La ciudad de las luces muertas, de David Uclés

Editorial Destino
Al ir a la Biblioteca Municipal de Tías el 6 de abril a entregar La península de las casas vacías, de David Uclés, tenía la intención de pedir en préstamo Comerás Flores, de Lucía Solla Sobral. Sin embargo, vi una pila de libros en la parte interior del mostrador . El último título de ellos era La ciudad de las luces muertas, novela publicada por Ediciones Destino.

—Lo acaban de devolver—me dijo Mercedes. 

—Me lo llevo— contesté enseguida. 

Esta novela es la cuarta en la trayectoria de David Uclés, quien recibió la beca Montserrat Roig en 2022 y ha sido galardonado con el Premio Nadal de Novela 2026. La verdad es que ha sido todo un acierto leer La ciudad de las luces muertas justo después de finalizar La península de las casas vacías. He sentido que seguía dialogando con su autor, envuelta en su desbordante imaginación.

En el prólogo, «La sombra a seis mil kilómetros», Uclés recuerda al escritor Carlos Ruiz Zafón y su prematura muerte en el cruce de la Quinta con la Cincuenta y Siete. Nos sitúa sutilmente en el desencadenante de ésta, su enfermedad estomacal, y nos advierte de la oscuridad total de Barcelona, premonitoria de esa luz de Zafón que, desgraciadamente, también se apaga. 

En «la invitación», una veinteañera Carmen Laforet nos acerca al libro Flores marchitas, de Josefa Massanés la primera autora del país en animar públicamente a las mujeres a escribir—. Al caer, una nota de entre sus páginas, esta la invita a una ceremonia secreta de escritores, llamada los Juegos Florales. En el año 1941, la joven estudia en la Facultad de Filosofía y Letras y vive con sus tíos en Barcelona, por lo que decide acudir al edificio al que la han citado. Allí, en el Salón de la Reina Regente, conoce a una anciana vestida como la reina María Cristina, quien resultar ser Dolors Monserdà (poeta, novelista, dramaturga y ensayista). Esta le entrega una hoja, asegurándole que lo que escriba en ella se hará realidad tras quemarla. Y escribió: 

Quiero ver la catedral envuelta en el encanto 
y el misterio de la noche. 
En una noche eterna, una noche de los tiempos

Julio Cortázar, cámara en mano buscando a la Maga, aparece como el salvador de Carmen quien, despistada mirando la muralla, no ve el tranvía que se le abalanza. Tras despedirse, ella decide continuar el camino mirando al suelo y se encuentra con un saquito. En su interior hay azúcar y una frase de Heráclito impresa en el envase: 

«Si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando llegue».

En «el corazón mustio», el escritor argentino acude al Hospital de la Santa Creu junto a Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez a quien, por cierto, se le olvida la cita— para visitar al paciente Mario Vargas Llosa. El escritor peruano quiere que le muevan el corazón de sitio: de la región izquierda de la cavidad torácica a la derecha. Comparte habitación con Ana María Matute, una niña de la guerra que atrae luciérnagas por la noche,  

La filósofa Simone Weil salvará también a Julio Cortázar del peligro de ir ensimismado por la calle y terminar atropellado por un tranvía. Con premura, ella seguirá hacia el café de la Ópera para escribir una carta a Albert Camus, quien se encuentra en Argelia. Y entonces se hizo de noche. Simone pensó en refugiarse en la basílica de Santa María del Mar y, en el camino, se cruzó con Pablo Picasso.

A la mañana siguiente, el pintor salió del prostíbulo de la calle Avinyó y se dirigió a su casa. Al llegar, vio que esta había desaparecido. Allí le esperaba su amigo y compañero de estudio, Carlos Casagemas, también artista y escritor de extrema sensibilidad.

Dibujo de Jiménez-Pajarero
Uclés aconseja leer «Los castillos de naipes» (página 84) con la música de Kjartan Sveinsson (Teil I). En este capítulo narra cómo varias realidades físicas se pelearon por el mismo espacio y surgieron en un mismo instante. Es el caso de la desaparecida sede central de la Exposición Universal de 1888  (el Palacio de la Industria) y el Hotel Internacional en el Paseo de Colón, lugar frecuente de reunión de Dalí y Lorca. En medio de este caos espaciotemporal, Gaudí contempla su gran obra, la Sagrada Familia, al hilo que el autor narra otros desastres de mayor o menor envergadura en un recorrido por edificios tan mágicos como el Gran Teatre del Liceu, el Palau de la Música Catalana y  la Casa Batlló.

Mientras tanto, el alma intelectual y artística de la ciudad se reunía en el célebre café Els Quatre Gats, en el número 3 de la calle Montsió. El fin del encuentro era dilucidar el origen de la oscuridad, mejorar la situación de la ciudad y lograr que los barceloneses pudieran orientarse en el caos. Entre los asistentes: Salvador Dalí, Isaac Albéniz, Raquel Meller, Ramón Casas, Carmen Karr, Margarita Xirgu, Woody Allen y Fermín Cacho.

Por otra parte, en el restaurante La Puñalada, otros intelectuales se habían citado con el mismo objetivo. Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner, Josep Pla, Lluïsa Vidal, Joan Miró, Josep María Sert, Rubén Darío y Rosa María Arquimbau también aportaron ideas que se convirtieron en faros en la oscuridad. Una de ellas fue la de organizar teatro al aire libre a la luz de las velas en el Turó Park, para entretener a la gente y evitar que aumentara el pánico.

En este parque de entorno burgués, Uclés recuerda a los 3 hermanos Goytisolo, a Roberto Bolaño y a Silvia Pérez Cruz, quienes actúan y cantan en el escenario improvisado. También evoca al poeta Jaime Gil de Biedma, a Freddi Mercury a causa del VIH, entonces sin tratamiento adecuado, tuvieron ambos una muerte prematura —y a Magic Johnson, quien también plantó cara a la enfermedad en aquella misma época.

En la página 129 de La ciudad de las luces muertas, Carmen Laforet despierta con más años encima en el capítulo quince. A continuación, el autor nos presenta al escritor francés Jean Genet, quien a sus veintipocos años se dedicaba al robo y la prostitución en Barcelona, así como su encuentro con Terenci Moix y Antonio Machín, a quien parecía que estaban persiguiendo.

Volvemos a disfrutar de un fondo sonoro gracias a la soprano Montserrat Caballé, a quien se le ocurre la idea de representar La valquiria de Wagner en Barcelona, convenciendo a Núria Espert para dirigir la breve función y a Jordi Savall para poner la música con su viola de gamba. El espíritu luchador enérgico y entusiasta del escritor George Orwell también se hace presente.

La joven escritora y periodista Montserrat Roig es la elegida por el Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona para difundir un mensaje crucial de forma clandestina a los quinientos afiliados. ¿Sería el fascismo el causante de la falta de luz? Montserrat acude a la casa de la escritora más célebre de Cataluña, Mercè Rodoreda, para que la ayude a expandir el mensaje teniendo en cuenta que guardaba en su vivienda más de cien palomas mensajeras. La primera de ellas se posa en el balcón de Carmen Laforet y logra entrar en su habitación para dejar caer la nota, en la que se la cita a las dos de la madrugada en el convento de Los Capuchinos de Sarrià. 

En «El bibliobús» —el autobús vacío que iba a transportar a más de una veintena de intelectuales amenazados—, Uclés nos acerca con honda sensibilidad al gramático Pompeu Fabra; al dibujante Josep Bartolí, quien pasó por siete campos de concentración franceses y uno alemán antes de encontrar la paz; y al poeta Antonio Machado, quien murió en el camino al exilio.

Hubo quienes intentaron el exilio por mar, como el escritor Gabriel García Márquez y el pianista leridano Enrique Granados, quien lamentablemente falleció junto a su esposa en el buque Sussex, torpedeado y hundido por un submarino alemán. El pianista había sido invitado por el presidente de Estados Unidos para tocar en la Casa Blanca; aquella fue su última interpretación de Goyescas, el 28 de enero de 1916. Por otro lado, en el barrio del Somorrostro —un arrabal de barracas y de familias errantes y sin recursos, la poeta montevideana Cristina Peri Rossi organizaba la nave de los locos, donde viajaría Pere Calders, y en su propia barquita, la escritora Rosa Regàs.

Las palomas cumplieron su cometido repartiendo las invitaciones. El último en recibirla fue el artista Antoni Tàpies, quien acudió al convento de los Capuchinos donde casi seiscientas personas se habían reunido en la clandestinidad. Allí estaba Maria Aurèlia Capmany, una de las activistas antifascistas más destacadas de la sociedad catalana. Se habló de la gran bombilla (que solo conocían los nacidos en el siglo XXII) que se mantenía estática en el cenit de cada megalópolis. Quizá se había roto el bulbo. Una de las profesoras propuso enviar a un infiltrado al edificio Cel, ubicado en el monte Tibidabo, para observar lo ocurrido con exactitud. En ese momento, la policía rodeó el recinto. 

La periodista Montserrat Roig, aprovechando una brecha en el cerco policial, huyó en bicicleta hacia la casa de Josep Maria de Sagarra, ubicada en el paseo de la Bonanova. El escritor, tras verificar la veracidad de los hechos, se dirigió al Ministerio Celeste. En la sala correspondiente buscó la cinta con la fecha concreta del apagón, producido entre las 11:30 y las 13:30 h. Al visionarla, apareció un azul zafiro intenso y bello. Después, escribió la razón empírica de la oscuridad en la ciudad.

A continuación, el escritor se marcha al Monasterio de Pedralbes (construido por orden de la reina Elisenda de Montcada, consorte de la Corona de Aragón, y fundado en el año 1327).  

Monasterio de Pedralbes (Barcelona)

Debía dejar el mensaje en las manos de Elisenda vestida de reina (la estatua de su sepulcro). Montserrat Roig lo recogió y lo leyó en el convento de los Capuchinos. 

Estaba claro que la solución era cambiar la bombilla del cielo; por lo tanto, necesitaban un piloto y un bulbo nuevo. Decidieron que la activista Maria Aurèlia Capmany, haciéndose pasar por monje, buscara a una piloto de carrera intachable, Mari Pepa Colomer, y el escritor Juli Vallmitjana.

La idea era que Vallmitjana, gran conocedor de los barrios gitanos, se encargara de conseguir una bombilla gigante en la central térmica de las Tres Chimeneas, por la zona de la Mina, en Sant Adrià de Besòs. Por su parte, la activista debía encontrar a un detective que la ayudara en tal misión. Finalmente dio con el hombre indicado, un sujeto con una doble personalidad: Manuel Vázquez Montalbán (de día) y Pepe Carvalho (de noche), en el casi bicentenario restaurante 7 Portes, junto al Pla de Palau.

En la página 215, Uclés nos regresa a la habitación de Carmen Laforet. Parece que nada ha cambiado, a pesar del torrente de imágenes y recuerdos que experimenta. Se centra y comprueba que la oscuridad persiste en Barcelona. Piensa que debe buscar a Dolors Monserdà, por si es ella la que ha originado tal caos. Le viene a la cabeza la agente literaria Carmen Balcells, a quien llama por teléfono y quien le facilita la última dirección de Monserdà, en la calle de la Palla. Cuando llega, la anciana le dice que debe volver a escribir la frase, pero al revés, y bajo un sol resplandeciente.

Mientras tanto, el detective parte deprisa al denostado barrio de la Mina, donde encuentra a Vallmitjana y le pide que se haga con la bombilla celeste. La piloto, por su parte, está esperando frente al castillo de Montjuic. 

En «El laberinto y la oración invertida», nos trasladamos a la Casa Lleó Morera. Era el refugio de una decena de personas que escuchaban las instrucciones que, en la clandestinidad, daban Carmen Balcells y el editor Carlos Barral para proteger los libros de sus autores predilectos y sacarlos de la ciudad a través de un laberinto. También está presente el científico Marc Pau Coixí, con el que Carmen emprende el recorrido. Casi al final, en un momento en que se encuentra sola, escribe la frase al revés. Al llegar a lo alto de la colina Barcelona había desaparecido.

Carvalho y Vallmitjana consiguen hacerse con la bombilla. Se desplazan a Montjuïc y la piloto recibe con ilusión su papel en el plan. Vuela directa al cenit de Barcelona. Desgraciadamente, la misión no se cumple: los tres fallecen.

Y llegó el mediodía, y se hizo la luz. David Uclés finaliza la novela con una cita del escritor Carlos Ruiz Zafón en la página 266 donde queda clara la sensación de felicidad a su término. Busco su recomendación musical y sigo leyendo mientras los acordes al violín del artista Ezio Bosso en The mind on the (Re)Wind invaden todo mi ser.

En el epílogo, el autor menciona a otras cuerdas de Barcelona. De nuevo emergen figuras esenciales en diversas disciplinas como el escritor Pompeu Gener (el tertuliano), Carmen Amaya (La bailaora), Federico García Lorca (el anisero), José Ortega y Gasset (el pensador), Vicente Molina Foix (el cinéfilo), Antonio Gala (el apasionado), Gregorio Marañón (el médico), María de Maeztu (la pedagoga), Salvador Espriu (el egiptólogo), Ana María Moix (la traductora), Rosalía (la promesa), Santiago Rusiñol (el simbolista) y Victoria de los Ángeles (la lírica).

Mi curiosidad por saber más de cada uno de ellos me hace consultar sus biografías en internet. Por ejemplo, constato que Lorca publicó doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores en 1935, el año en que nació mi padre, un momento de profundos cambios en la sociedad española. De Antonio Gala, Uclés recuerda la obra de teatro Los verdes campos del Edén, ganadora del Premio Ciudad de Barcelona en 1964. Tecleo el título y veo que RTVE hizo una adaptación con grandes actores y actrices como Amelia de la Torre, José Bódalo, Antonio Ferrandis, María Luisa Ponte y Sancho Gracia. Encuentro un enlace en YouTube, lo visiono durante 5 minutos y lo reservo para otra ocasión. 

Casualmente me fijo en la fecha de fallecimiento de Antonio Gala: 28 de mayo de 2023. Hoy también es 28 de mayo, el día que he elegido (aprovechando que tengo turno de tarde en el centro educativo) para dedicarle algo de tiempo a finalizar mi reflexión sobre La ciudad de las luces muertas. Lo hago a través de las fotos de las últimas páginas que tomé el pasado 6 de mayo, cuando entregué el libro en la Biblioteca Municipal de Tías. 

Dedicatoria de Eva en La Pasión Turca
Estoy en la página 269, donde he encontrado la referencia al escritor de Brazatortas (Ciudad Real), y mi mente me lleva al armario del pasillo donde guardo el ejemplar de La pasión turca que tengo preparado para devolver a mi hermana Eva, con la dedicatoria que le escribió a nuestra madre el 1 de mayo de 1993 cuando se lo regaló. 

Su portada también es verde como los campos del Edén que me han llevado a este autor a quien admiro, al igual que Uclés. Por cierto, Gala no estuvo de acuerdo con la adaptación cinematográfica que realizó Vicente Aranda de La pasión turca.

Y sigo fijándome con atención en las referencias de Uclés a las últimas cuerdas en esta novela, como la estancia del poeta Antonio Machado en el hotel Majestic de Barcelona con la esperanza del reencuentro con su amigo Lorca. 


Lorca en el hotel Majestic (23.12.1935)

En un artículo de prensa leo que el 23 de diciembre de 1935 se rindió homenaje en este mismo hotel al poeta granadino. 

Tres años más tarde, Antonio Machado se alojó allí junto con parte de su familia en el hotel Majestic, antes de emprender el camino al exilio. Contrasta la alegría de Lorca y la tristeza de Machado en este refugio y punto de encuentro de literatos.


Con respecto a Santiago Rusiñol, en la página 273, mi corazón da un vuelco. Mi padre, Luis, artista pintor y poeta, me contó que lo llamaban «el segundo Rusiñol». Si consultáis en su página web el apartado de obras en Aranjuez, veréis que se inspiran en similares fuentes paisajísticas. Victoria de los Ángeles era también una de las sopranos favoritas de mi padre e imaginarla cantar El cant dels ocells del violonchelista Pau Casals, como señala Uclés, me une más a su manera de ser.

Al igual que me pasó con la novela La península de las casas vacías, leer La ciudad de las luces muertas ha sido un disfrute en historia de la literatura, arte, música, arquitectura... 

En definitiva, una explosión de cultura y humanidad que, como buena Acuario, es mi alimento diario.

 ¡Gracias, David Uclés!

NOTA: Dedico esta reflexión en el blog a Antonio Gala hoy, 28 de mayo de 2026, en el tercer aniversario de su partida terrenal. Coincido con la definición de Uclés de llamarlo «el apasionado», al tiempo que destaco la sensibilidad, empatía, vitalismo y el gran amor por la poesía que destila la obra del escritor nacido en Brazatortas (02/10/1930, Ciudad Real). Un espíritu que conecta con la última novela de Uclés: La ciudad de las luces muertas, ganadora del Premio Nadal de Novela 2026, y publicada por Ediciones Destino.

Recomiendo asimismo la entrevista a David Uclés en el programa "Me meto en un jardín" realizada por Mercedes Milá (domingo 24.05.26) en RTVE: https://www.rtve.es/play/videos/me-meto-en-un-jardin/

Sobre el autor

David Uclés (Úbeda, 1990) 
Nace en Úbeda, el 21 de enero 1990.
Licenciado y máster en Traducción e Interpretación, es, además, escritor, músico y dibujante. Ha recibido el Premio Cálamo al mejor libro del año 2024, el Premio Kelvin 505 a la mejor novela 2025, el Premio Espartaco a la mejor novela histórica 2025, el Premio Andalucía de la Crítica 2025, el Premio San Clemente Rosalía a la mejor novela en castellano 2025, el Premio Dulce Chacón de Narrativa Española 2025, y ha sido el candidato español al Premio de Literatura de la Unión Europea (EUPL) por su novela La península de las casas vacías (Siruela, 2024). La obra ha sido traducida a varios idiomas y se prepara una adaptación audiovisual. 

También ha publicado Emilio y Octubre (2020) y El llanto del león (Premio Complutense de Literatura, 2019). Para la creación de La península de las casas vacías recibió las becas Leonardo y Montserrat Roig.

El principito ha vuelto y La Ñ viste de negro, de María Jesús Alvarado

Sociedad Democracia (23.05.2026)

Hoy, 25 de mayo, se conmemora el Día Mundial de África. Precisamente, haciéndolo coincidir con esta efeméride, el pasado sábado la Sociedad Democracia de Arrecife acogió un emotivo acto a las 19:30 h. En él se proyectó La Ñ viste de negro, un revelador documental sobre la Guinea española con guion y dirección de Susi Alvarado (Productora Almacabra). 

A continuación, se dio paso a las intervenciones de la propia Susi Alvarado, Bonai Capote (reconocida narradora oral  que ejerció de moderadora) y Nailyth Pinedo (presidenta de la asociación Ciclón del Atlántico, quien recordó que el 21 de mayo se celebra el Día de la Afrocolombianidad).

Todos los ponentes aportaron interesantes reflexiones sobre la que fuera colonia española hasta el 12 de octubre de 1968, así como sobre las distintas etnias africanas, destacando la bubi (representada por Bonai, nacida en la isla de Bioko) y la fang (a través de un invitado en la mesa de debate).

Al ser preguntada por el motivo que la impulsó a contar esta historia, Susi recordó que ella misma se ha sentido siempre «entre dos aguas». Hija de emigrantes canarios, vivió hasta los 15 años en el Sáhara, conviviendo en paralelo con dos culturas, dos idiomas y dos religiones, experimentando esa compleja sensación de no ser del todo de un sitio ni de otro.

Cartel del acto 23.05.2026

Su estrecha amistad con escritores y artistas de Guinea Ecuatorial la animó a realizar este documental para comparar ambos modelos de colonización en África. Siete años de intenso trabajo se resumen en aproximadamente 40 minutos de metraje; fruto de sus continuos encuentros en diversos lugares (Tenerife, Madrid, Barcelona e incluso rodajes a escondidas, entre ensayos de representaciones teatrales en la Guinea actual) con intelectuales que le confiaron sus vivencias personales.  

Susi debía regresar a Gran Canaria, pero antes de subirse al taxi que la llevaría al aeropuerto, tuvo el detalle de dedicarme su libro El principito ha vuelto con fotografías de Teresa Correa e ilustraciones de Ada Yue Mora García-Correa.

Yo misma había elegido ese ejemplar en el estand de Itineraria durante la IV Feria del Libro de Lanzarote el pasado domingo 10 de mayo. Cabe destacar el magnífico diseño y la cuidada edición de Alba Cantón y Sergio Erro para este libro, que ya va por su segunda edición (marzo de 2024, ochenta años después del último vuelo de Antoine de Saint-Exupéry. 


Le comenté a Susi que ya había leído El principito ha vuelto, coincidiendo plenamente en su esencia: existen vínculos verdaderamente especiales. 

No importa cuánto tiempo transcurra antes de un reencuentro; cuando este se hace realidad, sentimos que el corazón late con más intensidad y que las estrellas se alinean en el firmamento, dándonos la alegría y la seguridad que solo puede darnos una verdadera amistad, tal como menciona la autora en la página 81 (Agüimes, Gran Canaria, enero 2015).

Es una emoción contenida que evoca instantáneamente otros momentos compartidos en el pasado, como aquel encuentro casual en la playa del Reducto (2015), con ocasión de su su participación en la I Fiera del Libro Lanzarote en la Casa de la Cultura Benito Pérez Armas (29.04.2023) o los días en el alojamiento El Sitio, en El Hierro (julio de 2023).


Nota: Enlaces relacionados en el blog:

·        Suerte, Mulana y Sorimba (2015)

·        Lo que la primavera hace con los cerezos (2023)

·        Estancia en El Hierro, la isla más joven (2023)


Por último, tuvimos la gran suerte de disfrutar del espectáculo «Quien tiene un abuelo, tiene un tesoro» del percusionista Gorsy Edu, quien nos cautivó con su inmensa humanidad, memoria y respeto a los ancestros y las raíces. Podéis descubrir más sobre su increíble trabajo en su web oficial: www.gorsyedu.es/edukart


Gorsy Edu en la Sociedad Democracia (23.05.2026)




Crónica Viajera de Valencia, del 15 al 22 de febrero 2026

Este año 2026, coincidiendo con la semana de Carnaval en Lanzarote, tuvimos la oportunidad de viajar a Valencia. Decidimos volar con la compañía Binter Canarias (vía Las Palmas) por su amabilidad y excelente servicio; las fechas elegidas fueron el 15 de febrero para la ida y el 22 para el regreso.

A nuestra llegada al aeropuerto de Valencia-Manises, adquirimos la Valencia Tourist Card (tarjeta turística) de 72 horas, que incluye el uso del transporte público y una reducción de aproximadamente un 10%, también en las entradas de varios museos. Desde allí, nos dirigimos directamente a nuestro alojamiento en el distrito de Camins el Grau, muy cerca de la estación de metro Ayora. Esa primera noche cenamos en el bar El Castillo de las Tapas (calle Doctor García Donato, 8), situado cerca del apartamento, donde aprovechamos para hacer los planes para el día siguiente.

El lunes comenzamos visitando el acuario, el Oceanogràficdonde pasamos la mayor parte del tiempo disfrutando de la visión que nos ofrecían los animales en sus múltiples ecosistemas marinos: el Mediterráneo, el aviario, las tortugas, focas, leones marinos, flamencos, delfines, tiburones, cocodrilos y pingüinos.
Por cierto, nos llamaron la atención las belugas, apodadas «los canarios del mar». Se trata de un cetáceo con dientes que se caracteriza por su coloración blanca en la etapa adulta y su amplio repertorio de vocalizaciones; de ahí su nombre.
 


La Fundación Oceanogràfic nace con el compromiso de proteger el medio marino, aportar conocimiento, mejorar el bienestar animal e informar y sensibilizar a la sociedad. La verdad es que presenciamos varias veces la relación de los animales con sus cuidadores, en la que quedó claro su compromiso y cariño.

Ciudad Artes y Ciencias 16.02.2026

A las 18h nos acercamos al Hemisfèric para ver una proyección (Postales de otros mundos). 

Al salir, nos encontramos con un regalo visual en el cielo: una puesta de sol en tonos rosados y lilas que envolvió el complejo arquitectónico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias con una magia especial. 

¿Sabéis cuántos pasos dimos el primer día? 21.510 pasos.


El martes 17 de febrero hicimos el recorrido Valencia esencial con Sonia Lázaro, guía de turismo de la empresa Civitatis. El punto de encuentro fue en la Plaza de la Virgen, a las 10:15 h. La duración estimada era de dos horas y media; sin embargo, el detalle de las explicaciones de Sonia lo alargó generosamente hasta las tres horas.  

Entre los recursos museísticos emblemáticos señalados destaca la catedral (La Seu), erigida sobre un antiguo templo romano y una mezquita musulmana tras la conquista cristiana de Jaime I de Aragón en 1238. Su construcción, que data de los siglos XIII al XVIII, relata por sí misma la historia de la ciudad de Valencia.

Puerta de los Apóstoles

Su arquitectura es una fusión de estilos:
* Gótico (Puerta de los Apóstoles)
* Románico (Puerta del Palau)
* Barroco (fachada principal)
* Neoclásico (algunas capillas laterales y el área del presbiterio). 




Fachada barroca (La Seu, 17.02.2026)

En su interior se custodia el Santo Cáliz de la Cena del Señor desde 1437, año en que fue entregado por el rey Alfonso el Magnánimo. 

La autenticidad de esta pieza se considera verosímil según los estudios arqueológicos, los documentos escritos y el testimonio de la Tradición. A esto se suman los últimos descubrimientos sobre la inscripción de su base, su diseño y la comparativa con otras copas similares en el mundo y demás referencias.


Catedral de Valencia

La sagrada reliquia es, propiamente, la parte superior: una copa en forma de cuenco, finamente tallada y pulida, que presenta vetas de tonos cálidos al reflejar la luz. Se trata de una variante de ágata sardónice, procedente de la región comprendida entre Alejandría y Siria. 

Sin ninguna duda, es una pieza palestina realizada en el siglo I a. C. Se identifica como una «Copa de Bendición» judía para la cena ritual de Pascua en la tradición hebrea, la pieza más importante del ajuar de una familia hebrea.



Nos detuvimos con Sonia frente a la puerta de los Apóstoles, de estilo gótico francés (1354). Allí nos indicó que el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia se reúne todos los jueves a las 12:00 h. Esta institución medieval, creada por el rey Jaime I, tiene como objetivo mediar y resolver los conflictos de riego de forma oral y pública. Fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009, consolidándose como el tribunal de justicia más antiguo de Europa.

Finalmente, en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, —recinto que alberga la imagen de la patrona de la Comunidad Valenciana—, Sonia nos habló del sacerdote Joan Gilabert Jofré (Valencia, 1350, Valencia -Monasterio de Santa M.ª del Puig, 1417), precursor del primer sanatorio psiquiátrico del mundo a raíz del suceso que narro a continuación:

Joaquín Sorolla (1887)
El 24 de febrero de 1409, mientras se dirigía a la catedral de Valencia para predicar en Cuaresma, el padre Joan Gilabert Jofré defendió a unos enfermos mentales que estaban siendo apedreados en la calle por un grupo de niños. Este acto y su sermón posterior inspiraron el modesto origen del hospital dedicado a lo que hoy llamamos Salud Mental. El Hospital de los Inocentes, Folls e Orats, fundado gracias a la financiación de comerciantes locales y  limosnas. 

La cofradía vinculada al hospital motivó la advocación de la Virgen de los Desamparados, protectora de quienes carecen de amparo, ya sean pobres o enfermos.

Este hito histórico quedó inmortalizado por Joaquín Sorolla en su obra El padre Jofré defendiendo a un loco (1887). El pintor valenciano lo realizó con apenas 24 años, gracias a una beca de la Diputación de Valencia que le permitió formarse en Italia; hoy, la pieza puede admirarse en el Museo Sorolla de Madrid.

17.02.2026


Dejando atrás la historia del hospital, uno de los puntos de encuentro más emblemáticos de la ciudad es el Campanario de El Miguelete, situado en la animada Plaza de la Reina. Su entorno peatonal, repleto de comercios y opciones de restauración, hace que esta plaza sea muy atractiva para el visitante.

La torre, de base octogonal, alcanza una altura de 51 metros. Si se suben sus 207 escalones, se puede disfrutar de una vista panorámica de de 360º de toda Valencia.

Muy cerca, desde la calle La Paz, se aprecia la espléndida perspectiva de la iglesia de Santa Catalina, emplazada sobre una antigua mezquita y reconocida como parroquia desde 1245. Su estilo inicial es gótico, de nave única con capillas laterales, y destaca por ser el único templo parroquial de la ciudad que, al igual que la catedral, posee una girola en la cabecera. 


Torre Santa Catalina


De su arquitectura destaca su torre campanario, una joya del barroco valenciano, obra de Juan Bautista Viñes, quien la construyó entre 1688 y 1705. 

Con una altura de 37 metros, su planta es hexagonal y su alzado se divide en cuatro pisos separados por molduras, coronados por el cuerpo de campanas y remate superior.

Proseguimos la ruta por el centro histórico siguiendo las recomendaciones de Sonia para futuras visitas. Todas nos parecieron muy acertadas.

Horchatería Chocolatería

Además de La Lonja y la iglesia de San Nicolás, nos sugirió:

* Tomar una horchata por la tarde en alguno de los locales tradicionales.

* Visitar el Mercado Central, de bella factura modernista 

* Disfrutar de la noche en la Plaza de la Fuente del Negret, en el barrio del Carmen.


Al terminar el recorrido "Valencia esencial", Sonia nos facilitó información detallada  con sugerencias de restaurantes, cafeterías, locales de copas, tiendas de artesanía y planes alternativos para la semana. Nos despedimos de ella con la sensación de haber iniciado una sincera amistad y con la promesa de intercambiar autores y lecturas.

Pusimos en práctica sus consejos de inmediato comenzando por el restaurante El Forcat (C/Roteros, 12, junto a las Torres de Serranos), donde probamos el esgarraet de pimiento y una de sus especialidades en arroces: el del Senyoret. Tampoco olvidé el enlace de este camino de letras con Syra, donde Sonia descubrió las reseñas sobre El Ángel perdido y El Maestro del Prado, del escritor turolense Javier Sierra.

La Llotja de Mercaders

Por la tarde visitamos la Lonja de los Mercaderes (o Lonja de la Seda), el edificio más representativo del gótico civil valenciano y símbolo del poder comercial de la ciudad en el Mediterráneo durante el S. XV. 

Su construcción comenzó en 1483 por iniciativa del Consell General de la Ciutat, siendo sus principales artífices Pere Compte y Joan Ibarra. 

El conjunto consta de 3 cuerpos:

1º.- la Sala de Contratación: dedicada a las transacciones mercantiles, destaca por sus impresionantes columnas helicoidales que se abren como palmeras (imagen). En ella se instaló la Taula de Canvis, el banco municipal creado en 1407.

En la Lonja (17.02.2026)
2º.- El Torreón: cuenta con tres plantas comunicadas por una elegante escalera de caracol.

3º.- El Pabellón del Consulado del Mar: ya de estilo renacentista, alberga una techumbre del siglo XV procedente de la antigua Casa de la Ciudad que cubre el salón de la planta superior.

El conjunto se finalizó en 1548. 

El 7 de diciembre de 1996, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los horarios son: 

* de lunes a sábado: de 10:00 a 19:00 h. 
* domingos y festivos: de 10:00 a 14:00 h (gratis)



Capilla Sixtina Valenciana
Nos dirigimos después a la iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir, que sorprende sobremanera por la belleza de su bóveda interior; de ahí que se la conozca como la Capilla Sixtina Valenciana. Su interior está cubierto por frescos barrocos, obra del artista Antonio Palomino, y destaca por su armoniosa mezcla de arquitectura gótica y decoración barroca. 

Tras su restauración en 2016, la iglesia ofrece actualmente un espectáculo visual de iluminación cada hora en punto. Es una maravilla que nos dejó impresionados, especialmente por el creativo juego de luces que resalta cada detalle.


Mesa del Café Negrito

Al caer la noche, y siguiendo la recomendación de nuestra guía, Sonia Lázaro, fuimos a la plaza de la Fuente del Negret (antiguamente de Calatrava). 

Esta fuente, inaugurada en 1850, fue la primera fuente pública de agua potable de Valencia. Representa a un niño sosteniendo una concha de la que brota el agua y está fabricada en hierro fundido oscuro, origen de  su nombre popular.  

En el Café Negrito, cuyas mesas en forma de paleta de pintor nos acogieron en un ambiente bohemio, probamos el cóctel Agua de Valencia. Esta bebida fue creada por el artista Constante Gil en la década de los 50 con una mezcla de zumo de naranja, champán o cava, ginebra y vodka. Sin duda, fue una idea excelente de este pintor que, desde 1956, regentó la Cervecería Madrid: un espacio cultural y punto de encuentro para escritores y artistas valencianos.

Junto a la Fuente del Turia
Finalizamos este día, lleno de aprendizaje y emociones, en la fuente del Turia (plaza de la Virgen). Por la mañana, Sonia nos había explicado que el hombre reclinado con el cuerno de la abundancia es la personificación del río Turia.

Las 8 figuras que lo rodean representan las acequias de riego de la huerta valenciana, simbolizando su fertilidad. 

Sus nombres, que datan de la época islámica (al igual que el cultivo de la chufa), son: 

  • Quart 
  • Benàger i Faitanar,
  • Mislata
  • Favara
  • Rovella
  • Tormos
  • Mestalla
  • Rascanya. 

Balance del día: El martes 17 de febrero caminamos 12.542 pasos.

Mercado Central 
El miércoles por la mañana nos acercamos al Mercado Central. Allí admiramos con tranquilidad la fachada de este emblemático edificio modernista, inaugurado en 1928, cuya cúpula se eleva hasta los 30 metros de altura. 

Siguiendo la sugerencia que nuestra guía, Sonia Lázaro, nos había hecho el día anterior, buscamos el local 153 para tomar un vermut de aperitivo. Fue una idea fantástica; Virginia Gallego nos atendió de maravilla. 

Además de los puestos de productos frescos, nos detuvimos en uno de artesanía local. Tenían postales, láminas e imanes con un diseño innovador; el recuerdo perfecto —pensé— para mi hija Marina. Me llamó la atención uno que retrataba la Lonja de la Seda, con la silueta de una joven sentada en el alféizar interior de una de sus bellas ventanas. 

www.atypicalvalencia.com

En ese momento, la artesana estaba hablando por teléfono. Cuando terminó su conversación, le comenté cuánto me gustaba la perspectiva de la ventana elegida para el imán. Le confesé que, durante nuestra visita a la Lonja, yo también me había imaginado allí sentada, disfrutando de un libro bajo esa luz natural.  

Fue entonces cuando me contó una historia preciosa: ella solía refugiarse en ese espacio inspirador a leer cuando sus hijos eran pequeños. Me reveló que la figura del diseño era, de hecho, su propia hija Marina, con quien precisamente estaba hablando por teléfono cuando entré en la tienda. ¡

—¡Qué casualidad!— exclamé. ¡Mi hija también se llama Marina! 

Sin duda, era el lugar y el objeto idóneos. Antes de irme, escogí otro imán con el paisaje de la Albufera y le pedí una tarjeta para seguir su trabajo. La artista, Virginia Lorente, me la entregó con una sonrisa. Al entrar en su web más tarde, no pude evitar sonreír de nuevo al leer su acertado lema: The atypical shop for atypical people. 

A continuación, nos dirigimos al Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, aprovechando la proximidad de nuestra hora de visita con la entrada combinada (O+M+H) que habíamos adquirido el lunes. Siguiendo el consejo del personal, iniciamos el recorrido por la tercera planta: un espacio dedicado a la astronomía, la exploración espacial y la tecnología del futuro. 

En la segunda planta pasamos una gran parte del tiempo. Además de las secciones de biología, genética y medio ambiente, disfrutamos de una interesante retrospectiva titulada "El legado de la Ciencia", centrada en las figuras de Santiago Ramón y Cajal, Severo Ochoa y Jean Dausset. A través de paneles informativos y audiovisuales, profundizamos en las biografías y los hitos de estos tres grandes investigadores, destacando que los dos primeros fueron galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 1906 y 1959, respectivamente.

Sala Ramón y Cajal
Descubrimos, por ejemplo, detalles reveladores sobre la juventud de Santiago Ramón y Cajal. Desde su nacimiento en 1852 hasta su traslado a Zaragoza en 1869 para estudiar medicina, su vida transcurrió íntegramente en diversas localidades del Alto Aragón. Fue una etapa marcada por las condiciones de extrema pobreza y dominada por la enérgica personalidad de su padre, quien se opuso a sus aficiones artísticas y literarias. 
El 5 de diciembre de 1883, Cajal fue nombrado catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina de Valencia, puesto que ocupó hasta el 2 de noviembre de 1887. En esa fecha se trasladó a la cátedra de histología de Barcelona, ya que la plaza equivalente en Valencia aún no había sido dotada.

Los cuatro años que Cajal vivió en Valencia coincidieron con la llamada "Edad de Plata" de la medicina valenciana. En ese ambiente, adquirió una sólida formación como investigador histológico (la disciplina que estudia los tejidos orgánicos), gracias en gran medida a su relación con Luis Simarro, su segundo maestro quien le impulsó a consagrarse al estudio de la estructura del sistema nervioso. 

El punto de partida de su brillante obra científica fue el medio centenar de trabajos que publicó durante su estancia en la ciudad o en los años inmediatamente posteriores. Entre ellos destacan dos ediciones de su Manual de Histología y sus primeros escritos sobre los revolucionarios hallazgos neurohistiológicos que cambiarían la ciencia para siempre. A pesar de su partida, permaneció ligado a Valencia y a su comunidad científica durante el resto de su vida.

Casa de la familia Ochoa en Luarca
Severo Ochoa nació en Luarca, Asturias, el 24 de septiembre de 1905. Cuando tenía siete años falleció su padre, quien era licenciado en Derecho, industrial y miembro de la alta burguesía asturiana. Debido a los problemas de salud de su madre, Carmen de Albornoz, a partir de 1912 pasó los inviernos en Málaga, ciudad donde cursó el bachillerato. 

Su inclinación por las ciencias naturales se debió, en buena medida, a la influencia de su profesor de química, Eduardo García Rodeja. Por aquel entonces, despertó su afición por la lectura, la fotografía y los automóviles; además, coleccionaba sellos y practicaba ciclismo y equitación. En 1923, comenzó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid, el mismo año en que se jubiló Santiago Ramón y Cajal. Previamente, se había dedicado durante un año a estudiar ingeniería, carrera que abandonó por su aversión a las matemáticas. Escogió medicina con la mirada puesta en la investigación biológica y no en el ejercicio clínico. 

Ochoa encontró en Estados Unidos el caldo de cultivo idóneo para su trabajo. Allí realizó sus principales investigaciones y pasó 45 años de su vida. Perfectamente adaptados al estilo de vida estadounidense y agradecidos por la acogida, en 1955, tanto él como su mujer adquirieron la nacionalidad norteamericana, la cual conservarían el resto de sus vidas. 

En Nueva York —centro cultural del mundo en aquella época—, visitaban exposiciones, acudían a conciertos y cenaban fuera de casa todas las noches. Gracias a la mediación de la cantante de origen valenciano Lucrecia Bori, estuvieron abonados durante 30 años al Metropolitan Opera House y aseguraban no haberse perdido ni un solo concierto de música de cámara. Eran también grandes aficionados a los viajes. La actividad profesional de Ochoa les permitió conocer los países más diversos.

Santiago Grisolía (1923-2022)
La última vida y obra que vimos con detalle fue la del médico y  bioquímico valenciano Santiago Grisolía, una figura clave para la existencia del Museo de las Ciencias y la definición de su contenido. Fue el presidente del Consejo Científico que se creó en los años 90, mientras el arquitecto Santiago Calatrava  proyectaba el edificio.

Grisolía estudió Medicina en Madrid y Valencia, donde se licenció en 1944 con premio extraordinario. Consiguió una beca para realizar su tesis doctoral en EE. UU., investigando primero en Nueva York como discípulo de Severo Ochoa, y luego en las universidades de Chicago y Wisconsin. 

Volvió a Madrid en 1949 para defender su tesis, recibiendo la calificación de summa cum laude. Ese mismo año regresó a EE. UU., y se casó con una colega del laboratorio de Madison, Frances Thompson.

En 1954, fue nombrado profesor asociado de Bioquímica y director del Laboratorio Mcllvain, en la Universidad de Kansas. En 1977, regresó a España para dirigir el recién creado Instituto de Investigaciones Citológicas de Valencia, —más tarde llamado Fundación Valenciana de Investigaciones Biomédicas—y, un año después, creó la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados.

Sus trabajos relacionados, no solo con el ciclo de la urea sino también con la elastoplasticidad de las proteínas y la degradación de las pirimidinas, le convirtieron en un científico de renombre mundial. En 1990, Santiago Grisolía recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

A continuación, entramos en la exposición de Leonardo da Vinci,con multitud de máquinas construidas a partir de sus dibujos y estudios de anatomía, ingeniería, aviación, geología y astronomía. Cuando estábamos totalmente inmersos en sus geniales invenciones, una joven vigilante se acercó para anunciarnos que … ¡el museo ya había cerrado! ¿Cuántas horas pasamos en su interior? Más de cuatro.

Con esta bella imagen de la puesta de sol que nos regaló el cielo al salir, rindo homenaje a todos los científicos que han logrado que este museo sea una realidad, tanto por su legado como por su implicación en su filosofía. ¿Sabéis su lema? «Prohibido no tocar». 

Museo de las Ciencias_Puesta de sol (18 febrero 2026)

Aquella noche decidimos cenar en el restaurante Amor Amargo, en el animado barrio de Ruzafa. Íbamos sin reserva, ya que lo encontramos de manera espontánea mientras buscábamos referencias gastronómicas. Tuvimos suerte y conseguimos una mesa libre; la sepia y las costillas a baja temperatura estaban riquísimas. 

Balance del día: El miércoles 18 de febrero caminamos 19.136 pasos.

La Albufera
El jueves nos desplazamos en transporte público hasta la Albufera con la línea 24 (parada El Palmar). Es un pequeño pueblo de raíces marineras y tradición arrocera desde donde parten recorridos guiados en barca de unos 40 minutos. Hicimos la reserva en El Bessó, donde nos atendió Elena, y salimos a las 13:00 h en «albuferenca», la embarcación típica construida de forma tradicional. 

José Antonio nos explicó los detalles de este entorno natural protegido mientras navegábamos por el lago. Fue muy interesante conocer la interpretación del cultivo del arroz y la pesca tradicional. Es una experiencia que no olvidaremos y que nos gustaría repetir por la tarde para disfrutar de la maravillosa puesta de sol que regala la naturaleza.

Contacto: Teléfono 678 336181 / Instagram: @paseosenbarcaelbesso

Paella valenciana
A continuación, comimos en el restaurante Bon Aire. Destaco tanto su calidad como el excelente servicio de Jordi. Pedimos el menú compuesto por tres entrantes para compartir: calamares a la romana, espencat (pimiento rojo y berenjena asados con bacalao en salazón y ajo) y titaina (pimiento rojo y verde, tomate y atún en salazón). 

El plato principal fue una paella valenciana y, para finalizar, una degustación de postres con tarta de queso y flan de café. Todo estaba exquisito y la decoración, con fotos del Parque Natural de la Albufera, muy acogedora.

De camino a la parada del autobús, vimos el escaparate de una repostería donde compramos una porción de bizcocho de horchata de chufa y dos botellas de la cerveza artesanal Tartana para probarlas en Lanzarote. Es una cerveza rubia, suave (4,5%), sin gluten y elaborada con arroz tipo Sénia (grano medio) en el propio Parque Natural.
Cerveza Tartana

Por la tarde visitamos la Casa-Museo Benlliure, hogar del pintor José Benlliure Gil (1855-1937), uno de los artistas valencianos más importantes del siglo XIX.  El museo alberga una gran colección de su obra y la de su hijo, José Benlliure Ortiz, «Peppino» (1884-1916), además de cuadros y esculturas de otros importantes artistas del momento como Joaquín Sorolla, Mariano Benlliure o Muñoz Degrain.

Casa-Museo Benlliure

La casa conserva distintas estancias con mobiliario de la época, un amplio jardín interior de traza mediterránea decorado con paneles cerámicos y un sorprendente pabellón-estudio.

Horarios:

*martes a sábado (10-14 h/15-19 h)
*domingos y festivos (10 a 14 h, entrada gratuita). Lunes cerrado.



Álex y Alba

La noche del jueves cenamos con nuestros sobrinos, Álex y Alba. La verdad es que poder verlos influyó en nuestra decisión de elegir Valencia como destino. El tiempo con ellos pasó volando; hablamos de las actividades laborales de Alba de cariz social, de mis clases en Lanzarote y de la nueva autocaravana que Álex ha personalizado tras haber perdido la anterior en la DANA del 29 octubre de 2024, donde lo más importante, afortunadamente, fue salvar su vida.

La conversación fue tan amena que olvidamos hacernos una foto en el restaurante Tori Fuego, pero les tomé una en el Carrer de Sueca antes de que regresaran a su casa, en una población cercana a Valencia. cercana. Alba y yo intercambiamos nuestros perfiles de Instagram.

Balance del día: El jueves 19 de febrero dimos 12.926 pasos.

El viernes lo dedicamos de nuevo a la ciudad de Valencia con una visita al Museo de Bellas Artes.  Su colección es inmensa y abarca desde el arte medieval y gótico hasta el siglo XX, pasando por el Renacimiento, el Barroco, la pintura valenciana y una sala dedicada a Goya.

Alonso Cano
Contemplar las obras de maestros españoles e internacionales es un regalo para los sentidos. Destacan piezas barrocas como las de Murillo (San Agustín lavando los pies a Cristo), José de Ribera (Santa Teresa de Jesús), Alonso Cano (Predicación de San Vicente Ferrer, en la imagen de la izquierda) o Rubens y su taller (Virgen con el Niño). También impresiona la sala de Goya, con los retratos de Francisco Bayeu (su cuñado) y de Joaquina Candado (su ama de llaves).

Un apunte histórico: El lienzo de Alonso Cano (1601-1667) es un testimonio fundamental de la estancia del pintor granadino en Valencia. Tras la muerte de su esposa, Cano buscó refugio en la cartuja de Porta Coeli, donde dejó huella.

Precisamente, sobre la figura de Vicente Ferrer, cabe señalar que nació en Valencia en 1350. Este dominico dedicó su vida al «Ministerio de la Palabra» y su predicación por Europa conmovía a multitudes. Falleció en Vannes (Bretaña francesa) el 5 de abril de 1419. Parte de sus reliquias descansan hoy en la capilla tras la girola de la Catedral de Valencia. Es, además, el patrón de la Comunidad Valenciana.

La primavera (Sorolla)
La sección de pintores valencianos es deslumbrante. Pudimos ver obras de Vicente López Portaña (retrato del general Ramón Narváez), Juan Antonio Benlliure Gil (Por la patria) o Antonio Fillol Granel (La siega del arroz en la Albufera de Valencia). Por supuesto, Joaquín Sorolla Bastida brilla con luz propia con lienzos como el Boceto de cartel para el diario El Pueblo, Figuras de casacas jugando en un jardín, La Virgen María o La primavera (también conocida como Labradora valenciana, en la imagen de la derecha).

Mención aparte merece la impresionante obra Yo soy el pan de la vida, realizada por Sorolla en 1897. El realismo es tal que parece sobresalir del lienzo. Fue un encargo de Rafael Errázuriz, diplomático y empresario vitivinícola chileno, a quien Sorolla conoció en Madrid en 1895. De aquel encuentro surgieron no solo retratos familiares, sino también esta imponente pintura religiosa de Jesús predicando en la barca y cuatro obras vinculadas al mundo del vino para decorar su palacio en Valparaíso. 

Yo soy el pan de la vida (Sorolla, 1897)
La pintura está presidida por una barca de pescadores en la que destaca la vela blanca, que ocupa una parte importante de la composición. De pie y de espaldas a un grupo de pescadores se encuentra Cristo, vestido con un amplio manto rojo; con los brazos alzados, se dirige a una multitud de gente que le escucha desde la orilla. 

Detalle muchacho, Sorolla

Entre el gentío llama la atención un muchacho en primer término que, apoyado en una nasa de pescador, contempla la acción desde una especie de pórtico que encuadra la imagen produciendo un efecto de trampantojo. 

Asimismo, atraen la mirada los lirios que, también en primer plano, recorren el cuadro. La combinación de elementos cotidianos, como la humilde barca de pescadores valencianos en la que se sitúa Jesús, con la temática cristiana y una iluminación mística, da como resultado una obra simbolista única dentro de la producción de Sorolla.

1938, Manuel Benedito
En las salas dedicadas al siglo XX, pudimos contemplar obras del artista valenciano Manuel Benedito (1875-1963). El retrato fue su actividad central, llegando a pintar varios cientos a lo largo de su carrera. Entre ellos sobresale el de Concha Piquer (1906-1990), cantante y actriz que, siendo muy joven, marchó a Nueva York, donde residió cinco años. A su regreso, protagonizó varias películas y creó, junto a los músicos Quintero, León y Quiroga, una serie de espectáculos que la consagraron como una de las figuras más importantes del mundo de la copla. El retrato está fechado en 1926. 

Otro lienzo relevante es el de los hermanos Álvarez Quintero, Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1944), en la imagen de la izquierda. Sin duda, conocidos dramaturgos y autores de un gran número de comedias y sainetes.

El título del cuadro, 1938, hace referencia al año del fallecimiento de Serafín, cuyo retrato inacabado sirve de fondo al de su hermano Joaquín. Benedito siempre otorgó una gran importancia a la formación técnica y al profundo conocimiento de los materiales pictóricos. Esta es una lección que se aplicó a sí mismo desde su juventud; incluso cuando ya formaba parte del estudio madrileño de Sorolla, asistía por las noches a las clases de dibujo del natural y acuarela en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. 

Molino holandés, óleo 1909

Finalmente, destaca un grupo de pinturas realizadas en Holanda en 1909. Aquel verano, el artista se trasladó al pueblo de pescadores de Volendam, donde permaneció hasta final de año. 

Su interés radicaba en captar una luz, un entorno y unas gentes totalmente distintos, siguiendo la estela de la gran pintura holandesa del siglo XVII.

Estas obras fueron consideradas por la crítica como parte de lo mejor de su producción y resultaron premiadas en diversos concursos y exposiciones. 


Pío Baroja (Lahuerta, 1955)

Me fijé en el nombre de Genaro Lahuerta (Valencia, 1905-1985) y en su retrato del escritor Pío Baroja (San Sebastián, 1872 - Madrid, 1956), figura clave de la Generación del 98 y autor de obras tan emblemáticas como El árbol de la ciencia (1911).

El cuadro fue realizado en 1955, fruto de la amistad que surgió entre ambos cuando Baroja residió en Valencia. 

En la obra se aprecia la etapa figurativa madura del artista, también reconocido por sus paisajes mediterráneos.


C/ Vallanca 3


El Museo de Bellas Artes nos alimentó el alma, pero pronto necesitamos alimentar el cuerpo, así que nos encaminamos a la Plaza Redonda

Comimos finalmente en la terraza de la Tasca Hogan "La Coveta"; a pesar de ser una zona de paso, disfrutamos de un ambiente tranquilo, ya que eran las 16:00 h.

Volvimos a degustar el esgarraet la exquisita ensalada de pimientos asados con bacalao desalado, ajo y aceite de oliva—, además de unos boquerones fritos. Todo estaba riquísimo.


Torres de Serranos

Por la tarde, paseamos por las Torres de Serranos, la antigua puerta monumental de la muralla medieval. Fueron construidas entre 1392 y 1398 por el arquitecto Pere Balaguer en estilo gótico valenciano. 

Formaban parte de las doce puertas que protegían la ciudad y eran uno de los accesos principales desde el norte. La estructura consta de dos grandes torres poligonales unidas por un cuerpo central con un arco de medio punto. En su parte interior se sitúan las tribunas desde donde la nobleza observaba las celebraciones y entradas reales. Tras el derribo de la muralla en el siglo XIX, las torres se conservaron como símbolo histórico de la ciudad y hoy son el escenario de eventos como La Crida, el pregón que invita a la gente a disfrutar de las Fallas. De regreso al centro histórico, admiramos 

Abanicos Vibenca
De regreso al centro histórico, admiramos de nuevo el escaparate de Abanicos Vibenca, una tienda especializada en artesanía desde 1993, donde incluso vimos cómo pintaban un abanico a mano en ese momento. 

Para cerrar el día, cenamos en la Plaza del Mercado, en la terraza de Tapas Boatella, acompañando la cena con una cerveza tostada Turia. 

Balance del día: El viernes 20 de febrero dimos 20.521 pasos.


Cariátide

El sábado 21, al mediodía, fuimos a visitar la Casa-Museo de Blasco Ibáñez, situada frente a la playa de la Malvarrosa. 

El edificio, inaugurado como museo municipal en 1997, está rodeado de un amplio jardín y conserva el aspecto exterior de la casa original. Destaca la terraza con cariátides y la soberbia mesa de mármol de Carrara que la preside, de la que todavía se conserva una de sus patas originales.

Sala de exposición 
En su interior, cuenta con dos salas de exposiciones y una biblioteca-centro de investigación. 

La Casa-Museo del escritor valenciano alberga mobiliario diverso, recuerdos y objetos personales, así como abundantes fondos bibliográficos y documentales que dan testimonio de la vida y obra del polifacético autor.


Blasco Ibáñez en la terraza
Blasco Ibáñez (1867-1928) confesaba tener "la manía de la construcción", como muchos novelistas dotados de gran fuerza productiva. Por ello, levantó este chalet en la Malvarrosa, para retirarse a escribir y a descansar con su familia, a pocos metros de una playa que por aquel entonces era solitaria. Probablemente, la vivienda empezó a ser habitada hacia 1902.

Las dificultades económicas y el estallido de la Primera Guerra Mundial estimularon el espíritu emprendedor del escritor valenciano. Desde París, ejerció como director literario de la editorial Prometeo (1914). Blasco Ibáñez llegó a Hollywood en 1919 y se adentró en el mundo del cinematógrafo. Tres años antes había publicado Los cuatro jinetes del Apocalipsis, un alegato contra la guerra que, inicialmente había pasado desapercibido. En los años siguientes, el libro se convirtió en un fenómeno de ventas en Estados Unidos donde se adquirieron los derechos de la novela para llevarla al cine. La película se estrenó en 1921, dirigida por Rex Ingram y protagonizada por Rodolfo Valentino (en el papel de Julio Desnoyers), el primer sex symbol de la historia del cine. Existe otra versión del año 1962, con Glenn Ford). Asimismo, en EE. UU. se le encargó a Blasco Ibáñez el guion de Sangre y arena (1916). 

Blasco Ibáñez se significó como "soldado de la pluma" al servicio de la causa aliada, visitando incluso el frente de batalla para convertirse en un cronista excepcional del conflicto.

A su regreso de la vuelta al mundo, Blasco Ibáñez reafirmó sus credenciales políticas para combatir la dictadura de Primo de Rivera y condenar el apoyo de Alfonso XIII al Directorio militar. En compañía de intelectuales exiliados en París, como Miguel de Unamuno y Eduardo Ortega y Gasset, lideró la publicación del semanario España con Honra (1924-25) y publicó el manifiesto Una nación secuestrada (1924).

En la terraza Casa Museo B. Ibáñez
El escritor mantuvo siempre una estrecha relación personal con artistas valencianos de la talla de Antonio Fillol, Joaquín Sorolla, los hermanos Benlliure y José Segrelles. 

A raíz de la Guerra Civil, el chalet fue incautado y, tras servir para distintos usos, quedó en un estado tan deplorable que se aconsejó su derribo y posterior reconstrucción, siguiendo los planes originales.

Desde el 18 de junio de 1997, forma parte de la red de museos municipales de la ciudad.

A continuación, nos fuimos a comer al Paseo Marítimo, a un restaurante con terraza que habíamos visto a la ida, llamado El Chiringuito. Pedimos para picar una ración de escombro (puntillita o chipirones fritos pequeños) y, como plato principal, un arroz meloso. Todo estaba riquísimo, aunque como ya se había puesto el sol, empezaba a refrescar en la terraza. Por ello, decidimos ir a tomar el café a La Fábrica de Hielo, en el barrio del Cabanyal: una antigua nave industrial reconvertida en un espacio cultural con ambiente alternativo y música en directo.

Puesta de sol 21.02.2026


Permanecimos por la zona para contemplar la maravillosa puesta de sol que el cielo nos regaló.

Alrededor de las 19:00 h, regresamos al centro histórico para disfrutar de un último paseo por las calles de Valencia. También aprovechamos para probar el afamado chocolate con buñuelos  la Horchatería El Collado.


Chocobollo

Al ver cómo elaboraban artesanalmente los chocolates redondos (de 50g) en el local Xoco&Vero (detrás de la Lonja, en la calle Derechos, 38), se nos ocurrió llevar algunos como detalle a nuestros amigos en Lanzarote. 

Los artesanos de Xoco&Vero son descendientes directos de una familia de chocolateros de Torrent con tradición desde 1823. Su producto estrella, el "Chocobollo", está considerado la primera barrita de chocolate comestible de la historia. 

Existen referencias escritas de este dulce en el manuscrito "Choice Remarks" del viajero inglés Ellis Veryard, donde narra su viaje por España (Londres, 1701). Sus ingredientes son puramente naturales: azúcar de caña (panela), pasta de cacao, harina de arroz y vainilla. Es un producto inclusivo (sin lácteos, sin gluten y sin frutos secos) y totalmente vegano. Al ser un chocolate hecho a mano sin moldes, siguiendo procesos anteriores a la Revolución industrial, no está refinado, por lo que se perciben al paladar los cristales de azúcar en una agradable textura granulosa. Se puede consumir "crudo" o tierno (calentándolo 30 segundos al microondas... o simplemente al sol de Valencia).

Balance del día: El sábado 21 de febrero alcanzamos un nuevo récord: 24.022 pasos.

El último día, domingo 22 de febrero, teníamos un vuelo tardío a Lanzarote. Este hecho nos permitió, tras dejar las maletas en Valencia Lockers (taquillas automáticas 24 horas), cerca de la Estación Joaquín Sorolla (AVE), acudir a la plaza del Ayuntamiento, donde se celebraba la primera mascletà.

¿Recordáis que al inicio de esta crónica viajera os hablé de Sonia Lázaro, la guía de turismo? Fue ella quien nos informó de este acto, lo que nos permitió planificarlo con antelación. Llegamos alrededor de las 12:00 h, como marcaba el reloj de la torre. La mañana soleada invitaba a disfrutar del espectáculo pirotécnico, aunque tuvimos que acostumbrar nuestros oídos —e incluso protegerlos— del sorprendente estruendode los petardos.



Al término del «disparo», vimos a las falleras saludando desde el balcón del Ayuntamiento; entre ellas destacaban la fallera mayor de las Fallas de Valencia 2026, Carmen Prades, y la infantil, Marta Mercader. 

En la plaza, el público se unía para cantar con emoción letras tradicionales. Al finalizar, tocó el grupo Xaranga LHdH (Los Hombres de Hueso), que también está disponible para otros eventos (su Instagram es @xaranga_lhdh y su teléfono 664435485).

Balcón Ayuntamiento (22.02.2026)


Mercado Central (22.02.2026)
Después, nos dirigimos a la zona del Mercado Central para tomar la última horchata. Allí, contemplando este edificio de estilo modernista, —diseñado por Alexandre Soler March y Francesc Guàrdia i Vial, discípulos de Lluís Domènech i Montaner—, le escribí un wasap a Sonia para agradecerle su atención durante toda nuestra estancia. 
Me respondió enseguida y quedamos en mantener la amistad y compartir sugerencias de lectura. 

Finalmente, regresamos a Valencia Lockers por nuestro equipaje y cogimos el transporte público hacia el aeropuerto para emprender la vuelta a Lanzarote con Binter Canarias. No sabíamos entonces que el vuelo a Las Palmas sufriría un retraso por inclemencias climáticas y que nuestra conexión con Lanzarote sería «de película». Nos esperaron y, además, una empleada de la compañía nos recogió a pie de avión con un vehículo para llevarnos directamente al siguiente vuelo. Fuimos los primeros en embarcar y el resto del pasaje lo hizo después. Realmente increíble; hice bien en elegirlos frente a la aerolínea irlandesa de vuelo directo, con la que ya he tenido incidentes y el factor humano no parece relevante, solo el económico.



Ya en casa, unos días después, decidimos ver en RTVE Play dos series basadas en las novelas sociales de Vicente Blasco Ibáñez: La barraca (1898) y Cañas y barro (1902). Publicadas en la editorial F. Sempere y Compañía.

Cuando se rodaron, en 1978 y 1979, yo era apenas una niña. Ahora, tras nuestra estancia en Valencia, he revivido paisajes y momentos de aquella época a través de grandes interpretaciones.

En La Barraca destacan: Álvaro de Luna, Marisa de Leza, Victoria Abril y Lola Herrera, a quien tuve el privilegio de presentar en Lanzarote su libro Me quedo con lo mejor. En Cañas y barro: José Bódalo, Victoria Vera, Manuel Tejada y Luis Suárez.

Sonia cumplió su promesa. El 20 de marzo, preocupada por la inestabilidad climática y los destrozos en Lanzarote por un temporal, me escribió. Justo ese día la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias, había suspendido la actividad lectiva en los centros educativos, pasándola a modalidad telemática. En el wasap me envió dos fotos donde se apreciaban las ofrendas florales.

Foto de Sonia Lázaro
Tras agradecerle el gesto, le comenté a Sonia que la noche anterior, jueves 19 de marzo, habíamos visto en La 2 de TVE, la Cremà, acordándonos de nuestro reciente viaje a Valencia. 

—¿Da emoción, verdad? Ver el fuego...—me respondió y continuó —: La gente que llevo en el grupo me pregunta: «¿pero cómo quemáis algo tan bonito?».  Yo les digo que es como un ciclo.

Sonia terminó deseando que la tormenta parara pronto. El 18 de abril se volvió a poner en contacto conmigo para informarme de que había finalizado la lectura de los dos libros que le había recomendado: La dama azul, de Javier Sierra, —autor del que mencionó -siempre aporta datos interesantísimos e incita a tirar del hilo y seguir investigando—, y Memorial del convento, de José Saramago. 

—Pura filosofía hecha poesía. Este libro encierra una sabiduría especial —concluyó Sonia. Asimismo, me pidió algún análisis o reflexión sobre el libro de Saramago. Me acordé de que tenía uno en el blog y se lo facilité. También le anticipé que estaba escribiendo la crónica viajera sobre Valencia y que esperaba finalizarla en breve. 

—Deseando leerla— manifestó Sonia, cariñosa.

Hoy, 10 de mayo, concluyo esta crónica viajera, haciéndola coincidir con:

1º.- El aniversario de Benito Pérez Galdós 

  • Se cumplen años del nacimiento del gran Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 10/05/1843- Madrid, 04/01/1920). Máximo exponente de la novela realista del siglo XIX, nos dejó un legado inmenso: 31 novelas (como Doña Perfecta o Fortunata y Jacinta), 46 Episodios Nacionales, 23 obras de teatro y el equivalente a 20 volúmenes de relatos y artículos periodísticos.

2º.- La IV Fiera del Libro en Lanzarote

Este evento (que ha tenido lugar del 7 al 10 de mayo en el Parque José Ramírez Cerdá) me ha brindado la posibilidad de conocer, reencontrarme con personas de gran valor humano y adquirir publicaciones. Entre ellas:

  • Sonia Moreno: autora de Marruecos, el vecino incómodo (La esfera de los libros).
  • Tere Perera: autora de La magia de un faro. (Ed: Horizontes Atlánticos).
  • Máximo Huerta: autor de Mamá está dormida. (Editorial: Planeta).
La anécdota
Mientras Máximo Huerta dedicaba un ejemplar de Mamá está dormida para la Biblioteca Municipal de Tías, cuyo libro tenía en préstamo, le comenté que en febrero visité la Casa del escritor Blasco Ibáñez. Precisamente, durante su presentación, el autor valenciano (Utiel, 1971) señaló la importancia de escribir en un lugar que motive. Desde luego, las vistas a la Playa de la Malvarrosa, lo son. Doy fe de ello.
  • Ico Toledo: autora de Dame alas. (Ediciones Ibhuku).

Esta mañana de domingo estuve en el estand de la Librería El Puente, donde Ico Toledo se encontraba firmando libros . Le llevé el que me había regalado Laura Mayo (alumna del Máster de Profesorado) al terminar su estancia de aprendizaje en diciembre. 

La autora tuvo la buena idea de reflejar nuestro vínculo con Dame alas en la dedicatoria y, para cerrar el momento, nos hicimos una foto de recuerdo.



  • Alba Cantón y Sergio Erro: editores de Itineraria. 
NOTA:

Les comenté a Alba y Sergio que, la pasada Navidad, el libro de relatos Tierra del mar, escrito por Sergio se convirtió en mi opción favorita para regalar. Incluso les conté que el Local 6, de la calle Fajardo, donde Silvia los vendía, se quedó sin existencias el 19 de diciembre tras mi paso por allí, ¡ya que me llevé los tres últimos ejemplares! 

Editorial Itineraria
También confesé a ambos mi fascinación por sus portadas. De hecho, en la pequeña biblioteca de mi pasillo, tengo expuestos todos sus libros para poder disfrutar de su diseño a diario.  

En esta ocasión, volví a llevarme Eliza, de la periodista Myriam Ybot (un regalo para mi amiga Verónica Carmona), y El principito ha vuelto, de mi también amiga polifacética, María Jesús Alvarado, autora de Suerte Mulana y Sorimba, que ya forman parte de este «Camino de Letras con Syra». Ella propició que eligiera la isla de El Hierro  como destino en julio de 2023. 

Sergio me obsequió con un detalle precioso, un punto de lectura con el motivo de una rosa, de su autoría. 

Buscar en este blog

Vistas de página en total

Seguidores de Facebook

Citas

“Para mi la escritura es un camino espiritual” — Rosa Montero “Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un sistema de señales” — José Saramago “Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos” — Ortega y Gasset “Concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar…” — Epicteto “La ingratitud es el precio al favor inmerecido” — Ignacio Manuel Altamirano “Se viaja para contemplar con los propios ojos la ciudad apetecida…” — Marcel Proust “Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo…” — Marcel Proust

Síguenos

Comentarios

Archivo del blog