos y surge la expresión popular auténtica. Yo tengo un gran archivo en los recuerdos de mi niñez de oir hablar a la gente. Es la memoria poética y a ella me atengo». (página 64)

Sobre Poema del Cante Jondo, Lorca escribe que su ritmo es estilizadamente popular y saca a relucir cantaores viejos y a toda la fauna y flora fantásticas que llena sublimes canciones como «El Silverio», «El Juan Breva», «el Loco Mateos», «la Parrala», «el Fillo» ... ¡ y la Muerte! El poema empieza con un crepúsculo inmóvil y por él desfilan «La siguiriya», «la soleá», «la saeta» y «la petenera». El poema está lleno de gitanos, de velones, de fraguas... tiene hasta alusiones a Zoroastro. 

El Romancero Gitano representa la universalización del gitano —o la agitanización del universo—, el llevar a propósito al nivel de mito esa misma sensibilidad gitano-andaluza que emana del cante. Se trata de un libro de muchísima elaboración artística. Cuando se publica en 1928 constituye un éxito casi desmedido. Es considerado un retablo cósmico en el que se encuentra el mundo natural, el mundo espiritual, las razas y los ríos: todo se ve como una parte de Andalucía que cobra dimensiones de mundo o universo: gitanos, judíos, romanos, niños y contrabandistas; planetas y arcángeles. Todos andaluces. Todos forman parte del solo personaje que es la Pena andaluza, y la Pena se infiltra igualmente en el tuétano de los huesos como en la savia de los árboles: sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los árboles, en todo. 

El viernes 28 de agosto por la tarde tengo la reserva para la ruta guiada El Madrid de Lorca. La mañana la dedico a otros intereses culturales. Comienzo desayunando en la cafetería Argos, ubicada en la calle de Meléndez Valdés, muy cerca de casa de mis suegros. 

Mientras me tomo el café busco información sobre el nombre de esta calle por la que tantas veces he transitado. Juan Meléndez Valdés nació en Ribera del Fresno (Badajoz, 1754) en el seno de un hogar campesino. Estudió Derecho en la Universidad de Salamanca, donde ejercería como catedrático de Humanidades desde 1781. La muerte de sus padres le hizo refugiarse en la amistad y estrechar la relación con su hermano Esteban. Escribió poesía y se conviertió en el poeta con mayor producción lírica del siglo XVIII. Murió en Francia en 1817. 

Instituto Cervantes (C/ Alcalá, 49)
A continuación cojo el autobús 100% eléctrico de la línea 001. Se trata de una ruta gratuita que conecta Moncloa con la estación de Atocha Renfe. En el trayecto observo el cielo azul de Madrid y sus edificios emblemáticos, como el del Instituto Cervantes (calle de Alcalá, 49. Me acuerdo de mi amiga Asun, doctora en Filosofía, que ha impartido clases aquí. Precisamente voy a quedar con ella al día siguiente para visitar el Museo de Historia y comer juntas.

Esta imponente institución educativa ocupa el edificio de las Cariátides (antigua sede del Banco del Río de la Plata). Es obra (1910-18) de los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. Las cuatro esculturas de forma femenina (cariátides) fueron talladas por Francisco Asorey (Pontevedra, 1889-Santiago de Compostela, 1961).


Me bajo en la parada del Paseo del Prado. Mi intención es ir al Casón del Buen Retiro (calle de Alfonso XIII, 28) y contemplar el fresco de Luca Giordano que hay en la biblioteca. Desde que lo mencionó Javier Sierra en el Plan Maestro, he tenido el anhelo de contemplarlo. 

Al llegar, una vigilante de seguridad me indica que las visitas se realizan los domingos, a las 12 h, con la entrada del Museo del Prado. ¡Mi gozo en un pozo! Entonces, le comento mi deseo de acceder a la biblioteca como usuaria para consultar la vida y obra de Luca Giordano (Nápoles, 1634-1705). Me facilita la llave de una taquilla y deposito allí todas mis pertenencias, a excepción de la botella de agua, el móvil y una libreta con un bolígrafo (con la portada Sabor Quijote, a la que tengo especial cariño,  regalo de Iria y Marta, dos alumnas del curso académico pasado que me la trajeron de Fitur 2025). 

Abro la puerta con sumo cuidado y se produce el milagro al mirar hacia arriba: la obra pictórica es inmensa. El bibliotecario, en primer término desde el mostrador, se ofrece a ayudarme. Le pido bibliografía sobre Giordano y me conduce a una sala con varios manuales. Elijo una monografía con el título Lucas Jordán y la Corte de Madrid (Caja Inmaculada, 7/7/2008-Zaragoza).

Convento Los Jerónimos (28.08.2026)

Me siento y comienzo a tomar notas con el impulso constante de girar el rostro hacia el gigantesco fresco y hacer una foto. Todavía no es el momento. Ya me advirtió la vigilante de seguridad que, a este espacio la gente, en su mayoría relacionada con Historia del Arte, viene a investigar. 

Me concentro en mi propio análisis de la decoración del Casón del Buen Retiro: formaba parte del Palacio del Buen Retiro, edificio construido por el conde-duque de Olivares como palacio de recreo para el rey Felipe IV (Valladolid,1605 - Madrid,1665), anexo al monasterio de San Jerónimo el Real (por cierto, donde se casaron mis padres). (Nota: Ver imagen a la derecha).

Antiguamente se trataba del Salón de Baile del Palacio.  No puedo resistirme más: levanto la mirada y experimento una especie de apoteosis. El fresco representa la Alegoría del Toisón de Oro (la Orden del Toisón de Oro había sido fundada por Felipe III el Bueno, duque de Borgoña, en 1430). Está rodeado de las virtudes, dioses de la antigüedad y los territorios bajo la Corona española. 

Vuelvo a las páginas del libro. En la monografía se habla de las nueve musas, hijas de Mnemósine (diosa de la memoria) y de Zeus. Hago una síntesis en mi cuaderno con la esperanza de encontrar la oportunidad de tomar esa instantánea que me hará recordar toda la vida ese momento tan especial que estoy viviendo. Las cito por orden alfabético con sus símbolos: 

  • Calíope (la más importante y sabia de todas las musas,  representa la poesía épica: Ilíada, Odisea y Eneida).
  • Clío (musa de la historia: clarín y libro abierto).
  • Erató (musa de la poesía lírica y amorosa: antorcha).
  • Euterpe (musa de la música: dos flautas).
  • Melpómene (musa de la tragedia: puñal y corona).
  • Polimnia (musa de los cantos sagrados y la poesía sacra: pluma y lira)-
  • Talía (musa de la comedia y la poesía bucólica: descalza).
  • Terpsícore (musa de la danza: cítara).
  • Urania (musa de la astronomía: estrellas).

El siguiente apartado se refiere a los filósofos Aristóteles, Platón, Sócrates y Arquímedes (que forman un tándem perfecto de musas y sabios), y a los ángeles, quienes colocan ramos de olivo en la corona, en cuyo centro resplandece el sol, simbolizando la paz y la armonía en las posesiones de Felipe II (Valladolid, 1527- San Lorenzo de el Escorial, 1598) y Carlos II (Madrid, 1661-1700). 


Fresco Luca Giordano (1692-1694)

El tiempo ha pasado muy deprisa en compañía de los dioses del Olimpo. En mi mente se entremezclan los nombres griegos y los de la mitología romana: Zeus y Hera (griego) o Júpiter y Juno (romano).  

Es la hora de despedirme de tanta belleza, colocar el manual en la estantería, agradecer a Francisco Manuel su amabilidad y... ¡hacer las fotos a la cúpula de Luca Giordano!

Paso por la taquilla a recoger mis cosas. Me fijo en que el número termina en 68, el año en que nací. 


Basílica Jesús de Medinaceli (28.08.2026)

Decido ir a almorzar al restaurante Don Diego, en la calle León, 8, a almorzar. Me gusta mucho su ambiente familiar. Elijo un menú con muy buena relación calidad-precio: pastel de cabracho, carrilleras de ternera y flan al estilo de la tía Ramona. 

Su ubicación en el Barrio de las Letras me permite ir después a la Basílica de Jesús de Medinaceli. Es un reencuentro con mi madre, que acudía a menudo a este templo para pedir nuestro bienestar. Yo lo sigo haciendo en su nombre por la familia, las amistades y el mundo entero. La verdad es que me siento en paz siempre que cruzo su umbral.

Después me encamino hacia el Paseo de Neptuno, la Plaza de Cibeles, la calle Alcalá y, finalmente, al número 76 de Goya, punto de encuentro de la ruta guiada El Madrid de Lorca. 


Nissan Primera GC 8560 CK 

Minutos antes de empezar, a las 19:20 h, me llama Thomas, mi marido, para informarme de que el coche Nissan Primera (GC 8560 CK), el coche que nos ha acompañando toda una vida, ha fallecido en la subida al pueblo de Femés. Se ha quedado en la cuneta. Eso sí, con buenas vistas.


Este hecho me hace recordar por un momento el asesinato de Lorca en las inmediaciones de la carretera que une las localidades de Víznar y Alfacar, en Granada. El poeta también se quedó en una cuneta, víctima en su caso de la represión franquista.

Calle Narváez

Belén Cantenys, guía y profesional de las artes escénicas, comienza el recorrido. Nos explica cómo fue la llegada de Lorca a Madrid y nos enseña la casa en la que vivió, en la calle Narváez, entre 1933 y 1936. En esta época ya era una figura reconocida, pues había cosechado fama como dramaturgo. 

Lorca vivió en primera persona el éxito de Yerma, estrenada en Madrid el 29 de diciembre de 1934. La función contó con la célebre actriz Margarita Xirgu en el papel principal y estuvo envuelta en cierta controversia política y social por la audacia del tema abordado para la época. La obra forma parte de su trilogía rural junto a Bodas de sangre (1933) y La Casa de Bernarda Alba (1936).


Placa 
Yerma es una tragedia que refleja el conflicto interno de una mujer que no consigue ser madre. Esta situación le produce una gran frustración, dado que en ese contexto histórico se consideraba indispensable que la mujer casada tuviera hijos, además de cumplir con sus labores en el hogar.

La presión social sobre la mujer es, de hecho, un tema recurrente en la obra de Lorca, especialmente en lo relativo a la maternidad, las apariencias y la fatalidad del destino. 

Con Belén nos detuvimos frente a la placa (situada junto al portal de la calle Alcalá, 96) que el Teatro Español del Ayuntamiento de Madrid instaló el 29 de diciembre de 1984. En ella se recuerdan las siguientes palabras de Lorca, pronunciadas durante un discurso dirigido a los actores madrileños en 1935.

El teatro es una escuela de llanto y de risa, y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y el sentimiento del hombre


En el Parque del Retiro, Belén señaló también las primeras amistades del poeta, entre las que destaca la de Salvador Dalí, a quien conoció en la Residencia de Estudiantes en marzo de 1923. Esta relación se vislumbra con claridad en su obra y en su entorno; por ejemplo, en la casa familiar de Granada se conserva el lienzo Sifón y botella de ron, y el propio Lorca le dedicó su famosa Oda a Salvador Dalí. Otro de sus grandes amigos en esta etapa fue Luis Buñuel. 

Residencia de Estudiantes
Lorca vivió en la Residencia desde 1919 hasta 1926 donde coincidió con otros poetas de la Generación del 27 en un ambiente de intensa creatividad.

De hecho, solía decirles a sus padres que en Madrid no se podía vivir en otro sitio mejor. El inmueble fue levantado en 1910 en la Colina de los Chopos, bajo la dirección de Alberto Jiménez Frau. 

Hoy en día, el lugar sigue funcionando como residencia para investigadores y creadores. Además, acoge exposiciones y actos culturales, y cuenta con un restaurante abierto al público en su antiguo comedor. Fue declarada Bien de Interés Cultural en junio de 2025 y ostenta otras distinciones de prestigio, como el Sello de Patrimonio Europeo.

La entrada es gratuita, aunque se recomienda reservar la visita guiada, que incluye una charla introductoria, la proyección de un documental, la visita a la recreación de una habitación histórica y un recorrido por los jardines y exteriores. El servicio está disponible durante todo el año, excepto en Navidad, Semana Santa y el mes de agosto. 

Belén nos habló también de la crisis emocional que sufrió Lorca tras el estreno del cortometraje Un perro andaluz (1929), al sentir que sus amigos Buñuel y Dalí lo habían caricaturizado. Para ayudarlo a superar el trance, su familia le aconsejó cambiar de aires y emprender un viaje a Nueva York y Cuba, una experiencia que se conviertió en su auténtica sanación y paraíso.

En 1935, Lorca escribió Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, obra que se estrenó el 13 de diciembre de ese mismo año en el Teatro Principal Palace de Barcelona. La función, protagonizada una vez más por Margarita Xirgu, se convertiría en la última pieza teatral que el autor vería estrenada en su vida.

Placa José Bergamín

En otra de las paradas del recorrido, por la plaza de la Independencia, vimos la casa en la que nació José Bergamín el 30 de diciembre de 1895, destacado poeta, ensayista y editor de la Generación del 27.  

Allí Belén nos contó una historia sumamente emotiva. El 13 de julio de 1936, Lorca acudió a las oficinas de la revista Cruz y Raya, que dirigía Bergamín, con la intención de entregarle el manuscrito original mecanografiado de Poeta en Nueva York. Al no encontrar a su buen amigo, Federico lo dejó sobre el escritorio acompañado de una nota manuscrita:

«Querido Pepe: He estado a verte. Creo que volveré mañana. Abrazos de Federico».

Lorca nunca regresó. Tras la victoria franquista, cuando Bergamín se vio obligado a exiliarse a México , se llevó el manuscrito consigo y, finalmente, en 1940, publicó por primera vez Poeta en Nueva York con la editorial Séneca.

Tres días después, el 16 de julio de 1936, Lorca entrega a Rafael Martínez Nadal en su casa el borrador manuscrito de El Público. Le pide que lo destruya si le ocurre algo. Su amigo lo consiguió salvar, así como parte de su archivo personal y literario (poemas inéditos, cartas familiares, dibujos, cartas de amigos e intelectuales), que traslada a Inglaterra.

Seguimos caminando por la calle Alcalá y llegamos al Café Lyon (hoy en día un VIPS). Inaugurado en 1931, se convirtió en el epicentro de la vida cultural madrileña. Destacaba por sus grandes ventanales, su estilo anglosajón y su sótano, donde se celebraban tertulias literarias como «La Ballena Alegre». Era frecuente ver a Lorca, José Bergamín, Manuel Azaña, Valle-Inclán y Ramón Gómez de la Serna. Cerca del Café Lyon (Alcalá, 59) estaba el Lyceum Club Femenino (fundado el 4 de noviembre de 1926, entre otras, por María de Maeztu, Victoria Kent y Victorina Durán), por lo que también acudían mujeres intelectuales de la Edad de Plata. 

Edificio Metrópolis (28.08.2026)

Caía la noche en Madrid. El edificio Metrópolis en la calle Alcalá, 39, relucía con toda su belleza neobarroca. La estatua de la Victoria Alada (obra del escultor Federico Coullaut-Valera) se unía a mi contemplación ensoñadora mientras Belén relataba un episodio histórico crucial: el domingo 12 de abril de 1931 se celebraron en España las elecciones municipales decisivas que desembocaron, dos días después, en la proclamación de la Segunda República. 

Ese día, Lorca presenció la manifestación ciudadana en la Puerta del Sol y Cibeles. Al regresar a la tertulia de la Granja el Henar, ubicada en Alcalá, 40 (junto al café del Círculo de Bellas Artes), el poeta transmitió con maestría oral todo lo que estaba ocurriendo en un café en el que se reunían miembros de las generaciones del 98 y del 27. Desde su terraza, quienes presenciaron su narración coincidieron en aseverar que, si se hubiera grabado, habría sido un testimonio literario único.


Ateneo de Madrid (C/El Prado, 21)
A continuación nos dirigimos a la calle del Prado, 21 donde se encuentra el Ateneo de Madrid, centro neurálgico del debate intelectual, político y artístico a principios del siglo XX en España. 

Tras la llegada de Lorca a la Residencia de Estudiantes en 1919, el Ateneo se convirtió en parada obligatoria para el poeta, donde frecuentaba su biblioteca y asistía a tertulias. En este espacio expusieron artistas vinculados a su entorno, como Salvador Dalí.

Belén recordó la primera obra de teatro que escribió Lorca en 1919, El maleficio de la mariposa, y su fecha de estreno: el 22 de marzo de 1920 en el Teatro Eslava de Madrid. El público, acostumbrado al teatro realista o a las comedias de costumbres, no comprendió esta parábola poética y simbolista ambientada en un prado de insectos.


Este fracaso no desanimó a Lorca, quien escribió una carta a su padre (preocupado por el futuro de su hijo) en abril de 1920. En ella hablaba a don Federico García Rodríguez de su vocación y de su deseo de seguir estudiando en Madrid y no regresar a Granada, como le instaba su padre. Señalo algunas frases:

«He nacido poeta y artista como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo». 
«Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien».
«Hay que ser audaces y valientes. Lo mediocre y el término medio es fatal».

Emocionados, nos dirigimos hacia el Teatro Español. Su origen se remonta a 1583 (Corral del Príncipe) y fue reconstruido como teatro neoclásico en el siglo XVIII. Se considera el teatro con actividad escénica continuada más antiguo de Europa, sin tener en cuenta cierres coyunturales. 

Plaza de Santa Ana (28.08.2026)

Belén mencionó La zapatera prodigiosa, representada el 24 de diciembre de 1930, y volvió a hablar del estreno triunfal de Yerma en el Teatro Español (29 de diciembre de 1934), una obra que supuso un hito cultural y consolidó a Lorca como un dramaturgo de éxito. Ambas producciones contaron con  Margarita Xirgu como actriz protagonista.

Por último, nos hicimos una foto en grupo e intercambiamos teléfonos y redes sociales.

Nota: Ana de Dios me comentó que ella y su hermana son grandes lectoras de José Saramago, por lo que el vínculo literario de la ruta teatral se estrechó aún más. Ocurrió lo mismo con Mamen, periodista de profesión y con proyectos culturales muy interesantes (Instagram: Siete Chimeneas).

Sin duda, esta ruta también sirvió para hacer nuevas amistades, lo que conecta con la reflexión de Belén:
«Lorca creía profundamente en la amistad y en la alegría como un deber y así me gusta recordarlo».


ATENCIÓN lectores y lectoras del blog. 

a) El Teatro Español tiene en cartelera:

  • Yerma: del 30 de octubre al 27 de diciembre
  • Llanto por Ignacio Sánchez Mejías: en noviembre

b) Os facilito el contacto de Belén Cantenys para reservar sus rutas teatrales: 

* Teléfono móvil: 640 168254 




c)  Finalizo esta entrada con algunos poemas de Lorca para vuestro deleite.

Poemas del Cante Jondo: «Baladilla de los tres ríos», «Cueva» y «Saeta».
Poemas del Romancero gitano: «Romance de la luna, luna».


POEMAS DEL CANTE JONDO

Baladilla de los tres ríos

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada,
uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor 
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Darro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.
¡Ay, amor 
que se fue por el aire!

¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!
¡Ay, amor 
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía a tus mares.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!


Cueva

De la cueva salen
largos sollozos.

(Lo cárdeno
sobre lo rojo.)

El gitano evoca
países remotos.

(Torres altas y hombres
misteriosos.)

En la voz entrecortada
van sus ojos.

(Lo negro
sobre lo rojo.)

Y la cueva encalada
tiembla en el oro.

(Lo blanco
sobre lo rojo.)

Nota: Se trata de las cuevas del Sacro Monte convertidas en símbolo del centro o del "initium", desde las que el gitano sueña cuanto, sin saberlo, ya trae andado. 

Saeta

Cristo moreno
pasa
de lirio de Judea
a clavel de España.

¡Miradlo por dónde viene!

De España.
Cielo limpio y oscuro,
tierra tostada,
y cauces donde corre
muy lenta el agua.
Cristo moreno,
con las guedejas quemadas,
los pómulos salientes
y las pupilas blancas.

¡Miradlo por dónde va!

POEMAS DEL ROMANCERO GITANO (1924-27)

Romance de la luna, luna

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene sus ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay cómo canta el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Webgrafía consultada

https://www.cervantesvirtual.com/portales/juan_melendez_valdes/autor_biografia/

https://garcia-lorca.org/la-fundacion_elem/


Dedicatoria

De ruta por Madrid
Dedico este espacio sobre Federico García Lorca, el Romancero gitano y la ruta teatralizada en Madrid a mi familia, que siempre aparece en mis crónicas viajeras y literarias. 

Al iniciar la visita guiada, ya mencioné que mi marido, Thomas, me llamó para informarme de la «muerte» de su fiel coche en Femés. En ese momento estaba acompañada por nuestra hija, Marina, quien había encontrado un hueco en su intensa jornada laboral de rodajes para tomar un café en El Corte Inglés de Goya con su madre e ir juntas al punto de encuentro con Belén. 

A las 19:30 h, cuando empezó la ruta, nos despedimos. Durante el recorrido volví a acordarme de Marina porque Belén nos mostró el inmueble en el que se celebró la primera exhibición del cinematógrafo para los españoles en 1896. Se trataba de un homenaje del Círculo de Escritores Cinematográficos realizado el día de San Isidro, 15 de mayo de 1946.

Y también a mi buena amiga Rosa Fontes. Hoy 9 de octubre se cumplen 5 años de su ausencia. Nunca me olvidaré de su inmensa generosidad, ni tampoco de saber cómo le va la vida a su hijo, Adexe.

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