Levantado del suelo - Levantado do Châo



Novela escrita por José Saramago en 1980.  Premio “Ciudad de Lisboa” (el mismo año de su publicación) y Premio Internacional “Ennio Flaiano” en 1992 (Italia).

Está dedicado a la memoria de Germano Vidigal y José Adelino dos Santos, ambos asesinados.

Una cita del escritor portugués Almeida Garret (1799-1854) da inicio a esta obra en la que una vez más Saramago es la voz del pueblo que clama ante la injusticia. Y dice así:

Y yo pregunto  a los economistas políticos, a los moralistas, si han calculado el número de individuos que es necesario condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infancia, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico”.

Reflexiones de José Saramago un 23 de mayo de 1984: 
"Levantado del suelo" lo terminé, o lo escribí, deprisa, en 1976. Pero no volví a arrancar hasta tres años después, porque sabía que, si seguía los modelos tradicionales, la narrativa no me iba a gustar. Sólo podía escribir Levantado del suelo si lo narraba de viva voz, tal como lo hacemos nosotros, que, al hablar, no distinguimos entre el discurso directo y el indirecto. En el caso de Levantado del suelo, casi adopta la forma de crónica, en una transposición del discurso verbal al escrito. Tanto yo como otros autores hemos empleado esta fórmula de manera innovadora.
A continuación explico el eje fundamental de la historia centrada en un gran latifundio “que se prolonga lomas arriba y llano abajo hasta donde los ojos llegan”. Una vasta extensión que necesita de resignados brazos pertenecientes a “esa otra gente, suelta y menuda, que ha venido con la tierra, aunque no registrada en la escritura, almas muertas o todavía vivas”.

El zapatero, Domingo Maltiempo, desea quedarse a vivir en San Cristóbal. Allí, junto a su mujer, Sara de la Concepción, el hijo primogénito y el que pronto va a nacer inician su nueva vida llegados de Monte Lavre. Es realmente un hijo del viento, un trotamundos y gran bebedor en tabernas. Se mudarán después a Torre da Gadanha y a Landeira, lugar en el que uno de sus hijos, Juan, de bellos ojos azules, encontrará buen padrino, el cura Agamedes.

Son tiempos de república. El jornal sigue sin llegar a las necesidades de los trabajadores que, inocentes, piden al administrador, Lamberto Horques, mejores condiciones. Otros temporeros manifiestan también al patrón su deseo de trabajar. Se suceden disensiones entre los del norte y los del sur. La guardia avanza y calma a los “desgraciados”.

Sara de la Concepción da a luz a una niña, María, y a otro niño, Domingo. Su existencia es cada vez más dura. Su marido acabará abandonándolos y, tras un arrepentimiento en el que conviven de nuevo, se suicidará. Su hijo Juan, con apenas 10 años, ayudará a su madre en todos los oficios en los que por caridad le dejan. Se produce la guerra en Europa y también en África. Irán finalmente a vivir con su tío Joaquim Carranca y así sumarán jornales hasta el fallecimiento de éste.

Pasan los años y Juan se enamora de Faustina, llevándosela del hogar, a pesar del arrebato de la familia de la joven. Tienen 3 hijos. Etapas en las que se habla de huelguistas aunque no lo sean como el caso de los muchachos Manuel Espada, Augusto Patracao, Felisberto Lampas y José Palminha que abandonaron el puesto de trabajo. Chiquilladas pero que les costará no encontrar sustento.

El padre Agamedes aconseja no se escuche a los que hablan en lugares escondidos, llevando papeles y decisiones. Sin embargo se organizan las consignas, “no aceptar el jornal de 25 escudos, no trabajar por menos de 33 escudos por día, de sol a sol”. Los latifundistas, Norberto, Alberto y Dagoberto, ordenan a capataces y administradores que se mantengan firmes. Mientras prosigue el regateo las familias abnegadas apenas sobreviven. Será Sigismundo Canastro quien vele por la unión para no seguir siendo explotados. Al final ganarán las hormigas pasando a valer 8 escudos más el día de trabajo. Detienen a los que consideran cabecillas: Sigismundo Canatro, Juan Maltiempo y Manuel Espada. Se les insta a vomitar toda la información sobre la organización de la huelga y sus contactos. Salen en libertad. Manuel Espada se compromete con Gracinda Maltiempo.

Otro interrogatorio en el que la guardia se ensaña es el de Germano Santos Vidigal. Será Gargajo quien lo azote con un látigo hasta la extenuación. La luz se le irá apagando dentro de su cerebro. Las hormigas contemplan este hecho y cómo aparecen otros presos para testimoniar el suicidio del infeliz ahorcado de un alambre. Incluso el doctor Romano así lo atestiguará. Un caso más sobre el que pasarán los años y pasará el silencio hasta que las hormigas tomen el don de la palabra y digan la verdad, toda la verdad y sólo la verdad.

Y así se desarrolla el siguiente encuentro en el que cada uno dirá las razones de su descontento como la de trabajar noche y día pero no aliviar su castigo de vida hambrienta, no tener justicia y estar todos en paro. Tras la boda de Gracinda y Manuel Espada, Juan Maltiempo es detenido por el guardián José Camedo de nuevo. Tiene 44 años. Pasará 30 días de aislamiento. Lo acusan de comunista y de encubrimiento. Insiste en que no tiene nada que contar ya que desde 1945 no ha tenido actividades políticas. Será apaleado. Escuchará que Alburquerque le ha descubierto. Es finalmente liberado.

La miseria se sucede y las enfermedades en los barracones que se asemejan a campos de concentración. Al acabar la siega los trabajadores parecen fantasmas pero a eso ya están acostumbrados los dueños del latifundio. Gracinda da a luz a María Adelaida que ha heredado los ojos azules del abuelo.

Comienzan los encuentros propiciatorios de manifestaciones ante el ayuntamiento de Montemor.  Sigismundo Canastro visita a Juan Maltiempo, su hijo Antonio y Manuel Espada, su yerno, para reclamar el trabajo que no se les da. Acuden el día señalado, un 23 de junio, y se llena la plaza. Comienzan los gritos pidiendo trabajo  y la guardia montada desenvaina los sables, se suceden ráfagas y caen los muertos como José Adelino dos Santos.

Se van acabando los tiempos de resignación. Será un desafío en el que además de reclamar 8 horas de trabajo pedirán 40 escudos. Patrullas armadas recorren las calles al olor de la subversión. Los hombres acuden al latifundio a las 8 de la mañana pero el amo, Norberto, les recuerda que en sus tierras el horario es de sol a sol. Los tenderos fían en Monte Lavre. Y las aves despiertan de madrugada y no ven a nadie trabajando.


Monte Alentejano
Muy cambiado veo el mundo, dice la calandria, pero el milano, que vuela alto y lentamente, grita que el mundo está mucho más cambiado de lo que cree la calandria” (pág. 423).

Juan Maltiempo muere. Llegan noticias desde Lisboa de la revolución y de ser celebrado el primero de mayo a pesar de los temerosos. En el latifundio se reúnen dos veces y van dejando caer consignas, Mantas, Pedra Grande, Vale da Canseira, Monte da Areia, Fonte Pouca, Serralha ...

"Van todos, los vivos y los muertos. Y delante, dando los saltos y las carreras de su condición, va el perro Constante, cómo iba a faltar en este día levantado y principal"

Destaco algunos de los aspectos contenidos en la obra de José Saramago abordados con imaginación e ironía y que, sin duda, son reflejo con todo detalle del día a día de los que nunca tuvieron quien los contara. El amor, que no necesita palabras, envuelve esta novela tan actual:
Violencia de género

- El zapatero Domingo Maltiempo es remendón, pone suelas, tacones, remata la obra  cuando le falta el gusto al trabajo, deja las hormas, las chiflas, las leznas para ir a la taberna, discute con los parroquianos impacientes, y por todo esto le pega a la mujer. (pág.31)
 - Vivía sufrida y callada (pág.35)

Desigualdad
- Se proclamó entonces la república. Ganaban los hombres doce o trece reales, y las mujeres menos de la mitad, como de costumbre. (pág.39)
- “El arma grande y decisiva es la ignorancia. Es conveniente, decía Sigisberto en su cena de cumpleaños, que nada sepan, ni leer, ni escribir, ni contar, ni pensar … (pág.90)

No hay infancia 
- Ay santa madre, que un hombre tenga que reventar de hambre, y los hijos, qué les doy a mis hijos, Ponlos a trabajar (pág. 39). 
- Es una figura grotesca, con el azadón al hombro, más grande que él, cuando de madrugada se levanta del catre a la luz oleosa y fría del candil (pág.63).
- Voy a cavar madre. No vayas, hijo mío, sólo tienes 10 años, no es trabajo para un niño. (pág.63)
Miseria
- Llegaron los tristes abandonados de marido y padre a Monte Lavre, otra vez volvieron en montón los pobres trastos domésticos, solo ruinas …. (pág.48-9)
- La desesperación se alimenta de la fatiga del cuerpo, se hace fuerte y su fuerza regresa violenta al cuerpo … (pág.125)
- Qué puede hacer un hombre si tiene mujer e hijos, unos renacuajos que se empinan sobre los pies, apoyan la barbilla en la mesa escasa y, con el dedo mojado en saliva, van atrapando las migajas como si cazaran hormigas  (pág.170)

Inhumanidad
- Cuando salen los campesinos de sus casas, de los pajares, de las cuadras, reciben en el pecho el empuje de las bardas y los correazos en las costillas. (pág. 41)
- La guardia los acorrala como si fueran bestias (pág. 45)
- Es una estatua despedazada, sostenida sólo por los alambres interiores (pág.311)

Compasión
- Hijo mío, por compasión me dieron trabajo para ti, para que ganes algo, pues la vida está muy cara y no tenemos quien nos valga. (pág.65)    
- La mejor limosna es la del pobre, al menos así se queda todo entre iguales. (pág.65)

Lealtad

- "Nadie sabrá de su boca información que a otros comprometa, mejor será que se partan en todo el mundo los espejos y cierre los ojos quien a mí venga, para que no vea mi propia cara si hablo" (pág.294)

Explotación

- “Estos hombres y estas mujeres nacieron para trabajar, son ganado entero o ganado rajado, salen o los sacan de las barrigas de sus madres, los ponen a crecer de cualquier manera, es igual, lo necesario es que acaben teniendo fuerza y destreza de manos (pág.405)
El germen de los derechos
- “Se van acabando los tiempos de la resignación. Anda una voz por los caminos del latifundio, entra en villas y aldeas, conversa en los montes y en los encinares …" (pág.406)
- “Hay que conseguir las ocho horas, basta ya de trabajar de sol a sol” (`pág.412)
- “Lo que siempre han querido ellos es rebajar nuestra dignidad” (pág. 414)

La fuerza de las mujeres

- “Entonces descansa en ella como en el latifundio descansan las mujeres, trabajando en otra cosa” (pág.433)


Primer encuentro de bloggers en Lanzarote

El jueves 8 de agosto se celebró el "primer encuentro de bloggers en Lanzarote". El lugar elegido fue la galería de Arte del Hotel Miramar, en Arrecife. La idea surgió de Yolanda Verona, empresaria y artista, quien además expone la muestra "Primavera a tiros" en este marco privilegiado con vistas al Castillo de San Gabriel.
La respuesta (como ella comenta en el artículo del domingo en el Canarias 7) fue pronta. No sólo de nuestra isla sino de las hermanas Fuerteventura y Gran Canaria. En esta amigable convocatoria nos presentamos explicando con brevedad la esencia de nuestros blogs. Entre ellos moda, belleza, arte, turismo, fotografía, poesía, filosofía, literatura, música, sociedad, divulgación, rincones y otras áreas que abarcan temas que demuestran la gran variedad de contenidos interesantes. Una bocanada de aire fresco en el que la cultura destaca, eso sí, degustándola a paso lento. Reflexionadas crónicas que conservarán para siempre los instantes vividos que, aunque parecen espontáneos, en ocasiones guardan estudios e intensas horas para su correcta redacción.

Foto: Esther García
Responsabilidad, dedicación, profesionalidad, selección, referentes y tantas otras características envueltas en textos que compartimos en estos espacios creados desde la pasión. En todos el afán de lanzar al viento palabras, imágenes, datos, opiniones, sugerencias o simplemente sentimientos sinceros como los que reflejan la necesidad de crear estos blogs. Escaparates o vías de escape de esta opresiva sociedad en la que vivimos cada vez más deprisa y agobiados por las injusticias que se destapan en los medios de comunicación con más frecuencia de lo que desearíamos. 
Pero los blogs crecen día a día, gracias a las perseverantes hormigas. Los alimentamos, nos enriquecen, nos acercan a la historia, a la actualidad, a la innovación, a las tecnologías, al pensamiento, al ser humano porque indudablemente parte de él y para él. El escribiente avanza en conocimientos, en búsquedas de información, en captación de luces y de matices pero también en lectores. 
Este Camino de Letras inició su senda en el año 2008 con un claro objetivo de ser una extensión cultural en un mundo del que quiere formar parte desde la belleza, el paisaje, el mucho sentir, la generosidad, el rigor, la constancia, la empatía y el optimismo:  sinergia universal.
Gracias a todos los que han consultado este blog durante 5 años. A ellos les debo las 30.000 visitas y un gran respeto por su tiempo. Les dedico esta frase del filósofo y escritor bengalí Rabrindanath Tagore:

"Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando"


Hoy es un día en el que la escritura, como dice mi buena amiga Pepa González, es una medicina para el alma.

"El maestro del Prado" - Javier Sierra


Portada
La última novela de Javier Sierra (Teruel, 1971) “El maestro del Prado” ha sido realmente un descubrimiento pictórico. En el característico estilo del autor, en el que prima la seria investigación, rodeado de enigmas y misterios, se añade una sutil manera de acercarnos al Arte  vivido en primera persona.

Sí porque el protagonista es un joven Javier Sierra, estudiante de periodismo, al inicio de la década de los 90, que acude al Museo del Prado en busca de las magistrales interpretaciones del que parece ser un experto guía. Sierra alude a la típica época de crisis que se suele atravesar con 19 años aunque en su caso con una clara vocación por la comunicación. Precisamente en la serenidad de las salas del museo encontró un manantial de historia y de cultura, un entorno en el que, recién llegado de provincias, pasaba desapercibido y le recordaba:

la calidez de la mano de su madre cuando por 1ª vez fue a visitarlo con ella

La Perla (Rafael Sanzio)
Y todo empezó una tarde de otoño, absorto frente al cuadro de la Sagrada Familia “La Perla” de Rafael Sanzio (1518). Se le unió en el contemplativo silencio un enigmático hombre con elegante porte que finalmente pronunció: ¿Conoces esa frase que dice que el buen maestro llega sólo cuando el discípulo está preparado? Así nació la relación invitándole a conocer los arcanos ocultos de las galerías. Una figura que se convertiría en su padrino y que, pese a ser evanescente, es ahora, tras 22 años, cuando decide compartirlo con sus lectores, entre los que está seguro también habrá algún iluminado, anhelando un posible reencuentro.

Sierra incide en su fascinación por lo que ignora dejándose arrastrar como Poe, Dickens y Bécquer que escribieron sobre el más allá con la vaga esperanza de explicar el más acá.   
Su mensajero es el doctor Luis Fovel quien le enseñará a mirar en profundidad las obras utilizadas por los europeos como referentes culturales, por ejemplo, escenas religiosas con usos devocionales que, sin embargo, encierran grandes secretos en su aspectos inocuos. En un tiempo en el que los mensajes del Arte parece no interesarles a nadie, Luis Fovel incide en la razón exacta de la obra creada, centrándose en el lado espiritual de la pintura, a la que se llega con la mirada humilde. Poco a poco Sierra irá comprendiendo los códigos existentes en los lienzos que acercan a la reflexión de lo sobrenatural; es un lenguaje simbólico en el que se usan los ojos del alma: “San Agustín entre Cristo y la Virgen” (Murillo).

Los pintores, aclara Luis Fovel, estaban atentos a las profecías y los augurios del siglo XVI que vaticinaban una gran conjunción planetaria y el fin de los tiempos, en 1524, de la misma manera que la iglesia y la nobleza: “La Escuela de Atenas” (Rafael). La existencia del libro “Apocalypsis Nova” (no publicado) fue fundamental en la interpretación de Rafael y su pintura; anunciaba la aparición de un Pastor Angélico, un papa tocado por el Espíritu Santo que se uniría al Emperador para imponer la paz entre los cristianos y detener el avance del islam. Se aseguraba había sido escrito por el beato Amadeo (monje franciscano) al dictado del arcángel Gabriel explicando cómo había creado Dios los ángeles, el mundo y el hombre.

La Virgen de las Rocas (Leonardo da Vinci)
El siguiente lienzo que analizarán será “La Virgen de las Rocas” de Leonardo da Vinci (Louvre) por medio de libros de arte. 
Existían dos y la más antigua fechada en 1483 (altar mayor de la iglesia de San Francesco el Grande) con claras similitudes a La Perla de Rafael. Se nutre asimismo de las crónicas de Giorgio Vasari, pintor y biógrafo de pintores, y conoce con detalle “La escuela de Atenas” (1509, Roma) en la que el propio Rafael se autorretrató como astrólogo y Leonardo da Vinci da vida a Platón.

El joven curioso y entusiasta decide acercarse a la biblioteca de El Escorial donde el doctor Fovel ha mencionado existe una copia del libro que había inspirado algunas de las obras maestras de Rafael y Leonardo. Va con Marina, compañera de la Facultad, a la que relata sus planes y motivo del viaje. Allí conocerán al monje agustino, encargado de la biblioteca, y al padre Juan Luis quien, además, les hablará de la otra faceta humanista del rey Felipe II mientras les facilita el viejo volumen requerido escrito en latín. El padre Juan Luis es el lector de su contenido relacionado con el místico Amadeo y su obsesión por el Juicio Final.

Javier regresa a la Pinacoteca y elige “La Sagrada Familia del Roble”, una tabla melancólica y serena. Aparece de nuevo el doctor Fovel e incide en los dos niños con un símbolo que indica que proceden de la misma cuna, dos niños Jesús, dos mesías según el filósofo Steiner. Hablan también de la visita a El Escorial, de la Edad Media y el Renacimiento, época en la que se aceptaba que los artistas y los intelectuales eran los únicos preparados para unir el mundo terrestre con las potencias celestiales. 

Transfiguración (Rafael)
Y el vínculo entre ambos es "La Transfiguración" (Rafael, 1520), una especie de tratado sobre la comunicación con el más allá, y última obra del artista, fallecido a la temprana edad de 37 años.

Javier le comenta a Marina su encuentro con el doctor Luis Fovel. Ella opina que quizá sea un fantasma de alguien que haya muerto en el Museo del Prado e inicia una investigación en hemerotecas encontrando crónicas referidas a dos casos de jóvenes. Uno falleció intentando robar y el otro era un poeta que se había suicidado. Sin embargo el doctor Fovel es sexagenario. 

El maestro del Prado se convierte en una de las personas más interesantes que Javier había conocido en la capital, una especie de mago capaz de separar lo visible y lo invisible en el Arte. 

Natividad mística (Botticelli,1501)
El 8 de enero de 1991 se produce el tercer encuentro.  Javier le pregunta si es un fantasma. Como respuesta, el maestro del Prado se dirige a la sala donde están los paneles de Botticelli, encargados por la familia Pucci, que representan un paisaje inspirado en uno de los cientos cuentos del Decamerón escrito por Bocaccio alrededor de 1351. 

Así Florencia pasó a ser la ciudad de las profecías motivado por la influencia del dominico Savonarola como quedaría plasmado en el lienzo de “La Natividad mística” (1501-Londres).

Marina intenta convencer a Javier de que deje de ver al doctor Fovel, ya que un hombre la había visitado y aconsejado que se alejaran de él. Se estaban acercando a filosofías falsas. Debían reflexionar sobre la llave para entrar en la gloria y así evitarían el mal. Le entregó unos folios para su lectura. Se referían al sarcófago de Carlos V en el Panteón de Reyes de El Escorial y estaba dirigido a don Mariano Fortuny, director de la pinacoteca. Javier contacta con Santi, estudiante de posgrado de Geografía e Historia, para saber más sobre el emperador que dedicó los dos últimos años de su vida a preparar su alma para morir sufriendo un profundo cambio de personalidad. Ordenó crear un cuadro sobrenatural “La Gloria” (1551-4/Tiziano) que representa el paraíso celestial abriéndose al completo para recibir el alma del difunto Carlos V. 
Javier se dirige de nuevo al Museo del Prado para ver in situ “La Gloria” que resulta ser uno de los cuadros favoritos del doctor Fovel, el primer arcanon (connotaciones ocultas). Pasan a contemplar “Carlos V en la batalla de Mühlberg” (1548, Tiziano) fijándose con atención en dos talismanes de poder: el símbolo de la Orden del Toisón (vellocino de oro) y la lanza de Longinos. Le habla asimismo del mago inglés John Dee. 

La última cena (Juan de Juanes, 1562)
La siguiente obra que ven es “La última cena” (Juan de Juanes,1562) con una reliquia de gran valor, el Santo Grial, guardada desde la Edad Media en la catedral de Valencia. 
De este pintor resalta su belleza divina casi inspiradas por el cielo como la “Inmaculada Concepción” (1568) con los nombres místicos de la Virgen: Civitas Dei, Stella Marias, Speculum sina macula y Porta Coeli. Sin duda, el arte sería para un propósito trascendente. 

El joven estudiante de periodismo vuelve a perder la noción del tiempo en el Museo del Prado. Es consciente de ser sabedor de un gran secreto:

los pintores eran mentes ultrasensibles con un propósito en sus cuadros: mantener abiertos ciertos umbrales de percepción hacia el otro mundo

En esta ensoñación le aborda un hombre llamado Julián de Prada que dice ser Inspector de Patrimonio. Le habla del maestro como antiguo trabajador del Palacio Real inventariando y comprando obras de arte para su colección.  Afirma que las ideas se contagian como sucedió en la época de Carlos V y Felipe II,  por tanto deseaba retener otra posible epidemia definiendo además al doctor Fovel como un charlatán. Recuerda “La Visión de Fray Julián de Alcalá” (Murillo, 1645-8). Este encuentro le induce a interesarse por la vida del rey Felipe II dedicándose a su estudio en el Colegio Mayor Chaminade, su residencia de estudiante. Un hombre clave, Fray José de Sigüenza, relata los últimos días del Rey Prudente (13.09.1598) rodeado de sus reliquias, entre ellas 7.422 huesos de santos, y de cuadros. Eligió “El jardín de las delicias” (1500-5), obra cumbre de El Bosco con gran polémica.

"El jardín de las Delicias" (El Bosco)
El 11 de enero de 1991 va a la sala 56ª e interpreta una señal al ver “La mesa de los pecados capitales” (mobiliario del despacho de Felipe II). Destaca una especie de ojo gigante, hipnótico con la inscripción: Cuidado, cuidado. Dios observa. Parece una sala conectada a la muerte. 
Mientras Javier observa “El jardín de las delicias” hace de nuevo su aparición el doctor Fovel que considera esta obra es, para los que les guste los arcanos del Prado, una buena elección como examen fin de carrera. 
Y centra la atención en la escena del reino del Padre, periodo en el que Dios da forma al mundo, refiriéndose al visionario e intelectual Fray Joaquín de Fiore. Le pide a Javier que abra el tríptico y, al hacerlo por el camino de la advertencia, el doctor Fovel lo considera una señal. Le habla de los adamitas cuyas huellas llegaron hasta 1411. Espiritualizaban la erótica. El lienzo es sin duda otro cuadro mediúmnico que fue un encargo de su mecenas, Enrique II de Nassau, para su esposa.

"El triunfo de la muerte" 
El siguiente cuadro frente al que se detienen es “El triunfo de la muerte” (Pieter Brueghel el Viejo, 1562). Otro artista víctima de su tiempo como Goya, una época de guerras, epidemias de peste… Morirá antes de los 40.  
El doctor Fovel le plantea a Javier un enigma “el arte de la memoria”, es decir, leer en imágenes, inventado por los griegos en tiempos de Homero. El grabado de “El alquimista” (1558) representa las penurias de este oficio. Le explica que Hendrik Niclaes, comerciante holandés, fundador de la Familia del Amor, era una especie de profeta, con visiones desde los 9 años. Perseguido por la Inquisición. Le habla de Hans Holbein el Joven quien elaboró 24 letras conocidas como “El Alfabeto de la muerte” (1538) y le enseña cómo Brueghel las utilizó en su composición disimulando el secreto de su fe: AVIT (VITA)

"El sueño de Felipe II" (El Greco, 1577)
Ya en la sala de los Grecos contemplan “El sueño de Felipe II" (1577) conocido como “La Gloria del Greco”, primera obra pintada en Madrid. El artista griego establece relación con el bibliotecario del monarca, Benito Arias Montano, quien se convierte en su mentor. 
En sus cuadros hay experiencias visionarias pero el místico verdadero guarda para sí sus visiones como el agustino Alonso de Orozco. Un beato del s. XVI quien le encargó varios lienzos al Greco para el Seminario de la Encarnación con figuras de ángeles (1597-1600).

Javier regresa a su residencia de estudiantes y le indican que le han llamado varias veces de El Escorial. Se acuerda del padre Juan Luis, el bibliotecario, y contacta con él. Se citan al día siguiente, a las 9h. Allí le explicará el motivo de su llamada: las fechas de los registros del préstamo del Apocalypsis Nova. En 20 años nadie lo había consultado y recientemente, en una semana, dos peticiones. En 1970 Julián de Prada y otro investigador, Luis Fovel. Otras fechas eran 1952, 1949, 1934, 1918, 1902. Y lo más curioso con firmas idénticas.

Ambos conversan en un banco de la iglesia del monasterio sobre este descubrimiento. Este hecho significa que el doctor Fovel tendría alrededor de 120 años. Deducen que se encuentran ante algo que los sobrepasa. Javier le confiesa todo lo que sabía del maestro del Prado. Entonces el agustino se sincera confesándole que tanto Fovel como Prada habían consultado más documentos: tratados de alquimia, libros de magia natural, apuntes de Arias Montano... Pretendían desarrollar visiones metafísicas de Raimundo Lulio, alquimista y médico del s. XIII. Han buscado la fórmula para traspasar el umbral entre este mundo y el otro. El elixir de la vida. Opina que el doctor Fovel lo ha logrado.

Javier se pregunta el porqué de su acercamiento a él. El agustino reflexiona sobre “el factor rosacruz”, una sociedad iniciática del s.XVII que atrajo a intelectuales y libres pensadores. Christian Rosenkreutz logró una longevidad extraordinaria, formó discípulos. Probablemente, Fovel y de Prada sean dos de ellos. Al parecer emergen cada 100/120 años, siembran su semilla intelectual en algunos elegidos con la esperanza de que ayuden a evolucionar al mundo desvaneciéndose hasta el próximo ciclo histórico. Como buen guía te enseña a mirar, no te lo muestra todo, y cuando se dispone de esa capacidad entonces se esfuma antes de que se averigüe quién es. Javier, sin embargo, cree que se ha equivocado en la elección del pupilo. El agustino le entrega un papel que es un acertijo, una pista escrita de puño y letra por el doctor Fovel. Es un mensaje olvidado en un libro de astrología. Le aconseja le pida explicaciones en su próxima aparición.

Javier regresa al Museo el 13 de noviembre, el 15, el 17 y 18 pero… no ocurre nada. El padre Juan Luis insiste en la perseverancia. El último jueves de enero llama Javier al Monasterio y una voz le informa de la muerte del padre Castresana esa misma madrugada. Desde ese día el joven estudiante de periodismo lucha por dominar los accesos de ira por aquella inesperada situación en la que tanto el maestro del Prado como la persona con la que había compartido la intrahistoria habían desaparecido. Tampoco volvió a hablar nada con Marina y la incomprensible vivencia cayó en el olvido. Ya han pasado 20 años y Javier sigue ignorando la razón profunda. Aún alberga la esperanza de que el maestro del Prado se haga visible incluso a algún lector. El único recuerdo que testimonia que no fue un sueño son estas líneas: 

No me persigas.
Tengo la llave.
Mi nombre anhelas
ignorando su clave

Guardo los cuadros
desde el inicio.
Entre ellos, aclaro,
está mi principio.
Aunque revientes
seguiré desgarrando
con uñas y dientes
el velo nefando.

Bosco, Brueghel, Tiziano,
Goya, Velázquez, Giordano, 
todos han ido en pos
del gran deseo mundano.

Afronta la muerte.
Arranca tus vendas.
Confía en la suerte
y haré que comprendas.


NOTA: Resalto esta frase de Javier Sierra:
"En la vida hay que dejarse llevar por la Providencia"

Hoy dos de agosto de 2025, he vuelto a releer este análisis del "Maestro del Prado". Ayer, por casualidad, mientras realizaba la crónica de mi viaje a Ámsterdam (1/17. 07.25) y la visita al Rijksmuseum, me di cuenta que se cumplían ya 12 años de su primera lectura. Además, como escribí también, coincidió la entrada al museo nacional con una llamada de la Biblioteca Insular de Arrecife. Me informaban que el libro solicitado por mí, días antes, "El plan maestro" de Javier Sierra ya estaba disponible.... 




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