Federico García Lorca, el Romancero gitano y Ruta Teatralizada en Madrid

El jueves 27 de agosto me dirigí por la mañana temprano a la Biblioteca del Centro Cívico, en el barrio de San Francisco Javier, con el deseo de pedir en préstamo un libro de Federico García Lorca. A las 15:20 h tomaba un avión a Madrid y, aunque ya tenía preparado Cuentos verdaderos de Rosa Montero (Penguin Random House) para el trayecto, siempre me llevaba como mínimo dos.

Portada

Además, durante mi estancia en la capital, tenía reservada una ruta teatralizada sobre el genial poeta, hecho que me motivaba a ahondar en su literatura.  

Allí estaba Marga, la bibliotecaria, quien puso una ficha nueva al ejemplar de Poema del Cante Jondo y Romancero Gitano que elegí. Por cierto, muy usado. Como siempre, disponía de dos semanas para su lectura.

En el vuelo de Air Europa UX9076 opté por comenzar con el primer cuento de la periodista («Se acabaron los paraísos»), que se trata realmente de un reportaje —como los demás que conforman el libro— escrito para el periódico El País. 

Llegué a casa de mis suegros, en la calle Arcipreste de Hita, tras unas vicisitudes con la línea de metro, ya que la estación de Nuevos Ministerios estaba en obras. Desde que fallecieron ambos, la casa está vacía, pero de alguna manera siento su presencia. Así me ocurrió aquella noche en la habitación que suelo ocupar siempre que me alojo allí.

Me extendí en la cama más cercana a la ventana. Estaba cansada del viaje. Planifiqué las visitas que quería realizar el viernes 28 y el sábado 29 de agosto en Madrid. Al terminar, me levanté a beber un vaso de agua y me fijé en la estantería llena de libros que ocupaba el rincón de la pared. Acaricié algunos. La mayoría estaban empolvados y, suplicantes, requerían que les prestara atención. Leí sus títulos y, en efecto, algunos eran para mí verdaderos imanes. 

Uno de ellos estaba forrado con un papel de color plateado. «¡Qué curioso!» pensé. Lo cogí y lo abrí con cuidado: Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca. Entonces, me estremecí. Era un libro de mi suegra, a la que prefiero llamar mi segunda madre. Sin duda, Mila estaba allí. Lo hojeé y lo puse en la mesilla junto a la publicación de Ediciones Cátedra del año 1985 que había tomado prestado por la mañana de la biblioteca. Elegí esta última y me introduje de nuevo en el universo lorquiano. Tenía muy reciente la fecha recién cumplida del asesinato del poeta, el 18 de agosto de 1936. 

En la introducción se afirma que Federico García Lorca es el poeta más conocido y más leído en el mundo. Sus libros de mayor fama y difusión son Poema del Cante Jondo (Madrid: Ulises, 1931) y Romancero gitano (Madrid: Revista de Occidente, 1928). Hay que fijarse en las fechas de creación y publicación de ambos. Poema del Cante Jondo se escribe en noviembre de 1921 y se publica diez años después. En cambio, Romancero gitano fue terminado en 1927 y publicado en abril de 1928. Por tanto, se puede clasificar como poesía temprana. La presencia de Andalucía está en los dos libros mencionados. 

La mayoría de la poesía lorquiana cabe bajo la denominación de poesía temprana, aunque Poeta en Nueva York es de corte vanguardista (transición), mientras que Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y Diván del Tamarit son poesías maduras y complejas.

Lorca es considerado un artista polifacético dotado de cualidades de poeta, dramaturgo, músico, pintor y actor. Representa la emoción a través del duende, es decir, el espíritu de la tierra y el hombre de mayor cultura de sangre. Poseedor, como decía Goethe sobre el violinista italiano Paganini (1782-1840), de:

«un poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica».

Es muy interesante la siguiente reflexión de Vicente Aleixandre (1898-1984), que nos lleva a esta asombrosa capacidad asimilativa de Lorca cuando dijo:

El poeta es el ser que acaso carece de límites corporales. Su silencio repentino y largo tenía algo de silencio de río, y en la alta hora, oscuro como un río ancho, se le sentía fluir, fluir, pasándole por su cuerpo y su alma sangres, remembranzas, dolor, latidos de otros corazones y otros seres que eran él mismo en aquel instante, como el río es todas las aguas que le dan cuerpo, pero no límite.

¿Qué significa el cante jondo para Lorca? Destaco algunas de las expresiones formuladas por el joven poeta en una conferencia cuando tenía 23 años:

* Las canciones más emocionantes y profundas de nuestra misteriosa alma... la parte más dinámica de nuestro canto...

* Una de las creaciones artísticas populares más fuertes del mundo...

* El andaluz, con profundo sentido espiritual, entrega a la Naturaleza todo su tesoro íntimo con la completa seguridad de que será escuchado.

* Lo que no cabe duda es que la guitarra ha construido el cante jondo. 

Por otra parte, todos los biógrafos de Lorca señalan la importancia del medio rural en su trayectoria literaria: ambiente de coplas, de supersticiones, de tradiciones locales, de creencias populares, de romerías como la de Moclín, de historias de bandoleros y héroes populares. Aseveraba el poeta:

«El campo me gusta más que nada. Allí vivo, corro, trajino en faenas campesinas dos horas y escribo cinco. Donde mejor escribo es en el campo». (página 63)

«A mí me interesa más la gente que habita el paisaje que el paisaje mismo. Yo puedo estarme contemplando una sierra durante un cuarto de hora; pero enseguida corro a hablar con el pastor o el leñador de esa sierra. Luego, al escribir, recuerda uno estos diálogos y surge la expresión popular auténtica. Yo tengo un gran archivo en los recuerdos de mi niñez de oir hablar a la gente. Es la memoria poética y a ella me atengo». (página 64)

Sobre Poema del Cante Jondo, Lorca escribe que su ritmo es estilizadamente popular y saca a relucir cantaores viejos y a toda la fauna y flora fantásticas que llena sublimes canciones como «El Silverio», «El Juan Breva», «el Loco Mateos», «la Parrala», «el Fillo» ... ¡ y la Muerte! El poema empieza con un crepúsculo inmóvil y por él desfilan «La siguiriya», «la soleá», «la saeta» y «la petenera». El poema está lleno de gitanos, de velones, de fraguas... tiene hasta alusiones a Zoroastro. 

El Romancero Gitano representa la universalización del gitano —o la agitanización del universo—, el llevar a propósito al nivel de mito esa misma sensibilidad gitano-andaluza que emana del cante. Se trata de un libro de muchísima elaboración artística. Cuando se publica en 1928 constituye un éxito casi desmedido. Es considerado un retablo cósmico en el que se encuentra el mundo natural, el mundo espiritual, las razas y los ríos: todo se ve como una parte de Andalucía que cobra dimensiones de mundo o universo: gitanos, judíos, romanos, niños y contrabandistas; planetas y arcángeles. Todos andaluces. Todos forman parte del solo personaje que es la Pena andaluza, y la Pena se infiltra igualmente en el tuétano de los huesos como en la savia de los árboles: sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los árboles, en todo. 

El viernes 28 de agosto por la tarde tengo la reserva para la ruta guiada El Madrid de Lorca. La mañana la dedico a otros intereses culturales. Comienzo desayunando en la cafetería Argos, ubicada en la calle de Meléndez Valdés, muy cerca de casa de mis suegros. 

Mientras me tomo el café busco información sobre el nombre de esta calle por la que tantas veces he transitado. Juan Meléndez Valdés nació en Ribera del Fresno (Badajoz, 1754) en el seno de un hogar campesino. Estudió Derecho en la Universidad de Salamanca, donde ejercería como catedrático de Humanidades desde 1781. La muerte de sus padres le hizo refugiarse en la amistad y estrechar la relación con su hermano Esteban. Escribió poesía y se conviertió en el poeta con mayor producción lírica del siglo XVIII. Murió en Francia en 1817. 

Instituto Cervantes (C/ Alcalá, 49)
A continuación cojo el autobús 100% eléctrico de la línea 001. Se trata de una ruta gratuita que conecta Moncloa con la estación de Atocha Renfe. En el trayecto observo el cielo azul de Madrid y sus edificios emblemáticos, como el del Instituto Cervantes (calle de Alcalá, 49. Me acuerdo de mi amiga Asun, doctora en Filosofía, que ha impartido clases aquí. Precisamente voy a quedar con ella al día siguiente para visitar el Museo de Historia y comer juntas.

Esta imponente institución educativa ocupa el edificio de las Cariátides (antigua sede del Banco del Río de la Plata). Es obra (1910-18) de los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. Las cuatro esculturas de forma femenina (cariátides) fueron talladas por Francisco Asorey (Pontevedra, 1889-Santiago de Compostela, 1961).


Me bajo en la parada del Paseo del Prado. Mi intención es ir al Casón del Buen Retiro (calle de Alfonso XIII, 28) y contemplar el fresco de Luca Giordano que hay en la biblioteca. Desde que lo mencionó Javier Sierra en el Plan Maestro, he tenido el anhelo de contemplarlo. 

Al llegar, una vigilante de seguridad me indica que las visitas se realizan los domingos, a las 12 h, con la entrada del Museo del Prado. ¡Mi gozo en un pozo! Entonces, le comento mi deseo de acceder a la biblioteca como usuaria para consultar la vida y obra de Luca Giordano (Nápoles, 1634-1705). Me facilita la llave de una taquilla y deposito allí todas mis pertenencias, a excepción de la botella de agua, el móvil y una libreta con un bolígrafo (con la portada Sabor Quijote, a la que tengo especial cariño,  regalo de Iria y Marta, dos alumnas del curso académico pasado que me la trajeron de Fitur 2025). 

Abro la puerta con sumo cuidado y se produce el milagro al mirar hacia arriba: la obra pictórica es inmensa. El bibliotecario, en primer término desde el mostrador, se ofrece a ayudarme. Le pido bibliografía sobre Giordano y me conduce a una sala con varios manuales. Elijo una monografía con el título Lucas Jordán y la Corte de Madrid (Caja Inmaculada, 7/7/2008-Zaragoza).

Convento Los Jerónimos (28.08.2026)

Me siento y comienzo a tomar notas con el impulso constante de girar el rostro hacia el gigantesco fresco y hacer una foto. Todavía no es el momento. Ya me advirtió la vigilante de seguridad que, a este espacio la gente, en su mayoría relacionada con Historia del Arte, viene a investigar. 

Me concentro en mi propio análisis de la decoración del Casón del Buen Retiro: formaba parte del Palacio del Buen Retiro, edificio construido por el conde-duque de Olivares como palacio de recreo para el rey Felipe IV (Valladolid,1605 - Madrid,1665), anexo al monasterio de San Jerónimo el Real (por cierto, donde se casaron mis padres). (Nota: Ver imagen a la derecha).

Antiguamente se trataba del Salón de Baile del Palacio.  No puedo resistirme más: levanto la mirada y experimento una especie de apoteosis. El fresco representa la Alegoría del Toisón de Oro (la Orden del Toisón de Oro había sido fundada por Felipe III el Bueno, duque de Borgoña, en 1430). Está rodeado de las virtudes, dioses de la antigüedad y los territorios bajo la Corona española. 

Vuelvo a las páginas del libro. En la monografía se habla de las nueve musas, hijas de Mnemósine (diosa de la memoria) y de Zeus. Hago una síntesis en mi cuaderno con la esperanza de encontrar la oportunidad de tomar esa instantánea que me hará recordar toda la vida ese momento tan especial que estoy viviendo. Las cito por orden alfabético con sus símbolos: 

  • Calíope (la más importante y sabia de todas las musas,  representa la poesía épica: Ilíada, Odisea y Eneida).
  • Clío (musa de la historia: clarín y libro abierto).
  • Erató (musa de la poesía lírica y amorosa: antorcha).
  • Euterpe (musa de la música: dos flautas).
  • Melpómene (musa de la tragedia: puñal y corona).
  • Polimnia (musa de los cantos sagrados y la poesía sacra: pluma y lira)-
  • Talía (musa de la comedia y la poesía bucólica: descalza).
  • Terpsícore (musa de la danza: cítara).
  • Urania (musa de la astronomía: estrellas).

El siguiente apartado se refiere a los filósofos Aristóteles, Platón, Sócrates y Arquímedes (que forman un tándem perfecto de musas y sabios), y a los ángeles, quienes colocan ramos de olivo en la corona, en cuyo centro resplandece el sol, simbolizando la paz y la armonía en las posesiones de Felipe II (Valladolid, 1527- San Lorenzo de el Escorial, 1598) y Carlos II (Madrid, 1661-1700). 


Fresco Luca Giordano (1692-1694)

El tiempo ha pasado muy deprisa en compañía de los dioses del Olimpo. En mi mente se entremezclan los nombres griegos y los de la mitología romana: Zeus y Hera (griego) o Júpiter y Juno (romano).  

Es la hora de despedirme de tanta belleza, colocar el manual en la estantería, agradecer a Francisco Manuel su amabilidad y... ¡hacer las fotos a la cúpula de Luca Giordano!

Paso por la taquilla a recoger mis cosas. Me fijo en que el número termina en 68, el año en que nací. 


Basílica Jesús de Medinaceli (28.08.2026)

Decido ir a almorzar al restaurante Don Diego, en la calle León, 8, a almorzar. Me gusta mucho su ambiente familiar. Elijo un menú con muy buena relación calidad-precio: pastel de cabracho, carrilleras de ternera y flan al estilo de la tía Ramona. 

Su ubicación en el Barrio de las Letras me permite ir después a la Basílica de Jesús de Medinaceli. Es un reencuentro con mi madre, que acudía a menudo a este templo para pedir nuestro bienestar. Yo lo sigo haciendo en su nombre por la familia, las amistades y el mundo entero. La verdad es que me siento en paz siempre que cruzo su umbral.

Después me encamino hacia el Paseo de Neptuno, la Plaza de Cibeles, la calle Alcalá y, finalmente, al número 76 de Goya, punto de encuentro de la ruta guiada El Madrid de Lorca. 


Nissan Primera GC 8560 CK 

Minutos antes de empezar, a las 19:20 h, me llama Thomas, mi marido, para informarme de que el coche Nissan Primera (GC 8560 CK), el coche que nos ha acompañando toda una vida, ha fallecido en la subida al pueblo de Femés. Se ha quedado en la cuneta. Eso sí, con buenas vistas.


Este hecho me hace recordar por un momento el asesinato de Lorca en las inmediaciones de la carretera que une las localidades de Víznar y Alfacar, en Granada. El poeta también se quedó en una cuneta, víctima en su caso de la represión franquista.

Calle Narváez

Belén Cantenys, guía y profesional de las artes escénicas, comienza el recorrido. Nos explica cómo fue la llegada de Lorca a Madrid y nos enseña la casa en la que vivió, en la calle Narváez, entre 1933 y 1936. En esta época ya era una figura reconocida, pues había cosechado fama como dramaturgo. 

Lorca vivió en primera persona el éxito de Yerma, estrenada en Madrid el 29 de diciembre de 1934. La función contó con la célebre actriz Margarita Xirgu en el papel principal y estuvo envuelta en cierta controversia política y social por la audacia del tema abordado para la época. La obra forma parte de su trilogía rural junto a Bodas de sangre (1933) y La Casa de Bernarda Alba (1936).


Placa 
Yerma es una tragedia que refleja el conflicto interno de una mujer que no consigue ser madre. Esta situación le produce una gran frustración, dado que en ese contexto histórico se consideraba indispensable que la mujer casada tuviera hijos, además de cumplir con sus labores en el hogar.

La presión social sobre la mujer es, de hecho, un tema recurrente en la obra de Lorca, especialmente en lo relativo a la maternidad, las apariencias y la fatalidad del destino. 

Con Belén nos detuvimos frente a la placa (situada junto al portal de la calle Alcalá, 96) que el Teatro Español del Ayuntamiento de Madrid instaló el 29 de diciembre de 1984. En ella se recuerdan las siguientes palabras de Lorca, pronunciadas durante un discurso dirigido a los actores madrileños en 1935.

El teatro es una escuela de llanto y de risa, y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y el sentimiento del hombre


Belén nos señaló también las primeras amistades del poeta, entre las que destaca la de Salvador Dalí, a quien conoció en la Residencia de Estudiantes en marzo de 1923. Esta relación se vislumbra con claridad en su obra y en su entorno; por ejemplo, en la casa familiar de Granada se conserva el lienzo Sifón y botella de ron, y el propio Lorca le dedicó su famosa Oda a Salvador Dalí. Otro de sus grandes amigos en esta etapa fue Luis Buñuel. 

Residencia de Estudiantes
Lorca vivió en la Residencia desde 1919 hasta 1926 donde coincidió con otros poetas de la Generación del 27 en un ambiente de intensa creatividad.

De hecho, solía decirles a sus padres que en Madrid no se podía vivir en otro sitio mejor. El inmueble fue levantado en 1910 en la Colina de los Chopos, bajo la dirección de Alberto Jiménez Frau. 

Hoy en día, el lugar sigue funcionando como residencia para investigadores y creadores. Además, acoge exposiciones y actos culturales, y cuenta con un restaurante abierto al público en su antiguo comedor. Fue declarada Bien de Interés Cultural en junio de 2025 y ostenta otras distinciones de prestigio, como el Sello de Patrimonio Europeo.

La entrada es gratuita, aunque se recomienda reservar la visita guiada, que incluye una charla introductoria, la proyección de un documental, la visita a la recreación de una habitación histórica y un recorrido por los jardines y exteriores. El servicio está disponible durante todo el año, excepto en Navidad, Semana Santa y el mes de agosto. 

Belén nos habló también de la crisis emocional que sufrió Lorca tras el estreno del cortometraje Un perro andaluz (1929), al sentir que sus amigos Buñuel y Dalí lo habían caricaturizado. Para ayudarlo a superar el trance, su familia le aconsejó cambiar de aires y emprender un viaje a Nueva York y Cuba, una experiencia que se conviertió en su auténtica sanación y paraíso.

En 1935, Lorca escribió Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, obra que se estrenó el 13 de diciembre de ese mismo año en el Teatro Principal Palace de Barcelona. La función, protagonizada una vez más por Margarita Xirgu, se convertiría en la última pieza teatral que el autor vería estrenada en su vida.

Placa José Bergamín

En otra de las paradas del recorrido, vimos la casa en la que nació José Bergamín el 30 de diciembre de 1895, destacado poeta, ensayista y editor de la Generación del 27.  

Allí Belén nos contó una historia sumamente emotiva. El 13 de julio de 1936, Lorca acudió a las oficinas de la revista Cruz y Raya, que dirigía Bergamín, con la intención de entregarle el manuscrito original mecanografiado de Poeta en Nueva York. Al no encontrar a su buen amigo, Federico lo dejó sobre el escritorio acompañado de una nota manuscrita:

«Querido Pepe: He estado a verte. Creo que volveré mañana. Abrazos de Federico».

Lorca nunca regresó. Tras la victoria franquista, cuando Bergamín se vio obligado a exiliarse a México , se llevó el manuscrito consigo y, finalmente, en 1940, publicó por primera vez Poeta en Nueva York con la editorial Séneca.

Tres días después, el 16 de julio de 1936, Lorca entrega a Rafael Martínez Nadal en su casa el borrador manuscrito de El Público. Le pide que lo destruya si le ocurre algo. Su amigo lo consiguió salvar, así como parte de su archivo personal y literario (poemas inéditos, cartas familiares, dibujos, cartas de amigos e intelectuales), que traslada a Inglaterra.

Seguimos caminando por la calle Alcalá y llegamos al Café Lyon (hoy en día un VIPS). Inaugurado en 1931, se convirtió en el epicentro de la vida cultural madrileña. Destacaba por sus grandes ventanales, su estilo anglosajón y su sótano, donde se celebraban tertulias literarias como «La Ballena Alegre». Era frecuente ver a Lorca, José Bergamín, Manuel Azaña, Valle-Inclán y Ramón Gómez de la Serna. Cerca del Café Lyon (Alcalá, 59) estaba el Lyceum Club Femenino (fundado el 4 de noviembre de 1926, entre otras, por María de Maeztu, Victoria Kent y Victorina Durán), por lo que también acudían mujeres intelectuales de la Edad de Plata. 

Edificio Metrópolis (28.08.2026)

Caía la noche en Madrid. El edificio Metrópolis en la calle Alcalá, 39, relucía con toda su belleza neobarroca. La estatua de la Victoria Alada (obra del escultor Federico Coullaut-Valera) se unía a mi contemplación ensoñadora mientras Belén relataba un episodio histórico crucial: el domingo 12 de abril de 1931 se celebraron en España las elecciones municipales decisivas que desembocaron, dos días después, en la proclamación de la Segunda República. 

Ese día, Lorca presenció la manifestación ciudadana en la Puerta del Sol y Cibeles. Al regresar a la tertulia de la Granja el Henar, ubicada en Alcalá, 40 (junto al café del Círculo de Bellas Artes), el poeta transmitió con maestría oral todo lo que estaba ocurriendo en un café en el que se reunían miembros de las generaciones del 98 y del 27. Desde su terraza, quienes presenciaron su narración coincidieron en aseverar que, si se hubiera grabado, habría sido un testimonio literario único.


Ateneo de Madrid (C/El Prado, 21)
A continuación nos dirigimos a la calle del Prado, 21 donde se encuentra el Ateneo de Madrid, centro neurálgico del debate intelectual, político y artístico a principios del siglo XX en España. 

Tras la llegada de Lorca a la Residencia de Estudiantes en 1919, el Ateneo se convirtió en parada obligatoria para el poeta, donde frecuentaba su biblioteca y asistía a tertulias. En este espacio expusieron artistas vinculados a su entorno, como Salvador Dalí.

Belén recordó la primera obra de teatro que escribió Lorca en 1919, El maleficio de la mariposa, y su fecha de estreno: el 22 de marzo de 1920 en el Teatro Eslava de Madrid. El público, acostumbrado al teatro realista o a las comedias de costumbres, no comprendió esta parábola poética y simbolista ambientada en un prado de insectos.


Este fracaso no desanimó a Lorca, quien escribió una carta a su padre (preocupado por el futuro de su hijo) en abril de 1920. En ella hablaba a don Federico García Rodríguez de su vocación y de su deseo de seguir estudiando en Madrid y no regresar a Granada, como le instaba su padre. Señalo algunas frases:

«He nacido poeta y artista como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo». 
«Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien».
«Hay que ser audaces y valientes. Lo mediocre y el término medio es fatal».

Emocionados, nos dirigimos hacia el Teatro Español. Su origen se remonta a 1583 (Corral del Príncipe) y fue reconstruido como teatro neoclásico en el siglo XVIII. Se considera el teatro con actividad escénica continuada más antiguo de Europa, sin tener en cuenta cierres coyunturales. 

Plaza de Santa Ana (28.08.2026)

Belén mencionó La zapatera prodigiosa, representada el 24 de diciembre de 1930, y volvió a hablar del estreno triunfal de Yerma en el Teatro Español (29 de diciembre de 1934), una obra que supuso un hito cultural y consolidó a Lorca como un dramaturgo de éxito. Ambas producciones contaron con  Margarita Xirgu como actriz protagonista.

Por último, nos hicimos una foto en grupo e intercambiamos teléfonos y redes sociales.

Nota: Ana de Dios me comentó que ella y su hermana son grandes lectoras de José Saramago, por lo que el vínculo literario de la ruta teatral se estrechó aún más. Ocurrió lo mismo con Mamen, periodista de profesión y con proyectos culturales muy interesantes (Instagram: Siete Chimeneas).


ATENCIÓN lectores y lectoras del blog. 

a) El Teatro Español tiene en cartelera:

  • Yerma: del 30 de octubre al 27 de diciembre
  • Llanto por Ignacio Sánchez Mejías: en noviembre

b) Os facilito el contacto de Belén Cantenys para reservar sus rutas teatrales: 

* Teléfono móvil: 640 168254 




c)  Finalizo esta entrada con algunos poemas de Lorca para vuestro deleite.

Poemas del Cante Jondo: «Baladilla de los tres ríos», «Cueva» y «Saeta».
Poemas del Romancero gitano: «Romance de la luna, luna».


POEMAS DEL CANTE JONDO

Baladilla de los tres ríos

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada,
uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor 
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Darro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.
¡Ay, amor 
que se fue por el aire!

¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!
¡Ay, amor 
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía a tus mares.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!


Cueva

De la cueva salen
largos sollozos.

(Lo cárdeno
sobre lo rojo.)

El gitano evoca
países remotos.

(Torres altas y hombres
misteriosos.)

En la voz entrecortada
van sus ojos.

(Lo negro
sobre lo rojo.)

Y la cueva encalada
tiembla en el oro.

(Lo blanco
sobre lo rojo.)

Nota: Se trata de las cuevas del Sacro Monte convertidas en símbolo del centro o del "initium", desde las que el gitano sueña cuanto, sin saberlo, ya trae andado. 

Saeta

Cristo moreno
pasa
de lirio de Judea
a clavel de España.

¡Miradlo por dónde viene!

De España.
Cielo limpio y oscuro,
tierra tostada,
y cauces donde corre
muy lenta el agua.
Cristo moreno,
con las guedejas quemadas,
los pómulos salientes
y las pupilas blancas.

¡Miradlo por dónde va!

POEMAS DEL ROMANCERO GITANO (1924-27)

Romance de la luna, luna

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene sus ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay cómo canta el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Webgrafía consultada

https://www.cervantesvirtual.com/portales/juan_melendez_valdes/autor_biografia/

https://garcia-lorca.org/la-fundacion_elem/


Dedicatoria

De ruta por Madrid
Dedico este espacio sobre Federico García Lorca, el Romancero gitano y la ruta teatralizada en Madrid a mi familia, que siempre aparece en mis crónicas viajeras y literarias. 

Al iniciar la visita guiada, ya mencioné que mi marido, Thomas, me llamó para informarme de la «muerte» de su fiel coche en Femés. En ese momento estaba acompañada por nuestra hija, Marina, quien había encontrado un hueco en su intensa jornada laboral de rodajes para tomar un café en El Corte Inglés de Goya con su madre e ir juntas al punto de encuentro con Belén. 

A las 19:30 h, cuando empezó la ruta, nos despedimos. Durante el recorrido volví a acordarme de Marina porque Belén nos mostró el inmueble en el que se celebró la primera exhibición del cinematógrafo para los españoles en 1896. Se trataba de un homenaje del Círculo de Escritores Cinematográficos realizado el día de San Isidro, 15 de mayo de 1946.

Y también a mi buena amiga Rosa Fontes. Hoy 9 de octubre se cumplen 5 años de su ausencia. Nunca me olvidaré de su inmensa generosidad, ni tampoco de saber cómo le va la vida a su hijo, Adexe.

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