Mass Cultura: germen de mi camino de letras
La casualidad de descubrir Mass Cultura
Velada literaria del 10 de abril de 2026
Mass Cultura se ha convertido con el tiempo en una parte importante de mi vida personal y profesional. Gracias a ella pude desarrollar mi vocación literaria, compartir mi pasión por la cultura y el patrimonio de Lanzarote, conocer a personas extraordinarias y crear vínculos de amistad que perduran hasta hoy. Esta experiencia me ha demostrado que los encuentros inesperados pueden abrir puertas y dar lugar a oportunidades que nunca imaginamos.
En esta página puedes escuchar el relato completo y, al mismo tiempo, leer su transcripción íntegra.
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Transcripción
En una cafetería, mientras desayunaba, vi por casualidad un
cesto con prensa y revistas. Me acerqué y en su interior me llamó la atención
una, con la portada en blanco y negro del rostro reflexivo del escritor
portugués José Saramago.
La hojeé comprobando que se trataba de un ejemplar cultural
gratuito, el número 5, noviembre 2007. Al tocarla comprobé que su
calidad fotográfica era excelente. Imágenes de la Villa de Teguise como el
Convento de Santo Domingo y el Palacio Spínola, y, por supuesto, su contenido
relativo a literatura, teatro, pintura, música, cine, arquitectura, opinión,
agenda cultural. Sin duda, había encontrado la horma de mi zapato.
En las páginas 6 y 7 se hacía referencia a la Fundación
César Manrique y a la inauguración en su sede de Saramago inédito en una
exposición faraónica. Un recorrido por la vida y obra del autor desde su
infancia hasta ese mes en el que el Premio Nobel Portugués cumplía 85 años.
No podía imaginar en ese momento que precisamente en
diciembre de 2008 se publicaría en esta misma revista mi primer relato con el
título “El aliento de las letras”. En él describía la sensación tan
honda que experimenté al entrar en el remanso de paz y luz natural de la Biblioteca
de José Saramago en Tías, la fortaleza que experimenté cuando el
literato me estrechó la mano en la antesala y su generosidad infinita al
permitirme visitar su biblioteca privada el viernes 22 de agosto de 2008, en
compañía de mis tíos Isa (profesora de Filosofía y Letras) y Juan Manuel
(profesor de Lengua y Literatura), recién llegados de Barcelona.
Estaba tan agradecida que, el mes previo, había buscado el
correo electrónico de redacción de Mass Cultura en el ejemplar número 5 y me
había dirigido a ellos para valorar la posibilidad de compartir esta
experiencia con sus lectores. Al cabo de unos días, me contestaron diciendo
que, aunque ocuparía dos páginas, dado el cariz del tema, lo publicarían en el
número 17.
No conservo el original, solo el PDF a color. Aquí lo tengo
y, aunque en un principio iba a leerlo en la velada literaria, he dado un giro
a la intervención por la emoción que me produce, dando la posibilidad de
hacerlo a posteriori. Dejaré unas fotocopias en esta mesa. Prosigo explicando
mi vínculo casual con Mass Cultura.
En enero de 2009 recibí un correo de la redactora, la
periodista María José Tabar. Querían conocerme e invitarme a la reunión mensual
de contenidos en el Centro Cultural El Almacén.
Acudí al encuentro. Estaban las directoras, Esther y Dulce;
la ilustradora Begoña Izarra; el historiador Mario Ferrer; José Juan Romero y
otros colaboradores. Se aproximaba el 21 de febrero, el Día de las Letras
Canarias. Me sugirieron que escribiera otro relato. Y así lo hice, con el
título El destino de los nombres, publicado en el número 19, con la
ingeniosa portada del ilustrador Alberto Montt, que mostraba una cabeza llena
de letras.
Después, Esther y Dulce propusieron una sección de
gastronomía, El salero cultural, en la que recomendaba
restaurantes que también promocionaran el arte. Además, sorteábamos una comida
para dos personas, como en el número 22 (mayo de 2009), en el que el cocinero
Luis León estaba al frente del restaurante del museo LagOmar.
Finalmente, la revista de cultura, arte y ocio, al no poder
subsistir con un precio de 2 euros con la calidad de impresión realizada en las
Palmas, se transformó en una guía gratuita en el verano de 2010, obteniendo la
financiación de la publicidad. Actualmente, la imprenta Minerva, en Playa
Honda, es la artífice de que llegue a nuestras manos.
Tres meses después, en el área de Empleo del Cabildo de
Lanzarote (calle Fenauso), me hicieron una entrevista para trabajar como
docente en el taller de empleo Rutas agroturísticas. Allí conocí a
Carmen Perera, mujer de gran valía humana y profesional. Felizmente logré el
puesto.
Fue un año completo en el que asignaron como sede, para el
municipio de San Bartolomé, la Casa Mayor Guerra, en la calle Serpiente s/n, la
más alta de la montaña de la Cruz. Os podéis imaginar el frío y la humedad que
rezumaban sus muros del siglo XVIII en noviembre de 2010, cuando iniciábamos
las clases a las 8 de la mañana. Empezamos de manera poética, contemplando su
ubicación estratégica y el blasón de la entrada de la puerta principal. No
sabíamos nada de su historia.
En esa época, Loli Corujo llevaba el área de Cultura en el
Ayuntamiento de San Bartolomé. Fui a verla para solicitar el uso de la
Biblioteca Municipal con el alumnado por las mañanas, ya que solo abría al
público por las tardes. La concejala nos entregó sus llaves y así, algunos días
a la semana, íbamos a realizar nuestras actividades de estudio y charlas en sus
instalaciones. Entre ellas, una inolvidable: la que mantuvimos con Juan Brito,
ejemplo de lucidez a sus entonces 92 años.
Una mañana fui a visitar a Esther y Dulce, las directoras de
Mass Cultura, en su oficina de la calle Perú, en Arrecife. Me
preguntaron por mi trayectoria profesional en el taller de empleo y les hablé
también de la casa, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1986.
¿Sabéis? Tiene un magnífico blasón de mármol blanco en la
entrada principal. El mayor Guerra lo mandó colocar en 1765. Está dedicado a su
esposa, María Andrea, por lo que el escudo corresponde al apellido Perdomo.
Posee un gran patio central que alberga un aljibe. En cuanto a la chimenea,
está labrada en piedra. Y ¡qué vistas! A través de su balcón mirador, orientado
al sur, se puede ver hasta el Puerto de Arrecife. Por cierto, en su día estuvo
recubierto con una hermosa celosía. El último morador fue el tío Sebastián, que
murió en 1938.
-¿De verdad?- Ambas habían interrumpido por unos instantes
la rutina administrativa, casi heroica, de gestionar una empresa de carácter
cultural. Esther y Dulce me propusieron entonces escribir lo que les estaba
contando. «Crearemos una nueva sección», dijeron con vehemencia. Así nació Rincones
Culturales con 300 palabras mensuales en español e inglés.
La primera publicación en la guía fue sobre la Casa Museo
Mayor Guerra, en su número 8, (marzo de 2011), fruto de nuestro análisis y
reflexión en la Biblioteca, el Archivo Municipal y de las generosas charlas que
don José Ferrer Perdomo y Antonio Lorenzo, descendientes y herederos de la
casa, nos brindaron en el despacho del Mayor Guerra, emocionados al recordar la
historia de su familia.
Esta hoja la veríamos ampliada a formato A4 durante una
visita con el alumnado del taller de empleo, en la estantería de la oficina de
turismo situada en el interior de la Casa Cerdeña.
Sin duda, el Mayor Guerra, fallecido el 3 de febrero de 1808
y su esposa, el 6 de mayo de ese mismo año, descansaban más tranquilos en la
Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en la Parroquia de San Bartolomé,
sabiendo que habíamos logrado que no se confundiera su hogar con la Casa Ajey.
Ahora solo faltaba que siguiéramos insistiendo en orientar
bien sobre el empedrado de su emplazamiento y en avisar con antelación a los
invitados a las bodas civiles que allí se celebraban por sorpresa cuando
aparecía el juez de Paz, de que NO es conveniente llevar tacones, sino calzado
cómodo. Y, por favor, que existe un pequeño aparcamiento en la parte trasera,
sobre todo pensando en los carritos de bebé y en las personas con movilidad
reducida.
Al terminar el taller de empleo, en el que también conocí a
Elsa, decidimos crear una empresa llamada E-Culture Lanzarote, con el
objetivo de emprender proyectos educativos y culturales. Solíamos reunirnos en
la Biblioteca Municipal de San Bartolomé para ir dando los primeros pasos en su
constitución y desarrollar ideas al respecto.
Una mañana de aquel mes de abril de 2012 sonó mi teléfono
móvil. Saro me anticipó que Pilar del Río quería hablar conmigo. Su intención
era que trabajara en la Casa Museo José Saramago, con el fin de dar a conocer
este complejo cultural. Me había visto en reiteradas ocasiones en eventos en “A
Casa” y sabía de mi interés por la vida y obra del literato portugués.
Tras un encuentro, aceptamos, y Elsa y
yo desempeñamos esta labor hasta que la Consejería de Educación nos
mandó un SMS dándonos la grata noticia.
Mientras tanto, yo seguía colaborando mensualmente con la
guía de Ocio y Cultura de Lanzarote, ya solo en español, dado que suponía
un esfuerzo asumir los honorarios de la traducción al inglés. En fin, pensé de
manera positiva: más espacio para el español. Mi madre siempre me decía que
tenía que utilizar una lupa para ampliar la letra. Y, la verdad, la iglesia de
Nuestra Señora de Guadalupe, en mi sección de turismo del número 43, con la
portada de la inauguración de la exposición Leandro Perdomo, Escribir la
vida, se lee mucho mejor.
Mi compromiso mensual con la guía de Ocio y Cultura de
Lanzarote se mantuvo fiel hasta que recibí otro SMS de la Consejería de
Educación con la noticia de que había sido destinada a Fuerteventura para el
curso académico 2017-18. Esther y Dulce comprendieron que no podía continuar
escribiendo sobre Lanzarote desde Morro Jable.
Desde entonces, me envían la guía vía WhatsApp la primera
semana de cada mes y la comparto con sumo gusto. Ya lo sabéis, porque lo hago
con la mayoría de los que estáis aquí. Este gesto me permite seguir en contacto
con compañeros y compañeras, como María Jesús García y Carmen Fernández, ya
jubiladas.
¿Qué ha supuesto que Mass Cultura entrara en mi vida por
casualidad? Pues vínculos de amistad que se mantienen desde hace 18
años, otros más recientes, la ilusión por dar a conocer el patrimonio de
Lanzarote y, también, una fuente fidedigna de recursos que utilizo en clase con
el alumnado del ciclo Guía, Información y Asistencias Turísticas.
Solo me resta agradecer a las personas que lo han hecho
posible:
- A Miguel Hernández, no el poeta de
Orihuela, sino el fotógrafo que retrató a José Saramago en la portada nº 5 de
Mass Cultura.
- A María José Tabar, periodista, que
leyó con los ojos del alma El aliento de las letras.
- A mi padre, Luis, artista pintor-poeta,
de quien he heredado este gen literario.
- A Esther y Dulce por animarme
siempre a formar parte de la familia de Mass Cultura.
- A la biblioteca de José Saramago por
haber inspirado mi primer relato.
- Al caminante del miércoles pasado, 8 de abril, por el
paseo del Cable, cuyo diseño de camiseta con el dibujo en la espalda de
la Casa Museo Mayor Guerra y las siglas MTB Club Aljibe Lanzarote, de
ciclismo, me recordó que debía escribir un párrafo sobre ella.
Leo una de las citas de Saramago que tengo como referente en
el blog:
Viviendo rodeados de señales, nosotros mismos somos un
sistema de señales
Finalmente, brindo por el cumpleaños de hoy de Esther
García, directora de Mass Cultura, y de Elsa Fernández,
nuestra compañera. Ambas viven en Guatiza.
Asimismo, brindo por los organizadores de la velada
literaria, por los asistentes y por el excelente servicio prestado por nuestro
departamento de Hostelería y Turismo del CIFP Zonzamas, (en el que también
tenemos la suerte de contar este curso académico con Esther Bolívar,
siendo en este caso no de Guatiza sino de Granada).
Gracias sinceras a tod@s.
NOTA del 17 de abril: A los lectores y lectoras
que han llegado al término de este relato, les diré que la casualidad siguió
acompañándonos unos días más.
El miércoles 14 de abril coincidí, a primera hora de la
mañana, en el área del departamento de Hostelería y Turismo, con mi compañero
Nicolás, que estaba realizando una guardia. Comentamos el éxito de esta velada
y las emociones vividas. Nicolás me explicó que él también había leído libros
de Ico Toledo; entre ellos, Cicatriz, ambientado en el paisaje protegido
de la Geria.
Por ello, cuando Nicolás realizó la cuarta etapa del sendero
GR131, organizado por el eje de Patrimonio el sábado 11 de abril, y
contempló la belleza de la Geria, los recuerdos afloraron y no tuvo la menor
duda de que la casualidad seguía acompañándolos….
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